Inicio arrow Noviembre 2013 (Año 20 - Nº 226) arrow Flamenco
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Flamenco Imprimir E-Mail
viernes, 10 de mayo de 2013

Flamenco

¡Flamenco Para Todos!

Por Guillermo Chulak

 

El bailaor español Iván Carrillo Jiménez cuenta detalles de La Guapetona Peña Flamenca Itinerante

 

El bailaor español Iván Carrillo Jiménez participó en varias compañías españolas en Argentina, hasta que hace dos años fundó La Guapetona Peña Flamenca Itinerante. Para celebrar su segundo cumpleaños, en abril realizaron el Encuentro Flamenco del Río de la Plata, donde se reunieron artistas del baile y la música de las dos orillas en las dos capitales, Buenos Aires y Montevideo.

La fiesta del flamenco se realiza dos o tres veces al mes en distintos sitios de Argentina y Uruguay, y con el tiempo se profundizó, sin perder su espíritu inicial, al punto que el último encuentro, fue un multitudinario evento desestructurado en el Palacio Gurruchaga del barrio de Palermo en Buenos Aires, un espacio creativo ideal para producir obras de arte, cargado de imágenes, música y diseño, al que asistieron 300 personas.

Si bien el arranque de la experiencia, “fue muy bien por ser la primera en Buenos Aires, después fuimos cayendo en convocatoria”, explicó Carrillo Jiménez a Balletin Dance. Por eso agregaron a un presentador (Bronis Scavia) encargado de permanecer con el público toda la noche, divirtiéndolos y haciéndolos reir, y pintura en vivo, a cargo de un artista sevillano “que dibuja un cuadro relacionado con el flamenco, mientras estamos bailando y tocando, que al final del evento se sortea entre el público. También, hay comidas típicas y una clase inicial de rumba”.

La finalidad de la peña “es que haya un ambiente festivo y musical”, relata el organizador. “Al final del espectáculo armamos un fin de fiesta, donde invitamos a todo el mundo a subir al tablao. Que no sea solamente cuando te guiñen el ojo o te hagan un cabezazo, como se dice acá, sino que ya antes de empezar estemos todos juntos ahí en el escenario. El que quiera hacer palmas, que las haga, el que quiera bailar, pues, adelante, el que quiera tocar, lo mismo, lo importante es que estemos todos ahí juntos, participando de la fiesta”.

Con ese cuidado artesanal por preservar lo genuino, Carrillo Jiménez elabora su espectáculo para generar una velada distinta, que intuyó como posible contraoferta a las reglas habituales del género. “Me interesa que la gente entre y sienta que va a pasar una noche diferente, temática, donde se recrea el flamenco… que no sea como en otros sitios donde compras una entrada, te sientas, tomas tu vino, ves el show y te vas”.

Por otro lado, Carrillo Jiménez analizó en referencia a las peñas flamencas propias de España, que “era una movida que no estaba en Argentina, aunque sí en el folklore de ustedes. Aquí el flamenco está más en la elite, pareciera que solo está hecho para gente que tiene plata. A mí me gusta el flamenco popular, cuando subo el evento al Facebook, siempre pongo ‘¡La Guapetona, flamenco para todos!’. Quiero que llegue a todo el mundo y de todas las edades. En España, por ejemplo, hay flamenco para todos los sectores, desde lo más cheto, pero también lo más popular, que allá es lo más común, en realidad”.

 

De Religión Flamenca

Nacido en Barcelona, y de padres andaluces, Iván Carrillo Jiménez realizó diferentes estudios con maestros y bailaores de la talla de La Tani, Manuel Núñez, Bartolo, Yolanda Cortés y “la China”, entre otros, complementándolos con danza contemporánea y clásico.

Antes de recalar por estos lares, en su España natal, se nutrió del espíritu errante de los gitanos con cierto apego a una tradición aventurera que transformó en un combo itinerante para recorrer el mundo mostrando cómo vivió el flamenco en su barrio, con todos sus quejidos y alegrías. Hoy se dedica de lleno a la Guapetona, objeto central de esta entrevista.

Finalmente, observándolo en su baile, es difícil no pensar en Joaquín Grilo. “Admiro muchísimo a Grilo porque entiendo que su arte implica planificación y trabajo. Este es un extenso camino de errores y aciertos que van construyendo y configurando la expresión más cercana de lo que queremos decir y también de lo que somos al bailar”, explica Carrillo Jiménez. Esa labor proyectada, de búsqueda, pasos, descartes de figuras, conjunción y encuentro de la expresión, es la concepción que eligió para darle forma a La Guapetona. Allí traspuso sus límites para mostrar que sin aditamentos tecnológicos ni coreográficos, alejado de la idea del megaevento pop y refractario a cualquier tipo de fusión estilística, se puede lograr flamenco puro, o purista, si se quiere.


 
< Anterior   Siguiente >


Nueva web

Logo

Edición Nº 257 (ver siguientes ediciones en balletindance.com)