Inicio arrow Junio 2014 (Año 21 - Nº 232) arrow 20 AÑOS: 1999
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martes, 10 de junio de 2014

20 años

1999

Con motivo del 20º aniversario de esta revista, en abril de este año iniciamos una revisión histórica que sintetiza, aleatoriamente, aquellos acontecimientos que pasaron por nuestras páginas en las últimas dos décadas. No es más que un extracto de nuestra historia, de aquellos momentos significativos para Balletin Dance que traídos al presente (lo que resulta novedoso para algunos lectores y refresca la memoria de otros), ofrece múltiples significados para nuestro quehacer.

Es la primera vez que una revista especializada en danza celebra 20 años de vida en nuestro país y esto se ha logrado por una conjunción de motivos. No queremos dejar de agradecer en cada número, a quienes nos acompañaron en este emprendimiento, desde las variadas áreas que componen a esta empresa: artistas, colaboradores, profesionales y por supuesto a los auspiciantes, porque ha sido su apoyo incondicional el que ha permitido esta extensa continuidad.

Esperamos que disfruten de cada capítulo de esta saga, tanto como nosotros lo hemos hecho al crearlo y ahora al reeditarlo. Este mes, les presentamos el último año del siglo pasado.

Las páginas de Balletin Dance continuaban abarrotadas de información cuando finalizaba el siglo, cada edición contaba con más y más pliegos de papel mientras que comenzaban a aparecen las primeras páginas color en su interior. Corría en el imaginario colectivo alguna clase de embrujo en relación al pronto inicio de un nuevo milenio, que pregonaba que todo cambiaría de manera inexplicable. Sin embargo, en el mundo del arte, y de la danza en particular, la actividad que continuaba sin descanso, parecería -visto años después- haberse desarrollado sin demasiadas transformaciones extraordinarias.

Poco antes de cumplir su 5º aniversario (una continuidad que ya entonces marcaba un hito en la Argentina) Balletin Dance obtenía un nuevo reconocimiento: el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto otorgaba su auspicio institucional a la revista a través de la Dirección General de Asuntos Culturales que presidía Sergio Renán. Tres meses después era auspiciada por la Subsecretaría de Cultura de la provincia de Buenos Aires, encabezada por Piero de Benedictis y desde abril de ese año, el departamento de Asuntos Culturales de la Cancillería Argentina potenció la presencia física de Balletin Dance en el mundo entero, llevando las revistas a todas las embajadas que se ocupaban de distribuirla en el medio local.

Julio Bocca y Balletin Dance eran partners de la Unesco, para el programa de becas Unesco Aschberg, que incluía a la Argentina por primera vez en su nómina de ofertas. El Organismo de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura seleccionó a Balletin Dance como institución asociada, ofreciendo residencias a coreógrafos para trabajar con el Ballet Argentino de Julio Bocca. El programa Unesco-Aschberg que continúa hasta el día de hoy, dejó de ofrecer becas para el arte de la danza, pocos años después.

Sufrimos la primera pérdida de un miembro de nuestro staff, lo que nos marcó significativamente, Enrique Honorio Destaville escribió unas palabras en su memoria “Adiós a Angel Fumagalli” y unos meses después llegaba por correo postal un mensaje de su colega cubano Miguel Cabrera. Ese mismo año murieron también Flavio Fernández, Jorge Curia, Miguel Angel Miranda y Norma Buontempo.

En 1999 recibíamos la primera donación que contribuiría al acervo del archivo documental de Balletin Dance, proveniente de Adela Amico de Brieux. Latinoamérica intervenía por primera vez como jurado en los Premios Benois con Raquel Rossetti en representación de Argentina. Rodolfo Lastra inauguraba “La Casa de la Danza” desde su cargo de Director de Danza de la Secretaría de Cultura de la Nación con el que realizó numerosas acciones en pro del género. El mismo espacio en el que ensaya desde entonces el Ballet Folklórico Nacional y más recientemente la Compañía de Danza Contemporánea, con un impecable trabajo de restauración y nuevos medios al servicio de los bailarines, que lamentablemente hoy se encuentra en un estado de descuido importante.

