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martes, 10 de julio de 2012

Homenaje

María Ruanova, la que abrió el camino

Por Carlos Manso

 

El 3 de julio se cumple el centenario del nacimiento de la prestigiosa María Ruanova, considerada la primera bailarina de ballet formada en la Argentina

 

Su apellido -oportuno para esa época del ballet- deviene del gallego: rua nova (calle nueva), originado en Betanzos, La Coruña, que su abuelo periodista José Ruanova, llevó a Madrid. Casado con la portorriqueña Angeles Peña y Montilla (1), fueron padres de Emilio Ruanova, quien en Barcelona contrajo enlace con Mercedes Maury.

 

Inicios del siglo XX, años en que Argentina, tierra de promisión, atraía mundialmente. Y aquí ellos desembarcaron con dos hijas catalanas: Merceditas y Angelita, radicándose en Merlo (Buenos Aires) donde nació Matilde.

 

Por trabajo de su padre -para la firma Dillenpsen- se trasladaron a la provincia de San Juan, donde el 3 de julio de 1912, a las 15:30 hs, en calle Cáceres 649, nació María (2). Luego los pasaron a La Rioja y en 1918 regresaron a Buenos Aires para trabajar el Sr. Ruanova en ‘Puentes y Caminos’ de Vialidad Nacional. Mas, desde que residían en la capital, los inviernos preocupaban a María, quien muy enferma de los bronquios, fue desahuciada por los médicos. Así lo expresó a quien escribe el Dr. Costemalle: “Parecía asmática…era muy flaquita y pitaba un poco. Haga gimnasia le recomendé”. (3)

 

Justamente en el gobierno del Dr. Marcelo T. de Alvear, se creaba el Conservatorio Nacional de Música y Declamación que funcionaría en el Teatro Colón. Allí convocaron a la bailarina rusa María Oleneva para dictar un curso gratuito de danzas clásicas, al que fue inscripta María, para hacer gimnasia danzando: “y todo fue asistir a la primera clase, contemplar las danzas, y comprender que allí estaba mi porvenir, mi destino…” diría más tarde Ruanova.

 

En 1925 se creó el Cuerpo de Baile, ingresando al mismo sus hermanas Ángeles y Matilde que también bailaban. Mientras que María -en la ‘Escuelita’ del Conservatorio- fue elegida por el coreógrafo Adolph Bolm para su ballet Siluetas, “por su ritmo y sentido de la danza”.

 

Al año siguiente, las tres hermanas Ruanova fueron contratadas por el Colón como ‘bailarinas de fila’, teniendo la rigurosa enseñanza de Bronislava Nijinska, de Boris Romanoff, Elena Smirnova, Michel Fokin, Antonia Mercé, Serge Lifar. Con el reconocimiento a su talento artístico por parte de esos grandes de la danza, fue que en 1931 Fokin le confió a María su Pájaro de Fuego y, ganando por concurso el puesto de Primera Bailarina, en 1932 protagonizaba Giselle.

 

Y llegó lo inesperado: un contrato que recibió en 1936 proveniente de París, para integrar como Primera Figura el Ballet de Monte Carlo dirigido por René Blum. Viajó entonces con su madre a Francia y su debut en Monte Carlo del 4 de abril, fue recibido así: Le Petit Niçois “(…) Sílfides fue interpretado bellamente. Una nueva estrella fue descubierta en una bailarina argentina, María Ruanova. Y ella paró literalmente por cinco minutos la representación del sábado por la noche, mientras era requerida por la distinguida concurrencia… René Blum nos ha presentado una nueva estrella en María Ruanova quien tiene flexibilidad, técnica, belleza, y la mejor cualidad: ¡Juventud!” (Alfred E. Hendersen).

 

Obtuvo luego el mismo reconocimiento en Londres, Cape-Town, Pretoria, Durban y Johannesburg, y al año siguiente -ya encabezando el elenco- en Glasgow, Manchester, París y nuevamente en Monte Carlo y Londres, bailando El Amor Brujo, Cascanueces, Carnaval, El Espectro de la Rosa, Petrouschka, Anitra, Sílfides y estrenando Don Juan y L’Épreuve d’amour, nuevas creaciones de Fokin.

 

A su regreso a la Argentina, con bien ganado prestigio, crítica y público -como siempre- la apoyaron incondicionalmente. Basta leer estas líneas del 25 de octubre de 1937 en el diario La Prensa para saberlo: “María Ruanova Hizo Ayer su Reaparición en el Teatro Colón… Al presentarse el público le tributó una ovación que obligó a interrumpir el espectáculo”.

 

Además, en los años del Colón, Margarita Wallmann, George Balanchine, Leonide Massine, Georges Millos y Victor Gsovsky, la eligieron para iluminar sus creaciones. Fueron años de éxitos, de felicidad, lucha y sufrimiento.

 

En 1957, alejada del Colón, el Ballet del Marqués de Cuevas la contrató como Primera Bailarina y Maestra, volviendo a recorrer Europa. Luego pasó a Montevideo (Uruguay) como Directora del Ballet del SODRE; el mismo cargo que le confirieron en el Colón desde 1968 a 1972. En ambos países se formaron espléndidos bailarines bajo sus manos.

 

Y no vuelvo a esas intrigas políticas y administrativas que tuvo que enfrentar en su labor artística con fuerte temple. Hoy celebramos su nacimiento, y yo me siento muy feliz de poder evocarla. Aún escucho de sus labios, pocos días antes de su partida, esta afirmación. “¡Todo me lo gané con mis pulmones!...”  Donde estés Maricú, yo te respondo: ¡gracias por nacer!.


(1) Artísticamente se llamó Angeles Montilla, cantante que en 1897 cantó en el Teatro Odeón radicándose en Buenos Aires. Empresaria del Teatro Mayo, aquí se dedicó al ‘género chico español.’ Artista muy querida, falleció en Buenos Aires en 1902 a los 31 años de edad.

(2) Su Acta de Nacimiento es la Nº16.406, del Tomo 46, Folio 94 de la Provincia de San Juan, a nombre de Ruanova, María Emilia Feliza.

(3) Entrevista con el Dr. Alberto Costemalle en su consultorio de Gascón 61, en el año 1976.


El autor de este artículo, ha publicado una extensa biografía de la maestra argentina María Ruanova, La Verdad de la Danza, con prólogo de Serge Lifar


 
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