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domingo, 10 de junio de 2012

BALLETIN DANCE EN SANTA FE

 

Una Búsqueda que Estimula

Por Daniel Sousa

 

En su octava edición, el Argentino de Danza, que organiza la Universidad Nacional del Litoral, volvió a mostrar las nuevas vertientes de la danza contemporánea y su vinculación con el video, el teatro y hasta la física

 

Con un programa compuesto por seis espectáculos llegados desde distintos puntos del país, presentados a lo largo de nueve funciones, se realizó en la ciudad de Santa Fe la octava edición del Argentino de Danza, encuentro federal que posee ya un merecido destaque dentro del calendario de la escena independiente. La iniciativa del festival corresponde a la Secretaría de Cultura de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), que convalida de este modo el interés de una comunidad que demuestra año a año fervor y respeto hacia las nuevas vertientes del arte del movimiento.

 

“Afortunadamente en Santa Fe, en este momento, los espectáculos de danza tienen una gran llegada al público -comenta Juan Berrón, programador del Argentino-. En realidad, hay en la ciudad una movida muy interesante en todo lo que hace a los espectáculos. El Argentino vino a instalar no sólo el evento en sí, sino la costumbre de ver danza, que ahora el público nos reclama”.

 

En sus inicios, el encuentro canalizó inquietudes de la propia UNL y de la compañía de danza independiente de la cual Berrón es coreógrafo, el grupo Res, que venía intentando concretar un evento de este tipo por el apoyo de alguna institución pública. La coincidencia de intereses fue tal que Berrón pasó a formar parte del staff de la casa de altos estudios como coordinador artístico y cumple ya una década dentro del equipo de trabajo. Además del Argentino de Danza, que se realiza cada año durante la primera quincena del mes de mayo, y de los talleres y seminarios abiertos a la comunidad, la UNL alienta también el trabajo de su propia compañía de danza, que funciona con un sistema de coreógrafo y bailarines rotativos, los cuales se renuevan en cada temporada.

 

Berrón la considera “una experiencia muy interesante, de mucha libertad para el coreógrafo, que es elegido por su coherencia artística y sus antecedentes profesionales”. Ya estuvieron al frente del proyecto Cristina Gómez Comini (de Córdoba), Andrea Ramos (de Rosario), Luis Garay (de Buenos Aires), Milagros Betemps (de la ciudad de Santa Fe), y este año fue el turno de Edgardo Mercado. “Es toda gente a la que conocemos y admiramos, y a la que consideramos amiga de la casa”, confirma el programador.

 

Anualmente, la Universidad convoca a audición a bailarines de la escena independiente interesados en compartir una experiencia creativa con un coreógrafo consagrado. El proceso de trabajo, de varios meses, se realiza en la propia ciudad de Santa Fe, hasta donde viaja el maestro invitado al menos dos veces al mes, para un período de ensayos de unas cuatro jornadas. Transcurrido el estreno de la obra en el marco del Argentino de Danza, la UNL le garantiza al grupo tres meses de temporada en la Sala Maggi de su Foro Cultural. Los  bailarines no son asalariados pero cobran la totalidad de la taquilla. Culminado ese período de presentaciones (y algunas más en otras sedes de la Universidad), el grupo puede emanciparse, disponer de la obra y continuar trabajando bajo un esquema de cooperativa.

 

PROGRAMACION

En esta edición, el Argentino de Danza reunió trabajos llegados desde Córdoba, Tucumán, Buenos Aires y Rosario. Hubo menos funciones que en años anteriores y no se realizaron presentaciones en la vía pública, como era costumbre hasta ahora. Pero esto tiene una explicación. La da Berrón: “El año pasado firmamos un convenio con el IUNA, con el que estamos en relación permanente, por el cual del 16 al 19 de octubre seremos sede de un encuentro de compañías de danza universitarias de la región. Será la segunda reunión de la Red Universitaria de Danza del Mercosur (Rudam), que continuará luego en Buenos Aires, en Villa Ocampo, en la que fuera la casa de Victoria Ocampo en San Isidro. Diana Theocharidis está coordinando todo el evento. Es por eso que hicimos un Argentino más acotado y nos guardamos un poco de energía y de recursos para ese otro gran momento del año”.

 

¿Con qué criterio elige las obras que se presentan en el Argentino?

Trato de ver la mayor cantidad de material posible, y también les pido recomendaciones a algunos amigos que tengo en las provincias. Internet me ayuda mucho en esto. Además, hay figuras que ya han pasado por el festival y siempre es un gusto que vuelvan: Cristina Gómez Comini, Andrea Ramos, Marcelo Massa (de Córdoba), que si bien este año es la primera vez que llega al festival tiene un nombre y una trayectoria ya instalados. Nos interesa la coherencia en el trabajo, en la búsqueda a lo largo de los años. Neuquén, Mendoza, Tucumán, Córdoba y Rosario son presencias siempre gratas.

 

¿Cómo ve el trabajo de las compañías independientes en las provincias?

Realizan un gran esfuerzo. En el interior, renovar obras demanda más de un año, a veces dos. Es una realidad muy distinta a la de Buenos Aires. Resulta difícil sostener la actividad y a veces, por razones económicas y de subsistencia, los grupos se disgregan y postergan el trabajo.

