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miércoles, 10 de diciembre de 2014

Internacionales | Cuba

El Gran Encuentro

Por Agustina Llumá

Fotos de Alicia Sanguinetti

Del 28 de octubre al 7 de noviembre se realizó la vigésimo cuarta edición del mítico Festival Internacional de Ballet de La Habana, presidido por Alicia Alonso, con cantidad de invitados de todo el mundo

Las actividades de este año se realizaron en conmemoración del 450 aniversario del natalicio de William Shakespeare, bajo el lema “Por Shakespeare, la danza”. Por ello parte importante de la programación se destinó a la puesta de obras coreográficas que hubiesen sido inspiradas por escritos del genial inglés, incluso varias compañías prepararon especialmente destacadas coreografías.

Por otro lado, se ofreció un homenaje “in memoriam” a Fernando Alonso en su centenario, con el dictado de clases magistrales, a cargo de cinco invitados de lujo, que pudieron tomar con asistencia de público, selectos estudiantes de la Escuela Nacional de Danza.

El Festival Internacional de Ballet de La Habana, uno de los más antiguos y prestigiosos del mundo, es fundamentalmente un encuentro de artistas, productores, investigadores, críticos y amigos. Se ofrecen dos o tres funciones diarias, en diferentes teatros colmados de público (a las 17 y a las 21 hs) junto a cantidad de actividades paralelas: clases con todos los invitados, ensayos, conferencias de prensa, presentaciones de libros, exposiciones de cuadros y fotografías y un curso de la escuela cubana de ballet para estudiantes avanzados y docentes. La agenda resulta embriagadora durante estos días, tanto es así que se publicará el comentario de lo vivido en diferentes ediciones de esta revista, para dar una idea más cabal de lo sucedido.

El Ballet Nacional de Cuba, como elenco anfitrión y como lo hace habitualmente, mostró los grandes clásicos, creaciones montadas para ellos exclusivamente para la ocasión y reposiciones trascendentes de su repertorio.

La propia Alicia Alonso, a punto de cumplir 94 años este mes de diciembre, apareció en escena en la gala de apertura, exactamente el día en que se conmemoraban los 66 años de la fundación del BNC ideado por el trío Alicia, Fernando y Alberto Alonso. Al finalizar el impresionante y tradicional desfile de estudiantes, que en forma progresiva muestra a los niños desde los más pequeños en el primer año de estudio hasta los que egresan en este ciclo, se continúa con los bailarines del BNC por orden de categorías, los maestros y como broche de oro la propia directora, que este año estuvo estupendamente coreografiado. La Alonso también saludó desde las tablas en la Gala de Clausura, y protagonizó tres lanzamientos de sellos filatélicos en distintas sedes de la capital cubana. Mujer de armas traer, acababa de salir de una internación de diez días causada por una grave neumonía, que sin embargo no consiguió retenerla en reposo. El Festival bianual es un acontecimiento sumamente importante para el país y para ella en particular, que no dudó en compartir su tiempo y conversar con varios de los invitados especiales, incluidos los argentinos Alicia Sanguinetti, Oscar Viaño y quien escribe.

Más de veinticinco países fueron representados en el Festival en 2014: Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Brasil, Colombia, Chile, Dinamarca, España, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Holanda, China, Italia, Japón, Noruega, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, República Popular China, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Ucrania, Uruguay y República Bolivariana de Venezuela.

La presencia argentina en esta edición fue altamente destacable.

LOS ARGENTINOS

El Teatro Colón

Una comitiva de catorce bailarines del Ballet Estable del Teatro Colón, encabezada por Lidia Segni, mostró Tango sobre música de Astor Piazzolla y coreografía de la propia directora, en la Sala Avellaneda del Teatro Nacional y en el Teatro Mella, los días 6 y 7 de noviembre.

El grupo fue contundente, con una coreografía abstracta que sin embargo relataba una historia, que con ingenio incluyó todo lo que el público quiere ver (brío, acrobacia, giros, saltos, piernas….) con buen gusto. Los bailarines llenos de energía y efusividad, destacaron sus virtudes, con sensualidad para ellas y masculinidad para ellos, al mejor estilo del 2 x 4.

Carla Vincelli y Federico Fernández, Maricel de Mitri y Vagram Ambartsoumian, Magdalena Cortés y Julián Galván, Nadia Muzyca y Juan Pablo Ledo, Silvia Grün, Candela Rodríguez Echenique, Ayelén Sánchez, Edgardo Trabalón, Matías Santos e Igor Vallone, sorprendieron gratamente a un público instruido y habitué.

Además, el miércoles 5, en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional, Carla Vincelli y Juan Pablo Ledo se animaron a Diana y Acteón con una excelente performance. Considerando que en una misma función actúan bailarines de diferentes compañías, y que cada uno lleva lo mejor de sí, un pas de deux con este nivel de exigencia (que también se vio en otras fechas a cargo de otros bailarines en el marco del mismo festival) implica desde ya un riesgo. Vincelli y Ledo con la seguridad que los caracteriza, combinaron lo acrobático con una caricia de distinción que le imprimió un nimbo original.

