Iņaki Urlezaga
lunes, 11 de octubre de 2010

Una Deliciosa Máquina de Hacer Danza

Por Laura Lifschitz

 

Recién llegado de Shangai, Iñaki Urlezaga y Eliana Figueroa, la primera bailarina de su Ballet Concierto, dialogaron con Balletin Dance sobre los diez años del Ballet Concierto, una compañía que posibilita no sólo la difusión del arte argentino en el exterior sino también el placer de bailar en tierra propia

 

Encontrarse con Iñaki Urlezaga remite siempre a una idéntica situación: proyectos, proyectos y proyectos. Es que luego de ser durante diez años primer bailarín del Royal Ballet de Londres e invitado especial de numerosas compañías del exterior, un buen día decidió seguir bailando sin exclusividad, para poder mostrar su arte al mundo y para poder, por fin, y de algún modo, volver a la Argentina.

 

No es fácil vivir de la danza en nuestro país y Urlezaga bien lo sabe. Por ello tuvo la necesidad de armar su propio elenco, lo que le permitía también poder presentarse en nuestro suelo cuando la mayoría de los ballets oficiales están rogando por programación de ballet. Pero no está solo: más de treinta bailarines lo acompañan junto con su partenaire, Eliana Figueroa, que asume con absoluta pericia y dedicación el rol que le ocupa dentro del Ballet Concierto, y Franco Cadelago como primer bailarín, todos bajo la dirección artística de Lilian Giovine.

 

En una reciente entrevista a Balletin Dance, ambos manifestaron el orgullo y el asombro por las tres presentaciones que brindaron a fines de agosto en la Exposición Universal en Shangai, como invitados especiales al pabellón argentino, proyecto llevado adelante por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación.

 

En principio, esta fue una buena nueva para el bailarín, acostumbrado a solventar todas sus presentaciones con aportes privados. Y luego del desagradable episodio que lo enemistara con las actuales autoridades del Teatro Colón, por un incumplimiento en un contrato cuya resolución no logra destrabarse, el hecho de haber sido invitado y reconocido por un organismo del Estado es un motivo más para festejar.

 

No fue fácil: este año la compañía se divide en varios repertorios totalmente originales y coreografiados por Urlezaga, quien desempeña este nuevo papel con bríos renovados.

 

Las presentaciones en Shangai fueron tres, para escenarios y públicos variados: desde un gran teatro construido para la ocasión, hasta una presentación en la Plaza de las Américas, siempre acompañados por la Orquesta Sinfónica de Shangai, dirigida por Gao Jian, con quien la tarea de articulación fue, por lógicos motivos idiomáticos y culturales, bastante ardua. Aún así y gracias a ello, resultó una experiencia inolvidable para todos.

 

“Es muy lindo sentir que representás al país de origen, defendiendo tu lugar, sobre todo cuando te sentís respaldado”, señaló Urlezaga. Y agregó: “Yo siempre trabajé por mi cuenta, e incluso monté una compañía sin subvenciones. En este sentido me dio mucho placer representar a los argentinos oficialmente”.

 

La experiencia en Shangai fue magnífica para el Ballet Concierto, que dirige este primer bailarín. Construyeron para la ocasión, y en cinco meses, un teatro de dos mil butacas: “Es rarísimo que en la Argentina tarden veinte años para reconstruir un teatro y logren rehacer el escenario y la parte visible y nada más. El resto nunca se sabe qué es lo que quedará. Y allá en cinco meses hicieron un teatro”, dijo Urlezaga.

 

Repertorio

Respecto de su tarea como coreógrafo, Iñaki se maneja con la perspectiva generosa que todo buen director debe siempre tener presente: “Me preocupa mucho más encontrar un repertorio estable y artístico, que los haga a ellos crecer (por sus bailarines). A su vez voy pensando algunas cosas que me rondan por la cabeza y que pienso plasmar en un escenario. Por ahí hay algunas que se escuchan, y por ahí hay otras que no. No está en mí en la actualidad hacerme famoso como coreógrafo. Lo que me interesa es la exploración de ese tipo de trabajo y veo que no hay una gran capacidad en la Argentina, por tradición o por lo que puede verse, de tener coreógrafos que trabajen con bailarines clásicos. La danza clásica en nuestro país no tiene un rumbo fijo, porque no hay creadores”. Sobre esta afirmación, agregó: “Argentina siempre tuvo grandes producciones fastuosas que han venido de Europa. Sin minimizar a nadie, no sé de grandes producciones armadas desde lo local”.

