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miércoles, 10 de julio de 2013

Entrevista

La Exquisitez de una Escuela

Por Agustina Llumá

Nueve integrantes del ballet de la Opera de París, traerán al Teatro Coliseo de Buenos Aires un ejemplo de su repertorio actual, los días 22 y 23 de agosto. Entre ellos, la argentina Ludmila Pagliero, que actuará por primera vez en nuestro país, en calidad de bailarina estrella del elenco francés

Estela Erman, mentora de las actuaciones que realizarán los bailarines de la Opera de París en Buenos Aires, se explayó ante Balletin Dance en referencia a los puntos trascendentales que se podrán ver en las funciones porteñas del próximo mes. Para orientar al lector, resulta inevitable sintetizar el bagaje de esta argentina para dimensionar la apuesta que se verá en el Teatro Coliseo. Luego de su paso por el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, merced a una beca, se formó y graduó en la Escuela de Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú. Su vida profesional se realizó mayormente en Europa donde tuvo el privilegio de trabajar de la mano de los grandes creadores de su época, marcándola fuertemente la experiencia junto al coreógrafo francés Joseph Lazzini, con quien compartió sus últimos diez años de carrera antes de regresar a la Argentina en 1985. De él tomó su estilo, que la identifica y que sentó las bases de su particular metodología de enseñanza, que ha implantado por toda la Patagonia Argentina (presentan El Cascanueces en Ushuaia en agosto protagonizado por jóvenes franceses). Habitual integrante del jurado de concursos internacionales de ballet, en 1994 inició un acuerdo de colaboración con la Embajada Francesa y la Alianza Francesa de Buenos Aires para realizar intercambios culturales entre ambos países anualmente (en octubre viaja con un grupo de 25 alumnos al Concurso de Gras). Y como si esto fuera poco, gestiona y administra el espacio artístico Colette en el Paseo La Plaza de esta capital.

En esta oportunidad, y junto a su hermano Horacio Erman (actor, productor y director del Teatro Colonial de Avellaneda), con la asesoría de Miguel Levy, se lanzaron a más: presentar en la Argentina a una de las compañías más emblemáticas del ballet clásico tradicional. Para ello, Estela Erman recurrió a su amiga Elizabeth Maurin, “una de las grandes figuras del ballet francés, bailarina estrella de la época y actual maestra de l’Opera” para seleccionar a los bailarines y programar juntas el repertorio que traerán, seguramente este último punto es lo que se muestra más prometedor para los amantes de la aristocracia francesa.

La Escuela Francesa

La escuela francesa dio un vuelco enorme a través de Claude Bessy, en su rol de directora. Ella lo explica muy bien en sus reportajes y en la película sobre su vida que se estrenó a comienzos de este año. Fue una mujer muy trasgresora, una visionaria, tenía una visión de desarrollo de un cuerpo al día de hoy, de un físico, y toda la escuela dio un vuelco muy grande para acentuar la brillantez, la dinámica, la velocidad, la limpieza exquisita. Por supuesto con maestros que trabajan -como en todas las grandes escuelas-, todos hacia un mismo fin, con reuniones y evaluaciones. Una escuela no se hace de otra manera que con una disciplina, un recuerdo, una memoria. La memoria que se traspasa, con un enorme respeto y admiración, uno queda en la memoria.

Si tengo que describir la escuela francesa, te diré que es muy delicada, muy refinada, de unas líneas muy bellas, con una estética cuidada, no hay exabruptos (como los tiene por ejemplo la escuela rusa que yo amo). Acá vamos a ver una excelencia de estilo, inclusive en las dos o tres piezas contemporáneas que integran el programa. Han adquirido una técnica de la que están muy orgullosos, de su virtuosismo técnico, que no es la carrera de quién hace más (veinte piruetas, fouette triple), no es esa la intensión, sino que se trata de la pureza del estilo.

El repertorio de Buenos Aires

El programa comienza con una puesta en escena mía, sobre una idea de Elizabeth Maurin de traer a uno de los pianistas concertistas de la Opera, el hindú Touvé Ratovondrahety, que hará una improvisación, con el piano sobre el escenario.

De Rudolf Nureyev, veremos el pas de deux de la escena del balcón de Romeo y Julieta, difícil, como todas sus coreografías, y el pas de trois de Cisne Negro (en su versión: el Cisne Negro, el Príncipe y Rothbart), que aquí no está muy visto y es muy bello.