“Los Esquizoonautas bailan su historia”: Laura Veiga y Fabio Rizzo, permitieron el informe en primera persona “HIV y Danza”, por otra parte, fue curiosa la respuesta de los lectores ante la tapa de la edición de febrero, dedicada a Margarita Bali y su obra Ave de Ciudad, que mostraba una cruda imagen: un pollo crudo. La primera impresión asqueaba al punto de rechazar la revista (hasta que verificaban que era Balletin Dance). La coreógrafa se posicionaba en cada estreno, al frente del género de video-danza con filmaciones en diferentes locaciones.

Entrevistamos ese año a Olga Ferri, uno de los nombres fundamentales de la danza argentina “Memoria del Presente”, y Héctor Zaraspe que era la tapa de agosto con motivo de sus 30 años en la Juiliiard School de Nueva York, relataba minuciosamente su vinculación con Nureyev, Fonteyn y otros artistas. Igual que desde los inicios de la revista, muchísimos artistas dejaron su testimonio en 1999, Ramiro Guerra nos daba su primera entrevista en su casa de La Habana, Catherine Diverrès directora del Centro Coreográfico Nacional de Rennes et de Bretagne, Antonio Márquez, Manolo Marin, Belén Maya, María Rovira, Alonzo King, Inma Rubio Tomas coreógrafa del Scapino Ballet Rotterdam, Jackie Barrett del English National Ballet, Gérard Lemaitre visionario del Nederlands Dans Theater 3 (la compañía de mayores dirigida por Jirí Kylián). Trisha Bauman y Rahel Vonmoos, Emilio Martins repositor oficial de La Fille Mal Gardée de Frederick Ashton, Cristina Hoyos “la Carmen más famosa y sanguínea”, Elliot Caplan, Débora Colker, Anne Teresa de Keersmaeker, Alessandra Ferri, Faruk Ruzimatov, Makhar Vaziev “El Secreto del Kirov está en los maestros de la Escuela Vaganova”, entre tantos otros.

Durante 1999, en Buenos Aires, El Descueve se presentaba con “su estética revulsiva y provocadora”, Estela Erman estrenaba Buenos Aires Luz, en el que hacía desaparecer al Obelisco, Rodolfo Olguín mostraba Carmina Burana y Noemi Coelho hacía un Homenaje a Gershwin, regresaba La Fura con Faust@ versión 3.0, Silvia Vladimivsky y Salo Pasik estrenaban Emma Zunz, Silvana Cardell La Enfermedad y Angeles Negros, Giuliana Rossetti, Leonardo Cuello Una Celebración y Margarita Fernández con su grupo La Rayuela mostraba obras propias junto a las de Laura Roatta, Carlos Trunsky y Raymond Sullivan.

Diecinueve años después del comienzo de la obra, el 10 de octubre se inauguró la imponente instalación del nuevo Teatro Argentino de La Plata. Julio Bocca llegaba a Medio Oriente con sus tournées La Vuelta al Mundo, y simultáneamente preparaba la llegada del nuevo milenio con la megaexposición Andanzas en el Palais de Glas, en la que actuaron prácticamente todos los artistas de la danza de Buenos Aires. Además bailaba con Alessandra Ferri en el Luna Prk y en el Colón y firmaba contrato para protagonizar el musical Fosse en Broadway. Eleonora Cassano regresaba al ballet clásico con Giselle en una espectacular puesta con el Ballet del Teatro Argentino e Iñaki Urlezaga, en el Luna Park. Forever Tango se presentaba en el Teatro Colón y entrevistábamos a su ideólogo Luis Bravo, Sibila estrenaba La Casa de Bernarda Alba, Iñaki Urlezaga y Maximiliano Guerra realizaban giras por el país, y El New Ballet Tap Jazz Company de Elizabeth de Chapeaurouge se presentaba en el Paseo La Plaza.