Por último, y como frutilla del postre, una pareja nos representó en la Gala de Clausura (sólo destinada a los selectos). Antes de comenzar, Alicia Alonso saludó a su público desde lo alto de la platea y les ofreció algunos port de bras de cisne, mientras la sala repleta la aplaudía de pie. Y así con la gente aún de pie, enfervorizada por esta noche especial Nadia Muzyca y Federico Fernández abrieron el programa de la noche con el pas de deux de La Esmeralda con prolijísima técnica y mutua comunión.

Julio Bocca

Julio Bocca es una personalidad híper querida y valorada en la isla. Allí realizó su primer El Lago de los Cines completo en una función que marcó la memoria de todos los cubanos poco después de haber ganado la medalla de oro en Moscú. Desde entonces estuvo en todos los festivales que su apretada agenda le permitió.

En su nueva vida de director y maestro, Bocca dictó la primera clase en homenaje a Fernando Alonso en la Escuela Nacional de Danza. Luego, en una charla íntima en el centro del salón de clases, contó su experiencia a los estudiantes avanzados de la carrera que habían tomado la clase pero también a aquellos que habían estado observándola.

También ofreció una conferencia de prensa de casi una hora de duración, en la que se explayó sobre su rol directivo y su “nueva vida”. Esta nueva etapa que comenzó cuando se retiró del escenario lo tiene fascinado. Se lo ve feliz, distendido, ameno y conversador. Habla, habla y habla lo que nunca habló mientras bailaba.

Como directo del Sodre de Montevideo, el argentino llevó al Festival a la pareja de primeros bailarines María Noel Ricetto y Ciro Tamayo, interrumpiendo los tres por apenas dos días la gira a España que estaba realizando la compañía con El Mesías de Mauricio Wainrot.

El Sodre llevó un fluido, orgánico y cíclico dúo de La Tempestad de Mauricio Wainrot anticipando la tormenta (que estrenarán completa en Montevideo próximamente) y el efectista Pas d’Esclave de El Corsario. En sus dos propuestas la pareja logró un agradable vínculo, con buena técnica y momentos de aciertos en la construcción de sus personajes.

Daniel Proietto

Desde Noruega llegó a Cuba por primera vez Daniel Proietto. Presentó Sinnerman con coreografía de Alan Lucien Øyen en tres funciones en diferentes teatros. Basado en el spiritual afro-americano homónimo cantado por Nina Simone, el solo agotador, habla de la desesperación y futilidad (que narra la letra de la canción) el descuido y el agotamiento, pero fundamentalmente se caracteriza por la utilización de un traje cuyo brillo revela un cuerpo moviéndose con la naturalidad propia del mercurio líquido. La iluminación para lograr este efecto es trascendental. La repuesta del público fue variada, la pieza, larga, ofrece varias lecturas, tiene rupturas, finales, y reinicios. La coreografía posee una variedad casi incontable de dinámicas, suspensiones, pausas, caídas, bajadas,  giros, de encubiertas amalgamas.

Paloma Herrera

En lo que marcó su última actuación en el Festival Internacional de Ballet de La Habana (por el retiro anunciado para 2015), Paloma Herrera ofreció dos variantes en tres presentaciones y en diferentes teatros. Su excepcional interpretación de Tchaikovsky Pas de Deux de Balanchine junto a Gonzalo García del New York City Ballet. Feliz, jugoteó con todas las posibilidades que le permiten su sólida técnica sumada a la vasta experiencia escénica: mircro-movimientos combinados con cambios de dinámica tornaron esta interpretación en un regocijo para el balletómano.

En otro estilo, Herrera hizo Verano Porteño de Mauricio Wainrot, junto a Juan Pablo Ledo en la Gala de Clausura, que fue una función extraordinaria. Con Piazzolla y Vivaldi de marco sonoro, la coreografía al mejor estilo Wainrot permitió el lucimiento de los dos bailarines.

Carolina Agüero

Desde el Hamburg Ballet, Carolina Agüero presentó dos dúos junto al cubano Javier Torres del Northern Ballet del Reino Unido. Otelo de John Neumeier, una lentísima coreografía nada efectista que requiere suma compenetración, comunión y conexión superior entre los bailarines para mantener alerta la atención del público. Profunda.

Lo mismo sucedió con As You Like It del mismo coreógrafo, fragmentos de obras integrales que pierden un poco su sentido al mostrarse entre otros tantos dúos de exquisita factura. El romanticismo de esta pieza sobre partituras de Mozart, también evade efectismos encubriendo a todas luces las complicaciones técnicas (y las causadas por el vestuario), para enfocarse exclusivamente en el sentimiento, para sustraer de su interior el alma de los bailarines y ofrendarlo a la audiencia, misión que los dos bailarines supieron cumplir.


 
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