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domingo, 10 de junio de 2012

Danza árabe

Mi Calle, Mi Escenario

Por Eliana Gissara

En tiempos en que las redes sociales marcan el ritmo de las comunicaciones, los bailarines no están ajenos a este fenómeno que sin duda genera nuevas manifestaciones artísticas, tales como el “flashmob”. ¿Qué es? ¿De qué se trata? ¿Por qué las personas reivindican estas tribus temporales?

Viernes 24 de febrero. 19:15 hs. Terminal de ómnibus de La Plata, provincia de Buenos Aires. Dos mujeres aguardan en fila la llegada del colectivo de larga distancia. Conversan. Visten una túnica colorida, con reminiscencia oriental. Más atrás, un adolescente mira su reloj y manda un mensaje de texto. También una chica saca su celular de la cartera pero se enfurece al atender un llamado de su jefe. A todos les espera un fatigoso viaje.

De repente el altoparlante de la terminal emite un sonido agudo y una de las mujeres se mueve exaltada. La gente pasa a su lado y la observa. Vuelve a sonar, pero esta vez se distingue una especie de cascabel, como si fuera un redoblante. La joven palmea a su amiga y allí, sin más, se ponen a bailar danza bollywood, ante las miradas del adolescente, la chica del celular y las cientos de personas que están aguardando su viaje. En pocos segundos se arma un escenario virtual (o hiper-real, según el cristal con que se lo mire), al que se acercan hombres y mujeres de todas las edades, lookeados como estudiantes, oficinistas o simples transeúntes, que bailan con frenesí e interpretan cada uno de los mudras que la coreografía propone.

Se trata de un “flashmob”, una acción organizada en la que un grupo, de forma breve y momentánea, realiza una actividad previamente determinada, ya sea una danza, una expresión política o hasta una guerra de almohadas.

Su terreno por excelencia es internet. Convocan a la gente a través de las redes sociales y distribuyen el material por youtube. De esta forma, se genera un tipo de comunicación horizontal en la que los medios de comunicación tradicionales (televisión, radio y gráfica) poco tienen que ver. No necesitan de la masividad primaria que otorgan los medios, saben y eligen a qué tipo de público les interesará la acción. Democratizan el consumo y el acceso a la popularidad. Efecto sorpresa. Marketing siglo XXI.

Karina Amado es bailarina de danzas árabes y bollywood. Junto a Mercedes Tonelli y Laura San Miguel conformó SumARTE, un colectivo de danzas urbanas que organiza flashmobs en distintos puntos de la ciudad de La Plata. “Nuestro objetivo es compartir la pasión por la danza, contagiar de alegría a la comunidad platense y llevar esta disciplina a escenarios no tradicionales”, explicó Karina a Balletin Dance.

“La convocatoria a este primer flashmob la hicimos vía facebook en enero pasado. Al primer ensayo vinieron 15 personas, en una semana ya éramos 60 y a los pocos días de la intervención sumamos 240. De hecho se nos complicó mucho encontrar un lugar para poder ensayar”, dijo la bailarina que ya llevó a cabo el segundo flashmob, esta vez de hip hop y con percusión en vivo, en la calle 8 del centro de La Plata.

Este tipo de movimientos colectivos tienen gran repercusión en el mundo. Tal es el caso de “ShymmyMob”, un grupo estadounidense que promueve la realización de flashmobs de danza árabe simultáneos en distintos países como Canadá, Chile y Vietnam. Uno de sus objetivos difundir la práctica de bellydance y concientizar a la sociedad acerca de la violencia de género.

“Es un fenómeno realmente interesante porque participa gente de otras disciplinas o que incluso no tienen que ver con la danza”, comentó Karina. “Es una experiencia comunitaria muy linda que se vive con energía y juega con el efecto sorpresa de los que miran. En el caso del video que filmamos en la terminal de ómnibus, con el permiso de la Municipalidad, al principio la gente no entendía lo que estaba sucediendo, nos sacaba fotos y filmaba. Después terminaron aplaudiendo y coreando la música con nosotros”, comentó.

Lo curioso de este tipo de intervenciones urbanas es su carácter efímero: aparece en escena un elemento disparador, se inicia la performance, se suma más gente y luego, así como si nada, se apaga la música y la gente se dispersa.

Cada uno para su lado. Todo vuelve a la normalidad. La calle retoma su ritmo habitual. La generación youtube funciona así, en un click, en el destello, en la ráfaga del instante.

 

Link: www.youtube.com/watch?v=M4XWITGApNY


 
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