En 1999 comenzó a aparecer en Balletin Dance “Balletin Informativo”, una de las secciones más solicitadas por los lectores, que continúa hasta el día de hoy. Mauricio Wainrot asumía la dirección del Ballet Contemporáneo (cargo que conserva hasta el presente) con coreógrafos invitados del exterior y el regreso de Ilse Wiedman a nuestro país. Orfilia Pérez Román relataba la creación de veintisiete Escuelas Secundarias con Orientación en Arte que implementó como titular de la Dirección Nacional de Educación Artística, 25 años antes, mientras que desde su presidencia en el Consejo Argentino de la Danza otorgaba el premio María Ruanova a Esmeralda Agoglia. María Fux despedía el milenio con sus espectáculos Después de mis Setenta... Continúo.

Se realizó en Buenos Aires el primer Ciudanza, Festival de Danza en Paisajes Urbanos y Amir Thaleb organizaba el 1º Encuentro Argentino de Danza Árabe en el Centro Cultural San Martín (ambos continúan en forma anual hasta hoy) y en septiembre se realizaba la segunda edición del Festival Internacional de Buenos Aires. Se sumaban nuevos ciclos de danza contemporánea a “los jueves del Centro Cultural Recoleta” dirigidos por Melanie Alfie y al Festival de Danza de Cemento, en espacios escénicos que se inauguraban en la ciudad. En el Teatro Margarita Xirgu se realizaba el segundo festival del Rojas dirigido por Rubén Szuchmacher y el área de danza a cargo de Miguel Robles, y en Espacio Urbano el Primer Encuentro de Danza-Teatro organizado por Claudia Bedacarratz y Pachá Brandolino, mientras Ariel Stolier (reinstalado en la Argentina) organizaba el Jacob’s Pillow Dance Festival 2000  que seleccionó grupos argentinos para participar al año siguiente en Estados Unidos.

Conchita España y Jorge Luis celebraban sus bodas de plata sobre el escenario en gira por toda la Argentina, Alejandro Cervera estrenaba la opera Otelo en el Colón y se creaba el Ballet Sub 16 de Julio Bocca dirigido por Raúl Candal, Katty Gallo y Silvia Bazilis, con talentosísimos jóvenes. La versión estadounidense de La Bella y la Bestia aterrizaba en la Argentina donde permanecería por una larga temporada en el renovado Teatro Opera, el mismo año en que se reabría el Teatro El Nacional, luego de 17 años, de la mano de Alejandro Romay con un homenaje de Pepe Cibrián Campoy.

Mora Godoy con Miguel Angel Soto eran la cara del canal televisivo Solo Tango, Rolando Alvar presentaba La Voz Intrusa, Yamil Ostrovsky presentaba en el Teatro Hebraica un espectáculo auspiciado por la Amia al conmemorarse el quinto aniversario del atentado, la Compañía Eléctrica de Mariana Belloto y Marta Lantermo estrenaba Sofá 1 y Sofá 2, y Miguel Robles Maldita Tierra Bendita. En mayo celebramos en tapa el Día Internacional del Tap, en una producción increíble que contaba a todos los hacedores del género porteño, con maravillosas fotografías y entrevistas.

A comienzos de año Ricardo Bustamante al frente del Ballet Estable del Teatro Colón, aseguraba su gestión hasta el año 2000 en una entrevista ofrecida a esta publicación, sin embargo renunció el 5 de octubre con gran escándalo dejando al elenco acéfalo por unos meses. Se plasmaban en los primeros meses de Balletin Dance las funciones de El Cascanueces de Nureyev, último programa de la temporada anterior con Silvina Perillo, Luis Ortigoza, Miriam Coelho, Alejandro Parente y Cinthia Labaronne. Poco después Iuliana Lopatkina e Igor Zelensky, Julie Kent y Julio Bocca, Gabriela Alberti e Igor Zelensky protagonizaban un inolvidable El Lago de los Cisnes. Sobre fin de año el estreno de El Corsario con producción del Teatro Mariinsky de San Petersburgo marcaba uno de los mayores aciertos de la temporada.

