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jueves, 10 de abril de 2014

Comentario

El Funeral Más Feliz De La Historia

Por Natascha Ikonicoff


El 17 de marzo tuvo lugar en el Centro de Convenciones de Vicente López la presentación exclusiva para prensa del nuevo espectáculo que Cirque du Soleil trae a la Argentina, Corteo. Balletin Dance estuvo presente y conversó con los artistas 

Cirque du Soleil acerca al público argentino un nuevo espectáculo que se estrenó en 2005 en Canadá y recorre el mundo desde entonces. Corteo, que en italiano significa “cortejo”, se estrenará por primera vez en Córdoba el viernes 2 de mayo en el Complejo Feriar Córdoba; luego, la carpa se trasladará a Buenos Aires, donde deleitarán al público del 6 al 29 de junio en el Complejo al Río.

La base de Corteo consiste en un cambio de perspectiva ante la muerte. De este modo, si bien el espectáculo trata de un proceso fúnebre imaginario, en vez de apuntar a la pérdida, se pone en relieve todo lo maravilloso de la vida. Es a través de los recuerdos de un payaso que cobra dimensión aquello que tuvo verdadero sentido: las risas, la amistad, el amor… La idea, una propuesta del actor italiano Mauro Mozzani (el payaso soñador, protagonista de Corteo) que cautivó al fundador y guía creativo del Cirque du Soleil, Guy Laliberté, es hacer del funeral una gran fiesta que celebra la vida.

Entre las memorias de Mauro se encuentra esa primera vez que sacó a bailar a la chica de sus sueños: un baile tonto, si se mira desde afuera, pero después de tantos nervios frente a una posible negativa, y de la inmensa felicidad del “sí”, por dentro, más que bailar era volar. Así Bruce Mather, director artístico del espectáculo, presentó el número en vivo que realizaron el mes pasado en el Centro de Convenciones, los increíbles acróbatas rusos Evgeniya Astashkia y Anton Glazkov, quienes supieron transmitir el crepitar inocente del fuego de los primeros amores. El protagonista, por su lado, promovió el espectáculo como imbuido por un fuerte sentimiento latino, muy italiano pero también muy argentino. Y en efecto, en esta coreografía de Denny Brown (coreógrafa de Cirque du Soleil), los acróbatas lograron combinar una destreza sin igual con la pasión propia del tango como género de baile, además de la delicadeza del clásico.

El director artístico comentó a Balletin Dance que lo coreográfico siempre resulta complicado porque los artistas no son bailarines sino deportistas. Por este motivo, destacó el trabajo de Denny Brown que, según Mather, logra sacar de cada cual movimientos naturales, orgánicos. Si bien Brown trabaja en el mundo del 5 6 7 8, su lenguaje coreográfico cambia cada día en función de su búsqueda constante por expresar con el cuerpo un sentimiento, o de apoyar el sentimiento que ocurre en el escenario. Y exclamó entre risas: “¡tiene a esos pobres chicos horas y horas haciendo cosas que ellos no entienden el por qué, pero que al final es oro!”

A nivel técnico, se trata de una apuesta descomunal. Patrick Flynn, el company manager, explicó que el espectáculo es técnicamente enorme, el más grande que tienen actualmente viajando en carpa, con unas 40 toneladas más que Varekai, el último espectáculo traído a nuestro país. “Es un punto interesante porque nosotros, cuando hablamos de Corteo, hablamos mucho de sus intimidades, sus emociones, su relación con el público, pero aunque sea un espectáculo muy íntimo, también es un espectáculo enorme, impresionante, técnicamente único”, afirmó Flynn. Además, contó que tienen unas piezas técnicas que nunca se usaron antes en el mundo del teatro, como por ejemplo la pacienza, que es un arco enorme hecho en hierro, escondido en la carpa, con el que consiguen hacer volar a un montón de artistas, un montón de atrezos y crear así un doble espectáculo, uno terrenal y uno aéreo, uno de la vida y otro de la muerte.

Por último, pero no menos interesante… Cuando de talento se trata, ¡nunca falta el argentino! El mejor amigo del payaso soñador es el payaso gigante, Victorino Luján, artista argentino oriundo de la Ciudad de Buenos Aires, específicamente del barrio de Palermo. Luján trabaja hace nueve años en el Cirque du Soleil y en la rueda de prensa aseguró que lo que más le gusta de esta experiencia es la posibilidad de conocer muchos lugares del mundo, así como el intercambio cultural que se produce entre los diversos artistas que conviven durante la gira.


Evgeniya Astashkia y Anton Glazkov, acróbatas

¿Cuánto tiempo entrenan y cuánto de danza hay en los entrenamientos?

EA: ¡Toda la vida! (Risas) Cada día es distinto. Al principio, cuando preparamos el número, habrán sido unas 10 horas por día durante muchos meses. Una vez que la pieza estuvo armada, bajamos la frecuencia, y ahora son unas seis horas. Y yo diría que hay 50% de ballet y 50% de acrobacia.

