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martes, 10 de abril de 2012

Entrevista

El Destino Gitano

Por Agustina Llumá

 

El 1º de abril se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires Carmen, de Mauricio Wainrot, la historia de una joven libre regida por su destino. En entrevista exclusiva con su creador, Balletin Dance desentrañó algunos de los procesos creativos

 

Poco antes del estreno de Carmen, Balletin Dance se juntó en amena y larga charla con Mauricio Wainrot, director del Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, que fue convocado por Lidia Segni (directora del Ballet Estable del Teatro Colón) para estrenar esta nueva versión coreográfica del clásico operístico de Georges Bizet.

 

Si bien hace tres años Wainrot había montado la Sinfonía de los Salmos (que se mostró a modo de ensayo general en el Anfiteatro Eva Perón del Parque Centenario) para el principal elenco clásico del país, esta oportunidad tuvo carácter de “estreno mundial”, lo que otorga a la puesta un sabor especial: el trabajo del coreógrafo con el bailarín al momento de la creación permite mayores descubrimientos.

 

Hubo una versión anterior de Carmen, estrenada por Wainrot para el Royal Winnipeg Ballet de Canadá, pero lo único que conservó el creador de aquella fue el guión, la escenografía y vestuario de Carlos Gallardo “el último trabajo que hicimos juntos, son hermosos, el vestuario es absolutamente sensacional” y la iluminación de Eli Sirlin.

 

El sello que imprime Mauricio Wainrot en sus obras, es tal vez, la cantidad y velocidad de sus pasos “los bailarines tienen que bailar y mucho”, sintetizar la historia en un solo acto y que se entienda “me parece que cortar para comer un sándwich, volver y empezar todo de nuevo, no va”, el cuerpo de baile tomado como masa “los grupos son un personaje, nunca son un fondo, de alguna manera -pienso ahora-, son como una especie de coro Griego, siempre tienen algo que decir y que es importante” y su preferencia por las obras argumentales, basadas en clásicos de la literatura universal “siempre que hago una obra teatral, comienzo por la adaptación del libreto para poder contar la historia desde un punto de vista coreográfico”.

 

“Carmen existe porque existe Bizet, no porque existe Prospero Merimé”, asegura Mauricio Wainrot al hablar de su nueva versión. En realidad, primero fue la novela, luego la ópera (la última de Bizet, quien no alcanzó a conocer su éxito) y luego el ballet (Alberto Alonso, Roland Petit, Mats Ek y otros). En el Colón, se vio hasta el 8 de abril,  una puesta de una hora y veinte de duración para la que el coreógrafo trabajó codo a codo con el compositor Luis Gorelik, “me ayudó muchísimo a elegir las músicas: tiene un 90 % de Bizet, y el resto de Turina y Albeniz, para algunas secuencias puntuales”.

La historia sigue el argumento conocido por los balletómanos. “La obra empieza con una especie de racconto, con un personaje que es casi tan importante como Carmen (Silvina Perillo), que es el Destino (Karina Olmedo). Carmen es gitana, sabe lo que le va a pasar. Todas son gitanas, hay una cosa de brujería, de hechizo. Si pensás en la fecha de su estreno (1875), Carmen es un personaje absolutamente singular, porque es una especie de feminista, peleadora por lo que quiere, se enamora de un tipo, se enamora de otro, juega con los hombres. Tiene una libertad que en aquella época podría haberse llamado casquivana, aunque ahora no tenga nada que ver con eso” repasa el coreógrafo.

 

Esta conversación se dio en el momento crucial de la creación, cuando los pasos ya están montados y comienza el trabajo minucioso “desarrollando la identidad de cada uno de los personajes”, con Silvina Perillo, Karina Olmedo, Juan Pablo Ledo (o Nadia Muzyca, Carla Vincelli y Edgardo Trabalón para otro reparto), Federico Fernández, Maximiliano Iglesias y Emiliano Falcone “dos chicos nuevos maravillosos”, Maricel De Mitri (o Natalia Pelayo), “hay unos bailarines fantásticos en el Teatro”, asegura Wainrot que los seleccionó especialmente para cada rol.

 

Y en ese mismo momento, Lidia Segni anunciaba oficialmente al finalizar un ensayo los nuevos nombramientos por contrato anual renovable, de los Primeros Bailarines: Silvina Perillo, Maricel De Mitri, Carla Vincelli, Nadia Muzyca, Edgardo Trabalón, Vagran Ambartsoumian, Juan Pablo Ledo y Federico Fernández.

 

Es el Destino quien inicia la obra, y quien marca la pauta de cada uno de los personajes que integran esta historia española.

 

¿Cree en el destino?

De acuerdo a lo que me pasó en la vida, sí, tengo que creer en un destino… que en un mismo accidente en el que podríamos habernos muerto los dos... (NdR: se refiere al accidente en el que perdió la vida Carlos Gallardo) es porque hay un destino. Me cuesta mucho creer en eso. Yo siempre pensé que cada uno de nosotros nos forjábamos nuestro propio destino, éramos responsables, y ahora dudo un poco. No soy dogmático, puedo cambiar mi forma de pensar y mis creencias, de a cuerdo a las vivencias, a las cosas que me van pasando, que voy viendo y que voy viviendo.

