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20 AÑOS: 1997 Imprimir E-Mail
jueves, 10 de abril de 2014

20 años

1997

Al cumplir su tercer año de vida, en abril de 1997 Balletin Dance había evolucionado hasta convertirse en La Revista Argentina de Danza. Quienes la conocieron desde sus orígenes saben que la publicación contribuyó notablemente a la comunicación horizontal entre los creadores argentinos y a su proyección internacional. Con orgullo (y no menos sorpresa) la vimos crecer, hasta convertirse ya entonces, en una herramienta de consulta habitual para alumnos, maestros y aficionados a la danza y el ballet.

Obtuvimos el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación, según lo dispuesto por su titular Beatriz Krauthamer de Gutiérrez Walker por considerar que se trataba de “la única publicación mensual de actualidad en danza de nuestro país (…) que cumple un servicio de difusión de los entornos allegados a la danza”. Justamente ese año, Balletin Dance, fue el único medio de difusión latinoamericano especializado en danza invitado por el Prix de Lausanne (Suiza), para cubrir la prestigiosa competencia suiza que celebraba su 25º aniversario con el simposio “¿Qué porvenir tiene la danza clásica?. El viaje permitió estrechar lazos con el mundo internacional de Terpsícore, y muchas entrevistas realizadas en Europa se publicaron a lo largo de 1997. Comenzamos con Philippe Braunschweig fundador del Prix de Lausanne.

En un encuentro íntimo parisino con Maurice Béjart, Agustina Llumá, directora de Balletin Dance, delantaba el estreno en nuestro país de su homenaje a Jorge Donn y Freddy Mercuri: El Presbiterio (o Abadía) no ha perdido nada de su encanto ni el jardín de su esplendor. El enigmático nombre de la obra hace referencia a una frase surrealista extraída del libro El Misterio del Cuarto Amarillo de Gastón Leroux (además, la sede de la compañía y de la escuela, en Lausanne, está ubicada en la calle Chemin du Presbytère).

Tuvimos encuentros exclusivos con geniales artistas ese año, Rosella Hightower aseguraba que “la danza puede venderse como la moda”, Ludmila Semeniaka se presentaba en el Coliseo de Buenos Aires y en gira por el interior del país, Jirí Kylián nos decía “Donde los políticos callan, deben hablar los artistas” (la argentina Lucila Alves integraba el NDT2), Paul Lightfoot  se explayaba en la composición coreográfica, Trisha Bauman sobre la New Reserch in Movement, y Gil Roman con Gregor Metzger relataban su vida junto a Béjart. Mientras, desde Estados Unidos, Violette Verdy recordaba a Roland Petit y a George Balanchine.

“La Memoria de la Danza”, una genial entrevista con Annemarie Heinrich fue el puntapié para resaltar la tarea fotográfica especializada, que continuó ese año con Jorge Fama y Alicia Sanguinetti. También preservamos los homenajes en 1997: Rudolf Nureyev fue la tapa de la edición de febrero con un retrato inédito de Jorge Fama, y recordamos a Mercedes Quintana y a Jorge Tomín, entre otros artistas.

Los reportajes se hacían cada vez más importantes, eran los propios artistas quienes daban testimonio de sus creaciones, Hugo Midón que estrenaba Stan & Oliver, Mabel Silvera que asumía como directora de la carrera de danza del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, Valeria Lynch, Hugo Gómez, Liliana Belfiore, Mauricio Wainrot, Gustavo Collini Sartor, Eleonora Cassano, Roberto Galván y David Grenke, entre tantos otros. También dejaron su testimonio en Balletin Dance Richard Pierlon, Ismael Ivo y la diversidad de la vanguardia, mientras que Doug Varone, Garth Fagan y Mark Morris eran consultados en una etapa no habitual en la que la danza contemporánea invadía a Broadway.

