Inicio arrow Jillina
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Nota de Tapa Imprimir E-Mail
domingo, 10 de noviembre de 2013

Nota de tapa

De Pérdidas y Despedidas

Por Agustina Llumá

El Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín estrena el 15 de noviembre La Canción de la Tierra, la nueva creación de su director, Mauricio Wainrot. Una obra que habla de las inevitables experiencias de pérdida que afronta todo ser humano en diferentes etapas de su vida. Este intenso proceso emocional que conlleva tristeza y dolor, es en realidad una transformación, que pueden procesar mejor quienes están dispuestos y preparados para afrontar el futuro, el enigma de lo que vendrá

La Canción de la Tierra tuvo el mes pasado dos pre-estrenos, uno en el marco del Festival Internacional de Buenos Aies (FIBA) y otro en una función a beneficio de la Asociación Amigos del Teatro San Martín. Desde el 15 de noviembre, podrá verse compartiendo el programa con Desde Lejos otra composición del director del BCTSM, siempre en la Sala Martín Coronado del Complejo Teatral de Buenos Aires.

Sobre las partituras de Das Lied von der Erde (La Canción de la Tierra) de Gustav Mahler, Mauricio Wainrot ofrece diferentes instancias de las despedidas definitivas en sesenta minutos de duración. Experiencias emocionales por las que toda persona atraviesa, pero que sin dudas, los artistas (y aunque su sensibilidad los desborde) manejan con mayor facilidad. Su manera de entender a los cambios como parte de la vida misma, sin demasiadas certezas pragmáticas y la creatividad que los alienta a concretar utopías, les permite -mejor que a otros- seguir adelante.

Esta es la cuarta obra que Wainrot realiza sobre música de Mahler cuyas composiciones “han inspirado trabajos que para mí han sido memorables -señala el coreógrafo-, como lo es este último, que comencé a pergeñar en 2008 con mi querido Carlos Gallardo. Por ese fatal accidente en el que él perdió su vida, quedó también trunca la obra, pero no olvidada”. En La Canción de la Tierra “se fusionan muchas de mis vivencias internas del último lustro, que incluyen la lamentable pérdida de cinco de las personas más importantes, que me acompañaron durante toda mi vida, incluida mi madre, y que han hecho que hoy sea un hombre diferente al que fui en 2008. Un hombre más taciturno que, como a Mahler, la creación lo ha revivido y lo ha salvado, y a quien los espíritus de sus muertos queridos y sus enseñanzas, lo han nutrido y lo acompañarán para siempre. La Canción de la Tierra es el resultado de todo lo que he vivido, sufrido y anhelado desde entonces, y es mi homenaje a todos ellos”, expresa el coreógrafo.

“Hay momentos en la vida de los seres singulares, en los que se recogen en sí mismos y surge la obra de arte como escape para salir de su hundimiento. Ésta fue la génesis de Das Lied von der Erde del gran Gustav Mahler. Obra prodigiosa, dividida en seis canciones basadas en creaciones de los poetas chinos Li-Tai-Po, Wang-Wei y Mon-Kao-Yen y textos del propio compositor, que finaliza con ese milagro condensado en media hora que es el Das Abschied (El Adiós), con el que el compositor parece despedirse del mundo, y con el que nos brinda uno de los momentos más líricos de la historia de la música”, aseguró Wainrot en relación a su obra.

Ese final, El Adiós, está representado por cuatro dúos protagónicos. Balletin Dance conversó de esta puesta en escena, con las cuatro mujeres que tienen a su cargo estas instancias: Victoria Balanza, Sol Rourich, Ivana Santaella y Vanesa Turelli.

Las bailarinas definen el sello de Mauricio Wainrot, como una tendencia hacia el estilo neoclásico, considerando que para interpretar sus coreografías es imprescindible poseer una sólida técnica clásica. A modo de anticipo, destacaron en esta entrevista, que en La Canción de la Tierra el público se encontrará con una preciosa escenografía y vestuario (Graciela Galán), iluminación (Jorge Pastorino), la importancia de cómo está usado el escenario, y la proyección que se realiza en escena (Marcelo Manente y Pablo Yurrebaso). “El vestuario es maravilloso” dicen casi a coro, “estamos en transparencias… pero es muy cómodo. Es tan lindo bailar con algo cómodo”, aseguran rememorando incómodas faldas de algunas obras que interpretaron anteriormente.