Como no quería que fuesen todos pas de deux, incluimos un ballet de ensamble, que es Paquita, un extrait (versión reducida para esta cantidad de bailarines, con un pas de trois, la entrada, la coda, el final y Ludmila en el pas de deux de la etoile). El pas de deux de Carmen de Roland Petit, que baila Ludmila con Herve Moreau.

Estará también Cantadagio un dúo de amor que Joseph Lazzini creó para Claude Bessy y George Piletta, luego la tomé yo con George Piletta (él era muy joven) y la difundí por todo el mundo hasta Buenos Aires. Es una obra increíble, fantástica, actual, estoy muy feliz que se pueda volver a ver acá. Y ahora la transmito a Ludmila Pagliero, la tercera generación. Mi encuentro con Joseph Lazzini y Cantadagio particularmente, fue algo muy hermoso en mi vida. En esa época no había quien bailara de esta forma, con las líneas clásicas pero a la vez tan apasionado. En los últimos ensayos que tuvimos en París, les expliqué que esto era un canto de amor, que cada movimiento Lazzini lo concebía como una excusa de la manifestación de este sentimiento, pero cada uno tiene un por qué. En Cantadagio como en otras obras, hay una puesta importante de iluminación, que hace que esas luces caigan en el momento justo en la coreografía, en la música de Gustav Mahler que llega a la emoción en el momento justo donde el corazón desborda, que hace un todo en el arte de la danza. No se trata solamente -como decía siempre Joseph Lazzini- de dos brazos y dos piernas que se mueven, sino que realmente era la expresión del alma.

También estarán de Joseph Lazzini Napolitana, un petit pas de deux contemporáneo muy simpático, el pas de deux de La Fille Mal Gardée que estrenó Elizabeth Maurin y lo repone ella, puramente clásico, y también muy difícil técnicamente. No podía faltar el Grand Pas Classique de Aubert, netamente francés y para el cierre, un final sorpresa.

Con Ludmila Pagliero

Estoy muy muy feliz de poder presentar a Ludmila en Buenos Aires justamente con Cantadagio, y muy orgullosa, porque se lo que es la Opera, y que ella haya podido llegar a ese lugar en la Opera de París, es -como ella dice- un sueño. Yo no la conocía, me pareció muy inteligente. Está muy reclamada, bailando por todos lados, muy demandada, pero está muy centrada.

Cuando empezamos a montar el dúo, hubo un momento muy hermoso en el que nos abrazamos y nos pusimos a llorar de la emoción. No es fácil para el que se va. Personalmente yo me he sentido muy feliz en cada paso que di, me he ido también muy jovencita, a los 15 años como Ludmila, y se lo que se sufre, esa división permanente que uno tiene cuando se queda afuera, porque todos los sentimientos están latentes acá, para siempre.

La reposición

Los bailarines de hoy tienen otra forma de trabajo, están tomados por los tiempos. Están acostumbrados a trabajar con el video, necesitan primero tener todo bien técnicamente. Mi trabajo con Lazzini no era así: él me decía ‘olvidate de la técnica, después vemos los pasos, dejate llevar’. Ese dejate llevar me costó, pero se logró y ellos hicieron propia la obra. No se quedó en mi tiempo, las líneas de los dos son larguísimas, Hervé es un bailarín muy bello estéticamente…


 

Filosofía de Vida

Todo es posible si uno se lo propone, y por supuesto si tiene la formación para hacerlo. Si te rendís a la fuerza del universo, todo es posible, se hace.


Los bailarines

El grupo encabezado por Ludmila Pagliero y Hervé Moreau, se integra con primeros bailarines y solistas del Ballet de la Opera de París: Valentine Colasante, Charline Giesendanner, Marión Barbeau, Yannick Bittencourt, Gregory Diminiak, Pierre Arthur Raveau y Axel Ibot.


Charla

El miércoles 21 de agosto, los bailarines oficiarán una charla abierta al público, en el auditorio de la Alianza Francesa de Buenos Aires. “Me pareció interesante que los jóvenes vean esta experiencia de vivir una carrera en la Opera de París, preguntándole directamente a los bailarines”.


 
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