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jueves, 10 de abril de 2014

Entrevista

Creando su Propio Futuro

Por Agustina Llumá

Paloma Herrera fue reconocida con el premio Embajadora de la Creatividad Argentina por la Facultad de Diseño y Comunicación de la Universidad de Palermo. El jueves 6 de marzo, en el Aula Magna de la sede Mario Bravo, la bailarina se explayó sobre su carrera y su futuro

Recién llegada de una gira con el American Ballet Theatre (ABT) por Japón, Paloma Herrera pasó rauda por Buenos Aires (experiencia que repite cada vez que su apretada agenda se lo permite), para regresar a cumplir con diversas giras en Estados Unidos. Después, llegará la temporada en el Metropolitan de Nueva York, una nueva tournée a Australia, y en octubre estará una vez más en Buenos Aires para protagonizar Romeo y Julieta en el Teatro Colón. “Siempre es una experiencia muy linda bailar en el Teatro Colón y poder compartir mis funciones con el público argentino. La última vez que estuve, fue con El Corsario, una experiencia divina, con una nueva producción”.

Segura de sí misma, y a una velocidad descomunal, Paloma Herrera respondió cada una de las preguntas que el auditorio le hizo aquella fresca tarde estival. “Soy producto argentino”, repitió a lo largo de la charla. “Mi relación con mi maestra Olga Ferri fue súper súper intensa, pero al mismo tiempo y paralelamente hice la Escuela del Teatro Colón, tengo mi título y estoy súper orgullosa. Tuve unos maestros increíbles, es una escuela maravillosa. Por eso es que vuelvo al Teatro Colón siempre que puedo, trato un poco de devolver la educación que me dieron”. A la hora de hablar de la propia patria, asegura que aquí, “hay muchísimo talento, excelentes coreógrafos, excelentes bailarines, muchos están por diferentes lados del mundo y muchísimos acá”.

A veces, dicen, es mejor no conocer personalmente a aquellas figuras que uno tiene como ídolos para no decepcionarse, explicó Paloma Herrera, sin embargo en su caso, al trabajar con ellos lograron cautivarla más. “Mis referentes siempre fueron [Mikhail] Baryshnikov, y por eso el American Ballet ha sido siempre mi sueño, Alessandra Ferri y Silvie Guillem, fueron personas que me han marcado muchísimo. Han sido mis ideales hasta el día de hoy. Tuve la oportunidad de conocerlos, de compartir escenario con ellos y realmente los admiro mucho más, por la ética de trabajo. Son tan profesionales, con ganas de seguir trabajando siempre, tan artistas”. 

¿Cómo ha sido el desarrollo a lo largo de su carrera, del aporte de creatividad que puede ofrecerle a un mismo rol?

“La creatividad tiene que ver con el tema de la personalidad y con querer seguir avanzando siempre. Justamente estuve hace poco en un evento de Danza y Películas en el que me entregaron un premio; mostraban un video mío bailando Don Quijote a los 21 años (seguramente lo vieron porque está en youtube), decía “tengo 21 años…”, y yo justamente esa mañana estaba ensayando ese mismo pas de deux. Pensé: ‘qué curioso, cómo uno después de tantos años sigue ensayando, y con las mismas ganas’. Pienso que tiene que ver con poner esa creatividad, que siempre se puede hacer algo nuevo, ‘yo lo puedo hacer mejor’, buscar una vuelta de tuerca, ‘qué puedo hacer con el rol, en qué puedo seguir avanzando’. Y cuanta más experiencia se tiene en repertorio más se puede seguir creciendo, sobre todo si tenés coreógrafos que vienen a montar cosas para vos”.  

¿Cuánto de la vida personal influye en la composición de un rol?

“¡Uuufff! Muchísimo. Justamente cuando miraba ese video… para mi ese momento fue único, fue fantástico, yo recién era Principal, bailábamos con Angel Corella, éramos los dos principales y recontraconocidos. Fue un momento maravilloso, maravilloso, maravilloso, único. Pero después tuve funciones mucho mejores, y mucho más especiales. Es como que no hay límites. He pasado por un montón de situaciones personales, en la carrera, todas las funciones, todas las experiencias, influyen todo el tiempo, eso es maravilloso. Soy completamente de la idea que los años nos hacen más intensos, más inteligentes, con más experiencias”.