En el mismo año en que seguíamos recordando el asesinato de José Luis Cabezas, dialogamos también con Moira Chapman que regresaba de México donde había montado La Bella y la Bestia, Rodolfo Lastra era el nuevo titular de la Dirección Nacional de Danza, con una gestión que mucho aportó a nuestro mundo, Ricky Pashkus era el coreógrafo más prolífico de la escena porteña y Antonio Canales traía Gitanos a la Argentina. La tecnología llegaba lentamente al sur del continente: el Teatro San Martín y Julio Bocca subían sus primeros sitios a internet.

Cuantiosas conversaciones permitieron que los lectores se informaran sobre la actualidad nacional e internacional, las páginas de esta revista estaban atiborradas de noticias: Paloma Herrera (con 20 años) se encontraba en la cúspide de la danza mundial, Julio Bocca abría su escuela de danza porteña y filmaba con Carlos Saura suponiendo un futuro en las pantallas (junto a Juan Carlos Copes, Miguel Angel Zotto y Milena Plebs), Marianela Nuñez se iba a Londres invitada por Anthony Dowell e Iñaki Urlezaga debutaba como Sigfrido en El Lago de los Cisnes junto a Darcey Bussell en la Royal Opera House de Londres. Viviana Laguzzi y Juan Corvalán  junto al Sexteto Mayor en Tango Pasión nos representaban en Canadá y Mauricio Wainrot a sus 50 años, estrenaba El Mesías con el Ballet Real de Bélgica. Sandra Guida era la primera argentina en protagonizar un musical en Estados Unidos: El Beso de la Mujer Araña, Brenda Angiel era invitada por el American Dance Festival y Fernanda Ghi era bailarina principal de Buenos Aires, Tango una millonaria producción estrenada en Tokio.

“Profeta en su Tierra”, llegaba a la Argentina el ABT de la mano de Paloma Herrera (que ganaba al igual que Maximiliano Guerra el premio Gino Tani en labor Danza), con producción de Palito Ortega y entrevistábamos a Susan Jaffe, Angel Corella y José Manuel Carreño. El Primer Festival Internacional de Teatro y Danza de Buenos Aires trajo visitas extranjeras que marcaron fuertemente a una generación de bailarines y estudiantes de danza contemporánea. Wim Vandekeybus, Alvaro Restrepo, Romi Be’er y la Kibbutz Contemporary Dance Company conversaron en 1997 con esta revista.

Los viajes al exterior, no nos impidieron cuidar las noticias provenientes de las provincias argentinas. Balletin Dance se hizo presente ese año en Mar del Plata para cubrir las funciones de Coppelia que mostraba el Ballet del Atlántico (protagonizado por Alejandro Parente, Claudia Pontoriero y Claudio González), y regresó para asistir al Encuentro organizado por la Asociación Prodanza. Violeta Janeiro asumía la dirección del Ballet del Sur de Bahía Blanca y Cinthia Labaronne -junto a Omar Urraspuro- encabezaba allí La Sylphide de Mario Galizzi, antes de cumplir con la invitación de Vladimir Vasiliev para interpretar a Kitri (Don Quijote) en Moscú, junto a Ekaterina Maximova. Cubríamos por primera vez Danzamérica el Concurso que anualmente organiza Cristina Sánchez en Villa Carlos Paz, mientras que el grupo Up-Pa de danzas wichi, proveniente del Chaco, realizaba giras por todo el país dirigidos por Marilyn Granada y Danza Viva de Cristina Gómez Comini revitalizaba la danza cordobesa.

Aunque la crisis se hacía notar en la Argentina, la actividad de la danza era cada más activa: a falta de salas teatrales, se organizaron varios espectáculos en estudios de danza porteños, bajo el nombre de Funciones de Bolsillo. Las miserias presupuestarias en el área cultural de la ciudad de Buenos Aires llevó al borde del colapso al Centro Cultural San Martín a comienzos de 1997 y sobre fin de año, los desbarajustes en el Colón y en el San Martin, terminaron con la intervención de este último y la renuncia de Oscar Araiz y de su equipo de trabajo: Doris Petroni, Renate Schottelius y los bailarines Liliana Nuño y Raymond Sullivan. Y en este entorno, el ciclo de funciones que Julio Bocca realizaba con el Ballet Argentino en el Luna Park fue tal éxito de taquilla que hubo que agregar fechas, así presentaron “Doce Luna Park” con diferentes programas, poco antes de que Lidia Segni y Herman Cornejo dejaran el elenco, ella para retomar su carrera docente luego de 9 años y él para radicarse definitivamente en nueva York, junto a Erika (su hermana).