No descuidamos los estrenos del Ballet del Teatro Argentino de La Plata, del que cubríamos cada programa. También asistimos a toda la temporada del Ballet del Sur en la que Ricardo Alfonso estrenaba una interesante versión de Gayané, mientras Teresa del Cerro se hacía cargo de la dirección del Ballet Oficial de Córdoba, provincia en la que La Piba Pérez, grupo de Patricia Piva y Raquel Pérez celebraba sus bodas de plata y Sonia Gilli estrenaba Otros Laberintos con su grupo Los De Al Lado en homenaje al centenario de Jorge Luis Borges.

Cinco años después de haber comenzado esta tarea de escribir sobre danza, varios artistas lanzaban sus propios libros: Margarita Fernandez Modern Jazz Para Niños, Amir Thaleb La Milenaria Danza del Vientre y el genial Otto Werberg presentaba sus últimos dos títulos: Todo Bajo Control Danzando por la Vida y meses después Yo, Otto Werberg, Autobiografía de un Bailarín.

Mientras desde Suiza Daniela Marcacci-Ambrosoli quería “becar a bailarines argentinos”, la Fundación Antorchas continuaba ayudando a los artistas argentinos, con becas nacionales (Luciana Acuña, Mariana Gorrieri, Alejandro Dambrosio, Verónica Ravetta), extranejeras (Ana María Garat, Gustavo Lesgart, Natalia Bearzotti, Bettina Quintá, Sonia Gilli, Carlos Trunsky) y subsidios a la creación (Mabel Dai Chee Chang, Viviana Iasparra y Miguel Robles). Mariano Bolfarini era ganador de la beca Unesco-Aschberg en Costa de Marfil y Jorge Rizzardi en La Habana Cuba, mientras que Sibila Miatello era becada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para perfeccionarse en España.

Gustavo Mollajoli asumía como director en el Ballet del Teatro Municipal de Río de Janeiro, Rodolfo Lastra montaba en el Sodre de Montevideo, Andrea Estefanía Pumar era invitada oficialmente para estudiar en la Escuela Vaganova de San Petersburgo, el American Dance Festival promocionaba sus inscripciones con la imagen de danza aérea de Brenda Angiel. Daniel Goldín era director del Ballet del Teatro Municipial de Münstern en Alemania desde hacía tres años y Graciela Marcolini conversaba con el director del Centro Nacional de Danza de París, Michell Sala, sobre las obras de remodelación de “El refugio de la coreografía en Francia”.

El Ballet Folklórico Nacional, emprendía una gira a Japón durante casi dos meses, a cinco años de la muerte de Santiago Ayala “El Chúcaro” (Norma Viola organizó numerosas presentaciones en su homenaje). Silvina Perillo protagonizaba La Bayadera con el Ballet de Santiago de Chile y Natalia Magnicaballi ingresaba a la compañía de Susan Farrell (que todavía integra). Fernando Aguilera, a cuatro años de haberse radicado en la India, posicionaba el ballet clásico en aquel país con la actuación de Gisela Comas. Mariano Pattin decía desde París que “Lo interesante de irse está en volver” y Ana María Stekelman cumplía actuaciones en Europa y Centro América. Roxana Grinstein, que era curadora del Festival Internacional de Buenos Aires, llevaba Cenizas de Tango y El Escote de gira a Suiza. Paloma Herrera era considerada por la revista Time como excepción mundial en referencia a una edición especial acerca de América Latina y recibía el Konex de Platino en nuestro país, mientras que el Ballet Folklórico de la Universidad de Buenos Aires, Uballet dirigido por Beatriz Durante realizó una gira a Europa.

Los múltiples reportajes realizados en el Festival Internacional de Ballet de La Habana de 1998, respondiendo a la invitación cursada a esta revista por la República de Cuba, fueron publicándose a lo largo de este año, incluida una magnífica conversación privada con la Prima Ballerina Assolutta, Alicia Alonso, en el 50º Aniversario del Ballet Nacional de Cuba. También se plasmó la actividad del festival de ese año, que incluyó actuaciones invaluables en una seguidilla diaria de Giselle: Alihaydée Carreño con Julio Bocca, Cecilia Kerche con Jorge Vega, Agnés Letestu con José Martínez, Alessandra Ferri con Maximiliano Guerra y Lorna Feijóo con Manuel Legris.