"Si alguien me hubiese dicho a mi cuando recién empezaba que iba a ser primera bailarina del American Ballet… (gesticula para afirmar ‘imposible’). Pero uno va a armando su propio futuro y eso es lo maravilloso de la vida, no sabes qué es lo que va a pasar, por eso tenés que vivir a full cada momento”. 

Docencia

De un tiempo a esta parte, Paloma Herrera se ha dedicado también a la docencia, en forma de seminarios. La tarea la ha seducido, “porque me encanta el proceso de trabajo, de buscar algo más”, y además porque “he aprendido muchísimo, me ha ayudado en mi propia carrera. Qué es lo que busco en el otro, qué es lo que me gusta y aplicarlo a mi misma”. Por otro lado, en esta etapa de devolución y generosidad hacia el genio ajeno, aseguró que le fascina “ver talentos nuevos, chicos que tienen algo especial, y está bueno ayudarlos, ser generoso, esas mismas oportunidades que me dieron de decir ‘andá, andá a audicionar’, que uno sabe que le pueden cambiar la vida. Es maravilloso”.

Y no faltó la curiosa pregunta que comenzará a escuchar cada vez más frecuentemente por el simple hecho de que los años pasan, para todos, y que parece importar tanto a los otros, ¿Cuándo se retirará Paloma Herrera de los escenarios, cuándo dejará de bailar? “Ni idea. Vivo el día a día, siempre lo viví así. No planeo a futuro, se que hoy estoy acá, mañana no se”. 

Diversidad

“Siempre me gustó el American Ballet porque si bien el cuerpo de baile está unificado, los principales somos muy distintos, hay bailarines rusos, franceses, italianos, muchos latinos, pero cada uno es totalmente diferente y el director respeta eso. Uno va a ver Giselle, pero la que puede hacer la Osipova que es recontrarusa, no tiene nada que ver con la que va a hacer Julie Kent que es americana, o la que puedo hacer yo; porque nuestro background, nuestra escuela ha sido muy diferente. En Argentina, tenemos un estilo muy marcado, tenemos influencia rusa y una influencia cubana también, tenemos mucha fuerza, por eso somos tan intensos. Es una buena mezcla”.

Sueños Cumplidos

"Yo no puedo pedir más en la vida (dice de manera terminante). Siempre quise bailar, y para mi el American Ballet era el sueño de mi vida. Cuando a los 15 años entré a la compañía yo ya había tocado el cielo con las manos, y el resto… haber sido principal a los 19, fueron todas cosas que quería, para mi fue lo más. Por eso estoy tan agradecida y no pido absolutamente nada, lo único que hago es disfrutar, y tratar de devolver un poco lo que tuve de suerte. Por eso si encuentro algo de talento, soy generosa, por eso no pretendo que a nadie le guste cómo bailo, sin embargo hago lo mío y doy lo mejor. Estoy feliz con lo que logré. Por supuesto que en la carrera hay altibajos, momentos que son de plena felicidad, funciones que son increíbles, que son una sola vez en la vida, que uno dice ‘no se cómo fue, pero todo funcionó, la música, el partenaire’, y funciones que son un desastre, y pasa; y otras que son más o menos”.

La extensa charla también rodó en torno a las críticas, y qué importancia les otorga. Herrera aseguró, que si bien en un momento “uno quiere gustarle a todo el mundo, es imposible. Tengo maestros que están todo el día atrás mío, que son los críticos más importantes, y siempre hay críticas, siempre no está bien, siempre va a haber imperfección, uno está acostumbrado a eso, nunca hay perfección. Pero por supuesto puedo tomar cosas si son interesantes, que por no provenir de mis maestros, tienen otro punto de vista”.

Para finalizar, Paloma intentó explicar con palabras aquellas cosas que se sienten, que se viven, que suceden en la vida de casi todos los bailarines, qué y cómo es ese íntimo espacio que ofrece comodidad y seguridad. “Mi carrera ha sido siempre mi burbuja. En los malos momentos me he aferrado siempre en mi carrera. Mis clases, mis ensayos, mis funciones, mis estiramientos, mi yoga, toda la preparación que me encanta. Por eso cuando digo mi carrera es todo, es porque es ese lugar que he encontrado, donde estoy bien, que me gusta. Es difícil de explicar, es mi lugar, es mi burbuja. Se que siempre está. Es la relación más larga que he tenido, me ha dado tanta felicidad, me ha dado tantas experiencias impresionantes. Ha estado siempre. Mi carrera, me ha soportado (dice sonriendo en una fusión de humor y cordura)”.

 


 

 

 
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