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Ediciones 2007 - Junio 2007
domingo, 10 de junio de 2007

Eugenia López Frugoni

 

Coreógrafa y Prestidigitadora

 
Por Diego Llumá
 

Montar coreografías para la televisión obliga a conocer bien sus mecanismos tecnológicos. Eugenia López Frugoni, responsable del área para Bailando por un Sueño aprendió lo que se puede hacer con cámaras, lentes y luces para la pantalla chica en Ideas del Sur, donde trabaja desde hace 6 años.

Con formación de bailarina clásica (estudió en Mendoza y en cursos de verano en el Teatro Colón) Eugenia se inició en la comedia musical con Eva, de Nacha Guevara y se despidió de la escena en el show Jazz, Swing, Tap en 2000. También integró las filas del Ballet de Moira Chapman, en el que era compañera de la argentina del Lido de París, Laura Lago.

“Lo que está pasando en este momento no se dio nunca: ser un bailarina es un oficio muy digno, hoy está muy bien visto”, declaró durante el reportaje que le realizó balletin dance en el night club Cocodrilo, convertido en sala de ensayos, una mañana de fines de mayo. Las primeras armas como coreógrafa en Ideas del Sur las hizo montando los musicales del Oso Arturo, un personaje que tenía el programa de Tinelli en esa época “difícil”, recuerda la coreógrafa.

“Teníamos sólo 24 horas para montar una pieza de 5 minutos, incluida la edición musical y la convocatoria de bailarines. La TV tiene eso: no podés aplazar el estreno”, explicó. Para este medio, destaca la coreógrafa, se necesitan intérpretes que aprendan una coreografía en minutos. “Incluso en Show Match hoy, que todo está bien organizado, por ahí tenés que salir al ruedo con una coreografía en pocos minutos”.

Eugenia estuvo a cargo de la contratación de los coachs que entrenan a cada pareja concursante compuesta por una personalidad famosa y una persona del común, los “soñadores”, elegidos entre cientos de postulantes.“Yo hago la preselección, sobre la base de los tapes que me envían los coachs de las distintas audiciones. Después tenemos que discutirlo con la gente de producción ejecutiva que pondera otros factores. Ellos hacen la selección definitiva”, explicó.

La base del trabajo es el triángulo coach-famoso-soñador. “El apoyo fuerte en el baile tiene que estar en el soñador”, subrayó López Frugoni. Los entrenadores deben desarrollar también algunas cualidades de psicólogos, pues tiene que lidiar con famosos muy expuestos a algo que no acostumbran hacer. También pesan los divismos consabidos de las figuras de televisión.

Los lunes y martes Eugenia se reúne con los coachs a quienes baja la data de lo que se resolvió en las reuniones de producción, atento a la característica específica del show de TV.

“Aquí se les dice lo que tiene que hacer cada uno y cómo. Cuando hay dificultades con una pareja, yo la superviso personalmente. Yo aporto sutilezas de terminación a las coreografías que ya están creadas, que no desestructuran lo que está montado”, explicó.

Además de las disciplinas de danzas de ballroom se le suelen sumar otras inusuales. La invención más reciente fue la danza del caño. “Marcelo lo decidió al aire hace tres semanas. Recurrimos a especialistas externos. Nos interiorizamos acerca de lo que se debe y no se debe hacer en el género y lo adaptamos al material que tenemos”, expuso.

“Para las coreografías en el caño, que son individuales, estipulé que cada una de las famosas realizara tres figuras. Debe ser un show erótico, con pocas sutilezas. Es un género que se basa en colgadas acrobáticas, pero no es el Cirque du Soleil. Debe destacarse el personaje. Las músicas las elegimos para que se ajustaran a sus personalidades”, reveló la coreógrafa. Para la más jovencita, eligieron un tema de la primera Britney Spears, que juega sobre el contraste malicia-inocencia. Para la más madura, optaron por el estilo de mujer de la calle inspirado en Moulin Rouge. El vestuario fue parte del desafío también: las participantes no pueden llevar medias -no sería posible adherirse al caño- por lo cual había que preservar visualmente las irregularidades demasiado humanas de los cuerpos, más tratándose de personalidades cuya reputación está construida en torno al mito de la perfección corporal.

