Danza de la India
sábado, 10 de mayo de 2014

Danza de la India

Juego de Emociones

Por Eliana Gissara

La bailarina Lakshmi Sriraman presentó en Buenos Aires su espectáculo de danzas clásicas de la India Bhavam, Las Emociones, un viaje nutrido de espiritualidad en un lenguaje puro y de historias mundanas

“Lo que más me gusta de esta danza es apreciarla como una herramienta de comunicación para hablar del amor, de los dioses, de filosofía, y hasta de la vida diaria. Se trata de una herramienta sofisticada, con muchos gestos y posturas que son ideales para contar una historia”, señala la bailarina, que recibe a Balletin Dance con una inmensa sonrisa. “Y después está la técnica, con sus ritmos, líneas y movimientos que no tienen ningún significado específico, sino que es danza pura. La combinación de ambas sustancias me da una visión profunda y extensa sobre la cual cimento cada uno de mis proyectos”.

Con el auspicio de la Embajada de la India, Lakshmi Sriraman hizo su debut en Argentina, donde realizó seminarios y dos funciones en el Centro Cultural Borges. Especializada en el estilo Bharatanatyam, la artista se mostró sorprendida al encontrar en el país tantos adeptos a esta danza. “Los alumnos son muy dedicados y es muy conmovedor ver que incluso viajan a la India para aprender y traer los conocimientos aquí”, afirmó.

Lakshmi comenzó a bailar a los 6 años en su ciudad natal Chennai. Siendo adolescente, se radicó en Estados Unidos para estudiar, donde obtuvo dos magister en Matemáticas y en Negocios. Luego del nacimiento de su hijo, sintió ganas de hacer algo diferente y volcarse por su antigua pasión. Fue así como colgó su traje sastre en el placard y volvió a usar el tradicional sari de etiqueta. Desde entonces, dedica todas sus energías a bailar y una vez al año viaja a la India para perfeccionarse con su mentor Priyadarsini. “La danza clásica es como el ballet, demanda mucho tiempo aprender y comprender su técnica. Todavía sigo aprendiendo; no tiene fin porque todo el tiempo estamos evolucionando y así también la danza. Si la visión del bailarín se modifica, lo mismo sucede con la forma de presentarla. En el mundo de los negocios trabajaba según la visión del otro, ahora trabajo siguiendo mi propia visión”.

Clásica y Moderna

El estilo Bharatanatyam es una de las más antiguas formas de danza clásica de la India y se destaca por la combinación de un trabajo rítmico y ornamental en los pies. A ello se le suma una narrativa que se plasma a través del canto y de la música. De ahí se desprenden las variables que hacen a cada artista único en su estilo: los devocionales, los puristas, los seculares, los expresivos, entre otros.

En esta (libre) taxonomía, el arte de Lakshmi adquiere mayor consistencia en el aspecto emotivo. La bailarina logra librarse de la abstracción cuando se acerca al relato cotidiano, a la experiencia humana. Es ahí cuando su danza vuela y conecta de manera intensa con el público, que mira atento los gestos de una madre al abrazar a su hijo, generando empatía. Todos estamos comprendiendo lo que sucede desde nuestra singularidad.

En su espectáculo Bhavam, se mostraron ésta y otras historias como la que refiere a la magnificencia del sol. En palabras de su creadora: “Toda cultura habla sobre el sol, incluso el hinduismo. Escogí dos poesías que hablan de la belleza del sol a través de una historia de amor entre la flor de loto y el sol. Todos pensamos que la flor crece porque hay sol y que si el sol no aparece no hay vida. Pero aquí la flor de loto piensa que el sol sale sólo por ella. Es un relato universal que todo el mundo puede entender”.

La espiritualidad también está presente en su obra, representada en la belleza del dios Krishna cuando toca la flauta. En el último cuadro, Brindavane Venu, la solista realiza un interesante recorrido de emociones -alegría, tristeza, congoja, plenitud- a modo de celebración de la vida. Una característica del show es que, entre tema y tema, Lakshmi sale al escenario y explica al público lo que va a ver. La interacción está presente y es bien recibida por la audiencia.

“Cuando bailo me transformo en un conducto, me conecto con la audiencia y trato que ellos también conecten con mi estado. La idea es co-crear con ellos, trabajar en una experiencia compartida; es una danza que trasciende y atraviesa todos los aspectos de la vida, género, edad, nacionalidad”.

Sobre la relación entre la danza y la espiritualidad, la bailarina explica que “los movimientos están diseñados para ayudar a balancear el cuerpo y abrir la mente”, tarea que requiere del máximo entrenamiento. “Hay una relación entre el cuerpo y la espiritualidad a través de la danza. Todos los movimientos ayudan a balancear los distintos chacras que tenemos distribuidos en el cuerpo, las manos pasan por el centro del pecho, las sentadas que pasan por el chacra del vientre, los movimientos circulares de torso... Con conciencia o no, estos movimientos nos abren a una experiencia suprema y liberadora”.

“Todo lo que hacemos es resultado de lo que hemos hecho anteriormente en la vida. En el aquí y ahora yo me conecto con el público como bailarina, como madre, hermana, mujer de negocios. Traemos todo al escenario, incluso lo que fuimos. La mujer experta en matemáticas me ayuda a comprender los patrones rítmicos de esta danza; la mujer de negocios me ayuda a entender a mi audiencia y así comunicarme mejor con ellos; la artista me ayuda a moldear la estética de la danza. Y lo que me falta, le pido a la gente que me ayude a lograrlo”.