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martes, 10 de septiembre de 2013

Teatro Musical

Argentinos en Primera Línea

Por Daniel Sousa

Cada vez más artistas locales se suman a las grandes producciones europeas de teatro musical. Silvia Luchetti, Gerónimo Rauch, Nicolás Martinelli y Guido Balzaretti son sólo algunos de esos nombres. Marcos Ayala, en París por partida doble

 

Tal vez no sean populares en nuestro país, aunque deberían serlo. Han dado el gran salto y hoy se los reconoce en las principales capitales europeas. Los medios hablan de ellos por su talento, su entrega y dedicación al trabajo. Son actores, cantantes, bailarines que se formaron en la Argentina y llegaron a ocupar un lugar destacado dentro del subgénero del teatro musical en España, Francia e Inglaterra. Sucesores de Elena Roger y Sandra Guida, artistas como Gerónimo Rauch, Silvia Luchetti, Guido Balzaretti y Nicolás Martinelli, así como Zenón Recalde (Drácula, Grease) y Noelia Noto (que aquí brilló en Annie junto a Raúl Lavié), gozan de un reconocimiento y un prestigio bien ganados, del que deberíamos sentirnos orgullosos.

 

Luchetti llegó a España hace doce años. En Buenos Aires estaba trabajando en El Violinista en el Tejado cuando se enteró de que en Madrid se harían las audiciones para El Fantasma de la Opera. “Llevaba rato con la idea de hacer una experiencia fuera de la Argentina y justo surgió esta oportunidad. Trabajo no me faltaba pero me movilizó la idea de emprender algo distinto. Comencé a viajar a las audiciones y quedé como cover de Christine”, la protagonista, le cuenta a Balletin Dance desde su casa en Casavieja, un pueblo ubicado a unos cien kilómetros de la capital española.

A partir de ahí no dejó de trabajar y llegó a encarnar a los personajes más emblemáticos del género musical. Fue Clementina en El Diluvio que Viene, fue Babette en La Bella y la Bestia, fue Eva Perón en Evita, trabajó en Mamma Mía, y hoy interpreta a la encantadora María Rainer en Sonrisas y Lágrimas, la versión española de La Novicia Rebelde, que después de una exitosa temporada en Madrid y una gira de nueve meses llegará el 18 de este mes a Logroño y desde el 27 recalará en Barcelona.

Claro que el tramo fuerte en la carrera artística de esta hija dilecta de Mar del Plata no arrancó en Europa sino en la Argentina, donde ya había participado de obras como Fiebre de Sábado por la Noche y Los Miserables, en el rol de Cosette. “En realidad -cuenta Luchetti- yo comencé como bailarina. Balletin Dance era un clásico en mi casa. Hice la Escuela Nacional de Danzas, estuve en el ballet de Julio Bocca y en las compañías de Guido de Benedetti y Ricardo Rivas, entre otras. Mi primer amor es la danza. Nunca dejé de bailar, la necesito. Creo que es fundamental para hacer teatro musical. El conocimiento que poseés de tu cuerpo gracias a la danza no te lo da nada, y justamente para cantar y actuar tu instrumento es el cuerpo, y la emoción”. 

 

¿Qué es lo más valioso que aprendió en nuestro país, que le sirvió luego para desempeñarse en España?

Cuando llegué entendí el alto nivel de maestros que tenemos en la Argentina. En ese entonces, en España, era raro encontrar gente verdaderamente preparada en canto, danza y teatro. A la Argentina le debo mi formación, y el respeto y amor por la profesión. Aquí tuve que pulir muchísimo mi acento, y seguir aprendiendo y estudiando. Tuve la posibilidad de trabajar con directores prestigiosos, incursionando incluso en teatro de texto. A eso sumale lo que significa el aprendizaje social, porque compartimos el lenguaje pero los códigos para relacionarse son diferentes.

 

A lo largo de su carrera, ¿cuál fue el personaje que más le costó interpretar? ¿Y cuál es más adorado?

Tal vez el más complejo fue Jenny, de la ópera Ascenso y Caída de la Ciudad de Mahagonny, bajo la dirección de Mario Gas. Fue un papel que tocaba la parte más oscura de un ser, en este caso una prostituta sin escrúpulos que manda a matar al único ser al que ama. Tocar esos aspectos es maravilloso y te hace entrar en terrenos que no siempre queremos entrar. Sin duda, el rol que más quiero es el que interpreto ahora, María Rainer. Ella es puro corazón, sin ñoñería, aunque se mueve desde allí. Tengo mucho que agradecerle a María.

 

Nuestro Fantasma

En la capital británica, Gerónimo Rauch protagoniza un raro fenómeno que da clara muestra de su elevado nivel artístico: en un mismo año habrá interpretado a Jean Valjean, el combativo protagonista de Los Miserables, y al atormentado Erik de El Fantasma de la Opera, en un hecho absolutamente infrecuente en el West End londinense. Rauch, que en la Argentina fue Doody en Grease, en 2001, e integró el grupo Mambrú, surgido del reality Popstars, desembarcó primero en España, en 2008, escogido a través de un video para protagonizar Jesucristo Superstar.