Mostraron algo de tango en su performance

EA: Así es. Tomamos clases de tango con un profesional argentino que trabaja en Montreal, en el Circo du Soleil… No recuerdo su nombre, hace como cuatro años de esto. Aun hoy aparece a veces y nos ayuda con tips para bailar mejor el tango. Ésta es la primera coreografía que realizamos en el Cirque du Soleil.


Patrick Flynn, company manager

¿Cómo es manejar a tanta gente y hacerlo siempre bien?

PF: Yo llevo 12 años con el circo y veintipico de años en el espectáculo, y para mi, gestionar un grupo internacional en un contexto internacional no tiene precio, no hay mejor vida. Yo viajo por el mundo con personas increíbles que representan lo mejor de sus culturas, lo mejor de sus capacidades, lo mejor de sus conciencias profesionales, y el circo crea un ambiente en el cual todos estamos enfocados en dar lo mejor de nosotros mismos.

¿Qué tuvo que relegar o sacrificar por este trabajo?

PF: Poca cosa. Yo siempre he sido una persona viajante, desde los 18 años que vivo lejos de casa así que ya tenía la costumbre de estar lejos de mi familia, que aún está en Irlanda. Es una vida extraordinaria. Para quien no viaja en permanencia como nosotros es difícil entender lo estable que una vida de viaje puede ser. Yo me siento mejor viajando. Este año tuve tres meses de descanso y no sabía qué hacer… ¡Fue tremendo!

¿Cuáles fueron sus inicios como gestor artístico?

PF: Yo empecé de actor y cantante, pero después de un par de años me di cuenta de que tenía más ambición que talento, así que decidí pasar a la parte de producción. Creo que esta manera de entrar me dio la suerte de entender al artista, su por qué, su raison d’être. Creo que eso fue una gran ayuda para mi trabajo actual, entenderlos a ellos y crear un ambiente en el cual quieran crear. El artista siempre quiere crear, actuar, así que nosotros generamos un ambiente en el que se sientan empujados, motivados, tirados a crear aún más.

¿Los artistas son responsables por su propia actuación?

PF: Sí. Nosotros damos toda la estructura organizativa y logística para que ellos hagan su trabajo pero no queremos infantilizar nuestros artistas, queremos que se responsabilicen. Creo que es un error que hacen muchas compañías de espectáculo, de agarrar a los artistas de la mano demasiado, porque hacen que pierdan su autonomía, y la autonomía del artista es muy importante. Si colocas una persona creativa en una caja, esa persona va a llenar la caja de dibujos, de cosas lindas, pero siempre va a quedarse dentro de esa caja. Si no hay caja, crea con total libertad. Y la libertad es un punto muy importante en la gestión de personas creativas.


Bruce Mather, director artístico

¿Cuáles fueron sus inicios en el mundo del arte?

BM: Hace muchos, muchos años, yo era bailarín, aunque empecé como actor. Bailaba en musicales allá en Canadá, A Chorus Line, Cabaret... Un día, fui a visitar a mi hermano en París e hice una audición para el Lido y entré. Y recuerdo que una tarde, paseando por el Sacré Coeur, vi varios autobuses de personas mayores, quienes bajaban, tomaban fotografías, compraban postales y luego volvían al autobús para seguir viaje. Fue un shock… con 27 años decidí que no quería ser como esas personas, no quería una foto. Yo quería ver el mundo, aprender, comer, sentir cada país… Ahora, en abril se cumplen 26 años de este gran salto. Mientras, ¡ya he viajado por todo el mundo sin parar! No he sacrificado nada, todo ha sido beneficio.

¿Por qué acróbatas y no bailarines?

BM: Hay que elegir, porque hay bailarines maravillosos, pero no pueden hacer lo que hacen los acróbatas, y como nosotros estamos buscando cosas impactantes, hemos ido en esa dirección, enseñando lo máximo que podemos. Y ellos ensayan, no paran, para aprender y respetar lo que es la danza.

¿Cuál es la particularidad de Corteo?

BM: Yo he trabajado en tres espectáculos de Cirque du Soleil y cada show tiene su código genético. Dralion es tranquilo, es un homenaje al circo chino. Saltimbanco son los locos, los rebeldes, quienes que no cuadran en ningún otro espectáculo. Corteo es sin duda alguna el amor, la amistad, las emociones humanas. Hay algo en este espectáculo que colabora con la procreación. Es maravilloso. No sé si es el tema de la muerte, ¡pero nunca he visto un espectáculo producir tantos niños en mi vida!

Hay muchos artistas argentinos en el Cirque ¿Piensan llevarse más?

BM: Buscamos talento. Talento hay en Argentina, pero ellos nos tienen que buscar a nosotros. Hacemos casting, audiciones, para cantantes, músicos, payasos, acrobacia, todo. Buscamos por todo el mundo, y estamos a la venta. No buscamos países ni nacionalidades, buscamos talento, y todos los que tengan talento son bienvenidos.

 


 

 

 
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