Mario Pacho O’Donell, al frente de la Secretaría de Cultura de la Nación hasta la llegada de Beatriz Gutiérrez Walker, fue personaje recurrente en Balletin Dance ese año. Por un lado implementó un importante apoyo económico para el Ballet Argentino de Julio Bocca, que cubría los contratos de 15 bailarines estables y de su directora Lidia Segni, además presentó un interesante proyecto de Ley de Mecenazgo que nunca llegó a concretarse. Kive Staiff asumía como director del Teatro Colón y en entrevista con esta revista trazó un diagnóstico del calamitoso estado de desinversión en que recibió la sala por parte de la gestión anterior de Sergio Renán. Mientras que Maximiliano Guerra relataba su tarea como asesor del Ballet de nuestro primer coliseo.

Jean Françoise Casanova se sumaba al elenco del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín para el estreno de Los Siete Pecados Capitales. Se abría el Parque de la Costa, el primer parque temático del país, que ofreció numerosas fuentes de trabajo a los bailarines locales, bajo la dirección de Carlos Veiga.

El mismo año en que los docentes instalados en una carpa frente al congreso hacían ayuno, el ya desaparecido Ballet Juvenil del San Martín que dirigía Norma Binaghi se iba de gira a Porto Alegre (Brasil), Susana Zimmermann intervenía las enormes esculturas de Leo Vinci, y nacían el Instituto Universitario Nacional del Arte (la Escuela de Danza se preparaba para su inserción) y el brevísimo Ballet Juvenil Sudamericano en el Teatro Santa María, dirigido por Miguel Gómez y Martín Quintana. Margarita Bali ganaba el Concurso Nacional de Cortometrajes y videos La Mujer y el Cine con su video-danza Agua, Noemí Coelho estrenaba Zebra, Rita Caride y Paco Muñoz integraban la pareja Los Malagueños y Adrián Galia decía que “Ya no existen bailaores”. La Asociación Arte y Cultura se reafirmaba al frente de los Concursos de Ballet y Coreografía en la ciudad de Buenos Aires.

Comenzaba la fuga de talentos. La Fundación Antorchas otorgaba cantidad de becas y subsidios, mientras que aparecían por primera vez en nuestras páginas las geniales propuestas Unesco-Aschberg de las que pronto seríamos “partners”. Mercedes Perellada era la primera argentina en la escuela del Royal Ballet, Maurice Béjart se llevaba a Octavio Stanley a su escuela de Lausanne y Herman Cornejo ganaba la medalla de Oro del Concurso Internacional de Ballet de Moscú (a los 16 años, dos menos de lo que el certamen aceptaba para sus concursantes). Lorena Merlino ingresaba a la Compañía de Danza Cisne Negro de San Pablo, Brasil; Agustina Lorenzo iba al Tanzwochen de Austria, becada por DanceWeb y Romina Passadore bailaba para el Papa Juan Pablo II una coreografía de Teresita Campana, en las Jornadas Mundiales de Jóvenes de Longchamps (Francia), mientras Iván Nagy recolectaba bailarines argentinos para la puesta de La Bayadera en Santiago de Chile. Más y más compatriotas ganaban la beca Fulbright para estudiar en Estados Unidos (Gustavo Wons, Ariel Stolier, Roberto Antier, Ivan Espeche y Sebastián Morgan). 

Latinoamérica se unía en las páginas de esta revista: Cecilia Kerche narraba su experiencia en el país (bailó con el Argentino de La Plata y La Bayadera con el Teatro Colón en el Luna Park), Loipa Araujo y Marta Bercy daban cuenta del remozado acercamiento entre Argentina y Cuba, Gloria Castro testimoniaba la realidad del Ballet de Cali (compañía oficial de Colombia) y Graciela Meza del Ballet Nacional de Paraguay (que estrenaba coreografías de Ramón Oller), mientras que el Ballet Nacional de Lima (Perú) celebraba su 30º aniversario en gira por Estados Unidos.

