Inicio arrow Danza árabe
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Danza árabe Imprimir E-Mail
lunes, 10 de junio de 2013

Danza árabe

Pensar la Danza

Por Eliana Gissara

 

Una interesante jornada de debate se vivió en el I Congreso de Historia de la Danza y la Música Árabe, llevado a cabo el mes pasado en la Biblioteca Nacional

 

No es fácil detenerse en el movimiento. Mucho menos sustraerse de él para analizar críticamente su despliegue en el espacio y el tiempo. Aquí y ahora. Ayer y también allá (del otro lado). Mañana. Pensar la danza es un desafío que bien vale la pena para saber dónde estamos parados, hacia dónde nos movemos y qué buscamos cuando buscamos.

Sobre estas preguntas versó el I Congreso de Historia de la Danza y la Música Árabe, organizado por el Estudio Sahar a cargo de Marina Barrionuevo, con entrada gratuita. Doscientas personas se dieron cita en la Biblioteca Nacional para escuchar a los once oradores que, desde distintas áreas, aportaron conceptos teóricos para el debate. La jornada estuvo segmentada en cuatro mesas temáticas de abordaje: Actualidad, Fusión, Psicología de la danza y Orígenes.

Barrionuevo, investigadora y docente de Usal, inició el ciclo con una discusión etimológica. ¿Danza árabe, danza oriental o bellydance? ¿Qué término es el más apropiado? La bailarina indagó cada una de las denominaciones, incluyendo los prejuicios simbólicos que encierran. El primero por ser inexacto, el otro por derivar del exotismo y la imagen de Oriente como “paraíso de mujeres semidesnudas”. Y el actual bellydance, resistido por algunos, que da cuenta del proceso de globalización que atraviesa también a esta danza.

Esta cronista fue invitada a disertar en la mesa de Actualidad junto a la organizadora del evento. Allí trazó un recorrido histórico de la danza en su carácter de espectáculo, entendiendo al escenario como “espacio dinámico”, de transformación. Esta mirada histórica advirtió tres etapas: el origen ligado a circuitos de recreación y esparcimiento en los ‘70; el surgimiento de la academia a mediados de los ‘90, la profesionalización y el salto al “main stage”; y por último, la intervención contemporánea de Internet en lo que llamamos “la era de la pantalla”, el poder de la imagen.

 

Aportes de otros saberes

El debate sobre las fusiones tuvo su eje en tres géneros muy en boga en el bellydance: el tribal, el tango y la comedia musical. Eminé realizó una genealogía de la danza tribal y su antecesora, el estilo tribal americano. La bailarina especializada en este género abordó la historia, técnica, estética y filosofía del tribal, destacando la importancia de la comunidad. “Bajo esta noción se agrupa el sistema de comunicación e interpretación de esta danza”, señaló. Por su parte, Candela Gutiérrez desarrolló su ponencia sobre el método “Fustang Arab” de fusión tango-árabe, que se apoya en la Danza Movimiento Terapia (DMT) que promueve la integración emocional, cognitiva, física y social del bailarín.

Oscar Flores realizó un aporte sobre la comedia musical oriental, una variante que está comenzando a implementarse, que combina la danza y el canto, “que hace especial hincapié en la interpretación”. Según el bailarín y productor, la incursión en la comedia musical oriental “aporta más herramientas al trabajo de los bailarines orientales, brindando nuevas técnicas y formas de expresión, oral y corporal”.

En otro orden, la mesa sobre Psicología brindó interesantes apreciaciones en el cruce de ambas disciplinas. Desde una perspectiva filosófica, el músico Alejandro Curtarelli apuntó sobre la relación entre la religión y la improvisación en Medio Oriente. En este sentido, el psicólogo afirmó que “las diferencias filosóficas y religiosas entre Medio Oriente y Occidente generaron en cada una de estas culturas formas diferentes de valorar y realizar las producciones en la música y la danza”.

“La improvisación está históricamente ligada a la conexión con lo divino. El arte en Medio Oriente no aspira a la perduración, a lo eterno, porque lo único eterno es Alá. Esta condición es determinante en el rol del artista, donde prima el presente y con ello la improvisación”, aseveró Curtarelli.

A su vez, Leticia Martin y Belén Manuli acercaron las variables psicológicas que influyen en los bailarines a la hora de desplegar su labor. “La psicología cuenta con conocimientos teóricos y prácticos que podrían contribuir a la preparación mental de los bailarines: la motivación, la autoconfianza, la activación y la concentración”, señaló Martin, quien brindó algunos consejos a la audiencia; mientras que su colega Manuli estableció pautas de estimulación y entrenamiento de la inteligencia, partiendo de la “Teoría de las inteligencias múltiples” de Howard Gardner, que postula la existencia de ocho inteligencias semi-independientes, entre la que se encuentra la “espacial” que desarrolla el bailarín.

 

La vuelta a los orígenes

La intervención de Paula Lena en la mesa Orígenes resultó atractiva. Apoyada en fotos y retratos de distintas épocas, la bailarina disertó sobre los trajes de baile, bedlah en árabe, para hablar de la mujer y la danza a lo largo del tiempo.

Así es como nacieron las danzas pélvicas con trajes diminutos, las gitanas artistas y esclavas entretenedoras con vestuarios más pesados y superpuestos que marcaban su figura, hasta el choque cultural entre Oriente y Occidente. “El personaje de la femme fatale deviene del cine y se concreta en esos espacios egipcios coloniales, culminando en el movimiento internacional actual, que a su vez sigue las tendencias cambiantes de nuestro siglo”, explicó Lena.

“La forma en que cada exponente de la danza árabe femenina se viste, sigue la misma trayectoria. El atuendo es la postal de hoy, independientemente de su estilo o nacionalidad”, concluyó.

Viviana Alioto indagó sobre el zar, un ritual de posesión de espíritus que en el siglo XX fue recreado desde la danza por Nadia Gamal. La investigadora explicó el origen de este culto femenino en Etiopía, el pacto de sumisión y aceptación que hace la poseída con el zar y la ceremonia de diálogo que establecen entre ambos.

Finalmente, la intervención de Belén Azar ofreció un interesante punto de vista sobre metodología de la investigación. Bióloga de profesión, su aporte echó luz a los curiosos que, en el afán por conocer otra cultura, basan sus saberes en textos dudosos, de esos que abundan por estos días en la web. Azar brindó pautas metodológicas básicas para ajustar criterios, basándose en un esquema de “preguntas concretas para llegar a conclusiones confiables”.

Esta primera edición del Congreso resultó auspiciosa desde su propuesta, generando un espacio de intercambio y debate sobre el qué y el cómo de la danza. “¡Tanto hablar de danza, necesito moverme un poco!”, exclamó una chica durante el coffee break. No es fácil detenerse en el movimiento, pero bien vale la pena intentarlo.

 


 
 
< Anterior   Siguiente >