En Latinoamérica, Graciela Meza Mezgolits al frente del Ballet Nacional de Paraguay centraba sus esfuerzos en la formación de nuevo público, entrevistamos en Cuba a Marianela Boán pionera de la danza-teatro en su país, el mismo año en que se inauguraba el Museo de la Danza en la Habana. La Escuela del Bolshoi Ballet de Moscú, abría en el año 2000 su primera sede en el exterior, en la ciudad de Joinville, Brasil y entrevistábamos a Paulo Pederneiras director del Grupo Corpo que celebraba sus bodas de plata.

El mismo año en que morían Jack Carter y Rolf Lieberman (impulsor de la Opera de París), dialogamos en exclusiva con Carla Fracci. Maurice Béjart estrenaba Che, Quijote y Bandoneón con Octavio Stanley junto a Cipe Lincovsky, a quienes entrevistamos en su sede de Lausanne. El Ballet Nacional de España celebraba su 20º aniversario en 1999, cuando Antony Dowell anunciaba su retiro al frente del Royal Ballet desde el año 2001.

El mundo se hacía cada vez más chico y cercano. La actividad de Broadway figuraba cada mes con un corresponsal exclusivo, cuando el New York City Ballet celebrara sus 50 años. Ariel Stolier (poco antes de regresar) cubría los tres festivales de verano de mayor tradición en la danza norteamericana: el Lincoln Center Festival, el American Dance Festival y el Jaob’s Pillow Dance Festival, mientras Trisha Brown, Mikhail Baryshnikov y Merce Cunningham trabajaban juntos para las presentaciones en el Lincoln Center.

En 1999 publicamos “La Danza Contra la Muerte”, periodistas especializados en danza y productores argentinos y extranjeros, repudiaban los crueles bombardeos de la OTAN en Kosovo (Yugoslavia), cuando el Ballet Nacional de Eslovenia cumplía 80 años. El mismo año en que murió Alla Shelest, importante figura en la historia del Ballet Kirov (Mariinsky) de San Petersburgo, la compañía imperial estrenaba en su sede la versión “original” de La Bella Durmiente que había permanecido encubierta en la Universidad de Harvard, que cubrimos ese año desde Nueva York.

Diego Llumá, uno de los tres fundadores de esta revista, comenzaba a ganar becas y residencias profesionales en el exterior, avaladas por las instituciones más prestigiosas del mundo de las comunicaciones, del periodismo y de la investigación académica. Poco después se radicaría en París para realizar masters en La Sorbona, abriendo la corresponsalía europea de Balletin Dance. Cantidad de entrevistas imperdibles se publicaron en estas páginas desde entonces. En 1999 fuimos jurado de los primeros Mónaco Word Dance Awards realizados en el Forum Grimaldi, cubríamos el musical de Polanski “La Danza de los Vampiros” en Viena, Mozart! esperado musical en Europa central, entrevistábamos a Peter Breuer director y coreógrafo del Salzburg Landestheatre en Austria, publicábamos por primera vez las actuaciones de la compañía Linga de Kartarzyna Gdaniec y Marco Cantalupo en Suiza y entrevistábamos a Fabienen Abramovich. Poco antes, una tournée en Estados Unidos, traía a las páginas de Balletin Dance informes e inolvidables entrevistas desde Nueva York, Washington y Chicago (Daniel Dwell y Gerard Arpino, co-fundador del Joffrey Ballet, Ann  Barzel decana del periodismo de la danza, Lou Conte fundador de la Hubbard Street Dance Company, entre otros). Y otras tantas de Canadá, “El Ballet de la Aurora Boreal”, el Royal Winnipeg Ballet.

Terminado el milenio Balletin Dance cerraba el año con Hernán Piquín en la tapa de la edición de diciembre, en una sesión de fotos al amanecer en una autopista de ingreso a la ciudad de Buenos Aires: “Camino al 2000: ¿Hacía dónde va la danza?” fue el título del informe que preparó Enrique Honorio Destaville para retratar cien años de historia del ballet.

