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martes, 10 de junio de 2014


Nota de tapa

Ideando Galas

Por Agustina Llumá

Federico Fernández, Primer Bailarín del Teatro Colón, encabeza Ballet en Gala, un elenco propio con el que se presenta en diferentes ciudades del país y en julio apuesta al Teatro Astral de Buenos Aires. En esta entrevista, un repaso por su carrera y sus próximas actividades

En mayo, Federico Fernández tuvo a su cargo el protagónico de El Corsario en todas las funciones que ofreció el Ballet Estable del Teatro Colón (ver comentario en esta misma edición), por ello en las fotos que ilustran esta entrevista luce un simpático bigote al mejor estilo Conrad. El otro reparto estaba a cargo de Juan Pablo Ledo, quien tuvo que cumplir con el reposo médico recomendado a casusa de una lesión. La lluviosa tarde en la que se realizó esta nota, Fernández se abocaba a la programación de las próximas funciones de Ballet en Gala, que incluyen homenajes a las generaciones que lo preceden en el Ballet Estable del Teatro Colón.

El joven que hiciera declaraciones controversiales cada vez que accedía a un micrófono, se limitó a responder las preguntas que le fueron formuladas, hasta que sobre el final de la charla, recibió el puntapié para asegurar: “sigo pensando igual”. Se refiere a defender y luchar por los derechos que tiene como trabajador el bailarín, de sus necesidades laborales y profesionales, y de su firme convicción política. “Me gusta mucho leer los diarios, ver los noticieros, ver lo que pasa en mi lugar de trabajo, lo que pasa en la cultura, lo que necesitamos, lo que falta, lo que se mejoró. Me interesa. Me siento una persona comprometida, por elección, y porque me lo inculcaron de chico; en mi casa se comía hablando de lo que necesitaba el otro, el que está en la calle, el vecino, el amigo o el desconocido. Y la verdad es que a mi me interesa que vaya ligado con mi carrera como bailarín, la responsabilidad que uno tiene de comunicar las cosas, y en lo posible de decirlas”. Si bien reconoce que pudo haber sido un tanto desafortunada la forma en que ha dado alguna de sus opiniones.

A pesar de que Katty Gallo, “mi maestra formadora” le aseguró a su madre que Federico Fernández no tenía dotes para bailar, el bailarín advierte que cada vez que puede regresa a tomar sus clases. “Desde la primera clase que tomé supe que esto era lo que quería”, y Gallo “me encaminó para hacer una carrera prolija. Si bien ella tenía otros intereses para conmigo porque quería que bailara en el exterior, mi objetivo siempre estuvo acá y en el Colón”, afirmó. Cuatro meses en el Ballet del Teatro Teresa Carreño de Venezuela, fueron suficientes para rechazar una extensión del contrato, reafirmando su deseo de desarrollarse en la Argentina. ¿Qué le atrapa de nuestra tierra? “El país en sí, la ciudad de Buenos Aires, nuestras costumbres, la vida cotidiana, los bares, un kiosco abierto a cualquier hora, son tonterías que a mi me hacen estar feliz”.

Es cierto, Fernández, confirma que el desarrollo profesional en la Argentina es difícil, “si bien el Teatro Colón es el que más posibilidades tiene dentro de Latinoamérica, dentro del mundo es uno de los que menos funciones concreta. Hacer 35 funciones al año no te hace ser mejor profesional, ni mejor artista” sentenció. “Tenés que buscar hacer cosas afuera de tu teatro. En general, los que lo logramos, después llevamos a nuestro escenario del Teatro Colón algo con mucho más peso escénico, con más conocimiento”.

 

Ballet en Gala

“Surgió por la necesidad de hacer más funciones. Fue una idea mía principalmente, pero cuando empecé a intentar que salgan las funciones, me di cuenta que solo era imposible. Hasta que empecé con Idehados Producciones que son quienes llevan a cabo esto”. El elenco de Ballet en Gala rota en cada propuesta de acuerdo al repertorio y a las posibilidades de cada bailarín de conseguir “permisos” de sus direcciones para ausentarse de sus puestos de trabajo. “Ahora no puedo bailar con Julieta Paul, entonces llamé a Claudia Mota, que es primera bailarina del Teatro Municipal de Río de Janeiro con la cual bailé ya varias veces”.

Las próximas presentaciones del grupo serán los días 13 y 14 de junio, con diferentes programas, en el Centro Cultural Plaza de Mendoza (con Claudia Mota, Silvina Vaccarelli y Natalia Pelayo, junto a Franco Cadelago, Agostina Sturla y Matías Mancilla), el 4 de julio en el Teatro Municipal de Bahía Blanca, el 5 de julio en el Teatro Municipal de Tres Arroyos y el 6 de julio en el Teatro Municipal Rodolfo Funke de Tornquist (con Julieta Paul, Edgardo Trabalón, Daiana Ruiz, Macarena Giménez, Emilia Peredo Aguirre, Maximiliano Iglesias y Emiliano Falcone). 

 

Maestros-Directores

Como otros bailarines de su edad aquí en nuestro país, Federico Fernández no tiene un maestro personal, aquel al que uno podría dirigirse en caso de cualquier inquietud, que debe conocer la metièr tanto como al propio bailarín. “En este momento no tengo un maestro -se lamenta-. Me encantaría que mi couch personal sea Alejandro Parente, pero él está en un momento de su vida en que está haciendo sus últimos ballets, así que prefiero esperar el momento. El siempre fue mi referente dentro del ballet en la Argentina. Fue el bailarín que admiré, observé y analicé. También admiro mucho a Edgardo Trabalón, y en las últimas funciones que hicimos de Ballet en Gala él estuvo ensayándome a mi y a los bailarines, es una persona que sabe mucho, tiene el conocimiento y también está bailando, entonces te puede ver desde los dos lados”. 

