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jueves, 10 de enero de 2013

Teatro Musical

Un Verano a Toda Música y Baile

Por Daniel Sousa

 

La cartelera teatral se agita con varios estrenos y algunas reposiciones. El tándem Cibrián-Mahler vuelve al ruedo con El Jorobado de París y Dorian Grey, el Retrato. Reina Reech desembarca en el Maipo, ahora como directora, y siguen Stravaganza, Forever Young y El Cabaret de los Hombres Perdidos. Gustavo Carrizo habló con Balletin Dance de su trabajo en Tango Feroz

 

El verano es tiempo de descanso y esparcimiento. Aunque no lo es siempre para los coreógrafos y bailarines profesionales, que suelen trabajar, y mucho, en los meses en que el calor aprieta. A las compañías que habitualmente salen de gira por la costa atlántica, como las de Maximiliano Guerra e Iñaki Urlezaga, se suman otras propuestas vinculadas con la revista y el teatro musical, que se cuentan por decenas este año, tanto en la Capital como en las dos grandes cabeceras de la movida estival: Mar del Plata y Villa Carlos Paz.

Buenos Aires es por estos días un hervidero ante la sucesión de estrenos y reestrenos (los ya acontecidos y los inminentes) que hacen que convivan con relativa armonía en la cartelera porteña propuestas de renovación como Stravaganza, el gran éxito de Flavio Mendoza, con otras más ´tradicionales´ como las creaciones del tándem Cibrián-Mahler, El Jorobado de París y Dorian Grey, el Retrato. Y entre unas y otras, Tango Feroz, a veinte años de su estreno en el cine; el show erótico-musical de Reina Reech en el Maipo Kabaret, las imitaciones de Martín Bossi, el esperado regreso de Forever Young al Picadero, y el renacer del music hall revisteril con sus vedettes, transformistas y, claro, sus bailarines.

Los creadores de Drácula celebran dos décadas del estreno de otra de sus grandes obras, El Jorobado de París, en el renovado teatro Presidente Alvear, que para albergar la reposición de este musical basado en la obra de Víctor Hugo sufrió reformas e inaugura nuevas instalaciones. La puesta es una coproducción entre el Complejo Teatral de Buenos Aires, Angel Mahler y Julieta Kalik, y encabezan el elenco Ignacio Mintz como Quasimodo, Florencia Spinelli (Esmeralda), Diego Duarte Conde (Frollo) y Adriana Rolla (La Paquette). Con igual ímpetu pero con más hermetismo, la dupla Cibrián-Mahler viene ensayando también una nueva versión de Dorian Grey, el Retrato (2005), con Juan Rodó, su actor fetiche, a cargo del rol principal. Se estrenará el 16 de enero en el Lola Membrives.

A una cuadra de allí, en el teatro Broadway, Facundo Mazzei (uno de los mejores bailarines que han pasado por ShowMatch) reemplazó a Flavio Mendoza al frente de Stravaganza, Water in Art y sigue dando que hablar. Lo secunda Noelia Pompa, mientras que Mendoza intenta repetir en Villa Carlos Paz el suceso de la temporada anterior, esta vez en compañía de Adabel Guerrero y el gimnasta olímpico Federico Molinari, en el teatro Luxor. En Buenos Aires, las localidades para este espectáculo cotizan a 320 pesos las más caras y 180 las más económicas. Para pocos.

Martín Bossi retornó el 4 de este mes al Astral con El Impostor Apasionado, espectáculo en el que lo acompaña Manuel Wirtz, con coreografía de Alejandro Lavallén. Irá algunos días a Mar del Plata y también al Conrad de Punta del Este (21 y 22 de enero). Otro que no para de moverse es Hernán Piquín, que sigue adelante con Freddie, donde baila las bellas secuencias coreográficas diseñadas por Laura Roatta. De martes a domingo se muestra en el teatro Del Lago de Villa Carlos Paz.

 

Unos van, otros vienen

Hay más reposiciones en Buenos Aires. Entre ellas, la de Forever Young en la sala del Pasaje Discépolo, ya sin Ivanna Rossi, a punto de convertirse en mamá junto a su pareja, el bailarín y coreógrafo Sebastián Codega (Frustrados en Baires). Tampoco es de la partida esta vez Germán Tripel, enrolado en Tango Feroz. Una vez más, con coreografía de Elizabeth de Chapeaurouge y dirección general de Daniel Casablanca. También en el Picadero, acaba de regresar a escena Simplemente Concha, con Noralih Gago, Pablo Palavecino y coreografía de Mecha Fernández. Viernes y sábados en función trasnoche.

De entre los estrenos de este verano vale destacar Marabú, nueva propuesta de la compañía Exótica, con puesta en escena y dirección de Luis Marcelo Correa. Se trata de un music hall “de los de antes”, con veinticinco vistosos cuadros, siete artistas en escena y ciento cincuenta cambios de vestuario. Los viernes y sábados pasada la medianoche en la sala Moulin Blue. Pensando también en recuperar el brillo, el erotismo y la sofisticación que han ido quedando de lado con los años, Reina Reech desembarca en la sala chica del Maipo como directora de Las Reinas del Strip. Promete “noches de lujo, glamour y belleza para celebrar con un brindis a las Nueve Reinas que, como diosas mitológicas, desnudarán sus emociones y sus cuerpos”. Con Gabriel Usandivaras y una línea de vedettes-bailarinas impactante. Coreografía de Vanesa García Millán y el deslumbrante vestuario de César Jurisich. Va de martes a domingo, con dos funciones los viernes y sábados.

