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viernes, 10 de agosto de 2012

Folklore

En el Cercano Oeste

 

Por Juan Cruz Guillén

Fotos: Alicia y Ricardo Sanguinetti

 

Ocho elencos folklóricos de la zona oeste del Gran Buenos Aires, fueron reunidos para este informe especial que gira en torno a la tradición, nuestras costumbres, nuestra idiosincrasia, nuestra identidad

 

Miles de grupos en todo el país congregan a entusiastas jóvenes y adultos alrededor del arte (el canto y su literatura, la música y la danza) para mantener viva a nuestra cultura. Casi fanáticos de lo que hacen, su participación colabora con su desarrollo personal, para reconocer sus propias capacidades e identidades, y muchas veces, impidiendo que se dejen atrapar por otro tipo de tentaciones.

 

Con la intensión de dar una vuelta alrededor de la ciudad capital, en el mes de abril Balletin Dance fue al norte del conurbano bonaerense, donde reunió a cinco elencos folklóricos, como continuación de aquella cobertura este mes se ofrecen compañías de la zona oeste, para concluir los informes desde el Sur de la periferia porteña.

 

Congregados en el municipio de La Matanza, con buena recepción por parte de las autoridades (el intendente Fernando Espinoza, la secretaria de cultura Silvia Francese y la directora general de la región descentralizada Noroeste Gina Dinardo), la sesión de fotografías que ilustra este artículo fue realizada en la sala Roberto Fontanarrosa de Ramos Mejía, cuya anfitriona fue la cálida Mary Zonni.

 

La historia que se repite en cada rincón argentino, y por lo tanto también en la provincia de Buenos Aires, es la pasión con la que trabajan los grupos de danzas folklóricas, generalmente de numerosos integrantes, con altos costos en su vestimenta (un punto fundamental a la hora de retratar la tradición) y casi todos sin remuneraciones económicas. Más allá de que la mayoría de ellos son reconocidos por las municipalidades donde ensayan y trabajan, casi ninguno recibe un aporte monetario oficial, por lo cual un área importante de su gestión se centra en conseguir los recursos que les permitirán continuar con el ballet. Rifas, peñas, bingos familiares, venta de comidas, son las estrategias más utilizadas para capturar fondos que les permitan enfrentar los viajes, la confección del vestuario y la compra del calzado.

 

Abrimos el telón para que las parejas encargadas de la dirección de cada compañía, cuenten sus actividades.

 

Ballet Agustín Carabajal

Marisa Ruíz Díaz es la directora del Ballet Agustín Carabajal de la localidad de Gregorio de Laferrere, un grupo que “inició sus actividades como una peña barrial en el año 1976”. Hoy tienen 40 integrantes divididos en tres grupos “infantiles, juveniles y adultos. Cada uno de ellos ensaya dos veces por semana en el club 9 de Julio”, explicó en esta conversación Ruíz Díaz.

 

Invitados a bailar en peñas, certámenes o eventos, el ballet realiza entre dos y tres actuaciones mensuales, por las cuales “los integrantes no tienen ningún tipo de remuneración. El vestuario se obtiene a veces de un fondo común creado mediante recaudaciones de rifas, bingos, o peñas y otras veces cada bailarín paga su traje completo (tela y mano de obra)”.

 

Para la directora, sus referentes han sido Santiago Ayala “El Chúcaro” y Norma Viola, junto a Jorge García y Rubén Suares, ambos docentes del Instituto Universitario Nacional del Arte (IUNA).

 

El Ballet Agustín Carabajal tiene un estilo propio. “Abarcamos cuadros tradicionales, que reflejan las costumbres, tradiciones y regionalismos, con trajes que tratan de ser réplicas exactas de ciertas épocas y niveles sociales de la historia folklórica de nuestro país, con coreografías tradicionales. Pero también trabajamos la estilización de las danzas, dentro de un estilo que busca siempre la virilidad de los hombres y la femineidad de las mujeres, expresadas en coreografías románticas, picarescas o de conquista, que mantienen la esencia de cada danza. Aquí empleamos otras técnicas de danza, como la contemporánea, el jazz, la danza clásica o el flamenco, para obras de estilo libre, donde fusionamos en lo coreográfico y musical ideas más innovadoras”.
Ruíz Díaz describió que su repertorio incluye varios cuadros tradicionales (sureños, cuyanos y norteños), otros de danza estilizada de raíz folklórica (salteño, del sur, del norte y santiagueño) y otras obras de estilización libre (tríos, cuartetos y conjuntos).


