50 años del NDT
miércoles, 11 de noviembre de 2009

50 años Nederlands Dans Theater

Por Rosa Corral desde Rotterdam 

 

De Hans van Manen a Jiri Kylian*

Fue en 1959 cuando un grupo de dieciséis bailarines disidentes del Nederlands Ballet fundan junto con su administrador, Carel Birnie y el maestro de ballet, Benjamin Harkarvy, el Nederlands Dans Theater con sede en La Haya.

Este grupo se distanció de su directora, Sonia Gaskell por el régimen, que ellos calificaban de tiránico, que había impuesto en la compañía.

 

Entre aquellos rebeldes se encontraban Aart Verstegen, Alexandra Radius, Han Ebbelaar, Jaap Flier (aún hoy activo como actor de teatro), Rudi van Danzig (durante tres décadas director de Het Nationale Ballet) y muchas más en Holanda legendarias figuras del siglo XX.

 

El repertorio al comienzo estaba compuesto principalmente por coreografías de su director artístico Benjamin Harkarvy y de Rudi van Dantzig, Aart Verstegen y Hans van Manen.

Este último, prodecente de Roland Petit, se sumo al grupo trayendo consigo al bailarín Gérard Lemaitre.

 

Muy pronto se fueron sumando personalidades tales como Job Sanders, Käthy Gosschalk y Marian Sarstädt. El repertorio se fue ampliando con obras de Van Manen, John Butler, Anna Sokolow, Job Sanders y Glen Tetley entre otros.

Sin duda Hans van Manen es de todos ellos el más famoso tanto dentro como fuera de Holanda. Su danza se caraterizaba en aquellos días por una mezcla de técnicas contemporánes, de jazz sobre una fuerte base clásica. En octubre de 1960 se estrena su obra Klaar Af (Preparados Listos), el primer ballet de jazz visto en Holanda. El público estaba entusiasmado.

 

Cada coreógrafo se diferenciaba de los demás por un estilo más o menos propio. Anna Sokolw fue la primera coreógrafa (y coreógrafo) venida de los Estados Unidos. Su técnica, en gran parte de Graham, fue una novedad para los del Nederlands: «no entendíamos nada, para nosotros era horrible; algunos se echaban a llorar y otros a reir» comenta Rudi van Dantzig. Una vez asimilada se consideró positiva y fue empleada en parte en el futuro.

Más aceptación tuvieron John Butler y Glen Tetley. El primero educado por Matha Graham y el segundo clásicamente por Tudor,  conjugaban en estilos muy diferentes ambas técnicas.

Job Sanders era punto y aparte porque aunque recibió el clásico del mismo Balanchine e hizo suya  la técnica jazz, sus coreografías solían ser narrativas, expresionitas e incluso controversiales.

En 1963 viene Maurice Béjart a montar su Sonate à Trois.

 

Así pues, durante los años ’60 se va consolidando el éxito de la compañía a nivel nacional e internacional. Además del hito de París en 1963, cabe destacar los de Berlín 1966 y Nueva York en 1968 como fechas en las que las grandes capitales de la danza descubren con gran admiración y entusiasmo a la que en el extranjero suele llamarse el Netherlands Dance Theater. 

 

A finales de los ’60 y principios de los ’70 tiene lugar, sin embargo, una crisis interna: Por un lado abandonan la compañía importantes bailarines que extienden las alas hacía otros horizontes, por otro lado Benjamin Harkarvy regresa a su país. Hans van Manen no quiere llevar la dirección de la compañía él solo y se pide a Glen Tetley refuerzo. Éste acepta pero la crisis no se resuelve de modo que  ambos directores dejan la compañía en 1970.

Se suceden varios años en los que cada dos por tres se tenía otro director artístico.  Pero de cara al público seguían siendo «los rebeldes»  y seguían ofreciendo interesantes trabajos, no sólo de Van Manen que continuaba montando ballets para ellos, pero también con obras de creadores tan importantes como Louis Falco, Jerome Robbins,  John Cranko, Jennifer Muller y muchos más, o de los propios bailarines: Käthy Gosschalk y Charles Czarny por poner dos ejemplos. El bailarín Nils Criste crea su primer ballet en 1974.                                                                .

 

Fue Jirí Kylián, venido del Stuttgart Ballet el que muy poco a poco se va ganando la confianza de los bailarines y que trae un lenguaje de movimiento que gusta a todos.

