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jueves, 10 de julio de 2014

Danza árabe

El Equipo Ideal

Por Eliana Gissara

Con producción de Aalíah, la segunda edición de Buenos Aires Oriental reunió a los mejores exponentes del bellydance argentino en un escenario de la calle Corrientes, para el deleite del público local

 
No sucede muy a menudo que estén todos ahí, tras bambalinas, esperando su turno para despuntar el primer paso. Y mucho menos en Buenos Aires, a dos cuadras del Obelisco. La calidad de los artistas hizo imperdible al espectáculo. La primera bailarina Saida, Shanan, Ámbar, Shahdana, Aalíah y Yamil Annum superaron holgadamente el doble desafío, en la previa del primer partido de la selección argentina en el Mundial de fútbol y como si fuera poco, el día del padre. ¿El resultado? Toques, gambetas y abrazo de gol para los albicelestes del bellydance.

La contienda se destacó por el abanico de sonidos: baladi, solos de percusión, shaabi pop, disco, rock alternativo, batucada y hasta música electrónica. La innovación ganó por goleada. La posmodernidad también. Otros que ganaron fueron los amateurs del bellydance, que el día anterior disfrutaron de una agitada jornada de workshops en oriental clásico (Annum), derbake (Aaíiah), moderno (Shanan), baladi (Shahdana), kawleya (Ámbar) y shaabi pop (Saida).

En el primer cuadro del show se resume el perfil que adoptó Aalíah en tanto organizadora del evento y directora del ballet Baires O. Música símil disco, desplazamiento continuo del grupo en todo el espacio, colorido vestuario, abanicos de seda, movimientos estilizados; en síntesis, puro bellydance estilo argentino. La troupe completó su actuación con un gipsy bien fresco y un derbake tipo africano.

Si hay una bailarina que capitalizó todo su potencial y generó su propio raksa es Shanan. Cuestionada en sus inicios, Romina Aragón encontró en los últimos años el punto justo entre el vértigo y la puntillosa técnica haciendo de su danza un mix entre el oriental clásico y el moderno. Así se lució avasallante en sus dos participaciones, un saidi y un oriental más bien popular que incluso tarareó. Por su parte, Yamil Annum bailó entre el público, correcto en su estilo, y enfático en una vertiente de giros sobre el final.

Saida renovó su romance con el público local y emocionó a la platea con un baladi para el infarto, que terminó en un solo de derbake furioso. Toda la personalidad en escena para desplegar su mejor versión como bailarina. Triunfo asegurado.

También estrenó coreografía el trío Mosalas, un baladi complejo y ajustado milimétricamente para que las tres -Ámbar, Shahdana y Aalíah- se fundieran en la coordinación como grupo desde su cariz como solistas. Vale recordar que este tridente formó parte del ballet Rakkasah de Saida y conocen a la perfección cómo es jugar en equipo aprovechando al máximo las individualidades. Jogo bonito y despliegue en toda la cancha.

En su performance como solistas, Ámbar apostó por la ondulación de sus caderas y la fluidez de sus movimientos. Punto para la sensualidad. Shahdana sorprendió con una danza más expresiva e impulsiva con el tema My Immortal de Evanescense. Punto para la gestualidad. Aalíah, en tanto, fue en la búsqueda de la tradición para relucir su personalidad con Ana Bastanak y un vistoso halishe. Punto para el clasicismo.

Mención aparte merece el auténtico DJ set que protagonizaron Aalíah y el percusionista Matías Hazrum, él en derbake y ella en bandejas. Punto para la originalidad; música electrónica en vivo mientras algunas bailarinas de Baires O improvisaban los redobles y cortes con el punch como telón de fondo. Sobre el final del show, se hicieron presentes los tambores de la batucada para que el equipo argentino saliera a la cancha nuevamente y quebrara sus caderas un poco más. Ganar, gustar y golear: las tres acciones que identifican al equipo argentino del bellydance.

 


 

 

 
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