Inicio arrow Cabaret
Narrow screen resolution Wide screen resolution default color green color orange color

Suscripción (impresa)

Suscripción individual a la edición impresa

 

Balletin en Facebook

Seguinos en Facebook

Balletin en Instagram

 Seguinos en Instagram

Balletin en Twitter

Twitter
Informe . Cabaret PDF Imprimir E-Mail
Ediciones 2007 - Mayo 2007
jueves, 10 de mayo de 2007


Cabaret, entre el cine y el teatro 

Por Diego Llumá

La imagen de Liza Minelli en la versión filmográfica del musical Cabaret se convirtió en icono del último cuarto de del siglo XX. La protagonista, además, se encargó de penetrar el tejido simbólico de occidente con los temas musicales emblemáticos de la multipremiada película de Bob Fosse (1972), que ella interpretó en todos sus recitales durante las décadas siguientes. Su persona quedó para siempre asociada al personaje de Sally Bowles y al musical mismo

A pesar de que ya pasaron casi cuatro décadas de aquel estreno en pantalla grande, y más aún de la premiere teatral, la fuerte impronta cultural de aquellas preserva su vigencia.

La pieza que se verá en mayo estará protagonizada por Alejandra Radano, quien desarrolla su carrera en Europa desde hace un lustro, en el rol de Sally Bowles, Alejandro Paker (Maestro de Ceremonia), Marcelo Trepat (Cliff) y Luz Kerz (Schneider).

Radano se consagró en el género de grandes musicales clásicos con el suceso de Chicago (Buenos Aires, 2001) co protagonizado por Sandra Guida.

El llamativo parecido de la actriz con aquel emblema cinematográfico de Bob Fosse, Liza Minelli, presupone un buen augurio para esta producción argentina.

Sin embargo, su presencia en la pieza no fue planeada así desde el principio.

Cabaret se había anunciado para 2002, en una versión que tropezó fatalmente con la crisis económica generada por la convertibilidad de la década anterior. En aquella oportunidad la seleccionada para el protagónico había sido Elena Roger, consagrada recientemente por su rol en la reposición del musical Evita en Londres.

Para cuando se anunció la resurrección del proyecto, el año pasado, a cargo de la productora CIE y del productor televisivo Adrián Suar, Radano estaba ya montada en una importante carrera internacional fundamentalmente junto al musical Concha Bonita de Alfredo Arias (estrenada en París y en gira en Italia desde hace años).

La elegida para el rol de la Sally Bowles porteña fue la estrella televisiva –Amas de Casa Desesperadas- Romina Gaetani. La atractiva comediante, no obstante, debió bajarse (en medio de un polémica nunca aclarada del todo) y la producción vio tambalear el proyecto, nuevamente.

Esta vez la economía no fue el obstáculo. Sin Gaetani, no quedaban muchas alternativas para este rol que debía ser encarado por una personalidad muy firme, testeada no sólo en la escena, pero también en los medios. Elena Roger triunfaba en Inglaterra, Radano en Italia.

Los productores decidieron apostar a la ex Roxy Hart argentina, y para ello postergar el estreno y avenirse a los particulares plazos que imponía su agenda contractual en la península itálica, dos meses después de lo previsto originalmente.

La puesta concluyó a mediados de abril con la Bowles encarada por una reemplazante, la estudiante Mariana Jaccasio (ver Love In’ Jazz en esta edición). Radano llegó días después para integrarse a una maratón de ensayos en los que la coreógrafa Elizabeth De Chapeaurouge y el director Ariel del Mastro terminaron de ajustar el personaje al nuevo soporte. El resto del equipo se compone con Jorge Ferrari (escenografía), Renata Schussheim (vestuario).

La versión 

Lo que verán los argentinos a partir de mayo en el Teatro Astral en una versión nacional, basada en el libro original de Joe Masteroff, las letras de las canciones de Fred Ebb y la música de John Kander, de la obra estrenada en Broadway en 1966.

La obra es resultado de una convergencia flujos literarios diversos. El libro original se titula Bienvenidos a Berlín, basada a su vez en el libro Soy una Camara de John Van Druten, adaptada a su vez de otra escrita por Norris Changes Trains y de una colección de historias cortas tituladas Adiós a Berlín, de Christopher Isherwood.

La acción transcurre en Berlín entre 1929-1930. Tres años después el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (nazis) llegaría al poder consagrando a Adolfo Hitler como Canciller del III Reich.

La inglesa expatriada Sally Bowles, una cantante de cabaret de escaso talento, teje una relación con el joven escritor estadounidense Cliff Bradshaw que la conoce en el Kit Kat Club, un tugurio berlinés en el que trabaja la jovencita. A diferencia de lo que ocurre en la película de 1972, el libro (y el musical porteño) narra también la historia de amor fallido de la dueña de la pensión en la que vive Sally, Fräulein Schneider y uno de sus inquilinos, el verdulero judío Herr Schultz.

