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domingo, 10 de junio de 2012

Actualidad

La Visita de un Trío Inquieto

Por Carlos Bevilacqua

 

Como el año pasado, Thusnelda Mercy, Clémentine Deluy y Damiano Bigi estarán en la Argentina algunos días del inminente invierno para mostrar trabajos de original cuño y dar seminarios sobre improvisación, técnica moderna y contemporánea

 

Amigos y compañeros de trabajo, conforman una pequeña cofradía internacional a favor de la danza. Thusnelda Mercy y Clémentine Deluy son francesas; Damiano Bigi, italiano. Los tres viven en Alemania, donde trabajan como bailarines para la compañía de danza teatro de Wuppertal, cuyo nombre resuena en los oídos de muchos por la proyección mundial que llegó a tener la gran Pina Bausch, fundadora del grupo y con el tiempo la creadora de nuevas dimensiones para el movimiento como forma de expresión.

 

Pero más allá de ese denominador común, nada menor en sus formaciones, Mercy, Deluy y Bigi decidieron asociarse en un proyecto propio para cumplir con objetivos como el que motiva la entrevista: una segunda mini-gira por la Argentina para presentar cuatro obras breves (el 28 de julio en Azul, provincia de Buenos Aires y el 30 y 31 del mismo mes en la ciudad de Buenos Aires) y para dar seminarios (del 16 al 20 de julio en nuestra capital y del 24 al 27 del mismo mes en Azul). Estas actividades forman parte del Encuentro Internacional de Danza Contemporánea, Integrada y Comunitaria “En invierno, Danza Azul”, organizado por la municipalidad local, la Universidad Nacional del Centro y el Goethe Institut (ver cartelera para más precisiones).

 

“La recepción que tuvimos el año pasado fue hermosa”, dicen casi a coro Thusnelda y Clémentine, vía Skype. “Buena onda, re-buena onda”, agregan, demostrando que también llegaron a aprender algo de la jerga nacional durante los días de 2011 que pasaron también en Buenos Aires y en Azul.

 

En aquel entonces lo que mostraron en nuestras pampas fue Herbst (Otoño, en alemán), una obra con coreografía de Malou Airaudo que volverán a interpretar, con los matices del caso, en esta nueva visita. “Es un trío que nos gusta mucho -justifica Mercy-. Para nosotros es muy especial porque fue producto de un proceso muy íntimo de trabajo. Cuando empezamos a hacerla era mucho más corta y, como la coreógrafa creyó que había más para desarrollar, la fuimos haciendo cada vez más larga. Sentimos que crecimos junto a la obra. Además nos parece bueno reincidir porque el año pasado por cuestiones de tiempo no pudimos dar muchas funciones y, como la sala era chica, mucha gente interesada se quedó sin localidades”.

 

Deluy, a su vez, destaca el vínculo personal que une a los tres intérpretes y a éstos con la coreógrafa, además madre de Thusnelda y una de las docentes fundadoras de la compañía de Wuppertal. Bigi, por su parte, obverva el carácter cambiante de Herbst: “Creo que cada vez que la bailamos sentimos cosas distintas. También influye dónde la hacemos. En mi caso, siempre trato de estar muy conectado con el presente, de vivir de modo sincero lo que me está pasando. Y como no me siento siempre igual, el encuentro con los otros bailarines tampoco es siempre el mismo. Un año después uno cambia mucho, hasta físicamente”.

 

Llevados a explicitar la temática de la obra, Thusnelda señala: “Se llama así porque la creamos en otoño, el primer otoño luego de la muerte de Pina. Un período muy fuerte y triste en el que quisimos compartir con amigos cercanos esas sensaciones”. Tras lo cual, Clémentine amplía: “El discurso corporal de Herbst fue la forma de expresar el vacío que sentíamos y la necesidad de atravesar ese período para ver qué había después. Particularmente para Thusnelda, Damiano, Malou y para mí, que compartimos tanto tiempo con Pina, fue una manera de abrir una puerta tras su partida”.