Cantidad de pormenores pueden llegar a perturbar el mecanismo. “Con cada ritmo nuevo hay una lesión diferente: con rock, esguinces; con jazz, intercostales a causa de los trucos y voladas que terminan apoyando en el tórax; con el mambo, caderas. Con el caño se producen quemaduras y moretones”, señaló Eugenia López mientras las candidatas entrenaban en el local nocturno, ante una foto gigante de Diego Maradona detrás de la barra.

Particularidad de la Cámara

“Le pedí a Alejandro (Ripoll) que hiciera la mayor cantidad de tomas de cuerpo entero posibles, al estilo de los viejos musicales de Hollywood. A los coach les indiqué que usen todo el escenario para desarrollar las coreografías, pero que no separen demasiado a la pareja. Si ponés a uno en un extremo y al otro en otro, las cámaras de piso no los pueden tomar juntos y se produce un quiebre del sentido de la distancia. Ni los finales, ni las coreografías pueden tenerlos en extremos opuestos. Y en los inicios, sólo se justifica la separación si va a haber actuación, generalmente de uno de los famosos, porque al otro no se lo va a ver. Si va a haber un truco en altura, se le avisa al director para que el bailarín no se salga de cuadro. Alejandro es asombroso en ese sentido, no se olvida de nada”, descubrió la coreógrafa de Bailando por un Sueño. Tanto ella como Ripoll están orgullosos de la puesta que hicieron para el número de apertura de este año, una coreografía de cinco minutos con 81 bailarines, para la que ensayaron durante dos meses. Para esta experiencia montaron luces y cámaras sobre un “time code” y los bailarines interpretaron la secuencia con una precisión milimétrica. Eugenia montó esta apertura en la fase final de su embarazo y 10 días después de dar a luz volvió al ruedo para terminar de montarlo. “Me costó mucho armar este esquema de trabajo. Cuando empecé en Video Match todo era muy pequeño, había mucho miedo a la danza en vivo por parte de la producción que venía a supervisar los ensayos para ver si salían al aire o no”, recordó.

Pero es el pasado. En la actualidad la balanza se inclina a favor de la danza. Además de la danza del concurso (o simulación de concurso), Bailando… dispone de un ballet estable de 12 chicas, 7 de las cuales tienen una formación académica y el resto son autodidactas con gran capacidad para responder a las exigencias del trabajo en televisión. “Este cuerpo va a tener un rol más protagónico a partir del tercer segmento de Show Match de este año: los musicales”, adelantó la coreógrafa.

En caso de necesitar varones “extra” Eugenia dispone de una agenda con 200 bailarines a los que convoca para piezas puntuales.

Patinando por un Sueño

“Las pistas de patinaje del país van a explotar”, augura convincentemente Eugenia López Frugoni. Para este “segmento”, la producción de Tinelli contrató a la mayoría del staff de profesores de patinaje artístico de Buenos Aires como entrenadores. El equipo está compuesto de 8 patinadores (coachs) y 6 coreógrafos, que son encargados de montar los números en tierra que luego serán llevados al hielo. Las figuras en altura recién aparecerán a la tercera semana de lanzado el ciclo. Para eso los famosos están siendo entrenados desde noviembre de 2006.

“Esto es único” destacó Alejandro Ripoll. “Hubo un trabajo de ingeniería para resolver la condensación de humedad que empañaba las lentes de las cámaras. Vamos a ser la primera pista simultánea de baile y patinaje”, avanzó el director lleno de excitación y entusiasmo.La puesta de cámaras de Patinando… va a ser distinta. “El patín se tiene que ver desde otro ángulo. Nos reunimos con el campeón olímpico alemán quién nos explicó cuáles son los trucos y figuras, para saber cómo se tiene que enfocar. El ataque artístico va a ser distinto, desde la colorimetría hasta la puesta de cámaras, el patinaje es más rápido que el baile, lo que es frío debe ser contrastado con colores cálidos desde el vestuario… Marcelo va a patinar. Está tomado clases, es el conductor y va a patinar”. - ¿Y el director? - “Yo no… hasta el control no llega el hielo”.

 
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