Su primera coreografía para el grupo data de 1973 siendo él aún bailarín y coreógrafo en el ballet de Stuttgart, siguiéndole dos más en el 74 y dos más en el 75.

El 1 de septiembre de 1975 se muda a La Haya para sumarse a Hans Knill en la dirección artística de la compañía.

Hans Knill absorbía todo el trabajo posible para que Kylián pudiese dedicarse exclusivamente a coregrafiar. Pero una carga tan pesada no podía durar largo tiempo, de modo que en 1978 dimite de este cargo dejando a Kylián sólo en la dirección artística.

1978 fue el año por excelencia de toda esta década. El Nederlands se presenta en el Spoleto Festival en los Estados Unidos con Sinfonietta, con música de Leos Janacek. Una sala de 3000 personas se levanta gritando de entusiasmo. Este es el principio del éxito clamoroso de Jirí Kylián en todo el mundo. Y con él, claro está su compañía el Nederlands Dans Theater. Hasta el día de hoy.

 

NDT 1, NDT 2 y NDT 3

Se podría comparar con la Santísima Trinidad: Tres compañías diferentes en una sola y verdadera. Su nombre y el de Jirí Kylián están íntimamente ligados. Una de las medidas que tomó el nuevo director fue reemplazar paulatinamente a los bailarines que no le interesaban. Aquéllos de bajo nivel técnico o interpretativo o quienes, simplemente, no lograban acoplarse a las exigencias del nuevo jefe checo, fueron despedidos. Esta experiencia -según confesó Kylián- fue, en algunos casos, muy dolorosa pero necesaria para poner al grupo a la altura en que se puso en pocos años. De este modo el elenco que estaba compuesto casi exclusivamente por holandeses, acogía cada vez más a bailarines de otros países.

 

Las academias y escuelas superiores de danza holandesas no producían al «bailarín Kylián»: un bailarín de gran perfección técnica, con cualidades líricas y dramáticas, educado a la vez en el clasicismo académico y en las técnicas modernas con énfasis en la Graham, muy flexible, rápido y ágil, sin olvidar, por supuesto, el sentido de la musicalidad. Para formar a los bailarines en este estilo, se creó en 1978, un segundo grupo dentro del NDT con el nombre «Springplank» (trampolín), que en realidad se asemejaba a una especie de escuela de posgraduados. Los mejores, pasaban al entonces llamado -simplemente- Nederlands Dans Theater o, para los de la casa, «el grupo grande».

 

El «trampolín» pasó a llamarse luego, en 1981, «NDT Juniors» y comenzó a perfilarse como grupo que también daba espectáculos. A medida que los «juniors» fueron adquiriendo reconocimiento, tanto en Holanda como en el extranjero, se consolida su estructura, evoluciona como entidad en cierta medida autónoma, con repertorio y características propias. De ahí que en 1987 su nombre volvió a cambiar para convertirse desde entonces en «NDT 2».

¿Una compañía con dos compañías? Puede parecer algo excepcional, pero lo que sí es un caso único es una compañía que alberga tres en su seno, y éste fue el caso del Nederlands Dans Theater desde 1991, año en el que se creó el NDT3 para bailarines mayores de 40 años.

 

Los tres grupos del NDT, debido a la edad de los bailarines, se presentan ante el público como tres entes artísticos independientes. Asimismo el carácter de las coreografías es diferente en cada grupo. En el NDT2 las piezas son de gran dinamismo donde la rapidez y la acrobacia son ingredientes comunes. En el NDT1, la técnica y la calidad interpretativa alcanzan la plena madurez, mientras que el repertorio del NDT3 constaba de obras más teatrales en las que las cualidades dramáticas de los bailarines lograban la máxima expresión; su experiencia hacía que la danza se enriquezca en este sentido, aunque perdiera en dificultad física. Los tres grupos tienen sus coreógrafos favoritos que crean especialmente piezas para ellos, aunque algunos como Jirí Kylián, Hans van Manen o Paul Lightfoot/Sol León igual se adaptan a unos como a otros a la hora de coreografiar.

 

El NDT3 se disolvió hace tres años por falta de subsidio. Algunos de sus bailarines siguen bailando en base a proyectos.

La idea del NDT2 ha sido seguida en otras partes: la Compañía Nacional de Danza de Madrid y la Batsheva cuentan con un grupo similar.

 

*Bibliografía: «Nederlans Dans Theater, Una historia revolucionaria» de Coos Versteeg.