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viernes, 10 de agosto de 2012

Tango

Lo Que Cuentan Las Paredes

 

Por Carlos Bevilacqua

 

La coreógrafa Andrea Castelli vuelve a desplegar su creatividad a partir de las connotaciones de un edificio. Esta vez presentando la intervención coreográfica del Museo Evita

 

“Hace tiempo que ya no pienso en teatros para hacer algo, sino en espacios que me llaman la atención por su impronta, por su historia", cuenta Andrea Castelli, talentosa coreógrafa platense que, tras intervenir una casa-teatro en La Boca y la barroca Botica del Ángel entre 2010 y 2011 con su Fabulandia, se dedicó este año a una aventura similar pero en un lugar lleno de simbología política: el Museo Evita, ubicado en el barrio porteño de Palermo.

 

Bajo su dirección, el 3 de agosto se estrenará allí la intervención coreográfica Eva, Un Recorrido, que se repetirá todos los viernes de agosto y septiembre a cargo de un numeroso elenco compuesto por 16 bailarines.

 

El edificio del museo, declarado en 2007 monumento histórico nacional, es una casa de tres niveles construida a principios del siglo XX que en 1923 recibió una serie de reformas y en 1948 fue adquirida por la Fundación Eva Perón para transformarla en sede del Hogar de Tránsito para Mujeres N° 2. Tras el golpe de Estado que derrocó a Perón, en 1956 el inmueble fue expropiado por el gobierno de facto y en las siguientes décadas funcionaron allí oficinas de diferentes ministerios.

 

Recién en 1999 el predio fue cedido al Instituto de Investigaciones Históricas Eva Perón para que tuviera su sede, tras lo cual se montó el museo. "En este caso para mí es muy fuerte que Evita haya estado ahí, ayudando a tantas mujeres, bautizando tantos niños. Se respira en el aire una energía como luminosa. Y no es sólo una metáfora: ella se preocupaba mucho por la decoración que recibían los enfermos y los huérfanos, contradiciendo la tendencia al gris y a la penumbra que suele verse en los hospitales y en los hogares de tránsito", explica Andrea al justificar el emplazamiento de su nueva puesta.

 

Las acciones estarán en sintonía con los ambientes que encadenan la exposición, acompañando el recorrido habitual de los visitantes y dialogando con los parámetros cronológicos y temáticos que se proponen en cada sala, según adelanta Castelli. "Todos los movimientos están relacionados con el espacio. Es una intervención a un lugar que ya existe. Por eso y por tratarse de un museo, decimos que lo que hacemos es revisitar", aclara respecto de los cuadros que, aunque no representan episodios concretos de la vida de Eva Duarte, aluden a su obra y a sus ideas, así como a usos y costumbres de mediados del siglo pasado en la Argentina.

 

"El edificio es bastante sobrio. Tiene un patio andaluz techado que a mí me gusta mucho, con un balcón que da a ese patio y que usamos como locación escénica. También armamos un encuentro bailado en una escalera, como en mi obra anterior. Por lo demás, son salas grandes y pequeñas de formas clásicas", describe la bailarina y docente, cada vez más arquitecta.

 

En cuanto al lenguaje coreográfico, Andrea adelanta que las formas tangueras serán predominantes, más allá de algunos giros contemporáneos. Al respecto, observa ella: "Me jugué mucho por el tango porque la época de apogeo de Evita fue también la época de oro del tango. Eso se nota mucho al indagar en la filiación política de los músicos de la época. Mi intención de buscar artistas peronistas no tuvo mucho sentido porque encontré que casi todos eran peronistas, como Ángel D'Agostino y Ángel Vargas, por ejemplo, que yo quería tener como banda de sonido. ¡Claro!, ¿quién no iba a ser peronista? Si Perón y Evita sacaron de la esclavitud a toda la clase trabajadora... De cualquier modo, por una cuestión de justicia histórica, decidí priorizar a los artistas que fueron proscriptos después del golpe del ‘55, como Nelly Omar y Hugo del Carril".

 

Como es de suponer, el perfil de los intérpretes convocados requiere también de ciertos dotes actorales. Entre ellos hay algunos bailarines que ya habían trabajado bajo las órdenes de la entrevistada y varios más que no, pero todos consiguieron un encendido elogio de su parte: "Siento que es el mejor elenco de toda mi carrera. Nos entendemos muy bien. Son todos muy aplicados, saben escuchar y aportar. En rigor, yo propuse ideas, pero terminamos trabajando a partir de lo que ellos me fueron devolviendo". Un reconocimiento para los trabajos de Aurora Lúbiz, Luciano Bastos, Patricia Herrera, Julián Gutiérrez, Liliana Ogando, Paola Klinger, Ernesto Suter, Daniela Barría, Fernando Carrasco, Azul Masseilot, Florencia Garesio, David Chartoriski, Verónica Alvarenga, Eduardo Arias, Florencia Curatella y Javier Dessau. Como guías, actuarán Adriana Pérez Frossasco y Sandra Klucznik.

 

Ellos vestirán una indumentaria especialmente diseñada por Andrea luego de realizar una investigación sobre la moda de la época. "Para mí hay una relación muy estrecha entre la danza y el vestuario -opina-. Las texturas, los colores y las temperaturas de las telas me sugieren mucho. En el cuadro final, por ejemplo, las tres capas de un vestido con reminiscencias de uno que usó Evita en una gala del Colón terminó determinando el movimiento de los bailarines".

 

Esta intervención se articula con dos aniversarios: el 60° de la muerte de Evita (ocurrida el 26 de julio de 1952) y el 10° del museo. Si bien la coreógrafa no sabía de las conmemoraciones cuando presentó el proyecto, las autoridades nacionales de las que depende el lugar asumieron su propuesta como una de las formas de evocar a "la abanderada de los humildes". Una razón más para sopesar el enorme peso que tuvo en la historia política argentina. "Como mujer y argentina, lo primero que me movilizó fue la figura de Evita, que logró hacer tanto por los más pobres en apenas seis años. Lo que más me conmueve es su fuerza y su convicción. En un pasaje usamos el tango El Huracán como una metáfora de lo que fue", revela Castelli, coreógrafa especializada en tango que en la última década montó varias obras de original cuño cargando con el peso de la producción.

 

Esta vez el financiamiento llegó a través de dos subsidios, uno del Fondo Nacional de las Artes y otro de Prodanza. La preparación de las escenas demandó cuatro meses de ensayos en horarios restringidos, aquellos en los que el museo cerraba: los domingos después de las 19 y los lunes de corrido.

 

Como la cantidad de espectadores que puede asistir a cada función es limitada, se recomienda hacer una reserva para asegurarse una localidad (móvil) en este peculiar recorrido por la vida de Eva Duarte de Perón.


 
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