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sábado, 10 de mayo de 2014

Actualidad

Zapateadores

Como todos los años, el 25 de mayo se celebra el Día Internacional del Tap, en homenaje a Bill Robinson, el mismo día que en nuestro país se conmemora la Revolución de 1810 que culminó en la independencia de lo que hoy es la República Argentina

Bill Bojangles Robinson nació el 25 de mayo de 1878 y trascendió la escena teatral norteamericana, bailando en las famosas películas junto a Shirley Temple allá por la década del ’30 del siglo pasado. Su baile se caracterizó por un estilo sobrio en el que predominaban los pies (el zapateo) y la gesticulación de su rostro, es decir que torso y brazos permanecían casi inadvertidos para el espectador. Cantaba, actuaba y bailaba, y fue reconocido por pares y público. Siempre recordó sus orígenes humildes ofreciendo dinero y su arte a beneficio de diversos damnificados.

Nació en Richmond, donde quedó huérfano a los siete años y fue criado por su abuela junto a su hermano (transformado de adulto en un reconocido músico). Pero ya a los cinco años bailaba en las aceras a cambio de monedas y así un productor le ofreció su primer contrato en un evento local. A los doce se fugó a Washington donde ofrecía su arte callejero y al año siguiente partía de gira con la troupe de Mayme Remington's en el espectáculo The South Before the War con la que actuó durante más de un año a pesar de haber crecido demasiado para seguir encarnando al pequeño niño que interpretaba.

Merced a haber obtenido la medalla de oro, en un concurso de baile en el Teatro Bijou de Brooklyn (derrotó a Harry Swinton) en el año 1900, consiguió trabajo en numerosos espectáculos itinerantes. Junto a George Cooper ofrecían un show de vaudeville que pronto pasó a llamarse Cooper & Robinson, uno de los pocos actos negros para audiencias blancas, con el que ganó muchísimo dinero y del que en 1902 era socio de pleno derecho. Al disolverse ese dúo en 1914 se unió a Rae Samuels cuyo manager (y marido), Marty Forkins, lo ayudó a promocionarse como solista (las reglas del género prohibían los actos en solitario de personas negras) incrementando más aún su economía creciente.

Su agenda continuó completamente repleta hasta la década de 1920. Hacía varios shows por noche y diferentes productores del mundo del espectáculo lo contrataban en exclusividad, así recorrió todo el país. En 1928 blancos y negros comenzaban lentamente a fusionarse en la sociedad estadounidense, cuando Lew Leslie lo invitó a participar en Mirlos en Broadway, una revista para los dos públicos, protagonizada por blancos y negros (Adelaide Hall, Bill Robinson, Aida Ward, Tim Moore y otros), cuyo éxito fue tal que agotó las localidades durante más de un año. Hall y Robinson hacían un dúo que cautivó a todos y fue el inicio de varias colaboraciones juntos, en las que el rol del bailarín negro dejaba de ser un subordinado de las clases elitistas, para convertirse en embajador, príncipe o emperador.

En 1939 Robinson estrenó The Hot Mikado, la versión en jazz de la opereta Gilbert y Sullivan en el Teatro Broadhurst, y tuvo que realizar ocho bises de su solo My Objet All Sublime que estaba en medio de la obra (es decir que tuvo que interrumpirse el espectáculo). Ese show se trasladó a la Feria Mundial de Nueva York donde era uno de los principales atractivos, por lo que el 25 de agosto se llamó Día de Bill Robinson. En 1940 era el primer afrodescendiente en protagonizar una producción en Broadway (con artistas blancos): All in Far (aunque solo fuera por 4 funciones).

En el cine, si bien después de 1930 el interés por artistas negros había pasado de moda, Bill Robinson continuó interesando al público, en casi una veintena de films por más de una década, con las diferentes cinematográficas de la época. Su debut fue precisamente en 1930, su participación en las películas permitía que sus escenas fueran cortadas (para proyectarlas en ciudades donde prohibían el arte de los negros). En los Angeles la industria cinematográfica era superior y por tanto luego de probar suerte en Nueva York prefirió permanecer en Hollywood, donde casi siempre interpretaba a un mayordomo. Raras veces pudo alejarse del estereotipo de papeles para negros de la época.

