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lunes, 11 de marzo de 2013

Danza Arabe

Danza Para Dos

Por Eliana Gissara

Desde hace tres años, Shanan y Antonella Rodríguez comparten escenarios y giras acompañadas por la Orquesta de Mario Kirlis. A poco de partir a China, las bailarinas dialogaron con Balletin Dance sobre la convivencia, las rutinas de trabajo y sus cualidades como bellydancers

 

Se conocen de adolescentes, egresaron de la misma escuela y hasta pertenecieron al mismo ballet. Sin embargo nunca habían bailado juntas hasta que Mario Kirlis las reunió por primera vez para que formaran parte de su grupo. El desafío era grande, una gira en Asia por cuarenta y cinco días. Muchos shows por delante y las ganas de conquistar un público ávido por el ya consagrado “estilo argentino”.

Y así comenzaron, con un tímido encuentro en donde delinearon qué perfil le darían al espectáculo y los aportes que cada una haría, fiel a su estilo. Juntas decidieron los temas a bailar, montaron las coreografías en dúos y también se dieron la libertad de sugerir tips para las performances individuales. “Nos llevamos muy bien, nunca tuvimos un problema y eso que es difícil porque en las giras compartimos habitación, cenas, desayunos, camarín”, comenta Shanan. Y Antonella Rodríguez agrega: “Y estar en países tan lejanos, con otras costumbres. Somos las dos únicas mujeres del grupo y por alguna razón la misma situación nos hizo unirnos más como dúo”.

Las primeras coreografías contaron con la supervisión de Kirlis, director del grupo de músicos y bailarines “Noches Árabes”. De hecho, para la primera gira a oriente, las chicas habían pensado iniciar el show con un abanico gigante, en representación de los fan veils que comenzaban por ese entonces su época de auge. “Pero cuando en el primer ensayo grupal le llevamos la idea ¡nos miró con una cara! Así que preferimos usar sólo los abanicos de seda”, recordó Shanan entre risas.

 

¿Qué le aporta cada una al show?

Shanan: Por suerte tenemos estilos bien diferenciados. Yo suelo hacer temas de presentación bien movidos y ella va más a lo romántico, lo clásico. También me inclino más por los elementos. La idea es que el show sea entretenido y variado; con el estilo de cada una eso se logra perfectamente. Es más, suele pasar que cuando Mario está componiendo los temas ya nos damos cuenta si le queda mejor a una o a la otra.

 

¿Qué cualidades tiene Antonella como bailarina?

S. Antonella es pura sensualidad, los temas románticos son para ella. Ya en el temario de los seminarios que damos se evidencia esta característica: a ella le piden que enseñe coreografías romántico oriental o baladi y a mí siempre me dan el solo de derbake. En ese sentido creo que yo soy más familiar y ella es más seductora del público masculino.

De hecho, nos pasó que al terminar un show en Corea, una señora del público me regaló un ramo de flores. Al rato vino un señor con otro ramo gigante para Antonella. La miré y le dije: “claro, yo soy más familiar, a mí me felicita una abuela”. Y nos tentamos de la risa… Pero está bueno porque demuestra que la gente ve variedad en el show y es el complemento necesario para que sea exitoso.

 

¿Cómo es Shanan en el escenario?

Antonella: Ella tiene incluso más variedad que yo porque maneja súper bien todos los elementos, capa, velo, doble sable, lo que le des lo maneja espectacular. Y es muy enérgica, alegre y carismática. Ella puede bailar un baladi, una presentación o un saidi y el público estalla. Nos ha pasado de estar en un show y que haga un simple ademán a la platea con los bastones y la gente sola se levante para bailar con ella.

 

¿Cómo trabajan el espectáculo en el segmento en dúo?

S. La apertura del show siempre la hacemos en dúo, con temas de Mario Kirlis que tengan variaciones, partes lentas, rápidas, cortes. A partir de ahí vamos alternando entre nosotras. Por ejemplo en Hong Kong la función fue muy intensa porque nos cambiábamos mientras la otra bailaba, no dejábamos baches en el medio y la gente veía algo lento, una percusión, elementos, gipsy. Todo en una hora.