Y el mismo año en que Fernando Bujones se despedía de los escenarios en Madrid, el American Ballet Theatre (ABT) homenajeaba a Alicia Alonso en Nueva York por el 50º aniversario del estreno de Tema y Variaciones que George Balanchine creó para ella. Carlos Acosta (que era primer bailarín del Houston Ballet desde 1993) aparecía por primera vez en Balletin Dance, luego de un encuentro con esta revista en Europa. Olga Moiseyeva era homenajeada por sus 50 años de actividad con una función especial en su casa, el Teatro Mariinsky de San Petersburgo donde Svetlana Zakharova comenzaba a protagonizar a los grandes clásicos, se estrenaba El Rey León en Broadway e Introdans celebraba sus bodas de plata en Holanda.

Fuimos la única publicación especializada de América que participó con un stand propio en el Mid Mostra Mercato Nazionale Danza, que se realizó en el Castello Pasquini Castiglioncello de Livorno (Italia). Miguel Robles viajó como corresponsal de Balletin Dance a cubrir el Tanzwochen Wien de Austria y Ariel Stolier que enviaba noticias desde Estados Unidos conversó con los más reconocidos coreógrafos de los musicales de la época, en un encuentro realizado en el marco del Programa de Análisis de Coreografía para Teatro Musical de la Stage Directors and Choreographers Foundation. Rodolfo Lastra y Silvia Kaehler proponían un stand argentino en la Segunda Feria de Danza de Nordrhein, Westfalen de Essen (Alemania) con material contemporáneo y ejemplares de esta revista que daban cuenta de la danza nacional.

La edición de diciembre marcó el debut de un balance anual nacional que se repetiría por varias temporadas, encomendado a los periodistas más prestigiosos del staff de Balletin Dance del momento: Silvia Gsell y Enrique Honorio Destaville.


AUSPICIANTES

Nuevos maestros, escuelas y empresas del medio se sumaron en 1997 a las páginas de Balletin Dance, no solamente porque las publicidades servían a la promoción de sus actividades, sino también como apoyo y reconocimiento, para la supervivencia del medio. Los nuevos auspiciantes de 1997, fueron: Instituto de Danzas Eternity, Club Amigo’s Julio Bocca, Ballet Estudio de María Cecilia Díaz, Moira Chapman, Sandy Brandauer, Juan Virasoro, Diana Leone, Vlodia SA, Federación Argentina de Yoga, Atelier del Gato de Chany Mallo, Aki Video, La China, Nora Día de Gottelli, Domus de la Danza, María Candela, Herminia Aretuo, Teatro del Globo, Estudio Julio Bocca, Saverio Perre, Marta Bercy, Só Dança, Yanina Romero, Graciela Vella, Muscarte, Escuela de Danzas y Arte Reina Reech, Runa Producciones, Mabel y Mónica Stralci, Adrián Galia, Germán Lantigua, María del Carmen de Neglia, AJB Producciones Internacionales, Ana Kamien, La Cantera Instituto Superior de Danzas, Música y Canto, M&J, Mónica Facchini, InterDanza ’97 Paraguay, Estudio de Danzas Olga Kirowa, Nora Costantino, Silvia Lombardía, IUNA, Danzamerica de Cristina Sánchez, Christine Versé, Alejandra Fernández, Andares de Susana Vaccarini y Gerardo Lo Guzzo, Curso Internacional de Danza Graziela Padilla, Escuela de Danzas Adagietto de Silvia Gil y Viviana Maceri, Carlos Agiovanola, María Elena Astrova, Centro Cultural el Quijote, Belquiss Colegio Superior en Danza Odalisca de Buenos Aires, Ballet Juvenil de Quilmes de Teresa y Adriana Costantini, Lakshmi Danza Hindú, Arto BA, Vanesa Ostrosky, Liliana Toccacelli, AVP Audio Video Producciones, Amilcar Majlin, C & M Producciones, Nashua, Sergio Berto, Elsa Mercedes Flores, Instituto de Danzas Flamenco Español de Autora Riveros, El Aleph Word Music, Judit Cirpiano, Ulanova Studio de Susana Pan, Estudio de Danza Cecilia Massa, Graciela Sultanik, Marzig Indumentaria, Elisabet Frasca, Sandra Covache, Selva Santagada, Lidia Segni, Petit Studio, Billy Siegenfeld, Mariano Lapeyre, Nora Costantino, C & S Grabaciones Musicales, Shadia, Danzave de Lía Fueriasse, Instituto Internacional de Danza Janine Stanlowa, Margarita Fernández y Fundación Andreani.