Ballet Celeste y Blanco

Jorge Valenzuela, al frente de la Escuela de Danzas Folklóricas Argentina Celeste y Blanco de la localidad de Rafael Castillo, señaló a Balletin Dance que la agrupación nació el 6 de julio de 1988 y desde entonces se ha mantenido hasta integrarse hoy con 189 bailarines.

 

“Se ensaya 19 horas por semana, en la sociedad de fomento Rafaela Castillo” para cumplir con las cuatro o cinco actuaciones mensuales que realizan “todo a pulmón y corazón” señaló el director. Parte del vestuario es de los bailarines y parte del Ballet que se financió también con rifas, bingos y festivales que hacen frecuentemente.

 

Sin dudarlo, Valenzuela señala a “Jorge Ramirez, ex bailarín del Ballet Salta que actualmente vive en España, y fue profesor mío” como su principal modelo para crear su propio estilo, que ha podido plasmar en diez cuadros coreográficos.


Ballet Ashpa Mishki

“Con 70 bailarines divididos por categorías (infantil, juvenil, mayor y adultos) las actividades del ballet Folklórico Ashpa Mishki de la localidad de Merlo, se iniciaron en 1996”, explicaron sus directores, Paola Lugones y Sergio Aguirre a esta revista.

 

“El grupo ensaya tres horas a la semana en diferentes días y horarios de acuerdo a cada categoría, para preparar entre tres y cuatro actuaciones al mes, sin remuneración alguna”.

 

En respuesta a una de las mayores dificultades que significa para las compañías la adquisición del vestuario, Lugones y Aguirre señalaron que en su caso, “el vestuario pertenece al ballet ya que somos los profesores quienes nos encargamos de que a ningún bailarín le falte nada”.

 

“El Ballet Ashpa Mishki se destaca por su originalidad a la hora de la puesta en escena, tomando como principal referente al Ballet Folklórico Nacional, por su excelencia y calidad”. Su repertorio se integra hoy “con diferentes cuadros y cada uno con su propio estilo” dentro del folklore estilizado, y también con obras argumentales.


Sabor a Tradición

Aunque su verdadero nombre sea Taller de Danzas Folklóricas Argentinas del Area de Actividades Folklóricas de la Secretaría de Cultura y Educación de La Matanza, el Ballet Sabor a Tradición “se inauguró en agosto de 1983 a cargo de María Zonni y Daniel Riveroluego”, explicó Verónica Barbavara, actual directora junto a Paula Retamozo y Nestor Amilivia.

 

Ellos ensayan los martes y jueves de 18 a 22 hs en CE.DI.MA. de San Justo y los sábados de 9 a 18 hs en el Club Bomberito de Ramos Mejía, para cumplir con sus actuaciones que llegan a veces a las seis mensuales.

 

Los profesores cobran un sueldo del municipio pero “ningún integrante recibe remuneración alguna” explicó. Por otro lado el vestuario es personal de cada bailarín.

 

El Taller intenta “no copiar a nadie” por lo que han desarrollado una particular concepción escénica que les exige “tener creatividad en la producción artística. En cuanto a la danza tradicional se respetan todas aquellas que tienen documentación” aseguró Barbavara. Sus referentes “fueron sin duda el Ballet Popular Argentino de Santiago Ayala y Norma Viola, como así también el Ballet Salta de Hugo y Marina Jimenez”.

 

El repertorio se integra con un cuadro de cada región: “sureño, litoraleño, cuyano norteño, un cuadro de Tango y otros de danzas tradicionales”.

 

Ballet La Rebelión
Reunidos en la localidad de Ciudadela, bajo las órdenes de Carlos Roberto Medina, cuarenta bailarines ensayan unas 16 horas a la semana, para preparar “una o dos actuaciones al mes, no más, sólo en competencia o teatros”, explicó el director a Balletin Dance.

 

Fundada en el año 2001 la agrupación, como en los casos anteriores, no percibe remuneración alguna, “todo a pulmón -aclara Medina-. Sería interesante lograr subsidios, no sólo para nosotros, sino para otros grupos colegas, ya que esto hace a la identidad nacional”. A través de peñas y de algunos premios ganados en competencias el ballet se ocupa de confeccionar el “vestuario acorde a lo que se interpreta, que tratamos de que coreográficamente tenga un toque “único e inconfundible, que sea distinto”.