Mauricio Wainrot suele llegar a la sala de ensayo con la obra bastante acabada, sin embargo en el trabajo puntual de cada uno de los dúos “dejó en algunos momentos que generemos cosas personales, conjugando su dirección con las propuestas de los cuerpos personales y de las dinámicas de cada una” contó Rourich. “No vino con series o fragmentos armados, sino que lo fue creando en el momento. Cuando se trabaja de a poca gente, de a dos, tenés más posibilidades, pero cuando es grupal eso es más complicado” explicó Santaella.

Los cuatro dúos son “bastante diferentes entre sí” aclara Turelli en esta conversación, mientras que Balanza completa “se nota mucho más la individualidad, porque él explotó la particularidad que cada uno tiene para moverse. Trató de resaltar la dinámica y la calidad del movimiento de cada una”.

Más allá de las propias personalidades, que solamente Rourich se atrevió a esbozar sobre sí misma (“siento que tiendo a moverme de una manera intensa, fuerte”), a la hora de bailar “una misma propone algo diferente en función de la música y de la coreografía” expresó Santaella, mientras que la primera completó la idea: “también tiene que ver tu compañero, según tu encuentro personal con tu partenaire, más la visión del director, más nuestros cuerpos, es donde se da el resultado, que a veces tiende a ser más fuerte, más débil, más frágil”.

A la hora de montar la coreografía, los pasos que han de bailar, Wainrot suele ser bastante rápido, asintieron, “después está el trabajo de limpiar, de ponerlo en música, de buscar distintas calidades” dijo Santaella. En obras como La Canción de la Tierra que no siguen un argumento lineal, esta labor que para Rourich es una búsqueda de “sensaciones y estados personales”, para Turelli se da en función de “lo que a cada uno le surja con la música y con la conexión con su compañero”.

“En la última parte de la obra, la de los dúos, la música tiene que ver con el adiós. Hay que ver cómo cada uno interpreta ese adiós” dice Rourich. Para Balanza “es justamente un adiós, una separación, el dolor que te puede provocar eso, el no querer que ocurra y a su vez disfrutar de ese momento previo. Pero más allá de eso, tratar de pasar todas esas sensaciones al movimiento, sin teatralizar, sino encontrar la manera de cómo eso puede pasar a distintas dinámicas y calidades”. Santaella va por más: “además sucede que cada día tu adiós puede ser distinto, interpretado de otra manera, de acuerdo a tu estado, a cómo te llegue la música ese día”.

Y esta despedida, para estas jóvenes bailarinas no necesariamente está ligada a la tristeza. “El adiós es complejo”, dicen casi al unísono. “Tiene distintas etapas, uno va pasando por diferentes momentos o situaciones en su vida, a veces sabés que vas a estar mejor y lo tomás de una manera más positiva, más alegre”, dice Turelli. “El adiós también tiene que ver con comienzos. A veces tiene que ver con angustias, con miedos, tiene que ver con tristeza y a veces con fortaleza. Todo eso es un adiós”, asegura Rourich. “También con alegrías, porque lo que puede llegar a venir es una felicidad”, señala Santaella. “Siempre causa un dolor, desprenderse de lo que uno tiene, a lo que uno se acostumbra, a lo que uno se aferra (nosotros siempre necesitamos aferrarnos a algo), entonces el dejar ir, el desprenderse, casusa un dolor, pero muchas veces no tiene que venir de la mano de la tristeza, sobre todo si sabes que es para mejor”, finaliza Balanza.

 

¿Con qué coreógrafo que no hayan trabajado les gustaría trabajar?

A la hora de fantasear con la posibilidad de colaborar con algún coreógrafo en particular, se mencionó casi por unanimidad el deseo de bailar piezas de Jirí Kylián, Nacho Duato, William Forsythe y Mats Ek.

