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sábado, 10 de mayo de 2014

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Habitar Buenos Aires

Por Natascha Ikonicoff

Del 27 de marzo al 6 de abril, algunos de los múltiples puntos ciegos y rincones olvidados de la Ciudad de Buenos Aires cobraron vida gracias a la propuesta artística Espacios Revelados/Changing Places, organizada por la Fundación Siemens Stiftung en colaboración con el Gobierno de la Ciudad

Espacios Revelados/Changing Places consistió en un proyecto ambicioso en tanto pretendió causar impacto en los modos de habitar la ciudad con el fin de generar nuevas perspectivas e incluso alterar el mapa de lo cotidiano. Así, los sitios elegidos y las obras seleccionadas respondieron a un intenso trabajo de investigación respecto de cómo sacar a la luz lo invisibilizado, lo abandonado. El evento ocupó antiguos edificios del Microcentro, algunos puntos de La Boca y un estacionamiento en Villa Urquiza, el todo unido por micros exclusivos, disponibles cada 30 minutos.

Fueron convocados artistas nacionales e internacionales que se enfrentaron al desafío de intervenir estos espacios no convencionales, algunos con obras ya existentes y otros con creaciones inéditas. Una de las instalaciones más exitosas resultó ser Scattered Crowd (Multitud Dispersa), del coreógrafo estadounidense William Forsythe, considerado uno de los representantes más destacados de la danza contemporánea. Así, miles de globos blancos y transparentes llenaron la espléndida sala de mármol de la planta baja del Palacio Reconquista, construido en 1920 por Paul Bell Chambers y Louis Newbery Thomas, originariamente para el Banco Anglo Americano.

Con la ligereza del helio en contraposición a lo pesado del aire común y corriente, sumado a la iluminación y a la musicalización de Ekkehard Ehlers, cuyas vibraciones se percibían al tocar los globos, “Forsythe extrapola el principio de elevación del ballet a otro ámbito, el de los objetos. Es una idea muy simple pero muy sólida, porque cuando funciona, se produce esta especie de suspensión que parece hacer flotar la estructura arquitectónica” explicó a Balletin Dance Joachim Gerstmeier, director de proyectos culturales de la Fundación Siemens Stiftung. El curador alemán agregó que la propuesta es “muy sensitiva y crea un estado visual, pero sobre todo un estado físico, imposible de captar en una foto…” En efecto, el público disfrutaba tanto quedarse en ese espacio que, el último día, se limitó el tiempo de permanencia.

En otro edificio bancario, el Edificio Torquinst, ideado por Alejandro Bustillo y erigido entre 1926 y 1928, La Ribot, bailarina y coreógrafa suiza que incursiona también en las artes visuales, alteró el espacio físico con la performance Laughing Hole (Agujeros que Ríen), en que cuatro mujeres pegaban sobre las paredes algunas de las muchas pancartas de cartón que tapizaban el suelo, todo entre risas que rayaban en la locura. Sobre los letreros estaban escritas a mano una serie de palabras (“muerte”, “extranjero”, “guerra”, “ilegal”) mezcladas y combinadas entre sí. Gerstmeier contó a Balletin Dance que no fue fácil hallar el lugar adecuado para esta instalación en tanto que la luminosidad, ni tan fuerte ni tan oscura, juega un papel fundamental al momento de transmitir la ambivalencia de las risas, que pueden ser de alegría pero también de desesperación.

En La Boca, por la Av. Pedro de Mendoza al 1600, Ioannis Mandafounis (Grecia), Fabrice Mazliah (Suiza) y May Zarhy (Israel), integrantes de Mamaza, apostaron por concretar la utópica idea de mejorar el mundo colaborando entre todos, sólo que, en vez de sumar un granito de arena, la consigna fue prestar una planta propia. De esta manera, el grupo también incursionó los modos de habitar los edificios a partir de conceptos abstractos de la danza, como el movimiento, en tanto las plantas se trasladaron desde varios puntos de la ciudad, y el espacio-tiempo, móvil y maleable fruto del intercambio constante con el espectador. Garden State (Estado Jardín) funcionó como centro comunitario, un lugar de encuentro entre vecinos de todo Buenos Aires que dotó de carnadura la idea de cohesión social.

