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miércoles, 10 de julio de 2013

 


Teatro Musical

Un Viaje de Locura

Por Daniel Sousa

Josefina Scaglione y Sofía Pachano integran el elenco protagónico de Vale Todo, la versión del musical Anything Goes que acaba de estrenarse en Buenos Aires. Hablan de la exigencia de sus personajes y del sueño cumplido de cantar y bailar en esta obra de Cole Porter

Y un día el gran crucero transatlántico S.S. American desvío su ruta entre Nueva York y Londres, y atracó en Buenos Aires… Luego de varios años en los que tuvo en su poder los derechos sin poder concretarla, el productor Javier Faroni estrenó el pasado 5 de julio en el Teatro El Nacional una versión de la ya clásica comedia musical Anything Goes, aquí rebautizada Vale Todo. Con letras y música del gran Cole Porter, las canciones y los cuadros de baile son los máximos atractivos de esta obra que ha sido adaptada por Fernando Masllorens y Federico González del Pino, y cuenta con coreografías de Vanesa García Millán y Rodrigo Cristofaro. Dirige el complejo andamiaje Alejandro Tantanián.

El elenco numeroso reúne figuras conocidas de la televisión y las revistas, con otras menos populares pero de sólida trayectoria en la escena teatral. Florencia Peña, Enrique Pinti y Diego Ramos conforman el trío protagónico, secundados por Roberto Catarineu, Noralih Gago, Leo Bossio, Mariano Muso, Martín Salazar y un ensamble de catorce cantantes-bailarines. Pero hay en el equipo dos actrices que destacan en paralelo por su belleza y sus antecedentes artísticos, aunque provienen de ámbitos muy distintos. Josefina Scaglione y Sofía Pachano engalanan con su encanto juvenil la marquesina y en diálogo con Balletin Dance prometen diversión e inolvidables momentos musicales en medio de una trama de enredos entre gánsters y marineros.

Volver a casa

Para Josefina Scaglione, Vale Todo marca el regreso a la calle Corrientes después de alcanzar el punto más encumbrado de su carrera: protagonizar en Broadway. En 2008, a través de un video en el que interpretaba una personal versión de Libertango, la conoció el ya desaparecido guionista y director estadounidense Arthur Laurents (Gipsy, La Jaula de las Locas), que se encontraba en la búsqueda de una actriz que pudiera interpretar a María en una nueva puesta de West Side Story (Amor Sin Barreras).

Fue convocarla y que ella acudiera rauda, para otorgarle el personaje por el que luego resultó nominada a un premio Tony, compartiendo la terna con la encantadora Sutton Foster, quien poco después encabezaría el elenco de Anything Goes en su regreso a Broadway en marzo de 2011. “Yo conocía la obra y me gustaba, pero lamentablemente ambas coincidieron en cartel en Broadway y no pude ir a verla”, se lamenta.

Aún antes de su incursión en la meca de los musicales, otra coincidencia en la vida de Scaglione: la misma semana en que le llegó la convocatoria de Laurents desde Estados Unidos, le asignaron el rol protagónico de Christine en la versión local de El Fantasma de la Opera, el que debió rechazar. Por esos días interpretaba además a la caprichosa Barbie Von Tussle en Hairspray, junto a Pinti, Laura Oliva y Vanesa Butera, en el Astral. Allí fue reemplazada por Agustina Vera.

¿Cómo llegá ahora a esta puesta en El Nacional?

Había tenido un proyecto previo con Faroni que no pudimos concretar porque todavía estaba en el exterior. Iba a ser Natalie, la hija de Casi Normales, pero no fue posible. Cuando Javier se enteró que regresaba al país me propuso el personaje de Hope Harcourt en Anything Goes y enseguida acepté. Me atrajo mucho el elenco: Enrique, con quien trabajé en Hairspray antes de irme; Flor Peña, a quien quiero mucho; Leo Bossio, que es un amigo… Gente muy talentosa toda.

¿Cómo es Hope?

Es una suerte de debutante, la hija de un magnate que ya no está, cuya madre, desesperada por el dinero, quiere asegurarse el bienestar económico de por vida casándola con un duque inglés. Ella sabe que ese no es el amor de su vida pero acepta el arreglo. Sin embargo, en un descuido se cruza con quien sí es su alma gemela, Billy Crocker (Diego Ramos), y se enfrenta a una decisión crucial: debe elegir entre el dinero y el amor verdadero. Es un rol muy divertido, y más porque a mi madre la interpreta Noralih Gago, que además es rosarina como yo (NdR: en realidad, Josefina nació en Trelew pero vivió en Rosario desde los cuatro años). Nos divertimos mucho con ella.

Hope es muy pituca, viste a la moda, es muy pícara, una lady. Tal vez nos parezcamos en lo picutas (risas).

