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jueves, 10 de enero de 2013

Teatro musical

Esa Chica Tiene Swing

Por Daniel Sousa            

 

Seku Faillace fue la coreógrafa revelación del teatro musical en 2012. Ganó el Premio Hugo por su trabajo en Alicia en Frikiland y recibió elogios por Cuando Callan los Patos y El Cabaret de los Hombres Perdidos. Y pensar que llegó al baile por casualidad

 

Fue una de las grandes sorpresas del teatro musical en 2012. Se llama Agustina ‘Seku’ Faillace, tiene sólo 27 años y llegó a la actividad artística casi por casualidad. En los últimos dos años estrenó ocho obras como coreógrafa y otras dos como actriz, y es un pilar fundamental dentro de Random Creativos, esa usina de ideas que dio a luz trabajos memorables como La Parka y que el año pasado se alzó nada menos que con ocho Premios Hugo (incluidos Mejor Producción Integral y Mejor Coreografía de Musical Infantil/Juvenil) por Alicia en Frikiland.

Hace una década, Seku, nacida en el seno de una familia de médicos, soñaba con ser bióloga molecular. Aprobó el CBC y se disponía a arrancar la carrera cuando una antigua compañera de la primaria, a la que hace tiempo no veía (y no ha vuelto a ver), le pidió que la acompañara a anotarse en el Escuela de Comedia Musical de Julio Bocca, así en el trayecto charlaban un rato. Llegar a ese lugar fue revelador para Seku. Tanto, que también se anotó, y aunque la “pobre Mica” dejó al año nomás, ella siguió a paso firme.

“De chica nunca había hecho nada vinculado con lo artístico -recuerda-. Bah, en realidad estudié danza con Majo Agüero, pero era para escaparme de las clases de piano a las que me mandaba mi mamá. Ibamos con mi hermana a divertirnos, nada más”. Le encantaba, eso sí, ver películas como La Novicia Rebelde y El Mago de Oz, tal vez el antecedente más remoto de su vínculo con lo musical.

Casi sobre el final del primer año de carrera, su compañero Diego Corán Oria fue víctima de un hecho delictivo y recibió un disparo en la calle. “Esto hizo que nos uniéramos mucho como grupo”, cuenta. Fue así que junto con Facundo Rubiño, Roberto Peloni y otros alumnos comenzó a gestar La Parka, un musical cuasi catártico que presentaron en un concurso organizado por la Fundación Julio Bocca y que terminaron ganando. El premio era montar la obra en el Maipo Kabaret y ahí fueron. “El proyecto recibió muchos aportes de parte de Ricky Pashkus, de Gonzalo Demaría, y fue creciendo. Después pasamos a Liberarte, en el súper under. Volvimos al Maipo, y luego la obra durmió durante un tiempo, hasta que Peloni nos escribe un día a las siete de la mañana diciendo ´soñé que volvía La Parka´. En realidad, más tarde nos enteramos que era mentira. Pero a partir de esa supuesta señal recuperamos el impulso de volver. Estuvimos en El Cubo y luego pasamos al Tabaris, donde se dio el verdadero estallido”, lo que la transformó en una obra de culto dentro del circuito del teatro musical independiente.

Mientras tanto, Seku seguía formándose. Estudió en el IUNA, aunque no terminó la carrera, y comenzó a trabajar como bailarina junto a Enrique Pinti y con los Pimpinela en La Familia. Creó también la coreografía de Cuando Callan los Patos, la exitosa obra dirigida por Lautaro Metral.

A medida que pasaba el tiempo, el grupo creativo de La Parka fue tomando mayor entidad, hasta constituir Random, productora en la que hoy están enrolados Rubiño, Peloni, Jorge Soldera, Seku, Corán Oria y Tadeo Jones. “Somos un grupo muy sincero, nos decimos todo en la cara”, arriesga la coreógrafa como la clave del éxito del trabajo en equipo.

“Un día, cuando ya habíamos terminado con La Parka, tuvimos la loca idea de dejar de juntarnos en un bar para empezar a tener una oficina. Así fue que caímos en La Algodonera, un edificio tremendo, con pileta de natación en la terraza. Estábamos ahí y no teníamos nada para hacer, no teníamos ideas. A Facundo se le ocurrió entonces preguntar en Facebook “qué próxima obra querés que haga Random Creativos”. Las propuestas eran “un mundo devastado, en el futuro”, que es otra idea que tenemos en mente; “la historia de una niña punk” o “Alicia en el País de las Maravillas en versión freak”. Y ganó Alicia…. En febrero del año pasado comenzamos a escribir el libro, convocamos a audiciones. El armado nos demandó tres meses de trabajo furioso, y otros dos meses de montaje”.

 

¿Qué es lo más difícil de trabajar en el off?