Estas historias trágicas son relatadas a través de la visión global del Maestro de Ceremonias del cabaret, que estará interpretado en el Astral por Alejandro Paker.

En la obra está subrayada la fractura entre la "realidad" y los números del cabaret, yuxtapuestos la una a los otros, con recursos de teatro en el teatro.

La raíz del Cabaret 

La obra en puesta de Harold Prince coreografiada por Ron Field se estrenó en 1966 en el Broadhurst Theatre de la célebre avenida Broadway de Nueva York.

Recién cruzó el Atlántico en los 80. En Londres hubo tres importantes reediciones en Londres. La primera data de 1986, dirigida por Gillian Lynne; la segunda es de 1993, dirigida por Sam Mendes; y la más recientes es de 2006, en el Lyric Theatre, con Anna Maxwell Martin como Sally, James Dreyfus como el Maestro de Ceremonias y Sheila Hancock como la Fräulein Schneider.

La primera reposición neoyorquina, dirigida nuevamente por Prince y coreografiada por Field, subió a escena en 1987.

Pero el segundo reestreno en la Gran Manzana fue una importación de la versión londinense de Mendes co dirigida y coreografiada por Rob Marshall en 1998 presentada en el Kit Kat Club (ex Teatro Henry Millar), de donde pasó al Studio 54, donde permaneció el resto de sus 2377 funciones, convirtiéndose en el tercer espectáculo de mayor duración de la historia de Broadway, detrás de Oh! Calcutta! y Chicago. Por esta última versión, muy distinta del original, pasaron importantes figuras y estrellas de Hollywood, como Jennifer Jason Leigh, Teri Hatcher, Brooke Shields y Lea Thompson en el rol de Sally; Alan Cumming y Jon Secada como Maestro de Ceremonias, entre otros. El número Two Ladies fue interpretado con el Maestro de Ceremonias, una chica del cabaret y un chico del cabaret travestido, mientras en el fondo un juego de sombras simulaba varias posiciones sexuales. Algo similar promete la versión argentina.

La canción Sitting Pretty fue eliminada y reemplazada por la célebre Money y se incluyeron varios títulos escritos para el film de 1972 (I Don’t Care Much, Mein Herr y Maybe This Time).

Varias reposiciones subsiguientes se basaron en esta puesta de Mendes. Notablemente la de 2006 estrenada en el Folies Bergère de París.

En la Argentina 

Elizabeth De Chapeaurouge tuvo a su cargo el "enorme desafío de coreografiar este clásico tan conocido por el público", según explicó a balletin dance. El director general de la versión que subirá a escena en Buenos Aires, Del Mastro -con quien la coreógrafa ya había trabajado en ocasiones anteriores- le pidió que las coreografías no se parecieran a las del film.

"No me basé en la película, tomé la esencia, aquello de trabajar la interpretación de la letra de las canciones. Fue difícil sacarse el cliché, pero yo ya había trabajado otros clásicos, como El Violinista Sobre el Tejado, y tuve tiempo de crear una propuesta nueva, que coreográficamente no tiene nada que ver con el film", dijo.

De Chapeaurouge se integró al equipo creativo en septiembre de 2006. Las audiciones tuvieron lugar durante casi dos meses intensos hasta dar con los intérpretes adecuados.

"Buscábamos gente muy específica, que además pudiera tocar instrumentos", para interpretar la banda prostibularia que toca en el cabaret berlinés de la Alemania inmediatamente anterior a la llegada del nazismo al poder. El cast final está integrado por seis bailarinas y cuatro bailarines que a la vez tocan el saxo, clarinete, banjo, trompeta y piano.

"No son músicos, sino estudiantes avanzados, que intervienen en determinados números de la obra y en el entreacto, durante la puesta además tocan cosas muy sutiles", explicó De Chapeaurouge.

Además, la coreógrafa montó "un interesante cuerpo de baile entre los cuáles se cuentan los reemplazos de los protagonistas y que por tanto tienen que ser tan buenos como los protagonistas mismos".

De Chapeaurouge buscaba bailarines con un estilo "muy particular", que pudieran "bailar tratando de usar la mirada como las bailarinas de cabaret, que no resultara una línea de coro, que pudieran interpretar un cabaret de la época, con cierta cadencia de noche, de reviente".

Para eso se desarrollaron workshops de trabajo actoral, a partir de los cuáles se logró que cada prostituta se para de una forma distinta. Una más histriónica, otra mas aniñada, otra mas reventada.

Esas jornadas de trabajo originales resultaron también determinantes para desplazar a Romina Gaetani del protagónico.