 


5 años

Al cumplir 5 años de vida, Balletin Dance se había convertido en un medio de comunicación en constante crecimiento, con firmes proyecciones internacionales y raíces que querían seguir hundiéndose en el interior del país y del Mercosur. Contábamos con el aval y el reconocimiento de instituciones nacionales y extranjeras, estatales y privadas, y todos los organismos públicos que tienen injerencia en las políticas culturales. Pensábamos que era la respuesta (del destino quizás) por el obsesivo trabajo que habíamos emprendido, que nos dejaba, incluso hoy, noches sin dormir y fines de semana y feriados encerrados trabajando, bien alejados de la fórmula complaciente del “no se puede”. Estábamos convencidos que estábamos dejando una huella en la Historia del Arte, aunque más no fuera una marca, un mínimo aporte, en 1999 la existencia de Balletin Dance se asemejaba mucho a una gesta.

 

Celebramos estos cinco años, con una fiesta en el Centro Cultural Recoleta. Recibimos regalos, arreglos florales, telegramas, faxes, cartas manuscritas y llamados telefónicos desde los cinco continentes. Reconocimos públicamente a quienes habían integrado este equipo de trabajo hasta entonces, hubo fantásticas actuaciones de Nelson Silva y Mariel Hermosida del Ballet Folklórico Nacional dirigido por Norma Viola, el Ballet con Humor, Amir Thaleb y Verónica Helou, Horacio Godoy y Melisa Brufman, tomamos champagne y comimos chipá.


AUSPICIANTES

Uno de los tantos pilares de este emprendimiento, fueron los maestros, escuelas y empresas vinculadas a la danza, que publicaban en Balletin Dance, por un lado porque la exposición que lograban era impensada hasta entonces, y por otro, como apoyo y reconocimiento a nuestra tarea, porque confiaban en nuestra misión. Hemos mencionado, cronológicamente, a quienes se iban sumando como auspiciantes año a año, conformando entre todos una gran filiación. En 1999 se agregaban a la extensa lista: Consultorio Médico Integral, Liliana Jurovietzky, Nilo Bonell, Sandra Antognazzi, El Suburbano, Amarelo Tours, Centro Cultural Borges, Escuela de Danza del Abasto de Silvana Cardell, La Viruta Pisos, Instituto Superior de Danza Clásica Michel Borovsky, Escuela de Psicología Social de Raúl Gitelman, Dance Studio, Alejandra Segura, Gabriela Galucci, Lavalle Dance Center, Teatro Avenida, Alejandro Zucchi, Alexei Bezborodov, Dinámica Corporal Energética, Cuerpo Mente, Universidad Popular de Belgrano, Masajes Gabriel, Taller Ballet Danzas, Fundación Terpsícore de Graciela Marcolini, Néstor Spada, Nadina Indumentaria,  Buenos Aires Jazz Dance Festival, Codorníu, Estudios de Danza Alicia Tedesco, Alberto Bolos Espectáculos, Not Just Any Body, Holland Dance Festival y The National Ballet School de Toronto, Instituto Nacional Superior de Danza María Ruanova, Kaia Indumentaria,Fitness Gym & Paddle, Bebe Labougle, María Cruz, Juan Carlos Pereyra, Perla Silvia Rzeszotko, Juanita Indumentaria, Darío Petruzio, Guillermo Acosta, Andrea Chinetti, Taller Danzando Soy, Pasaje del Flamenco de Norma Buontempo, Daniel Bissio y Sabrina, Alejandra Kogan, Estudio de Actividades Artísticas  ISSA, Liz Paredes, Instituto Universitario Nacional del Arte, Giselle Zagarzazu Salome, Fernando Corona, Moro Rubi de Marisa Cura, Silvina Rouco, Juan Paredes, Festival Internacional de Danza de Nina Fuentes, Julián Martínez, Roseli Rodrigues, Silvia Marquez y Marcelo Verde, María Eva Duarte, Producciones Teatrales Alejandro Romay, Ana Rosenthal Silvera, Torneo Nacional de Jazz, Federación Argentina de Profesionales de Danza, Richard Pierlon, Alejandra Cosín, Alejandra Dragone y Ricardo Cerqueiro, Cursos de Ballet en la Escuela Vaganova del Kirov Ballet en San Petersburgo, Música para Clases de ballet de Lisa Harris, Escuela de Danzas Clásicas de La Plata, Arte Imagen Fotografía, Mayte Bajo, Congreso y Encuentro Integral de Danza de Noemí Molinari y Julia Kristeff y Eduardo Arquinban.