 

Urlezaga sigue presentándose en todo el mundo con su exitosa Carmina Burana, a la que este año agregó una última creación: su versión de la novela La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas, que dio origen a La Traviata, la excelsa ópera de Giuseppe Verdi. No fue fácil tampoco animarse a reversionar una obra lírica: “Cuando estábamos haciendo Carmina Burana se nos criticaba porque habíamos bailado una cantata. En ese momento ya habíamos empezado el proyecto de La Traviata y yo pensaba: ¿entonces qué van a decir cuando vean un ballet que antes fue ópera?”, cuenta con un gesto risueño. Pero el hecho de contar con Eliana como musa inspiradora para el personaje de Violeta fue de gran ayuda. Por un lado, por las características de Figueroa, muy expresiva y teatral, y con un exquisito manejo del leguaje corporal. Por el otro, por el cuerpo de baile. “Somos todos arriba del escenario, no sólo Eliana y yo. Si no tenés un material apropiado para trabajar, no se puede llevar adelante un buen ballet”. Eliana está encantada con ser Violeta y así lo expresó: “A la hora de hacer La Traviata sentí la libertad de poder poner cosas mías, movimiento y sensaciones que Iñaki utilizaba para redondear el personaje”.

 

Ser bailarín en Argentina

Iñaki sabe que para volver y no perder presencia en nuestro país, al que ama, el que lo formó pero también el que lo impulsó a vivir en el exterior, debe hacer algunos sacrificios. Él es conciente de que sin el impulso del mundo de la danza internacional, él jamás podría haberse reinstalado en el público local. Y por ello cree que para brindar un arte de calidad debe día a día generar nuevas propuestas. Es que la danza no es considerada como parte importante de la cultura de nuestro país. Este es un hecho que ya está claro desde la formación de los bailarines, cuyo desarrollo está plagado de dificultades. Pero que no se viven como tales. Esa es la experiencia de Eliana. Tiene 25 años, empezó a estudiar danza a los siete años, en Salta. A los doce años se radicó en Buenos Aires, en casa de familiares. Para ello dejó a su madre. Luego, hace ya cinco años, audicionó para ingresar al Ballet Concierto, mediante el cual tuvo la oportunidad de volver a su provincia, ya en calidad de primera bailarina. En torno a las exigencias de su vida profesional, ella es sumamente agradecida: “En mi caso, ser parte de la compañía no implica el deber de tener que salir del país, porque acá no se puede bailar, sino que tenemos la posibilidad de bailar en otros lugares y eso es lo interesante”, indicó esta joven llena de energía y entusiasmo.

 

El futuro de la compañía

La creación del Ballet Concierto aún cuando escapa a las contingencias respecto del fomento a la cultura en nuestro país, tiene mucho más que ver con la coyuntura de lo que parece. Según Urlezaga, “a mí se me dio la posibilidad de fundar esta compañía con o sin crisis de los teatros oficiales, en 1999. Aunque sí me fui del país por una necesidad de encontrar una carrera. Y acá, si no sos reconocido, pareciera que no bailás bien”. El Ballet Concierto se solventa gracias al público, a la venta de funciones. Para ello el bailarín y coreógrafo es quien coordina el trabajo de toda la compañía hasta el punto de participar no sólo de la programación, para que sus bailarines no pierdan posibilidad alguna de bailar, sino también en los pormenores laborales. Ello, a veces, es lo más complicado. Porque Urlezaga es conciente de esto: “No tengo inconvenientes a la hora de crear, sí a la hora de poder hacer las cuentas para que esto sea redituable. Pero teniendo personas con la predisposición de manera conjunta, ese beneficio se refleja sobre el escenario”.

 

Y en breve algunos pudieron y podrán disfrutar de ese trabajo: en septiembre, luego de la visita a China, el ballet presentó Carmina Burana en México. El argentino Jorge Amarante estrenó una coreografía de rock para el elenco: Ópera Rock, que se presentó en la ciudad de Tigre.

 

En el futuro próximo, el Ballet Concierto repondrá en Estados Unidos Carmen, Don Quijote y Combate de William Dollar. Y en noviembre, vuelve La Traviata a Buenos Aires (Teatro Coliseo del 11 al 14 de noviembre, con la Orquesta Sinfónica Nacional) y a Montevideo (Teatro Solís, del 2 al 4 de diciembre, con la orquesta Filarmónica de Montevideo). Un nuevo programa podrá verse en el Teatro Coliseo de Buenos Aires los días 19 y 20 de noviembre (Piazzolla Suite, El Angel Vive, con la Camerata Porteña dirigida por Marcelo Rodríguez Scilla). Más tarde viajarán nuevamente a Europa. El Ballet Concierto de Iñaki Urlezaga, una deliciosa máquina de hacer danza.