 

No lo han hecho, por cierto, los integrantes de Diego y Ulises, la obra rosarina que abrió este año el Argentino, que viene de presentarse con singular suceso en Venezuela y Chile, y prepara las valijas para partir hacia Portugal, España, Marruecos y el Reino Unido, el mes próximo. Dirigido por Marcelo Díaz, el trabajo se inspira en el universo cinematográfico del director y guionista estadounidense Gus Van Sant, aunque bien puede verse despojado de ese antecedente y resultar igualmente cercano y atractivo. En las ruinas de una casa, dos jóvenes inician un juego corporal que va de la fraternidad a la violencia en un derrotero por el interior mismo del alma humana. Carnales, tiernos, por momentos repulsivos, Ulises Fernández y Diego Stocco se lucen verdaderamente dando vida a esa dupla que exuda ambigüedad y desanda secuencias coreográficas de gran fluidez y marcado detallismo.

 

De características más convencionales si se quiere, la labor del Ballet Contemporáneo de Tucumán consiguió un merecido realce al presentarse en la sala mayor del Teatro Municipal 1° de Mayo. La compañía ofreció dos obras: En Cero de Roxana Grinstein y Suite de El carnaval de los Animales de Patricia Sabbag, también directora del elenco. Las líneas depuradas y el compromiso físico y emocional de los bailarines fueron una constante a lo largo de toda la presentación, así como el uso creativo del espacio, acentuado por una lograda iluminación. Imposible no mencionar el trabajo del solista Gastón Gutiérrez, de una entrega y plasticidad encomiables.

 

Ya en la segunda jornada abrió el fuego Intima. Un Solo Sola, la propuesta de Marcelo Massa y su grupo La Resaca, que en este caso tomó la forma de un soliloquio sobre el paso de los años, los sueños que se desvanecen y las frustraciones, tan comunes en los bailarines. Gran desempeño de Florencia Pereyra, segura en la voz y dúctil en el movimiento, quien le otorgó verdadera sustancia a la revelación de un proceso interno que parece haber atravesado. Massa, en tanto dramaturgo, habla también a través de su musa de cuestiones mundanas como las tendencias en la danza, y hasta de su afición por el fútbol, en un paralelismo entre esos dos mundos en apariencia irreconciliables.

 

PEQUEÑO EFECTO

Pieza Para un Pequeño Efecto de Fabián Gandini, llevó desde Buenos Aires a la sala Marechal del Municipal un divertimento lúdico en el que la danza ocupa un honroso segundo plano. La historia se cuenta aquí sobre un tablero, con muñequitos a cuerda y una filmadora que capta imágenes que luego, al ser reproducidas en continuo en una pantalla gigante, terminan por dar vida a una anécdota hecha de retazos. Lo más llamativo de este trabajo es la laxitud corporal de su protagonista, el propio Gandini, que emprende un tipo de danza personalísimo, extraño para el común de la gente e incluso para los cultores de las nuevas formas del movimiento. Irreverente en algún sentido, entrador con la palabra y gracias a la simpatía que inspiran sus muñecos, sólo puede achacársele un desperfecto técnico que demoró la resolución de la obra.

 

Olga de Paula Manaker y Ange Potier, de Rosario, también apeló al video, aunque en su caso para hermanar la performance coreográfica con la estética del dibujo animado. Un mensaje ambientalista parece dar sustento a esta pieza críptica en la que Manaker ejerce el rol protagónico, apoyada por la música en vivo de Pedro Filho Amorim. Para destacar, la interacción de la bailarina con las imágenes reproducidas en la pantalla, que le permitieron entrar y salir de los dibujos en el momento preciso.

 

Fue la Compañía de Danza UNL la que le puso broche final a la octava edición del Argentino con la obra de Edgardo Mercado La Gravedad de la Cosa, que no refiere, por cierto, a la importancia o la seriedad de un asunto sino a la física y a la atracción de los cuerpos hacia el centro de la Tierra. Mercado eligió dar un marco histórico a su aventura coreográfica y colocó a los cuatro bailarines (todos varones) detrás de un escritorio para dar detalle de fechas y nombres de aquellos que con sus estudios científicos configuraron la percepción del mundo actual. Después sí dio paso a secuencias de movimientos mínimos cuyo ritmo marcó, en muchos tramos, la propia respiración de los artistas. Una atmósfera oscura y densa forzaba al espectador a fijar la vista en esos cuerpos compelidos a no despegarse del piso. Eso, hasta que esos hombres de torsos desnudos lograron torcer la realidad, erguirse y emprender una carrera no exenta de obstáculos. Ese juego arriesgado lo facilitó una tarima móvil en constante rotación, que debe haber demandado de los bailarines una concentración extrema para no caer en el intento. La expectativa natural que había despertado la compañía anfitriona fue bien recompensada por el público, que en esa única función en el marco del festival colmó la sala.

 

Berrón, por último: ¿en qué etapa de su desarrollo se encuentra el Argentino de Danza?

Considero que nos falta trabajar un poco más en la llegada a la comunidad. Cada obra que se realiza es para que la vea la gente, y si bien sabemos que éste no es un arte masivo, que no estamos haciendo rock & roll, queremos que una audiencia cada vez mayor pueda disfrutarla. Nos alienta el hecho de que la comunidad universitaria de Santa Fe es inmensa y se siente muy atraída por nuestras propuestas. Incluso aspiramos a crear en la UNL una unidad académica del arte siguiendo el modelo del IUNA. Ahora que cumplimos diez años como equipo de trabajo quizás sea el momento de sentarnos a conversar para potenciar estas cuestiones.


 
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