 


COLABORADORES

La mayoría de los profesionales que integraron el staff de esta revista, nos acompañaron durante varios años. En 1999 se sumaron Oscar Sarhán, Román Ghilotti, Juan Pablo Castrillón, Andrés Valla, Alicia De Petri, Miguel Martínez, Mathías Goyburu, Mirta Alonso y Fabio Rizzo. Desde el exterior se incorporaron al equipo Fátima Nollén, Miguel Cabrera y Wilfredo Ramos.


Fragmentos de entrevistas

“Hay que evolucionar, vamos a olvidarnos de tanto inventar, porque está todo inventado...”

Antonio Marquez

“Para llegar a ser un bailarín profesional, lo más importante es la curiosidad (…) El soporte del bailarín es el pensamiento”

Catherine Diverrès

“Hay que buscar el talento del joven hacia el arte (…) desarrollar más el arte en cada individuo y en cada compañía (…) que sean artistas, porque la danza no es mecánica”

Alicia Alonso

“Lo que más me fascina es la edición (…) los cambios imprevistos, rápidos, como ocurre en el cine y no puede suceder en el teatro”

Margarita Bali

Al recibir el Premio Anual que otorga el Gran Teatro de la Habana: “este agradecimiento lo expreso a través de aquella famosa frase que dice: Hasta la victoria, siempre…”

Carla Fracci

“…Para mi el vuelo es salir de la mediocridad que nos aprisiona”

Estela Erman

“A los bailarines jóvenes les falta el movimiento. Es extraño porque la danza es movimiento, pero hay una gran tendencia a hacerla devenir pura forma (…) Si un artista puede transmitir su alma con cosas muy pequeñas, incluso sin acrobacias, el público puede sentir mucho placer”

Giorgio Mancini

“Los pasos no son la finalidad de tu trabajo, están aquí para entregar algo al público”

Monique Ludieres

“En las compañías contemporáneas la pureza está en lo que transmiten los bailarines, la conexión interna con la música y tener realmente una sensibilidad”

Mark Godden

“Con los bailarines hay un rollo que al final todos acaban siendo los coreógrafos (…) hay que dejar bien claro que porque un bailarín ponga diez pasos, la obra no es suya”

María Rovira

“Lo que te va a hacer feliz es confiar en vos mismo y amar cualquier cosa que hagas. Y es crucial creer en el arte que está dentro tuyo”

Alonzo King

“Fue lo más maravilloso que me pudo pasar. Nureyev vino a montar El Cascanueces. Dios me debe querer mucho, porque yo tenía ya 42 años y dos años antes había sido madre. Solamente yo sé lo que trabajé para ponerme en forma (…). Nureyev tenía poca paciencia con la gente joven y haragana. Y cierto desprecio por la debilidad. Trabajaba mucho más que cualquier joven y quería que todo el mundo lo hiciera a la par suya”

Olga Ferri

“Para improvisar hay que tener conocimiento de pasos y energía. Si alguien no repiquetea bien, es muy difícil que pueda lograrlo”

Liber Scal

“El nivel del tap en los espectáculos es bajo, porque hay poca gente que estudie tap realmente”

Ati Castro Videla

“De un estilo delicado en el tap pasamos a uno totalmente acrobático (…) pero también se trata de modas”

Mónica Stralci

“Prácticamente no hay espectáculos (…) Sin embargo, gracias a que los maestros se han perfeccionado, paradójicamente el tap ha avanzado muchísimo en la Argentina”

Elizabeth de Chapeaurouge

“La solución sería que los que hacemos tap fuéramos también los generadores de los espectáculos de tap. Y no esperar a que vengan de afuera”