Nosotros somos buenos en la parte creativa pero en la producción estamos aprendiendo. No tenemos inversores de afuera ni empresas que nos respalden. La gente de (la productora) Da Capo nos ayudó a armar un presupuesto, que era de millones de pesos. Parecía muy difícil de lograr. Pero el resultado superó nuestras expectativas. Nuestro gran desafío era que la gente se olvide de lo que fue La Parka. Nos planteábamos cómo hacer para que la gente no crea que aquel éxito nos salió de casualidad. El suceso de La Parka fue tan grande que no queríamos que se generen comparaciones. Y por suerte eso no ocurrió. Alicia… es una obra para toda la familia, con un público muy amplio. Abarca a varias generaciones. Vuelve en abril al Complejo Cultural 25 de Mayo, de Villa Urquiza.

 

¿La sorprendió el Premio Hugo a la Mejor Coreografía?

No podría adjudicarme nunca el premio solo a mí. El trabajo en equipo con Diego (Corán Oria, el director) es impresionante. Los números se van armando entre todos. Y en el montaje, yo no podría hacer nada sin los cuerpos que tengo. Las cosas salieron bien porque tuve a Pablo Sultani para hacer la Oruga, o a Angel Hernández defendiendo que se puede volar mientras cantás y hacés miles de cosas al mismo tiempo. Los movimientos de Alicia (Mariel Percossi) son de Alicia. Yo pude haberle dicho “acá caete y rodá con tal o cual energía”, pero los movimientos son de ella. El premio es a un laburo de equipo, sin duda. Nuestro lema es que las escenas siempre cuenten algo. No monté una sola coreografía por el solo hecho de que los personajes bailen, siempre forman parte del relato.

 

En 2012 también estuvo en El Cabaret de los Hombres Perdidos, otro suceso. ¿Qué balance hace de ese trabajo?

Cuando entré me decían: ´mirá que Lía (Jelín, la directora) no se lleva bien con las mujeres´. Pero nada que ver. Ella viene de la danza, de ahí pasó a actuar, y la tiene clarísima. Es viva, inteligente, guarda mucha información. La obra pasa por distintos géneros y Lía ha sido la directora indicada para poder llevarla adelante. Al ser una obra tan teatral, la necesidad era que los actores no bailen. Son personajes que se mueven mientras cuentan algo. Lía tuvo mucha generosidad al dejarme hacer lo que quisiera. Los actores (Omar Calicchio, Roberto Peloni, Esteban Masturini y Diego Mariani) han sido muy generosos también en proponer cosas. Incluso algunos de ellos no son bailarines pero al ser actores tan potentes pudieron contar cosas muy interesantes desde el movimiento. Regresan al escenario de Moliere a partir de marzo.

 

Como actriz, Seku se lució en 2011 en Eh, No Sé Cómo Decirlo (Petit Tabaris), obra que escribió, dirigió y coprotagonizó junto a Corán Oria y Leo Bossio. Hoy está feliz de que la pieza tendrá en breve dos nuevas versiones, en Córdoba y Rosario, con elencos locales.

En la calle, algunos la reconocen todavía como Rocío Linares, el nombre de su personaje en Doble Click, la serie web que en abril pasado saltó a los titulares de los noticieros, que no llegaban a comprender si era realidad o ficción el video de la chica despechada que acusaba a su novio de haberla dejado plantada mediante una carta escrita en una servilleta, poco antes de la boda. El video se acerca ya a los dos millones de views y fue el disparador del interés de la coreógrafa por trabajar en televisión. Por lo pronto, el canal Ciudad Abierta le dedicará en breve un programa completo a Random Creativos, en el que se mostrará la cocina de una obra, desde la escritura del libro, las audiciones, la coreografía y el diseño escenográfico, hasta el montaje completo en la sala 25 de Mayo. “Nos encanta hacer estas locuras en televisión, es la gloria”, celebra Seku.

Ricky Pashkus (“un tipo muy culto, un gran generador”), Marcela Criquet, Fernando Villanueva, Elizabeth de Chapeaurouge (“la persona que limpió mi estilo y me ordenó”) y Analía González (coreógrafa de El Choque Urbano) figuran en su lista de “maestros de cabecera”. También Rubén Viani y Norman Briski en teatro. De todos ellos rescata Seku la pasión por la docencia, que hoy ella misma ejerce en los estudios Proscenio y Jimena Olivari.

 

¿Cómo le cae el hecho de ser la única mujer en el equipo de Random Creativos?

Me encanta (risas). Siempre tuve muchos amigos varones y en el grupo soy la mimadita. Aunque ocupo también el rol de madre: una vez que se integran los elencos y el trabajo comienza a tomar forma, todos los problemas vienen a mí.


 
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