Debo bailar, canto bastante. Estoy contenta con las hermosas canciones que me tocaron. La música de la obra es preciosa. Y en los números bailados tengo a Diego como partenaire. Estamos chochos. A Rodrigo y Vanesa no los conocía personalmente, sólo de nombre, pero es muy bueno el trabajo coreográfico que hicieron, muy original. La obra quedó hermosa.

A la par de Vale Todo, Josefina Scaglione sigue adelante con las funciones de Borracho, Un After Musical, una singular “intervención teatral” con Leo Bossio, Flor Benítez y Pablo Martínez, los jueves a las 23 en la sala Siranush. Dirige Bossio y el diseño coreográfico es obra de Seku Faillace.

Desde que regresó a la Argentina en diciembre pasado no ha parado un minuto. Esmerada bailarina de tango salón en pareja con Julio Bassan, ofreció exhibiciones en diferentes milongas. Para señalar sus inicios en la danza debe uno remitirse a la formación elemental que recibió en el teatro El Círculo de Rosario y luego, a su paso por la escuela de la Fundación Julio Bocca. “Si bien podría pensarse que ya llegué a la cima, que estuve en Broadway protagonizando, considero que todavía tengo un largo camino por recorrer y quiero seguir dando pequeños pasos. El escalón más alto ya lo subí, pero mi gran reto es lo que me queda por hacer, los roles que todavía me resta descubrir”, se emociona.

¿Tuvo propuestas para quedarse en Broadway?

Sí, quizás haga otro musical, que sería un estreno. Pero como los procesos de una obra allá llevan varios años, no es un proyecto inmediato. Hice una película y participaciones en televisión. Podría haberme quedado, pero tenía ganas de trabajar en la Argentina.

Aprender a volar

El de Sofía Pachano es, sin duda, un rostro más popular para el público argentino. Su carrera se ha desarrollado mayormente al amparo de la de sus famosos padres, Ana Sans y Aníbal Pachano, los creadores de la compañía Botton Tap. Sus incursiones en el teatro fueron en Pour la Gallery y Smail, compartiendo protagonismo con su progenitor. Obtuvo el premio Estrella de Mar 2011 como Revelación por la primera de esas obras. También se destacó en dos ediciones del certamen televisivo Bailando por un Sueño.

“Hace un tiempo me enteré que Javier tenía los derechos de la obra y le pedí que me dejara audicionar, pero en ese momento me respondió que no estaba seguro de que la fuera a hacer. El año pasado, cuando el proyecto ya estaba encaminado, me llamó él con la idea de que interpretara uno de los personajes. Yo había visto Anything Goes en Broadway y en ese momento salí del teatro diciendo ‘algún día voy a hacer esta obra’. La convocatoria de Faroni fue la felicidad plena”, resume.

¿Cómo es Erma, su personaje?

Es una gánster, la protegida de Moonface Martin, el rol que interpreta Pinti. Es medio bataclana, de carácter fuerte, un rasgo de personalidad con el que me identifico. Nunca me había tocado interpretar un personaje con una historia previa, aunque en las comedias musicales ocurre siempre que el background lo crea un poco uno mismo. Es un personaje muy actuado, con un único cuadro musical muy exigente, en el que canto y bailo. Coreográficamente es un tema muy fuerte, con muchos trucos, y he tenido que entrenar bastante porque cuando uno canta y baila a la par se agita mucho y es algo que debo evitar. Ya había trabajo anteriormente con Rodrigo y Vanesa, y esta vez ellos quisieron poner toda la carne al asador y me regalaron este cuadro para lucirme junto al ensamble masculino.

Como casi todos sus compañeros de elenco, Sofía destaca la calidez del grupo humano de Vale Todo, que hace que “aunque uno llegue cansado a los ensayos o las funciones, le den ganas de poner lo mejor de sí”. Es que a la par del teatro, ha comenzado a grabar una tira juvenil llamada Señales, a las órdenes del productor Yair Dori, que aquí todavía no tiene pantalla asegurada pero ya fue vendida a Italia, España e Israel.

¿Y qué dice Aníbal ahora que se alejó de su lado para encarar otros proyectos?

En realidad, no tenía ninguna propuesta concreta cuando decidí hacer Vale Todo. En un primer momento no le gustó, claro, pero después, cuando le conté sobre la obra, se puso feliz y no para de enviarme mensajes diciéndome lo orgulloso que se siente.

No es para menos: Vale Todo es uno de los grandes estrenos de teatro musical de este año en Buenos Aires. Entretanto, la reposición de la obra que debutó en Broadway en 2011 (la cuarta en Nueva York desde el estreno en 1934), que se hizo acreedora de un Tony al Mejor Musical, sigue su gira nacional por Estados Unidos a todo vapor. Hasta el 17 de este mes se ofrece en el Kennedy Center de Washington DC. Un suceso con el que se ilusionan en los camarines de El Nacional.

 


 
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