Liliana Jurovietsky

“Un día llegó mi mamá del trabajo y me encontró con unas cucharas atadas a los zapatos…”

Gustavo Carrizo

“… también hay muchos miedos de generar algo propio. Habría que mandarse más (…) Si lo que se está haciendo es bueno, los resultados después van a ser buenos seguro”

Jimena Olivari

“La tendencia actual del tap es el rythm tap: ya no bailan, hacen ritmo, pero un espectáculo sólo de zapateo es un aburrimiento (…) Lo más conveniente sería que nos juntáramos nosotros para realizar producciones. Hay que dejar de lado las mezquindades y las inseguridades”

Alberto Agüero

“Noemí hace su aporte aguantándome en casa, entiende esta locura”

Rodolfo Olguín

“Hay que saber vivir. Y esto no es querer todo lo que se ofrece a los ojos, sino saber elegir”

Rodolfo Lastra

“Nureyev fue el hombre con mayor autodisciplina que he conocido. Nadie hubiera podido trabajar tan duramente como él. Quizás su característica principal haya sido su determinación para nunca darse por vencido. (…)En su vida privada era un loco, porque era un hombre extremo en sus opciones”

Jakie Barrett

"la obra está pensada desde el proceso de curación, donde el tema de los medicamentos adquiere un significado propio, que trasciende la cuestión puramente curativa. Es una experiencia de vida lo suficientemente fuerte e importante como para apropiársela y hasta encontrarle un sentido en términos de destino”

Laura Veiga y Fabio Rizzo

“No se puede enseñar algo que no se sienta ‘en el centro’. Tienes que saber cómo se debe hacer cada movimiento por mínimo que parezca. Y aunque esté escrito, debes tener una forma de exigir para que los bailarines sientan lo que tu ya sentiste algún día”

Emilio Martins

“Qué sería de la humanidad si no tuviéramos arte (…) sería horroroso”

Héctor Zaraspe

“Comenzamos a desarrollar la creación de escuelas de nivel primario polivalente, y escuelas hogares polivalentes para niños de la calle en 1997 con muy buenos resultados. Estoy esperando que cambie el gobierno porque la educación no estaba en los planes del presidente Carlos Menem (…) él es deportista y cree que el arte no sirve…”

Orfilia Pérez Roman

“La vida es tan aburrida que nos empuja hacia este misterio de la creación. Nada es mejor que esos pocos minutos antes de la première, cuando el escenario se abre y te colocás en posición en el centro de la escena”

Mikhail Baryshnikov

“Tienen que plantearse qué quieren ser: famosos o artistas. Para ser artista da lo mismo un escenario, un sótano o tu casa”

Pepe Cibrián Campoy

"Dfrutá. Trabajá duro, pero en forma inteligente. No presiones demasiado. Si algo te duele detente, porque de esa formas vas a durar más”

Gerald Arpino

“Bailar es investigar el movimiento, pensar el movimiento. Es la alegría y el placer de moverse y mientras no me conforme, sé que seguiré en el camino correcto”

Deborah Colker

“Poder hacer lo que quiero, vivir de lo que quiero y para lo que quiero, quizá sea el mayor de mis éxitos”

Luis Bravo

“…gente talentosa, artistas como Karina Olmedo, Silvina Perillo, Gabriela Alberti, Hernán Piquín y Leonardo Reale. Me gustó trabajar con ellos; no son rusos pero estoy satisfecho”

Makhar Vaziev

“La danza ha sido, sin duda, el llamado del destino para mi. Pero habrá que ver en el futuro…”

Faruk Ruzimatov

“En el escenario mirar a una persona a los ojos es muy importante. Me ha tocado bailar con gente a la que miro a los ojos y me siento muy sola, como me ocurre también en la vida. Con Julio [Bocca] nunca ocurrió eso. Lo miro a los ojos y él está verdaderamente en el escenario, con toda su alma, con todo el espíritu”.

Alessandra Ferri

“Israel Galván y Eva La Yerbabuena son los genios de esta época”

Belén Maya

 


 
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