Después de la experiencia en la banda teen, el argentino había regresado al teatro independiente con una puesta de esa misma obra, en inglés, en la sala Bristol de Martínez. “Fueron sólo tres funciones y la última la grabamos -recordó en diálogo con Balletin Dance-. Cuando en un momento se produjo una baja y comenzaron a buscar a un Jesucristo en España, mi amigo Zenón Recalde, que en ese entonces interpretaba al apóstol Pedro, dijo que sabía de alguien que podía interpretar ese personaje”. Aquel video casero comenzó a circular entre los responsables de la obra, que lo llamaron para audicionar (justo cuando había quedado en el elenco argentino de Rent, que abandonó) y le dieron el papel.

Desde ese momento su carrera ha ido en constante ascenso. Su segundo trabajo fuera del país fue como Mary Sunshine en una puesta de Chicago, pero es el personaje de Valjean el que le abrió definitivamente las puertas en España, donde lo encarnó en dos temporadas sucesivas en Madrid y Barcelona, hasta marzo de 2012. Para entonces, el director asociado de Los Miserables en Londres, Chris Key, había puesto en alerta al productor estrella Cameron Mackintosh sobre la capacidad de Rauch para asumir el rol protagónico en la meca de los musicales. El argentino había actuado además en el estadio O2 Arena de Londres en ocasión del festejo por los 25 años del estreno de la obra.

Finalmente, el 18 de junio de 2012 Gerónimo debutó en el Queen´s Theatre con la versión original del musical escrito por Alan Boublil y Claude-Michel Schönberg, que difiere de la que había mostrado inicialmente en España. Y cuando se cumplía el año de contrato previsto, otra sorpresa: fue tentado por los productores y desde el pasado 2 de septiembre se puso al frente de El Fantasma de la Opera, la emblemática creación de Andrew Lloyd Weber, en el Her Majestyc´s Theatre.

 

¿Con qué obra o personaje le gustaría volver a actuar en Buenos Aires? -le preguntó Balletin Dance el año pasado-.

Ufff!!! ¡Qué difícil! Jean Valjean es uno. El musical Jekyll y Hyde, otro. O Judas, de Jesucristo Superstar, o El Fantasma… Son tantos…

 

Más Miserables

Con la ida de Gerónimo Rauch a Inglaterra no mermó, por cierto, la presencia argentina en las marquesinas españolas. Guido Balzaretti, con sólo 24 años, sigue ocupando el rol de Marius en Los Miserables, ahora en gira por el país luego de presentarse en Madrid y Barcelona.

Balzaretti, nacido en Pilar, se formó junto a Pepe Cibrián Campoy (que lo dirigió en Calígula, Drácula y El Jorobado de París) y Cris Morena, a cuyas órdenes trabajó en Despertar de Primavera (teatro) y Casi Angeles (televisión). También actuó en Sweeney Todd, con dirección de Ricky Pashkus. En España, además de en Los Miserables, ha trabajado en el mega musical El Ultimo Jinete, y rodó la película Un Dios Prohibido, donde encarna a un seminarista argentino en los inicios de la Guerra Civil. Asimismo, grabó la banda de sonido del filme.

Para el personaje de Valjean que catapultó a Gerónimo Rauch desde España a Londres, los responsables de la gira de Los Miserables presentaron en junio pasado a otro connacional, el rosarino Nicolás Martinelli, que debutará el 17 de octubre en el Palacio de Festivales de Cantabria y seguirá la tournée hasta culminar en diciembre de 2014 en Bilbao. El paso de Martinelli por los escenarios locales tuvo escalas destacadas en Eva, El Gran Musical Argentino (con Nacha Guevara), Dominó, El Fantasma de la Opera (como Raoul), La Bella y La Bestia, y La Novicia Rebelde, entre otras obras. Martinelli estudió danza con Gustavo Wons, Rubén Cuello, Liliana Cepeda y Gustavo Carrizo, y teatro con Pepe Cibrián y Claudio Tolcachir.

 

París x 2

El caso de Marcos Ayala es, en verdad, singular: se mostrará en dos de los más emblemáticos escenarios parisinos este mismo año, con espectáculos completamente diferentes. El bailarín nacido en Lomas del Mirador, que se formó en la Escuela Nacional de Danzas y fue becado por la academia de Julio Bocca, abrazó el tango a los diecisiete años y con él ha girado por el mundo entero, habiendo ganado incluso el Mundial de Tokio en 2006.

Ayala comenzó el 2013 sacándole viruta al piso del mítico Folies Bergere, donde realizó una veintena de funciones como integrante de la célebre compañía Tango Pasión. Estas presentaciones fueron parte de una gira que llevó al elenco que hoy conducen Graciela García y Osvaldo Ciliento a ciudades de Polonia, Lituania, Marruecos, Reino Unido, Portugal y Alemania, entre otros destinos.

De regreso en Buenos Aires, Ayala cumplió con una segunda temporada de Chantecler Tango en la sala Presidente Alvear, y ahora viaja junto a Mora Godoy y todo el elenco al monumental teatro Châtelet, donde la obra dirigida por el inglés Stephen Rayne realizará un mes de funciones a partir del 9 de octubre. Inspirada en el recordado cabaret de la calle Paraná 440, la historia de Madame Ritana, que es el eje de la trama, se narra enteramente a través de la danza, con una carga dramática y un despliegue físico y de recursos técnicos (vestuario, escenografía) que seguramente dejarán a los franceses absortos, vivando el desempeño de un puñado de artistas que, como todos nuestros exponentes del teatro musical, le hacen honor a la escuela argentina del género.


 
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