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jueves, 10 de octubre de 2013

Danza árabe

Danza Sin Prejuicios

Por Eliana Gissara

Erika González presenta Desdanza, un nuevo espectáculo que combina danza experimental, tribal fusión y bellydance. A pocos meses de ser madre, la bailarina dialogó con Balletin Dance sobre su nueva inspiración y la construcción de su identidad como artista

 

Cultora de la audacia a la hora de la creación, su danza carece de límites definidos. Movimientos de hip hop se mezclan con ondulaciones y quiebres de cintura. Una alianza indivisible con los sonidos, a veces melódicos, a veces bucólicos, conforman una idea que se inscribe en no más de cinco minutos, cada vez. Erika construye una danza que roza lo híbrido, y que más bien está librada a la interpretación del que la ve.

“Es un lugar raro porque desde el mundo de la danza tribal consideran que no soy bailarina de tribal, desde el mundo de la danza árabe consideran que no soy bailarina árabe porque soy tribal. Otros consideran que soy experimental pero desde lo experimental dicen que soy muy oriental. Me divierte poder compartir diferentes espacios. Siempre digo que no pertenezco a ningún lado, sin embargo puedo estar en todos”, comenta Erika, a poco de presentar su nuevo espectáculo, Desdanza, los días 5, 19 y 26 de octubre en el Espacio La Clac.

 ¿Y usted cómo se considera?

Me considero bailarina árabe fusionista. Es difícil de comprender, más aún si no pertenecen al mundo del árabe, porque la gente tiene una idea formada sobre la danza oriental vinculada a la sensualidad. Pero sin duda mis tres pilares son oriental, hip hop y butoh.

Hace poco tuve una conversación con Sharon Kihara, exponente de tribal fusión, y me decía que era genial esto de no pertenecer a ningún lado. Que era lo mejor que me podía pasar. Yo le comentaba que el American Tribal Style (ATS) no me divertía; me gusta verlo pero no bailarlo. Con el butoh me pasa algo similar. Me pregunto por qué el cuerpo deforme, por qué no hacer butoh con un cuerpo esbelto o erguido. Quizás tengo la costumbre de romper con cada estructura que se me aparece.

Fusión es un término muy discutido dentro de la danza. ¿Existe una relación con la construcción de un movimiento nuevo? ¿Se podría hablar de un híbrido?

Yo creo que algo híbrido es experimental y en ese caso no puede definirse con un nombre específico. Después existen muchos estilos de fusión. Es difícil llegar a un híbrido, es imprescindible tener información de cada género en particular y a partir de ahí conectar esos puntos para que lo que salga de eso sea realmente híbrido. Aun así, siempre les digo a mis alumnas que por más que fusionemos nuestra columna vertebral es el bellydance, somos bailarinas orientales, sólo que somos fusionistas; pero es imposible fusionar si no sabemos nuestra danza madre. Y cuando hablo de bellydance me refiero al estilo argentino, al de mis referentes Amir Thaleb y Saida.

¿Qué relación mantiene con los referentes de la danza oriental?

Tengo un diálogo constante con quienes siento son mis referentes. Soy de preguntar mucho, no dar por sentado nada. Qué mejor escuchar de tu maestro o de tus colegas la visión que tienen sobre tu obra. Si bien hace mucho que no me pongo un traje de odalisca, traté de no dejar las clases de bellydance.

¿Cómo nace Desdanza?

Surge en un contexto de poco desarrollo en la danza fusión. Siento que hay mucha dispersión, algunos están muy perdidos y otros están totalmente centrados en una idea. Desdanza rompe con esta dicotomía y quita la responsabilidad de delimitar la danza. Es como sacarse de encima el peso de definir qué danza es, hasta dónde llega una y hasta dónde llega aquélla, qué está permitido y qué no... Me parece perfecto que cada danza guarde ciertos parámetros y que a partir de allí surjan las escuelas pero, a título personal, soy demasiado experimental y me fascina mezclar, estar todo el tiempo fusionando y eso hace ruido en algunos casos. Por eso la idea es “desdanzarse”, sacarse de encima esos prejuicios.

¿Cómo se desarrolló el proyecto y quiénes participan?

Me acompaña la troupe Danzarama y también vamos a tener invitados especiales, siempre bajo este concepto de la fusión. El 5 de octubre bailará bollywood Leandro Ferreyra, el 19 nos visita Julia Berón y Gaetano Parello para hacer tango fusión y el 26 vendrá Diana Bogado, ex integrante del Grupo Huma, para hacer bellydance fusión. También tendremos músicos experimentales invitados. Vamos a hacer un lindo show, en una sala chica, para que la gente pueda relajarse, tomar algo y disfrutar de la danza.

También marca su vuelta al escenario luego del nacimiento de su hija…

La realidad es que con el nacimiento de Nina había decidido dedicarme sólo a ella. Pero cuando ella cumplió los tres meses sentí la necesidad de volver a bailar. Por eso acordamos volver a juntarnos con las chicas de Danzarama y ahí surgió la idea de hacer algo nuevo. Armamos las coreografías, diseñamos los vestuarios y montamos la obra de acuerdo a estos tiempos. Y la llamo obra porque a mi entender son composiciones, es como una escultura que se inicia con una idea y luego va tomando forma real.

En Desdanza hay composiciones muy diversas entre sí porque las bases musicales también lo son. Hay candombe, folklore rajastaní, cantantes japoneses, tango fusión, estilos góticos, algunas danzas más relacionadas con lo contemporáneo y un vínculo con lo teatral más intenso a partir de la interpretación de personajes, ácidos y freaks.

¿Cómo vivió su embarazo y los cambios?

Es lo más lindo del mundo, complicado físicamente hablando por el tiempo que lleva de quietud. De todos modos bailé hasta los ocho meses. Nina está presente en los ensayos. Hubo un tiempo de adaptación a nivel físico, ya que nuestra danza se baila mostrando la panza, la parte que más cambia con el embarazo. La exposición es diferente, cuesta mostrarse. Pero más que nada siento que Nina es una inspiración, cambió el orden de las cosas. Por ejemplo, antes pensaba que los vestuarios tenían que ser una superproducción, pero después de haber pasado por estados diferentes del cuerpo me di cuenta que hay que poner la lupa en el movimiento y no tanto en el vestuario. En la danza árabe el brillo y el glamour es todo; en la danza tribal también, la cantidad de adornos que las bailarinas usan… Pero como nuestra danza es fusionada me da la posibilidad de despojarme de eso.

La vuelta viene recargada…

Sí, de hecho ya estoy preparando lo que será el espectáculo del año que viene, una producción muy grande con proyecciones y uso de tecnología. Se trata de componer una danza a partir de la aplicación de la tecnología. Una idea bien moderna y futurista que llevará su tiempo armar y que vamos a plasmar en un espacio no convencional.


 
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