 

Sus principales ejemplos del mundo del ballet folklórico han sido “El Chúcaro, con sus cuadros, que marcaron un antes y un después, y el ballet Horizonte de General Conesa”. Con esa base, la compañía ostenta hoy veinte cuadros “de todos los estilos, raíz folklórica, tradicional, libres y cuartetos de danza”.

 


Ballet Alma de Rebelión

Carlos Roberto Medina dirige también Alma de Rebelión en la localidad de 3 de Febrero, una agrupación con veinte integrantes que nació en el año 2000 “compitiendo en los Torneos Bonaerenses, donde obtuvo varias medallas de oro en todo este tiempo”.

 

Con este elenco se ensaya los miércoles y sábados unas seis horas cada día y se presentan únicamente por invitación en teatros y festivales.

 

“Sueño que algún día todos los grupos puedan vivir de lo que aman que es la danza folklórica argentina” expresó el director.

 

Con trajes que pertenecen al grupo, “fieles réplicas de atuendos de la época -un gasto importante- los bailarines muestran un estilo propio, en el que marcamos la diferencia. Somos distintos. Soy un convencido de que sólo con trabajo y dedicación uno logra sus metas”.

 

El repertorio se integra con quince creaciones, “repartidos en cuadros raíz y estampas, y cuadros contemporáneos. Estamos trabajando uno nuevo, solo con percusión, con nuevos elementos dentro de la danza folklórica, una propuesta distinta. Un total desafío”, finalizó Medina.

 

Ballet Luna Pampa

En la localidad de Merlo, el ballet Luna Pampa trabaja guiado por Miguel Ángel Flores desde el año 2002. Subdividido en cantidad de elencos de Buenos Aires, Jujuy, San Luis, Santa Fe y Salta, contabiliza un total de 134 bailarines.

 

Para cumplir con sus dos actuaciones mensuales, el elenco ensaya unas 24 horas a la semana. Aunque los bailarines no tienen sueldo “cada integrante recibe su paga a través de contrataciones (shows)” explicó Flores a esta revista.

 

El vestuario es de cada uno de los bailarines, más allá de que se organicen “festivales especialmente para recaudar fondos para sus trajes”.

 

Tres artistas son considerados por el director como ejemplo a la hora de componer cada una de sus diez propuestas escénicas: “Mario Bustos, Darío Pizarro y Jorge Caballero”. 

 


Ballet Estampas Criollas

Mabel Herrera en Gregorio de Laferrere creó el ballet Estampas Criollas en el año 1986. “Motivada por un grupo de padres y por supuesto por mi mamá, a los 14 años comencé a enseñar casi como un juego, aunque estaba estudiando el profesorado de danzas folklóricas” explicó la precoz docente.

 

“El 27 de febrero de 1986, en un galpón de mi casa ubicada en la localidad de Laferrere di mis primeros pasos y desde entonces la familia se abocó a hacer uno de los ballets más reconocidos de la zona oeste –recordó-. Ivana, Esteban y Mabel Herrera, junto a Yanita Caliva y Lucas Aguirre fieles colaboradores del ballet”.

 

Ellos le han dedicado al ballet gran parte de sus energías y tiempo “para llegar a tener hoy alumnos que van desde los 4 a los 60 años”. Divididos en tres grupos estables por edades (infantiles, juveniles y adultos). “También contamos con la escuelita de folklore, para que el semillero del ballet esté siempre latente y lleguemos a difundir el folklore de forma continua. Le dedicamos más de 25 horas semanales, a las clases que se dictan en el club 7 de Junio de Laferrere”.

 

Para Herrera el mayor logro conseguido hasta el presente es haberse presentado en certámenes, “teniendo el orgullo de todo folklorista al haber actuado en escenarios tan importantes como el Próspero Molina Cosquín, el certamen del Cielito de Tandil y los más destacados escenarios de nuestro país”.

 

Quince obras de conjunto, parejas y solistas integran su repertorio, con “un excelente vestuario que diseño yo misma y del cual se hacen cargo los integrantes del ballet, ya que no contamos con ninguna ayuda o subvención de ninguna índole” expresó a Balletin Dance, la directora.

 

Si hubiese que caracterizar sus actuaciones, se destaca en sus palabras, “la armonía que cuenta el grupo al juntar estilo, carácter, una buena interpretación del acervo nacional, vestuario y una ardua dedicación de sus profesores”. Entre sus referentes menciona al Ballet Folklórico Nacional, Ballet Bransen y Ballet Danzares, junto a Liliana Randisi, Héctor Aricó y Jorge García”.


 
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