COLABORADORES

En este año, los profesionales que se incorporaron al staff de Balletin Dance fueron: Viviana Kohan, Angel Fumagalli, Silvia Gsell, Gugú Gabin, Julio Alvarez, Rodrigo Ferrari, Damián “Tati” Bacon. Y desde el exterior comenzaron a enviarnos artículos Ariel Stolier, Gustavo Tozzo-Jaime, Gustavo Plis Sterenberg, Duccio Pacini y Rosa Carmen Corral.


Fragmentos de entrevistas

“Hace 16 años llegué a la Argentina para trabajar en A Chorus Line (…) Vuelvo, seguro que vuelvo, si mi casa es Argentina”

Moira Chapman

“Ojalá el problema sea solamente que no atraigamos al público. Ni siquiera nosotros nos estamos preocupando por ver qué pasa a nuestro alrededor y cada vez vamos menos a ver funciones de nuestros pares o maestros (…) cuidemos al movimiento de danza contemporánea (…) no hagamos por hacer (…) el público no es tonto (…)”

Yamil Ostrovsky

“Deben buscar algo muy auténtico. Confrontar con gente que tenga algo que decir y no sentirse sólo bailarines (…). Otra cosa importante es que si uno tiene ganas de empezar, se empieza con nada. No hay que esperar a contar con las condiciones necesarias para comenzar a hacer algo”

Win Vandekeybus

“El ABT era un sueño para mi y ahora me encuentro en las clases en la misma barra con los bailarines que eran mis ídolos (…) Me encanta trabajar con Irina Kolpakova, a pesar de que al principio no nos llevábamos bien, porque es una persona muy exigente. Como ahora soy principal, puedo elegir con quien quiero ensayar y la elijo a ella”

Paloma Herrera

“El flamenco es un sentimiento profundo. Un modo de vivir, a partir del cual se siente y se interpreta. No es una manifestación folklórica de una etnia determinada, sino una emoción universal, que anida en todos los pueblos”

Antonio Canales

“Durante mi embarazo, bailé hasta el quinto mes (…) Al mes de nacer Tomás empecé a hacer mi trabajo más físico: abdominales y bicicleta. Lo tuve por cesárea y eso demora un poco la recuperación (…) El cambio mío no pasa solamente por lo físico, sino por tener el bebé, eso te da vuelta la cabeza e influye en el escenario”

Eleonora Cassano

“Julio [Bocca] es de una grandeza increíble. Tiene musicalidad, memoria y una comprensión que se anticipa a la expresión de la palabra del coreógrafo. Comprende la intensión de tu observación. Como todo grande mete el cuerpo enseguida. No te complica nunca porque siempre es posible concretar toda idea”

Ricky Pashkus

“Los nuevos valores que se perfilan en el mundo son Manuel Legris (Opera de París), Angel Corella (ABT). Acá tenemos a Herman Cornejo, Paloma Herrera, Luciana París, Marianela Nuñez…”

Julio Bocca

“Siempre me atrajo el expresionismo alemán: fines de los años ’20, la ascensión del nazismo, esa especie de histeria colectiva de Berlín, esa podredumbre del Estado, esa especie de inflación gigantesca, el reviente total. Interesante”