 

Mientras preparaba Carmen en el Colón, “una obra clásica en puntas”, ensayaba en el San Martín La Consagración de la Primavera que se estrenará en mayo, y “que es tan contemporánea, tan fuerte”.

 

 

El San Martín

A lo largo de toda la conversación, no puede dejar de mencionar una y otra vez al elenco contemporáneo que dirige desde hace trece años en el Teatro San Martín del Complejo Teatral de Buenos Aires. “Es tan fuerte porque desde el primero al último bailarín todos tienen que bailar un montón, todos están en training y todos están fuertes”.

 

En estos años hubo cambio de compañía prácticamente completa.

Prácticamente cada tres años la compañía es nueva. Salvo Elizabeth Rodríguez, Margarita Wolf, Sol Raurich y Diego Poblete, que hace muchos años que están conmigo, el 50 % de la compañía cambia permanentemente.

 

¿No hay riesgo de pérdida de repertorio?

“No, porque están Andrea Chinetti, Miguel Angel Elías, Elizabeth Rodríguez, estoy yo, y además una de las cosas buenas que tenemos en el Teatro es que podemos reponer todas las obras que se han hecho. Las obras están guardadas, y los asistentes saben”.

 

Más allá de que un intérprete pueda gustar más que otro, Mauricio Wainrot, con sus cincuenta obras en cartera, espera la llegada del bailarín indicado para cada rol “no le tengo miedo a las comparaciones”. Y al respecto el coreógrafo recuerda una crítica que señalaba “extrañamos la otra versión. Es cruel. No podés decir eso con chicos nuevos, es como que tengas dos hijos y digas que el mayor es mejor que el menor. Todo tiene su tiempo. Yo me considero maestro, que es lo que más me gusta. He formado tantos bailarines, que bien o mal se van del teatro, siguen su tarea y les va bien en todos lados.

 

Juventud Divino Tesoro

En cada ocasión en que se ha incorporado a nuevos bailarines al elenco, en estos últimos años, es llamativa su juventud. “Me interesa más que nada que podamos formar a la gente. Nuestra escuela dura tres años, si no los tomo cuando terminan… se perdieron dentro del mundanal ruido. Entonces a mi me importa mucho, que cada año vengan dos, tres o al menos uno, como aprendiz y al año siguiente -si tiene condiciones- pase a formar parte de la compañía.

 

Los maestros de la compañía este año son Lidia Segni que no dejó nunca de dar clases en el San Martín, desde hace diez años, Néstor Assaf en reemplazo de Mario Galizzi que no podía dar clases a principios de año, Marta Steinhebel y María Tosta.

 

Y el tema de la falta de un sistema jubilatorio para los bailarines, salió en la conversación sin que nadie lo llamara. Ya es recurrente, en pleno año 2012, es increíble que aún no se haya encontrado una resolución al respecto en la ciudad de Buenos Aires. “Lo terrible del San Martín es que no tenemos el sistema jubilatorio, en el Colón tampoco (NdR. Actualmente se jubilan a los 60/65 años como cualquier funcionario público), pero nosotros no tenemos nada (NdR: no son funcionarios públicos). Es terrible. Que una persona que ha estado veinte años en la compañía y luego no tenga nada, no está bien. No existe jubilación para bailarines, sean oficiales o independientes”.

 

Hasta hace poco, los bailarines del Teatro San Martín evadían toda ley laboral al verse obligados a tributar como trabajadores autónomos, como si fuesen free lance, situación que se revirtió luego de un accionar que terminó algo escandalosamente. “No más. Ahora estamos en una planta transitoria, pero de todas formas todos los bailarines a los que no se les renueva el contrato después de tantos años, terminan haciendo juicio al gobierno, y terminan ganándolo, porque tienen el derecho. No puedo hablar mucho porque no se de legislación”.

 

¿Tiene solución?

Tiene que haber abogados y gente que legisle para lograrlo, es un tema que tendría que tomar la Legislatura del gobierno de la ciudad, sino una ley federal. Por otro lado, en un momento vos tenés que saber, que un bailarín no es... Si elegís una profesión de corta data hacete cargo de eso, y andá preparándote. Yo tengo 65 y quiero seguir haciendo coreografías hasta los 104... no tanto.

 

 


Carmen de Gira

Finalmente el Ballet Estable saldrá de gira este mes por el interior del país, un hecho inusual en el elenco, con este estreno mundial de Mauricio Wainrot.

 

El cronograma de abril, es:

Jueves 19, Teatro Municipal 1º de Mayo de Santa Fé

Domingo 22, Teatro Rafael de Aguilar de San Nicolás

Martes 24 y miércoles 25, Teatro El Círculo de Rosario

Sábado 28, Teatro del Libertador San Martín de Córdoba

Lunes 30, Teatro Independencia de Mendoza


 
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