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jueves, 10 de julio de 2014

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Cine en Escena

Agustina Llumá

La compañía Danza por la Inclusión que dirige Iñaki Urlezaga, bajo las órbitas del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, presentó el mes pasado el segundo título del año, basado en la emblemática película argentina Dios se los Pague

Con Dios se lo Pague se realizaron seis funciones en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, antes de partir de gira por las provincias argentinas, al igual que con el programa anterior que marcó el debut del elenco. Basada en el film homónimo protagonizado por Zully Moreno y Arturo de Córdova (estrenado en 1948 en el Primer Festival de Cine de Mar del Plata), fue la primera película argentina elegida por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood para participar como mejor película extranjera en los Premios Óscar.

El proyecto que encara Alicia Kirchner con esta novel compañía es ambicioso y hasta aquí los resultados son venturosos: además de los espectáculos que se presentan en todo el país con entrada gratuita (calidad que queda encomendada a Urlezaga), una maquinaria detrás de escena fomenta la inclusión social a la vez de enseñar a nuevos individuos estos oficios teatrales. Toda la escenografía (complicada) y vestuario (impecable) es confeccionada por cooperativas de trabajo que cuentan con apoyo de la cartera social; los técnicos y operarios van aprendiendo -montaje a montaje- cómo es esta labor; en cada ciudad a la que viajan se ofrecen clínicas de danza, es decir, clases gratuitas de diferentes géneros de danza y ballet; mientras se siguen recolectando bailarines talentosos en cada rincón del país, para incorporarse al mundo profesional.

Pero como si esto fuera poco, la campaña de generación de nuevos públicos merece un apartado. Las funciones se presentan siempre a sala llena, ómnibus provenientes de diversos barrios acercan al teatro a personas que jamás hubieran soñado asistir a una sala de espectáculos, la mayoría de ellos no solamente nunca habían visto ballet sino tampoco un show en vivo. Resulta encantador observar el placer con el que advierten cada detalle de la puesta, sus cálidos aplausos, sus risas en las escenas más jocosas y su curiosidad para permanecer hasta el último minuto en el teatro.

“Danza por la Inclusión demuestra que el trabajo colectivo es el que triunfa”, señaló la Ministra de Desarrollo Social que a pesar de su apretada agenda asiste al menos a una de las funciones ofrecidas de cada programa, “este cuerpo de danza federal se armó recorriendo el país, con el Estado presente y haciendo posible que todos participen en igualdad de oportunidades” continuó. Por su parte, Teresa Parodi, flamante Ministra de Cultura remarcó que “el trabajo mancomunado de artistas y cooperativas articulado por la política del Estado es un hecho inédito.”

 

El espectáculo

Tan solo tres meses después de su debut, el elenco Danza por la Inclusión se mostró mucho más consolidado como cuerpo de baile y con destaque de todos sus solistas. La coreografía de Urlezaga, siempre bajo los parámetros de la escuela inglesa de ballet, de marcada complejidad técnica, narra el argumento del film, casi linealmente.

El coreógrafo ha trabajado en esta puesta durante los últimos cinco años, con inteligente selección musical, cuya compaginación corrió por cuenta de Luis Gorelik al frente de la Orquesta Sinfónica que los acompañó en el Coliseo.

A Urlezaga le gusta el hiperrealismo en escena y no escatima en detalles para hacerlo notar: el agua es agua, los cajones de los escritorios son cajones que se abren y se cierran, los cuadros son cuadros, los espejos son espejos (que reflejan demasiado), el champagne (que abunda) es champagne… al menos así se escuchó al descorchar una botella, los peinados no son pelucas, muchos jóvenes debieron dejar crecer su bigote, las protagonistas se tiñeron de rubio, la escenografía cambia constantemente, entre cientos de ejemplos.

El trabajo de dúos es archi-complicado, las escenas grupales cobran un rol protagónico en esta puesta en la que cada individuo tiene su propia personalidad más allá de bailar al unísono, y los cuadros de pantomima que requieren un profundo desarrollo actoral, abundan.

Otro dato de interés es que con este programa ya se presentaron dos repartos, estas rotaciones permiten ir fogueando a los integrantes del cuerpo de baile para encarar roles solistas y protagónicos. Acompañando a Urlezaga, Gabriela Alberti que permanecerá con ellos hasta diciembre (actuó en reemplazo de Eliana Figueroa que debía guardar reposo durante junio) se mostró cautelosa y elegante. Él, por su parte, destacó su distinguida impronta, con notables gestos de sus manos para ayudarlo a vivir la narración. Su rol se subdivide entre el linyera y el millonario con marcadas diferencias en su corporalidad.

Otras funciones fueron protagonizadas por María Celeste Losa, más sanguínea, junto a Matías Iaconianni, ambos altísimos, con buena dramaturgia y dominio técnico, se dejaron llevar por el relato transportando así a la platea a ese mundo de traiciones, intereses materiales, juego y glamour.


Y después

Iñaki Urlezaga adelantó a esta revista los próximos programas previstos para este, su año inicial, siguiendo con el plan de acción planificado al comenzar las audiciones a comienzos de 2013 (ver entrevista en Balletin Dance Nº 230, abril de 2014). La próxima entrega será un programa mixto que incluye coreografías de Oscar Araiz, y el cuarto programa será El Cascanueces en versión completa, la historia de Navidad que todo elenco clásico reserva para fin de año.

 


 

El Desfile

Dios se lo Pague fue presentado con un desfile en el Palacio San Miguel, en el que se expusieron los fantásticos trajes diseñados por Verónica de la Canal, quien remarcó “la humildad y el esfuerzo de los trabajadores para llevar adelante el vestuario de la obra.”

Además de los bailarines, que bailaron su desfilar, modelos de pasarela encabezadas por Ingrid Grudke mostraron la cuidada confección de los preciosos gdiseños del ’40.

El desfile contó con la asistencia de Alicia Kirchner y Teresa Parodi, quienes al finalizar el evento, entregaron a Urlezaga y a Verónica de la Canal el certificado de Registro Único de la Responsabilidad Social (RUORES), por la puesta en práctica de acciones socialmente responsables en el marco de este proyecto.

 


 

 

 
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