Jean-François Casanovas

“Hay que ser verdugo de lo que uno ve en los ensayos, para elegir lo mejor a la hora de decidir qué queda y qué no del espectáculo”

Juan Corvalán

“Un coreógrafo formado, si no tiene recursos y no tiene grupo, no puede trabajar. Acá el abandono de la danza, es un tema de política cultural. Tengo la esperanza de que algún día esto se revertirá”

Susana Zimmermann

“Estamos al comienzo de una nueva revolución en la danza, en virtud del rol de los medios de comunicación, fundamentalmente de la televisión”

Philippe Braunschweig

“Yo no dejo un mensaje, yo dejo una obra y la gente con esa obra puede hacer lo que quiera, porque yo voy a estar muerto. Pueden hacer lo que se les de la gana”

Maurice Béjart

“Un Estado que no está preocupado por la educación, la salud y la cultura, no está preocupado por la calidad de vida de su pueblo”

Cecilia Kerche

“Empecé a enseñar a los 22 años, cuando se fundó el Ballet Nacional de Cuba. Se me confirmó la idea de que un bailarín debe empezar a enseñar joven, porque lo ayuda en su propia carrera al tener que analizarse para explicar cómo hacer las cosas. Pero también porque no se debe esperar a terminar una carrera para empezar otra”

Loipa Araujo

“La danza es una de las carreras más sacrificadas que hay dentro de las artes. Es de una soledad increíble. Pero a la vez es como hacer el amor, un disfrute inconmensurable”

Marta Bercy

“Las nuevas tendencias no descartan lo anterior, van sumando y así los viejos períodos se transforman en herencia (…). Hay muchos coreógrafos que están en la búsqueda de nuevos vocabularios, de nuevas formas de danza. Todo está cambiando con estos jóvenes que contribuyen al progreso desarrollando sus creaciones”

Rosella Hightower

“Es muy importante el apoyo del Estado a los creadores, porque posibilitaría que se puedan concretar un montón de proyectos (…) Desde el punto de vista artístico no se si eso va a modificar tanto el panorama, ahí tengo mis dudas, y el tiempo lo dirá”

Hugo Midón

Trasladar al Instituto Superior de Arte fuera del Teatro es un proyecto que se volvió a reflotar “hace poco. Significaría tener más aulas, acondicionadas a nuevo (…) Pero por otro lado siempre hay una pérdida: salir del entorno del teatro, de la cosa mágica, perder la cercanía con el artista profesional”

Mabel Silvera

"El debate entre clásico y moderno es de intelectuales frustrados”

Gil Román

“Hay que ser simplemente abierto, honesto y enamorado de todo. Hay que soñar el mundo y hacer de ese sueño una realidad. Hay que transformar el mundo para hacer el mundo que uno soñó de niño”

Gregor Metzger

“Cuando le dije a mi padre que quería ser bailarina me dio una cachetada y me dijo “de puta no” (risas) grosero como buen alemán. Y contundente (…) debe haber sido cuando terminó la [Primera] Guerra, tendría más o menos 7 años”

Annemarie Heinrich

“La carrera de un artista tiene muchos altibajos. Si tienen una caída o un tropiezo sigan adelante, lo más importante es ser auténtico, creer y tener confianza en uno mismo”

Valeria Lynch

“A veces hay un umbral donde parece que todo es negro y en verdad si seguimos un poco podemos encontrar el color violeta. No hay que dejarse abatir por las técnicas, que a veces son rigurosas, pero necesarias”

Reina Reech

“No soy un bailarín, soy un artista. Soy músico, bailarín, coreógrafo, director, hago publicidad, me meto en la moda, hago cine… Soy como una esponja”

Joaquín Cortés

“Soy partidaria de que la enseñanza sea severa y exigida; pero en el Teatro hay que darle al bailarín libertad completa”

Ludmila Semeniaka

“Sabemos que la competencia crece y evoluciona cada vez más, los bailarines ahora necesitan estar bien preparados, formados para tener más posibilidades en el mercado”