A. Nos entendemos muy bien haciéndonos señas desde el escenario, calculando el tiempo en que la otra cambia vestuario, o mismo bailando miramos para el costado para ver si ya está lista, así podemos marcar el final. Somos compañeras en eso también.

 

¿Hacen una evaluación al terminar la función?

A. Si podemos filmamos el show y lo vemos juntas, tanto las partes individuales como las solistas y los dúos. A mí me sirve mucho verme aunque no me guste.

S. Los dúos los corregimos un montón, de hecho en febrero volvimos a bailar una de las coreografías de Asia en una presentación del Espacio Collete y corregimos una parte de giros que no se veía igual. Siempre estamos mirando qué corregir y emprolijar. Somos obsesivas y si no nos sentimos seguras continuamos ensayando incluso en camarines. Tenemos que sentirnos seguras para disfrutarlo bien.

 

También con Kirlis, otro dúo que hizo historia fue el de Saida y Maiada. ¿Se sienten reflejadas?

S. No, son dos personalidades muy fuertes. Además si bien ambas trabajaron con Mario no sé si hacían tantas cosas como dúo. De hecho a los 16 años me tocó realizar una gira con ambas a Perú y compartí la experiencia de bailar con ellas. Aprendí muchísimo en ese viaje, el primero al exterior en mi carrera.

 

Rumbo a oriente

En abril, Antonella y Shanan iniciarán su tercera gira asiática, esta vez a China. Representantes del estilo argentino, causan furor entre las bellydancers locales que copian hasta la perfección sus coreografías vía Youtube. “El público es muy observador, te miran con atención y hasta que no terminás el show no sabés si les gustó o no. Acá estamos acostumbrados al grito de la gente en el medio de un tema… pero ya en el segundo viaje que hicimos el entusiasmo era más visible, ¡quizás se argentinizaron!”, explica Antonella.

 

¿Por qué el público oriental se vuelca al estilo argentino?

S. La que impuso esa marca fue Saida, la admiran muchísimo. Por eso la gente confía en que las bailarinas argentinas que siguieron su escuela van a tener ese estilo. También está creciendo el estilo ruso, sobre todo en Corea. Me ha pasado de estar en Egipto tomando clases con chicas de Corea y China y que me digan a simple vista que yo era egresada de Saida, sólo por el movimiento y la técnica. Se dan cuenta quién es de su escuela y quien no, lo que logró en Asia es impresionante.

 

Ustedes también tienen su público allá…

A. En Hong Kong, Shanan la “rompe”, como se dice comúnmente.

S. Y ella tiene su público en Taiwán. De hecho la volvieron a convocar sola. Nosotras nos damos cuenta de eso y lo charlamos, notamos la diferencia.

 

Una anécdota

“Esperamos que en este viaje no nos pase lo mismo que en Corea”, dice Antonella, a lo que Shanan ríe y se muerde el labio. “En el primer cuadro de una función, la producción salpicó por todo el escenario un colchón de papelitos rojos que lo cubría completamente… ¡Un minuto antes de salir a escena vimos eso y nos queríamos morir! Nos miramos desde lo lejos, porque estábamos cada una del otro lado del escenario y con señas acordamos bailar todo en planta, con extremo cuidado”, recuerda Shanan.

Antonella agrega: “Adaptamos la coreografía en el momento y por más que fue un momento difícil se vio lindo. El efecto de los papeles en los giros... Bailamos todo el show con esos papelitos. Y ella, al finalizar su solo de derbake, tomó un puñado de papelitos y los arrojó al aire, como señal de revancha”.

“Sí, me acuerdo como si fuera hoy. No quería que fuera un impedimento, así que antes de terminar el solo visualicé dónde estaba el montoncito más grande, me detuve para la pose final y los tiré para arriba. ¡A la gente le encantó el efecto! Definitivamente, en estas situaciones es cuando se percibe nuestro compañerismo y cómo con una simple mirada o gesto nos entendemos”, concluye Shanan.


 
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