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jueves, 10 de mayo de 2012

Entrevista

Otra audaz apuesta de Proyecto Dos

De eso sí se habla

Por Guillermo Chulak

Los sábados a las 18 hs en el Teatro El Cubo, se está presentando el espectáculo de teatro-danza Sexo por Tres compuesto por Trapos al Sol de Analía González, Sátrapa de Diego Bros y Patria, Sexo y Otras Yerbas de Alejandro Ibarra

 

“La idea de tomar como temática al sexo nace porque el anterior trío de Proyecto Dos (Surmenage a Trois de Alejandro Ibarra, Karina K y Gustavo Wons) no tuvo un hilo conductor aparente. Era un espectáculo de tres cuadros independientes entre sí, también de fusión entre danza y teatro. Entonces, ahora quisimos dar un mínimo lineamiento a las tres obras y para eso pensamos en una palabra clave que fue surgiendo medio al azar entre mensajes de texto y charlas informales de lo que se nos cruzó por la cabeza en ese momento”, cuenta Alejandro Ibarra -director de la compañía- sobre Sexo por Tres. Los otros dos que pusieron sus anhelos en juego para la realización del trabajo, Analía González y Diego Bros, coinciden en el surgimiento del entramado de las dos disciplinas mixturadas.

“Trabajar sobre un tópico está muy bueno porque sirve como disparador de base, por eso de movida me gustó la idea; me fui metiendo cada vez más hasta que me di cuenta que como realizadora no podes obviar desnudarte íntegramente, entran en juego muchos rasgos personales. Encontré un contenido mucho más fuerte de lo que pensaba al principio, realmente me costó encontrar el Leitmotiv, la imagen o la cuestión certera de qué quería mostrar”, confiesa Analía González durante la entrevista que Balletin Dance mantuvo con los tres coreógrafos.

“Pensar en la sexualidad te puede llevar por muchos caminos; después revisando, es verdad, uno se va introduciendo de lleno en la propuesta y al bucear en mi memoria, por ejemplo, refloté Tres Veces Ana, una película argentina de la generación del '60, protagonizada por María Vaner que me sirvió para, desde ahí, narrar el tema del abuso a la mujer y la violencia de género”, completa Diego Bros.

Si bien comparten al sexo como denominador común, la obra está compuesta por tres interesantes puestas de danza contemporánea con una duración de veinte minutos aproximadamente y un elenco de actores y bailarines formado por Juan José Marco, Florencia Viterbo, Ariel Juin, Agustina Leoni, Marcelo Amante, Micaela Racciatti, Luciana Larocca, Gabriela Luque y Rodolfo Santamarina.

¿Se pusieron límites?
AI: El tema no nos condicionó para nada, trabajamos con total libertad para expresarnos. La única dificultad, por ahí, fue ver cómo exudábamos lo que propone el título en un tiempo escaso de duración de cada obra, pero igualmente pudimos poner en primer plano cierto tipo de historias que pueden ser conmovedoras para el público.

¿Qué métodos utilizaron para conformar las relaciones de elementos reales con la ficción de la escena? 
AG: Fue un laburo de hormiga, de experimentar como en un laboratorio. Si bien, en el caso de los tres, lo espontáneo sirvió de base a la creación de estos mundos, particularmente, seguí la línea de Jacques Le Coq. En los ensayos tomé la improvisación como filosofía de creación que deja márgenes a la actuación para complejizar a un personaje.

AI: Cada uno hizo su propia interpretación y eso está muy bueno. Para darte un ejemplo, a las tres obras juntas las vimos por primera vez poco tiempo antes del estreno y nos sorprendimos porque habíamos hecho cosas totalmente diferentes con características de cada uno.

AG: Ale se reposó en la tranquilidad de saber que veníamos de lenguajes completamente diferentes. Fue asombroso ver productos muy distintos partiendo de un mismo concepto.

DB: Para dar un ejemplo, en un momento de la escena de mi puesta hay una suerte de representación del aborto. Llevé las coreografías para el lado de las risas frente a la aparición de un estado de desesperación, como para alivianar el drama.

A través del movimiento, la música, el canto y la actuación, Proyecto Dos piensa su trabajo como una lucha continua contra el empobrecimiento del espíritu a través del amor al arte. De esta forma, los coreógrafos encuentran una guía para su intuición creadora, en la obligación de realizar desde sus perspectivas los sistemas en los cuales están involucrados, con una calidad técnica increíble y una música que acompaña y magnifica los sentimientos de los personajes (sobre el final de Patria, Sexo y Otras Yerbas de Ibarra se puede escuchar una impresionante versión instrumental grabada de Aurora para acrecentar el espacio que la docente Stella Maris está buscando).


 
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