Norma Binaghi

“Cuando empecé mi carrera, los bailarines se sentaban a la salida del teatro con cajas de cien fotos a firmar autógrafos. Eso desapareció, porque desparecieron las figuras del ballet, en el Colón. Pasó la época de las divas: Olga Ferri, Esmeralda Agoglia, Norma Fontenla, fueron nuestras últimas divas”

Jorge Fama

“Quienes armemos este nuevo Instituto (IUNA) seremos los responsables y para que salga bien tenemos que pensar en el futuro y no en los pequeños chiquitajes o angustias personales de cada uno”

Juan Gabriel Wille

“La formación del intérprete (del IUNA) está orientada fundamentalmente al espectáculo. Como es una carrera piloto está sujeta a evaluación continua”

Silvia César

“Establecimos una mecánica por la cual todos los días hay que tomar clase. Aunque en realidad no existe en el Ballet del Teatro Colón ninguna obligatoriedad de tomar clase, cosa bastante excepcional comparándola con otros organismos similares del mundo (…) también esto [junta de calificación] dependerá de un nuevo reglamento de trabajo…”

Kive Staiff

“Hay unos problemas enormes de anorexia y bulimia. Lo hablamos mucho con Mabel Silvera [directora del ISA Teatro Colón], porque eso hay que solucionarlo. Incluso hay algunos casos en la compañía. Esto empezó cuando estaba yo en la escuela, una de las profesoras -un cerebro rotorcido- introdujo la balanza. Pero el control lo debe hacer un médico, una persona capacitada…. Y si hay problemas de peso, se soluciona con un nutricionista, no con una pastilla”

Maximiliano Guerra

“…Pensé que cosas como las que pasaron en Bosnia, cincuenta años después de la 2º Guerra Mundial, no eran posibles. Pensé que la gente había aprendido algo. Pero la gente básicamente nunca aprende nada. Muy en el fondo sigue siendo lo mismo. Esa es una lección muy amarga. La responsabilidad del artista frente a esa evidencia es enorme, porque somos los comunicadores primarios entre los países. Es importante que donde los políticos callan, hablen los artistas”

Jirí Kylián

“La fotografía digital para el ballet puede llegar a ser un avance, pero depende de la forma en que se la encare. Es la gran discusión de estos momentos, incluso en los medios de prensa”

Alicia Sanguinetti

“Miren un espectro amplio de la vida y de la experiencia del movimiento para conformar su trabajo. Exploren la imaginación y las capacidades que están más allá de las formas técnicas”

Trisha Bauman

“Uno tiene que no ver lo que ve siempre, y empezar a ver lo que no se ve. Por eso se dice que el butoh es la danza de las tinieblas, no por lo tenebroso sino por lo tenue, porque no hay demasiada luz ni demasiada oscuridad, es la danza que está en la mitad, ni a favor ni en contra de la gravedad”

Gustavo Colini Sartor

“Tratemos de desarrollar nuestras carreras con más fuerza y dedicación que ambición; las oportunidades eventualmente llegan”

Sandra Guida

“Carlos Saura es un tipo sensacional (…), no sólo me hizo hablar en cámara, cosa que no me gusta nada, sino que me obligó a improvisar, lo que hasta ahora detestaba”

Julio Bocca

“Me encantaría trabajar en el American Ballet Theatre. Es algo que tengo pendiente para más adelante”

Herman Cornejo

“A nivel profesional lo más importante para mi ha sido compartir el escenario como partenaire de Rudolf Nureyev en el Metropolitan de Nueva York, en Washington, en Londres y en París. Indudablemente él ha sido uno delos más grandes artistas que ha tenido este siglo y va a quedar en al historia del ballet por siempre. Me ayudó muchísimo y actuando con él aprendí de su no piedad consigo mismo. Esa falta de piedad le granjeaba el odio de mucha gente, pero al mismo tiempo la admiración de los que podían ver detrás de ello esa desesperada dedicación y amor por la danza, que es lo que debe motivar a cualquier artista profesional”

