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martes, 10 de junio de 2014

Flamenco

Convivir con la Violencia

Por Gabriel Vaudagna Arango

 

Alicia Fiuri estrena este mes Heridas del Alma una forma de danza que intenta transformar la violencia en algo sanador. Por primera vez en solitario después de casi dos décadas de trabajo con su colega Néstor Spada, Alicia se embarca en la aventura de dirigir, producir e interpretar algo que atraviesa su mundo interno, algo de la huella que queda después de un acto de violencia, algo que sólo el arte es capaz de subsanar

 

Unos días previos al debut en la ciudad de Buenos Aires, realizado el 6 de junio, en el Teatro del Viejo Mercado, Alicia Fiuri dialogó con Balletin Dance.

El año pasado, Alicia Fiuri, fue víctima de un acto de violencia doméstica “del cual salí viva gracias a Dios” dice la bailarina, maestra y coreógrafa, al referirse al incidente que en su momento cobró estado público a través de las redes sociales, los noticieros televisivos y los medios gráficos de difusión. “Todo mi proceso psicológico, mental y espiritual hizo que hoy pueda expresarlo a través de un espectáculo. Como un hecho artístico, más que nada para decir lo que pienso, lo que me pasa, colaborar para que la gente pueda denunciar y concientizar a todos sobre este tipo de cosas”, explicó.

El baile se transforma en una manera de sublimar la violencia, o si se quiere el arte es tomado como un acto catártico, pero por otro lado, el espectáculo se coloca en el lugar de la denuncia pública. “Es hablar y expresarlo. Que no sea algo que pasa a formar parte del pasado, que sea algo del presente, es que a mucha gente le sucede. A mí me pasó y no se porqué, pero quiero tratar de usarlo y canalizarlo de otra forma y que pueda servir para que la gente se concientice que tiene que denunciar”.

 

¿De qué se trata Heridas del Alma?

Como dice el nombre se trata de lo que está en mi interior. Cada cuadro lleva un nombre, el principio es un poco duro, es hasta quizás dark, es oscuro. Tiene que ver con la herida propia, con mi cárcel, con el encierro. Hay un cante que se llama Heridas de Muerte que tiene que ver con lo que pasó y con lo que siento. Me pasé mucho tiempo buscando las letras de los cantes que interpreten lo que pienso.

Pero también es esperanzador, otro cuadro se llama La Amistad, donde bailamos tres mujeres y representa lo que me ha ayudado a salir, la amistad y el amor de la familia, y es esperanzador porque termina por alegrías… hacemos también unos fandangos con las chicas. El espectáculo es conciso pero fuerte. Incluso utilizo castañuelas, mantón y bata de cola.

 

¿Estos sucesos dejan una huella difícil de borrar, o son heridas que se curan y no pasa más nada?

No, una cosa es que lo supere, y otra cosa que no pase más nada. De hecho hay cosas que yo no he superado, pero digamos que estamos vivos y agradezco a Dios estar viva y que puedo contar el cuento.

  

¿A la hora de bailar, se produce un alivio del tipo catártico, o produce bronca el recuerdo?

No, no. Lo hago porque la danza es curadora, la danza te cura. Si uno puede expresar, además de bailar, expresar lo que siente, eso es maravilloso. Me parece que todos tendríamos que hacer eso, no un espectáculo sino bailar. Justamente en Balletin Dance, donde estoy hablando, es el mejor lugar donde decir que la danza cura.

 

¿Es la primera vez que presenta un ballet de mujeres y lo hace todo sola?

Hubo otro ballet de mujeres con el que hicimos Se Ve Flamenco, pero era dirigido por los dos, por Néstor Spada y yo. Ahora es un espectáculo ideado, interpretado y dirigido sólo por mí, donde bailan dos bailaoras invitadas Rocío Pérez y Silvia Carpio y estará Néstor Spada como bailaor invitado. Con Fernanda de Córdoba en guitarra, Claudia Montoya en cante y Paz Maiarú en violín. También esta vez hago toda la producción sola.  

 

Los últimos años sus trabajos estuvieron ligados a las presentaciones en el exterior, como Japón, a exportar el flamenco desde Buenos Aires.

Sí, este año vamos nuevamente con Néstor Spada, con un espectáculo nuevo pero con el mismo grupo de músicos con los cuales vamos por cuarta vez. Nosotros ya es la séptima vez que actuamos en Japón.

  

¿Le quedó un rechazo hacia los hombres después de lo vivido?

Hacia los hombres no, pero no puedo pensar en tener una pareja. 

 

¿Cómo se recompone la herida del alma?

No lo sé, pero estoy tratando de averiguarlo.

 


 
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