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Ediciones 2007 - Junio 2007
domingo, 10 de junio de 2007

Apuntes para una historia

Las emisiones regulares de televisión en la Argentina comenzaron el 17 de octubre de 1951, con la transmisión de los actos oficiales del Día de la Lealtad desde la Plaza de Mayo.El grupo de pioneros responsables de esta hazaña estaba integrado por Enrique Telémaco Susini, el mismo que había realizado la primera transmisión radial en 1920, el ingeniero Max Koelble y el empresario radial Jaime Yankelevich, entre otros. Ellos mismos operaron tres cámaras y un switcher, con la asistencia de Adolfo Agromayor, Gerardo Noizeaux y Oscar Orzábal Quintana.

Unos pocos receptores colocados en las vidrieras de comercios difundieron ese día los discursos del presidente Juan Domingo Perón y de su esposa Eva Perón desde el balcón de la Casa Rosada.A pesar de que en la Argentina otros entusiastas venían realizando transmisiones experimentales desde la década del 30, varios historiadores coinciden en que la instalación de la primera emisora respondió a una iniciativa de Evita. Aquella experiencia impulsada desde el estado dio lugar al nacimiento de Canal 7, decano de la televisión argentina.

Durante los primeros nueve años la única emisora de la Argentina fue Canal 7. Esta etapa permitió la experimentación y capacitación de técnicos, locutores, actores, provenientes de la radio y progresivamente del teatro y del cine. El canal difundía pocas horas de una programación totalmente en vivo. La oferta era muy diversa: deportes, humor, musicales, dibujos animados, películas. El estilo estaba marcado por hábitos radiofónicos preexistentes.

El personal del Canal era en general muy joven y ‘multifunción’. Pronto los cameraman pasaron a ser directores, los cantantes se convirtieron en conductores y hasta empresarios. Tal el caso de la jazzista Blackie, que en escasos dos años alcanzó la dirección artística del canal.

La programación original de Canal 7 adquirió con el tiempo una dimensión arquetípica, aunque no queden casi registros de aquellos shows. La comedia musical “Petit Café” con Juan Carlos Thorry y Analía Gadé salió al aire el 23 de octubre del ´51. Tres días después subirá a escena otro musical, “Cita con Jean Cartier”, nombre artístico del inmigrante rumano que llevó a la pantalla también los primeros ciclos de modas. Ana María Campoy y Pepe Cibrián inauguraron las tiras diarias policiales en 1951 con la serie “Néstor Villegas Vigila”. “El Tropicana Club” que recreaba el ambiente del teatro de revista porteño, estableció una constante para los shows musicales desde entonces.

El golpe de estado de septiembre de 1955 que interrumpió el segundo mandato constitucional del presidente Perón expulsó de la televisión naciente a todos los artistas identificados como peronistas. La célebre Blackie fue desplazada de la dirección del canal por la dictadura militar, pero un año y medio después regresó como productora para seguir innovando. En “El Show de las Estrellas” presentó a todos desde Louis Armstrong y Nat King Cole hasta Isabel Sarli. “Tiempo de Tango”, con Aníbal Troilo y el actor Alberto de Mendoza, fue presentado por Blackie en persona. La segunda década de vida de la televisión argentina vio nacer a los canales privados 13, 11 y 9, cuyos contenidos quedaron bajo control de las grandes cadenas de televisión estadounidense (ABC, NBC y CBS). Entre los que pasaron a otras empresas se contaban Blackie y el dúo Cibrián Campoy.De aquellos años pioneros fue la creación del Ballet de Beatriz Ferrari, que contaba también con una formación infantil en los que hicieron sus primeras armas, entre otros, Zulma Faiad, Jorge Donn, y varias primeras figuras del Teatro Colón. El Show de Dringue Farías, Casino Philips, eran algunos de los shows que tenían elencos de ballet.

En los sesenta, el folklore innovó de la mano de El Chúcaro y Norma Viola, que recurrieron a formaciones reducidas para que pudiesen entrar en los estudios. Grandes Valores del Tango, el programa que más tiempo duró al aire, introdujo en el formato tradicional de tipo café concert de los musicales, las actuaciones de unas pocas parejas de tango. En aquel ciclo destacaron, la dupla María Nieves y Juan Carlos Copes, por citar un ejemplo.

Los ochenta vieron el regreso de los formatos musicales, transposiciones del género de la revista porteña, a cargo de Susana Jiménez y Moria Casán, entre otros, los que, sin profundizar en detalles estéticos, constituían cuerpos de ballet y por tanto salidas laborales para muchos artistas por lo cual merecen ser consignados.

 
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