 

En las mismas funciones presentarán además dos dúos y un solo, novedades para el público argentino. Los dúos, protagonizados por las artistas francesas, tuvieron gestaciones curiosas. “Uno de los dúos lleva coreografía de Airaudo y se llama Su, que quiere decir agua en turco -informa Thusnelda-. El otro es una coreografía que hicimos con Clémentine. Ambos trabajos fueron creados para un evento especial. Nosotras no sabíamos qué nombre ponerle al nuestro, hasta que descubrimos que invirtiendo las letras de Su obteníamos Us, que en inglés quiere decir nosotros, así que nos pareció el título ideal. Por otro lado, Su había sido diseñado para un bailarín de hip hop, pero a último momento ese bailarín no pudo actuar y Malou le pidió a Clémentine que cumpla con ese rol, previa adaptación de las secuencias a sus posibilidades físicas, claro”.

 

El solo, en tanto, será un segmento restringido a la creatividad e interpretación de Bigi. “Hacía mucho tiempo que no hacía una coreografía para mí mismo”, principia Damiano su reseña sobre Ciudadela, una pieza que ya desde su título alude a la idea de una pequeña ciudad amurallada. “Empecé buscando una historia o un modelo a seguir pero los resultados no funcionaban. Entonces decidí hacer un solo autoirónico, algo así como un diálogo con el público sobre qué quiero contar y cómo lo quiero contar en una puesta no sólo coreográfica, sino también teatral para la que me estoy entrenando doblemente porque quiero hablar un poco en castellano. Es un solo especialmente preparado para nuestras presentaciones en Argentina y que busca complementar al trío y a los dúos de Thusnelda y Clémentine, que son más de danza, en cierto sentido más líricos”, cuenta el artista peninsular.

 

Con todo, las actividades docentes que tienen agendadas en nuestro país ocupan un lugar central en las expectativas que traen. En ese sentido, aclara el mismo Bigi: “Para mí lo de las funciones es secundario. Lo principal de mi visita a la Argentina son los seminarios, que implican un contacto directo con la gente”. Y adelanta: “Clémentine y yo vamos a dar seminarios sobre técnica, pero bastante diferentes entre sí. Ella está formada en la escuela alemana de Essen con base en la danza de Pina Bausch y yo tengo una mezcla de lo que aprendí en Alemania y lo que absorbí en Francia con Claude Brumachon. A mí me gusta focalizarme mucho en las emociones y los sentimientos, en la cualidad del movimiento y en cómo controlar el cuerpo”.

 

Deluy confirma lo adelantado por su colega, y precisa: “Por lo general, en mis clases primero practicamos diferentes movimientos y al final hacemos siempre una combinación de lo aprendido. Esa combinación se va complejizando con el correr de los días hasta que la última jornada se transforma en un pequeño solo”.

 

Mercy, en cambio, dirigirá un “atelier de improvisación” con el cual se entusiasma por adelantado. “Poder estar cinco días consecutivos probando consignas nos permite conocer bastante a la gente, además de desarrollar mis ideas y técnicas”, calcula.

 

Si bien reconocen una fuerte influencia de Pina Bausch en sus carreras y hasta en sus vidas, los entrevistados prefieren no mezclar los tantos. “Lo que vamos a hacer no tiene nada que ver con nuestro trabajo con Pina”, advierte Thusnelda, quien integra la compañía de Wuppertal desde 2003.

 

Aunque lateralmente, Damiano sí aceptó referirse a la mítica coreógrafa alemana cuando se le consultó por la repercusión en Europa del film Pina, de Win Wenders (estrenado en la Argentina el año pasado en formato 3D). “Para nosotros como bailarines fue una sensación bastante rara. Como el film es muy lindo, muy estético, por momentos sentía que ella todavía estaba con nosotros. Pero como a su vez está muy basado en la ausencia de Pina, fue como volver a poner en claro que ella ya no estaba. Eso fue muy duro para nosotros: ver los logros de una compañía dirigida durante 40 años por una mujer que no estaba más entre nosotros. A nivel económico, la película fue muy positiva para la compañía porque significó una gran publicidad en muchos lugares a los que la compañía por sí misma no puede llegar”, evalúa Bigi, quien como Deluy lleva ya seis años como parte del elenco estable de la prestigiosa compañía germana.


 
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