Pero su mayor reconocimiento en el cine fue sin dudas junto a Shirley Temple. La leyenda cuenta que cuando debía encarar la primera película con ella, The Little Colonel (1935), se había resuelto incluir su famoso número de la escalera, pero enseguida él notó que la pequeña de siete años (aunque ya hubiera filmado cinco largometrajes) no podría aprender una coreografía tan compleja en el breve lapso del rodaje. Entonces decidió enseñarle a Shirley a dar pataditas en el frente de cada escalón con la punta del pie, y al verla practicarlo decidió imitarla; que fue lo que finalmente aparece en la película y que marcó el punto culminante de la misma. Robinson y Temple entablaron una profunda amistad, ella lo consideraba como su amigo del alma. En una entrevista dijo “Bill Robinson me trató como a una igual, lo que fue sumamente importante para mí. No me hablaba en voz baja o como si fuera una niñita. Me gusta la gente así, y Bill Robinson fue el mejor de todos”.

La última película que rodó Robinson fue con el protagónico de Stormy Weather (1943) con Lena Horne, Fats Waller, Cab Calloway y su orquesta. Los Nicholas Brothers aparecen en la escena final del film, con la coreografía Jumpin 'Jive de Calloway, una secuencia que para Fred Astaire fue el mejor número musical en cine que se hubiera creado.

A pesar de haber sido el actor negro mejor pagado de la primera mitad del siglo XX (se calcula que ganó más de 2 millones de dólares durante toda su vida), Robinson murió a los 71 años, sin dinero, el 25 de noviembre de 1949. Su funeral fue contratado por su viejo amigo Ed Sullivan (el presentador de televisión). Fue velado en el regimiento de infantería de Harlem, al que asistieron alrededor de 32.000 personas.

En 1989, el Senado de Estados Unidos resolvió declarar al 25 de mayo como Día Nacional del Tap, en su homenaje, que fue instaurado prontamente por la Asociación Internacional del Tap (ITA) en el mundo entero. Diversas esculturas a escala natural se emplazaron en Estados Unidos en reconocimiento al genial artista.

En Argentina

Durante la última década del siglo pasado, la comunidad vinculada al zapateo americano en Buenos Aires se unía en una gran celebración cada 25 de mayo, con espectáculo profesional incluido. Poco a poco estos artistas fueron absorbidos por el mundo del teatro musical, y los encuentros de tap quedaron diseminados en diferentes organizaciones a menor escala, de manera aislada, con demostraciones y/o seminarios con artistas nacionales o extranjeros que tenían lugar en el marco de la semana de la Revolución de Mayo.

En 2014, Buda Producciones y Leo Robaglio organizarán la tercera entrega de Bojangles Tap Party, que involucra a bailarines de tap (profesionales y amateurs), por el Día Internacional del Tap. La fiesta crece en cada edición y en ésta, se le dedicará un fin de semana exclusivo (31 de mayo y 1º de junio) con clases y un cierre de lujo en el Teatro Armenio, con conducción de Ricky Pashkus.

Entre los profesores confirmados cuando esta revista ingresaba a imprenta, se cuentan Jimena Olivari, Juan Ignacio Villafañe y Walter Zaga, para dictar seminarios de tap, charleston y percusión corporal; habrá también una Cruzada (competencia de zapateadores) y un show de tap con artistas invitados.


LIBRO

El libro TAP Una Mirada Desde el Hemisferio Sur, investigación sobre la historia del zapateo americano, de Miguel Angel Ludueña, fue declarado de interés cultural por la Honorable Cámara de Diputados de la Nación Argentina, de acuerdo al proyecto presentado por los diputados Ricardo Cuccovillo, Omar Barchetta, Nora Iturraspe y Elida Rasino.

Entre los fundamentos de la Resolución Nº 3010-D-2013 OD 2767 votada por unanimidad en Diputados, se rescata el valor de la obra, por tratarse de la primera investigación publicada en la Argentina sobre la historia del tap. Cuenta los orígenes de esta disciplina en los Estados Unidos y un capítulo especial para el desarrollo en nuestro país, con el testimonio de algunos de los más destacados maestros del género, entre los que se mencionan Alberto Agüero, Elizabeth de Chapeaurouge y Bebe Labougle, entre tantos otros.

Por otra parte, Miguel Ludueña ha puesto a disposición de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP), 300 ejemplares que serán distribuidos en bibliotecas de todo el país.  


 
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