Estas son sólo algunas de las muchas instalaciones de Espacios Revelados, evento en que convergieron las distintas ramas del arte, desde una obra de teatro en la terraza del Edificio Benchich (bajo la dirección del artista argentino Alejandro Tantanian) hasta mensajes al cielo en neón (trabajo del escritor inglés Tim Etchells), desde proyecciones, como la última película exhibida en un cine de Villa Urquiza que ahora es un estacionamiento (obra del escritor y director argentino Federico León), hasta la recreación, en una amplia sala, de decenas de subjetividades ancladas en pequeñas casitas, montaje de los argentinos Mariano Pensotti y Mariana Tirantte que confrontaba a la audiencia con lo diminuto de nuestras realidades cotidianas. 

 

Entrevista exclusiva a Joachim Gerstmeier

¿Siempre se desempeñó como curador de arte?

En Alemania estudié teatro e historia de la teoría de la danza, también filosofía clásica. Luego empecé a trabajar como dramaturgo, a la vez que participaba de un proyecto llamado Dance Workshop Europe organizando festivales. Como dramaturgo es difícil sobrevivir (risas) y además siempre me gustó alternar lugares, estar en la producción con la gente pero también curar programas artísticos. Para mí, resultó ser un buen complemento.

¿Por qué Buenos Aires?

La Fundación Siemens Stiftung tiene varios focos en Europa, Sudáfrica y Latinoamérica. A la vez, cuenta con tres grandes áreas, la de necesidades básicas, el departamento de educación y el de Cultura. Entonces, dentro de lo que es Cultura en Latinoamérica, empezamos aquí en Buenos Aires un proyecto llamado Panorama Sur, junto con THE (Asociación para el Teatro Latinoamericano), y armamos laboratorios y workshops para fomentar el intercambio entre artistas. En el período de preparación, me vi cautivado por los edificios y pensé que sería lindo hacer algo con ellos. En realidad, primero vi el viejo edificio de Harrods y me pareció muy atractivo, pero fue imposible hacer algo ahí por asuntos legales. Así que me reuní con Gabriela Ricardes (curadora local del proyecto) y Hernán Lombardi (Ministro de Cultura del Gobierno de la Ciudad), que se mostraron muy entusiasmados con la idea y empezamos a trabajar de inmediato.

¿Qué tipo de público se acercó?

Es muy interesante la variedad de personas que asistieron a la exhibición, niños, ancianos,  artistas de diferentes ámbitos…  Muchísima gente que sólo pasaba por la calle, vio los globos, preguntó si se trataba de una fiesta de cumpleaños y se quedó a recorrer una vez que conoció la naturaleza del evento. Para la gente que vive o trabaja en el área es particularmente lindo porque están familiarizados con estos edificios pero no los conocen por dentro, y al abrir las puertas para ellos resulta impresionante ver sus reacciones. Hay tanta gente que ya no mira, que ya no ve la ciudad. Y me incluyo, porque también estoy metido en mis cosas, y voy apurado de un lado al otro. Así que cuando ves que echan una mirada rápida, de repente se detienen y “Oh! Qué es eso?”, bueno, ese momento de sorpresa es algo muy interesante de ver.

Siempre hay algo de político en las intervenciones…

Sí, pero no en el sentido de involucrarse en la política cotidiana. La idea es conectar los diferentes puntos de intervención y hacer visible la tensión. En el centro tienes edificios impresionantes, pero están vacíos. Son muy representativos, y no parecen vacíos. Mientras que en los lugares que escogimos de La Boca, donde sí hay gente, quizá no puedes pensar que sean habitables.    

¿Tienen planeado llevar este evento a Chile y a Colombia?

Tenemos otros proyectos como Panorama Sur en Chile, que se llama Movimiento Sur y es una academia de danza, y en Colombia, Experimento Sur, así que queremos hacer Changing Places en Santiago y en Bogotá. Y sí, la idea es la misma pero son proyectos distintos porque las ciudades son diferentes, los sujetos, las problemáticas, las particularidades son distintas. Es importante que, al momento de cruzar perspectivas entre los artistas locales e internacionales, éstas estén verdaderamente relacionadas con la ciudad.


 
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