 

El Teatro Colón

El artista se perfecciona y se desarrolla en escena, pero mientras más enriquecedoras sean las obras que interpreta, mientras más capacitados sean los maestros que reponen (y/o coreógrafos) y mientras más experimentados sean los compañeros de elenco/función, el progreso profesional será aún mayor. De esas experiencias que le permitieron una maduración especial, Fernández reconoce -entre otras- las giras que realizó junto a Ana Botafogo por Brasil.

La conversación giró en torno al Teatro Colón, una vez más. ¿Cuál es el estado de la compañía en estos últimos años? “La temporada es buena en programación, me gusta. Hace diez años que estoy en el Teatro y estas son las mejores temporadas que hemos tenido, de muy pocas funciones, pero de buenos programas. Hemos hecho MacMillan, Balanchine, Cranko, Ashton, hacía años que no se hacía algo así. Hemos hecho La Sylphide de Lacotte después de veinte años, y el haber trabajado con el repositor fue también un crecimiento y un cambio en mi forma de trabajo. Interactuar con otros coreógrafos hace crecer a una compañía. Este año tenemos Romeo y Julieta y Rodin de Boris Eiffman. Esos son trabajos maravillosos para nosotros”.  

 

Los Roles

Federico Fernández es (desde que pegó el estirón en la adolescencia) el prototipo del príncipe del ballet romántico: alto, flaco y elegante, con unas líneas estéticas de extremada longitud. ¿Acaso le interesa explorar obras contemporáneas o su sueño es permanecer como un príncipe de cuentos de hadas?. “No se si un príncipe [dice sonriendo por la pregunta en tono irónico], pero es lo que más me da. Cuando me ven, enseguida dicen para Cascanueces, para Lago, Bella Durmiente, y me resulta más cómodo hacer un príncipe. Pero también me interesa poder contar una historia más real, no solamente de cuentos, en la que uno pueda hacer una búsqueda interna, con algo más que despertar a la bailarina con un beso después de cien años”. 

 

Los sueños

“Mi sueño era Manon, y lo cumplí. Una vez que lo cumplí me di cuenta que no era el único. También estaba Romeo y Julieta de MacMillan que viene ahora al Colón. Pero el más fuerte es El Joven y La Muerte que me encantaría bailar, sería un desafío enorme, y Mayerling que se hace el año que viene en nuestro teatro, también es un ballet que es una maravilla, es una joya”.

 

En el exterior

Si bien es casi un hecho, Fernández se niega a declararlo como fehaciente. “Es casi seguro que sí, es muy posible” que integre la delegación de bailarines del Teatro Colón, que viajará este año al Festival Internacional de Ballet de La Habana en octubre. Aunque falten unos meses, y podrían presentarse cambios, la pequeña comitiva presentaría los Tangos de Lidia Segni (directora del Ballet Estable), además de algunos pas de deux.

Por otro lado, “se que también voy para los 80 años del Ballet de México la primera semana de septiembre, en representación del Teatro Colón, donde haremos Una Danza para Ti de Vicente Nebrada con Carla Vincelli. También tenemos una gira muy importante para octubre después de Romeo y Julieta que está bastante segura, parecida a la que hicimos en Omán”. 


“Yo estoy seguro que a los 40 me voy, tengo muchas otras cosas que me gustaría hacer referidas a la danza, que van a estar a la par de subirme a un escenario. Me gustaría poder ser maestro ensayista de obras que haya bailado, me encantaría. Y alguna vez ser director del Ballet del Colón, sí”. 

 


Si bien no es partidario de dar consejos, Federico Fernández recordó sus inicios: la maestra pensó “que lo mío no era la danza, no tenía el físico adecuado, era bajito y medio gordito hasta que pegué el estirón. Fue una sorpresa. Tuve la suerte de que mi mamá no me lo dijo en su momento, es más, me alentó para que siga bailando. Creo que mi maestra aprendió a esperar esos momentos de los chicos, y cuando las cosas se dieron vuelta, dijo ‘este chico era para bailar’. Lo que yo podría decir es eso: si es lo que querés ser, de alguna forma lo vas a hacer. Si te gusta la danza, si es tu pasión, vas a seguir en algo artístico, lo vas a intentar”.


En el Astral, “seremos más bailarines” adelantó el mentor del grupo a esta revista, acompañado por Julieta Paul, el elenco se integra con artistas de diversas generaciones y perfiles. “Alejandro Parente y Maricel De Mitri, son invitados especiales, como una especie de homenaje a ellos, está también Edgardo Trabalón con Carla Vincelli. Daiana Ruiz, Jiva Velázquez un nuevo chico del Ballet del Colón formado en Paraguay, muy talentoso, con un potencial enorme que va a hacer mucho dentro del Teatro. Paula Cassano que ya hizo varias funciones con nosotros. Macarena Giménez es también otro futuro dentro del Teatro, una primera bailarina en potencia, Maximiliano Iglesias, Emilia Peredo Aguirre, Emiliano Falcone, todos buenos bailarines y con mucha técnica. El jefe técnico es Julián Galván. Me da mucha felicidad poder darle esta oportunidad a ellos, porque en algún momento lo han hecho conmigo otros bailarines y la única forma de crecer es estar arriba del escenario, además de trabajar diariamente con tus clases, tu entrenamiento. En su momento Maricel y Alejandro cuando tenían el Ballet del Gran Teatro me llamaban y ser parte de ese grupo para mi fue muy importante y de un crecimiento inmenso”.


 
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