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martes, 10 de junio de 2014

Entrevista

“Aquí tienen hambre de información”

Por Muriel Rébori

La talentosa cantante Valeria Lynch finalizó con un éxito rotundo el Congreso Internacional de Musicales y Operas Rock que se realizó del 8 al 11 de mayo en el Auditorio Buenos Aires, en el barrio de Recoleta. Balletin Dance dialogó con su mentora y con uno de sus invitados de lujo, el gran coreógrafo neoyorquino, Chet Walker

Este año por el congreso desfilaron figuras como Karina K, Florencia Peña, Ricky Pashkus, Lucía Galán, parte del elenco del musical Un Día Nico se Fue, Tomas Fonzi y Marco Antonio Caponi. Además de Chet Walker (encargado del aérea de comedia musical del Jacob´s Pillow Dance Festival), participaron artistas internacionales como Jaime Lozano (director y compositor musical de Broadway) y Kiki Lucas (representante del Point Park College de Pittsburg).

Más de quinientos jóvenes se presentaron a esta novena edición del Congreso que cada año otorga becas para estudiar en diferentes ciudades de Estados Unidos y en la Argentina. Variedad de clases, seminarios y charlas se presentaron a lo largo de las jornadas con entusiastas participantes ávidos de información prevista por estos grandes maestros. Para ellos, lo más importante, que dicen haber atesorado, son los consejos acerca de cómo seguir adelante y de cómo no perder la motivación. “Si te tropezás tenés que seguir de pie; ellos hablan de que no hay que rendirse. Hay que remarla siempre”, asegura Florencia una de las jóvenes asistentes. Mientras que para Esteban “las audiciones son una instancia de aprendizaje”. En cambio para Lucía también adolescente, “el congreso te da la posibilidad de las becas para poder seguir aprendiendo en el exterior, y eso esta buenísimo”.

Los ganadores de las becas internacionales fueron Nadia Pulisich, Agustina Valdez, Laura Andrea, Alejandra Muratori, Lucila Muiño, Verónica Pacenza, Camila Polidori, Irina Abecasis, Vanina Frezza, Malen Panichell, Camila Taleisnik , Agustín Quiroga y Pamela Peker. Mientras que la Escuela Valeria Lynch otorgó 10 becas nacionales.

 

¿Cómo surgió la idea de hacer el Congreso?

Valeria Lynch: Al principio lo hacíamos cada dos años porque la logística era muy complicada, hasta que con Mariana Letamendía, mi socia, decidimos institucionalizarlo y hacerlo anualmente. El objetivo es que los participantes puedan recabar toda la información de estos grandes artistas que vienen de forma totalmente desinteresada. Lo recalco porque de otra manera hubiera sido imposible hacerlo.

 

¿Se superan año atrás año?

VL. Totalmente. Año tras año vienen más chicos becados, que es nuestra premisa. Nosotros queremos llegar a la totalidad del congreso becado. Nos apoya muchísimo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires que apuesta al talento de nuestros jóvenes. Hay cuatrocientos chicos becados, doscientos por las Escuelas Valeria Lynch y doscientos por el Gobierno de la Ciudad, además de los apadrinados por los artistas internacionales. La idea es que el año próximo pueda haber más cantidad de becas.

 

¿Por qué convocó al maestro Chet Walker?

VL. Yo lo adoro. Tuve la suerte de trabajar con él. Primero lo admiro muchísimo como profesional, creo que es uno de los grandes del musical, es un coreógrafo increíble, canta como los dioses, pero lo que más voy a destacar de él es que es una persona excepcional, es un tipo tan noble, pero tan noble (muy emocionada y con lágrimas en sus ojos)… lo adoro [dice, mientras se abrazan].

¿Por qué decidió participar?

Chet Walker: Por ella, por quién es y cómo es. Cuando la conocí a Valeria ella participaba de algo que yo estaba haciendo y todo lo que dijo fue sí, nunca un no. Cada vez que vengo a Argentina me encuentro con gente muy bien predispuesta y siempre que Valeria y Mariana me piden que participe digo absolutamente que sí, porque veo a los estudiantes con hambre de información. Tienen dudas. Todos en todo el mundo tienen dudas, pero aquí hay hambre de querer más información, ves en sus caras esas ansias de aprender más, y no siempre encontrás eso. Cuando vengo al congreso me siento muy apreciado por lo que hago y parece que ellos quieren saber de qué se trata.

 

¿Qué consejo les pueden dar a los chicos que se presentan una y otra vez a audiciones sin tener buenos resultados?

CW. El rechazo no siempre es una cosa negativa. Nadie te rechaza, es que no te usan. No sos lo que ellos necesitan en ese momento, eso es todo.

 

VL. Exactamente. Yo audicioné para Chicago y para Mamma Mía, y los americanos se pusieron de pie y me pidieron que repitiera la canción porque nunca habían escuchado una interpretación así. Sin embargo, no quedé porque no era el physic du rol que estaban buscando. Para mí, dar una audición es crecer. Lo que pasa también, es que los chicos tienen un modelo que es la televisión y un programa no se ocupa de la formación de los artistas. Por eso lo que nosotros tratamos de inculcarles es que hay que preparase y que nada surge del día a la noche. El espíritu del congreso no son las audiciones ni las becas. Es mostrar que estos artistas se han preparado y siguen haciéndolo. Buscan por diferentes caminos porque uno tiene que hurgar en sus posibilidades para seguir creciendo. Para un artista siempre es un debut.

 

¿Siempre es un debut, a pesar de los años de experiencia?

VL. Totalmente. Muchas veces cuando canto Mentira, que fue mi primer éxito de la década del ‘80, me emociono, porque veo la cara del público que la escucha por primera vez en vivo. O, a los que han tenido una historia con esa canción y siento que tengo la obligación de que sea un debut y así tiene que ser aunque la cante desde hace treinta años. Y es eso lo que queremos estimular: la capacidad de aprendizaje. Si de este Congreso se van con un diez por ciento de lo que estos artistas les recomiendan es maravilloso.

 

¿Cuáles son sus tips, que no pueden dejar de trasmitirles a los chicos en este congreso?

CW. Primero, la experiencia de la vida, porque la experiencia profesional es siempre diferente, mientras que la de la vida te la llevás con vos para siempre. Les transmito cómo comunicarse, cómo escuchar, cómo tener una opinión y cómo trabajar en equipo. Esto es lo más importante. La profesión es algo que alguien te da y que dura un tiempo. No le podés dar trabajo a alguien todo el tiempo, pero siempre le podés mostrar humanidad, cómo tratar a otras personas y cómo aceptar el amor de otros.

 

¿Al momento de otorgar las becas que es lo que evalúan?

CW: Es difícil de decir, porque es diferente todo el tiempo. A veces, es porque alguien es increíblemente talentoso y otras es porque va a serlo. No siempre agarrás a la persona más prodigiosa, creo que es más importante cuando le das a alguien un regalo y cómo ese obsequio puede ayudarte en la vida. Todos fuimos estudiantes alguna vez y seguimos siéndolo porque nunca concluimos de aprender, hasta que se termina.

VL: Lo que dice Chet es cierto. Muchas veces ves a alguien y te das cuenta el potencial que tiene, aunque en ese momento no haya dado todo, le ves la posibilidad de crecer y a ese le das la beca.

VL: Te quiero hacer una pregunta Chet, ¿Si yo hago Sunset Boulevard me dirigís?

CW: ¿Cuándo empezamos?

VL: Mirá que quedó escrito…


 
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