Tal vez el estreno más esperado de este mes sea el de la versión teatral de Tango Feroz, a dos décadas de su llegada a las pantallas cinematográficas. El libro original de Aída Bortnik y Marcelo Piñeyro cobra nueva dimensión en las manos de Ariel Del Mastro (Cabaret, Despertar de Primavera), director de esta puesta en el Tabarís, que tiene entre sus protagonistas a Fernando Dente (Tanguito), Florencia Otero (Mariana), Federico Salles, German Tripel, Tony Lestingui, Eliseo Barrionuevo, Mariú Fernández y más. Al igual que la película, la obra teatral es un drama histórico musical basado en hechos reales que atraviesan una época dolorosa de la Argentina y retratan la necesidad de los jóvenes de expresarse en aquellos años de represión. Jorge Ferrari es el director de arte, al igual que lo fue en el film de 1993, y fue el encargado de la adaptación. Para el diseño coreográfico Del Mastro volvió a convocar a Gustavo Carrizo, con el que ya había trabajado en Por Amor a Sandro, Despertar… y La Casa de Disney Junior. Carrizo conversó con Balletin Dance sobre su trabajo en el espectáculo.

 

¿Qué representa para usted esta obra?

La vivo como un desafío. Si bien la concepción general es que todo movimiento en el espacio forma parte de la coreografía, este trabajo en particular no está netamente ligado a la danza, que es el lugar desde el que yo vengo. Acá no apelamos en ningún momento a lo técnico de la danza sino a lo expresivo. Dentro de lo que es el teatro musical, esto se acercaría más al teatro físico, es una puesta coreográfica. La obra está atravesada por la música pero tiene mucho texto, entonces las canciones no siempre entran, como en la comedia musical, para generar el baile, sino para acompañar la historia. Se acerca un poco a lo que hice hace unos años en Despertar de Primavera.

 

Algo completamente diferente a los bailes que montó en Por Amor a Sandro…

Totalmente, porque en el tributo a Sandro el baile tenía su propio protagonismo e incluso iba marcando las distintas épocas que recorría la historia. Por otro lado, en este elenco cuento con algunos bailarines pero que han sido convocados como actores, no para bailar. Tango Feroz narra la vida de Tanguito, que fue una vida atravesada por la música, entonces es desde ahí que la música y el movimiento aparecen para acompañar la palabra.

 

¿Había visto la película cuando se estrenó?

Sí, pero yo era chico y hubo cosas que mis padres no me dejaron ver. Me refiero, no tanto a lo ideológico, sino a los desnudos.

 

Viene de trabajar en televisión, en La Voz Argentina. ¿Qué es lo que más le atrae de esta vuelta al teatro?

Uno siempre está buscando hacer algo distinto de lo anterior. Pero disfruto cada trabajo y lo vivo con la misma intensidad y de la misma forma. Soy un bailarín neto, de formación, y tengo mis gustos, pero al haber trabajado con tantos directores de acá y de afuera aprendí a ver hacia dónde me quiere llevar cada uno, qué es lo que quiere contar. Ahora me sumé al nuevo proyecto de Cris Morena en televisión, y voy a seguir haciendo teatro y clips para Disney Junior; son experiencias buenísimas.

 

En la variedad está el gusto, y en verano la oferta de teatro musical parece inagotable. Pero eso no es todo: si usted lector es de los previsores, vaya preparando sus ahorros porque a partir de marzo la cartelera se renueva con infinidad de títulos, a cual más atractivo. Anote: Más de 100 Mentiras (el musical con las canciones de Sabina, desde abril en el Liceo, con Luz Cipriota y coreografía de Elizabeth de Chapeaurouge, entre otros), Anything Goes (con Florencia Peña, Diego Ramos, Enrique Pinti y Sofía Pachano), Camila (con Natalie Pérez y Peter Lanzani, y producción de Sabrina Romay, en el Lola Membrives), Al Final del Arco Iris (homenaje a Judy Garland, con Karina K y Nicolás Vázquez dirigidos por Ricky Pashkus), Canciones Degeneradas (Melania Lenoir, Alejandra Perlusky y Diego Bros, desde abril en el Picadero), Los Locos Adams (en pleno proceso de audiciones, con Laura Esquivel, la ex Patito Feo, ya confirmada), El Cabaret de los Hombres Perdidos (Calicchio-Masturini-Peloni-Mariani, en Moliere), La Novia de Gardel (Ana María Cores dirigida por Valeria Ambrosio), Alicia en Frikiland (el suceso del off en 2012, que arrasó con los Premios Hugo). Y por si fuera poco, se rumorea que volvería Piaf, con la gran Elena Roger. Una cantera inagotable.


 
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