Para el diseño de la estética general del espectáculo del Astral el equipo de Del Mastro se inspiró en fotografías, imágenes y relatos de la fallida República de Weimar, en un momento bisagra de la historia alemana, entre aquel intento de gobierno socialista y el siguiente de extrema derecha.

La platea del teatro fue modificada radicalmente convirtiéndolo en un virtual cabaret, con mesas y sillas, para lo que se sacrificó la capacidad de la sala.

De Chapeaurouge intervino en las danzas del show del cabaret y también en el montaje de las puestas de las canciones que se desarrollan fuera de los escenarios del Kit Kat Klub, durante los cuadros que narran la los dramas cruzados.

Entre las particularidades coreográficas que de éste Cabaret del Río de la Plata la coreógrafa (que es a su vez una destacada maestra, titular de un estudio de danza jazz y tap) consignó las innovaciones que diseñó para Welcome, donde se presenta toda la gente que trabaja en el Cabaret. "Con cada personaje se hizo un trabajo actoral para ver qué tipo de prostituta es. Algunos resultaron buenos travestis. Ahí trabajamos también la figura del presentador y el reemplazo de Alejandra Radano, que será Patricia Echegoyen, una de las prostitutas", reveló De Chapeaurouge.

En el número No Le Cuenten a Mamá, donde Sally relata en clave aniñada todo lo que hace en el cabaret la creadora se reservo una sorpresa también. "Para Mein Herr, canción que trata de un hombre al que Sally acaba de abandonar, utilicé una silla como si fuese un hombre y por momentos, como elemento".

En todos los casos De Chapeaurouge se propone el juego entre el mensaje de la letra y la calidad del movimiento, al extremo del grotesco para llevar al show la marca de la vida disoluta de las noches urbanas.

El lenguaje íntegro, lógicamente, debe insertarse en el universo simbólico de los años 30. "Todo fue gestado desde el theatre dance, pero tiene una cierta connotación personal que aporta la dimensión más actual a las coreografías. Hacemos números de charleston en Don’t Tell Mama con una corporalidad denota las consecuencias de la noche en los cuerpos. Las prostitutas están reventadas, de mucha noche, alcohol, de cigarrillo. Cuando las chicas salen a bailar tienen esa actitud de personalidad agotada", describió.

En el famoso Dos Chicas la sorpresa es que una de las ellas es un travesti. "Ese número hay que llevarlo al grotesco dentro del doble juego de la escena dentro de la escena", expresó De Chapeaurouge.

Un cuadro instrumental, Kick Line, que hacen las chicas, se transforma, pasando de un grotesco de vodevil a una marcha alemana. "Estudié particularmente los saludos nazis, la forma en que marchaban los soldados alemanes en los grandes mitines nacionalsocialistas. El seigh heil de Adolfo Hitler, y hasta capturé parte de la corporalidad psicótica del Fürher para incorporarla incorporada al número", develó De Chapeaurouge.

Radano Bowls 

La elección de Alejandra Radano, tras el desplazamiento de Romina Gaetani, fue decidida por Del Mastro. La actriz es muy conocida en el ambiente del teatro musical y tuvo varios roles en tiras televisivas de la productora Pol-Ka de Adrián Suar, co productor de esta versión de Cabaret. "Necesitábamos una personalidad para el personaje. Siempre pensamos que Alejandra la tenía, pero ella estaba en

Europa con un contrato así que tuvimos que esperar", dijo De Chapeaurouge a balletin dance. La coreógrafa asegura que el montaje del rol lo ideó pensando en la Radano, a quien conocía no sólo de la escena sino de algunas clases que la comediante tomó en su instituto.

La obra estaba plantada, terminada, cuando se sumó Radano al elenco. El hilado fino del rol, actoral y coreográfico, lo hicieron con ella en medio mes de trabajo intensivo.

"Sally Bowles es una chica muy especial. A Alejandra le encaja justo el rol", bromeó De Chapeaurouge.

De Chapeaurouge y después... 

La coreógrafa de varios musicales de la última década prepara dos shows para fin de año y para 2008. El primero Raffaella que será dirigido por Valeria Ambrosio -la misma los shows Mina y La Fiaca, escenógrafa de Swing Tap-.

La idea, como lo indica su título es un musical con canciones de la star italiana Raffaella Carrá, que subirá a escena cuando baje Victor Victoria, interpretado por Ivanna Rossi, Natalia Cocciuffo y Dan Briendam y un cuerpo de baile masculino.

Para 2008, se viene un espectáculo propio, gestado junto a James Murray, Fernando Villanueva y Gustavo Carrizo, cuyo nombre "permanecerá en secreto… por ahora". Es un show semi-argumental para dos chicas, tres muchachos "y un ensamble de súper bailarines de tap y jazz". ¨

 
Siguiente >


Nueva web

Logo

Edición Nº 257 (ver siguientes ediciones en balletindance.com)