Reposiciones

En cuanto a trabajar con reposiciones, las cuatro aseguraron que cuando se trata de una obra que les había gustado bailar, es un proceso “muy placentero”. Porque “volvés a bailarla desde otro lugar. Estás en otra situación, creciste, sos otra persona”, aclaró Balanza.

Vocación

En distintas etapas de sus carreras, todas con excepción de Sol Rourich, dudaron con respecto a seguir o no esta carrera, un tema que afloró en la conversación, casi sin buscarlo pero que refleja en cierta medida una situación común en la vida de algunos bailarines. Sobre todo en “momentos clave” de la vida, como la adolescencia, o cuando los estudios comienzan a terminarse y se debe conseguir trabajo como bailarina profesional (una plaza que cada vez es más difícil de encontrar). En el caso de estas jóvenes, fueron diferentes situaciones casuales las que les confirmaron que este era el camino que debían seguir, para Turelli fue redescubrir que esto “me hace vibrar”, para Santaella “te das cuenta que es lo que te gusta. Prevalece eso. Esta carrera uno la elige con convicción”, Balanza explicó que ella se había impuesto una fecha, una edad, “dije: a los 22 es mi última oportunidad”, si no encontraba trabajo profesional hubiese dejado de bailar, pero lo consiguió. “Como bailarina, uno necesita transitar por esto, ingresar a una compañía es el broche que cierra estudiar toda tu vida una carrera, y entender de qué se trata el trabajo profesional, que pase por tu cuerpo, es fundamental”.

Por su parte, Rourich nunca vaciló con respecto a su vocación, “siempre sentí atracción por el movimiento en sí. Mis dudas pudieron haber tenido que ver en sostenerme en lo que es el ritmo de una compañía profesional, que es arduo, es intenso y se dedica tiempo y vida. Es un conjunto de cosas, son horas de trabajo, es esfuerzo, es dejar algunas cosas personales de lado  (“o en pausa”, acota Balanza) pero aquí estoy, lo sigo eligiendo. Porque también es una carrera muy corta y hay que aprovechar la vida útil del bailarín, que es corta”.

 

¿Cuál es la técnica de la danza que consideran más apropiada para el entrenamiento de un bailarín?

“Para esta compañía, una buena base clásica, fuerte. Yo en especial no la tenía tanto, es algo que sigo reforzando” dice Turelli y a coro sus compañeras aseguran que el clásico es algo que siempre sigue reforzándose. “Es importante, sí”. Pero no solamente: “más allá de que necesitemos una fuerte base clásica, hablando de esta coreografía en particular, si bien tiene mucho de línea clásica, hay cosas, desde el peso, o ciertas calidades, para las que realmente necesitas la técnica contemporánea” sentenció Santaella.

Para Rourich la cuestión es más compleja. “Tiene que ver con el manejo del cuerpo, uno estudia las técnicas de chico, bueno, qué pasa con todo eso y con tu cuerpo, y con tus posibilidades, con lo que vos trajiste, con la materia prima. Creo que ahí es donde se da la unión perfecta, cuando con lo que uno estudió y con las clases que toma, junto a esa conciencia corporal que uno adquiere con el tiempo, es donde se ve ese manejo. Eso es lo que nos da la danza contemporánea, o ciertas coreografías, las posibilidades de apropiarnos de nuestro cuerpo, que ya está invadido de un montón de cosas y ahí es donde se da algo diferente. Creo que eso es lo que hemos aprendido o lo que seguimos tratando de aprender con los años, la conciencia del cuerpo personal, a través de todas las técnicas que vos tomes. Eso irradia otra cosa, eso hace que se vea al bailarín de otra manera”. Balanza completa: “La integridad”.

Mientras más técnicas hayas estudiado “más herramientas y más recursos” tendrás. Para Balanza “todas sirven”, para Turelli “cada una te aporta algo. Hoy en día los nuevos maestros contemporáneos, mechan, hacen como técnicas mixtas por así decirlo, eso está bueno”, y Rourich asegura que “incluso la danza clásica está dada hoy desde otro lugar, con más aire, con más permiso, eso también es bueno y positivo”.


 
< Anterior   Siguiente >


Nueva web

Logo

Edición Nº 257 (ver siguientes ediciones en balletindance.com)