Liliana Belfiore

“Hay una frontera entre innovación y preservación de la tradición: el artista no debe perder de vista jamás las bases de su arte, porque no se puede crear en el presente si no se conoce profundamente el pasado”

Adrián Galia

“Qué bueno que nací acá, qué genial, qué fantástico. Hay una ventaja de ser tercermundista que es la conjunción de muchas cosas. Porque en Estados Unidos las coreografías parecen clases en el escenario mientras que en Europa la gente no tiene técnica. Se la pasan corriendo, gritando, vomitando en el escenario, pero no bailan”

Roberto Galván

“Por sí solo, el talento no es suficiente. Soy los suficientemente viejo ahora para decir que el trabajo hace milagros. Los muy talentosos a veces no llegan a la cúspide porque son muy vagos, flojos. El trabajo es parte del talento también”

Iván Nagy

“Todo lo que quiero que quede de mi, es el afecto de mis amigos y de todos aquellos a los que he querido. Quiero ser como el viento que pasa”

Antonio Gades

“Cuando uno entra al salón de clase lo primero que debe hacer es observar cuidadosamente la cara de los bailarines y acomodar la clase que uno preparó la noche anterior a la energía que flota en el ambiente. Esta es una profesión donde el método es importante pero nunca debemos olvidar que tratamos con gente muy sensible, y que a veces el libro no nos da todas las respuestas, y es la sensibilidad y experiencia personal la que gravitará en el éxito de la clase o el ensayo”

Violette Verdy

“Para la preparación de un rol tengo un coach específico. En La Bella Durmiente, por ejemplo, no es tan complicado. La diferencia con El Lago de los Cisnes es enorme, el rol en este último es muy intrincado y profundo. Me demandó mucho esfuerzo terminar de entender a Odette y Odile, y todavía estoy aprendiendo acerca de ellas”

Susan Jaffe

“Lo principal es ser feliz como persona, que haga lo que quiera en su vida. Y que nunca, nunca, por nada del mundo baile simplemente porque sus padres se lo digan, o por alguna razón que no sea porque él quiere”

Angel Corella

“Siempre fue uno de mis sueños estar en el ABT, una de las razones por las que tenía este ideal fue saber que Alicia [Alonso] hizo su carrera allí”

José Manuel Carreño

“Les aconsejaría a los jóvenes que estudien y crezcan. Que no se queden esperando nada porque la carrera es muy corta y los años pasan”

Lidia Segni

“El Colón fue formado por bailarines rusos, por eso hay una técnica similar a la del Bolshoi. Sin embargo el Bolshoi renovó su técnica, su escuela y su visión, mientras que acá pareciera que quedó solamente la parte fundamental de esa técnica, y también ha sido permeable a otros estilos”

Yuri Klevtzov

“…muchas veces lo que se dice no tiene consistencia, ni coherencia, ni poder dramatúrgico y la falta de dramaturgia es la gran carencia de la mayoría de la coreografía contemporánea”

Alvaro Restrepo

“En Israel hay una cierta realidad y si elegís vivir ahí, tenés que saber que es parte de tu vida. Hay bombas en las calles, a veces. La defensa de nuestra propia existencia es una parte importante de nuestras vidas. No obstante, creo que es tiempo de comprometernos para obtener la paz, prepararse para negociar, encontrar una solución, y espero que en el futuro podamos vivir en paz con nuestros vecinos, sin guerra…”

Rami Be’er

“La idea de montar el Tanzwochen Wien proviene de la influencia de Alvin Ailey, de la fusión de culturas que él proponía dentro de su compañía”

Ismael Ivo

“Queremos que el público pase una velada amena. No jugamos con el factor experimentación, tampoco tomamos riesgos, vamos a lo seguro. Adoptamos normalmente una fórmula que llamamos sandwich: cada programa suele constar de tres coreografías, dos de ellas más accesibles al gran público y otra más difícil o complicada. Es una fórmula triunfadora”

Ton Wiggers

“Ellos [los ingleses] usan los brazos mucho más adelante, más redondeados, más cortos y también más abajo”

Marianela Nuñez


 
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