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viernes, 11 de noviembre de 2011

Un Ballet Real

Por Eliana Gissara

Iñaki Urlezaga vuelve a los escenarios con una versión propia de El Cascanueces, acompañado por Eliana Figueroa y el Ballet Concierto. Las funciones se realizarán en noviembre y diciembre en Córdoba, Misiones, La Plata y Buenos Aires

 

Multifacético, creativo y talentoso, Iñaki Urlezaga no se detiene. Tras haber realizado una intensa gira por Europa, el bailarín platense cierra el año con una producción propia de El Cascanueces con gran elenco. “Con los años uno desea hacer su mejor trabajo, aquello para lo que se preparó durante tanto tiempo”, dice el etoile internacional, en una entrevista que concedió a Balletin Dance junto a su partenaire Eliana Figueroa.

Urlezaga se considera un apasionado por la danza. Primer Bailarín del Royal Ballet durante diez años, fue por más y en el año 2000, alternando sus actuaciones en el Covent Garden, decidió crear su propia compañía, la cual presentó en los escenarios más prestigiosos del mundo. Sus inquietudes coreográficas renovaron su compromiso con la actividad artística y añadió entonces una faceta más creativa a su carrera. Hoy, al frente de este nuevo proyecto, siente que El Cascanueces es la obra ideal para que todos sus intérpretes se vuelvan a enamorar de la danza.

 

¿Cuáles son las expectativas con el reestreno de El Cascanueces?

Iñaki Urlezaga. Aspiro a que la gente pueda disfrutar de un lindo clásico. El Cascanueces es una obra que había realizado unos años atrás, en 2008, en La Plata y nunca más la volví a montar, a pesar de tener toda la producción y la coreografía hecha, aún con toda esa ilusión especial que uno le pone a sus creaciones propias. En esa ocasión sólo la había dirigido, por lo tanto quedaba cierto halo pendiente de bailarla.

 

¿Hay algún cambio con respecto a esa versión anterior?

IU. Si bien existen diferencias con la anterior, sobre todo en el último pas de deux, la obra es la misma. Como director trato siempre de trabajar lento y a largo plazo, entonces cuando logro el resultado final es muy difícil dar marcha atrás. Sí, cambian los protagonistas pero la estructura visual de la obra sigue siendo la misma. En mi caso se trata de un desafío físico importante porque no la había bailado. No es una obra fácil, tiene su nivel de complejidad. Sin embargo, el criterio clásico bajo el cual fue desarrollada cuadra fielmente con lo que yo soy, por lo tanto no tuve que aprender una técnica nueva.

 

¿Cómo estructuran el trabajo de montaje y ensayo?

Eliana Figueroa: Estamos ensayando de manera ininterrumpida hace tres semanas y nos faltan tres más para el estreno. Pero en este caso, como Iñaki tiene el doble papel de coreografiar y ensayar los pas de deux conmigo, dispone de una organización mayor, ya que una vez finalizado el ensayo, él se queda montando o corrigiendo las danzas del resto del cuerpo de baile.

 

¿Cuál es la relevancia del cuerpo de baile y el elenco en la obra?

IU. El elenco es mucho más grande de lo que normalmente trabajamos. Personalmente me gusta el ballet grande y numeroso, como es el de La Plata. Ese tipo de compañías me remontan a cuando era chico y veía obras de 60 o 70 personas en escena, con un esplendor y una riqueza que las hacían fastuosas. El Cascanueces ofrece esta clase de variantes en el elenco con los ratoncitos, los nenitos, y todos los demás personajes, que bien utilizados no hacen más que embellecer la puesta. Sostener un clásico con sólo una pareja no me parece, como realizador me gusta destacar un ballet clásico con el cuerpo de baile.

 

¿Como bailarín y director se identifica con ese estilo ampuloso?

IU. Sí, claramente. Ojo, también me encantan las obras minimalistas y despojadas donde sólo hay un foquito de luz y el artista. Tiene que haber una mente poderosa para mantener sólo eso. Ahora bien, para montar un gran clásico elijo llevar adelante una realización escénica considerable. De hecho cuando termina el Vals de las Flores, que es el último acto antes de los protagónicos, yo como espectador ya estaría satisfecho porque vi tanto hasta ese momento que podrían saludar todos e irse a su casa. Pero bueno, después viene el plus final, la frutilla del postre.

Y además siento que con esta obra los bailarines se vuelven a enamorar de la carrera que eligieron. En esta versión tienen un lugar destacado, para nada decorativo. Por eso creo que El Cascanueces dignifica la carrera del bailarín porque la obra la hacen todos.

 

¿Cómo se complementan como pareja de baile? ¿Qué cosas admiran uno del otro?

IU. De Eliana admiro su calidad artística. Ella ya no es un potencial, ha recibido el reconocimiento del público desde que hicimos Traviata. Es una gran compañera escénica y una hermosa bailarina.

EF. Para mí es un desafío trabajar con Iñaki. Las coreografías tienen sus dificultades pero es un estilo en el cual me siento muy cómoda, es un trabajo muy fluido y me gusta. Además me brinda la confianza necesaria para que me pueda expresar y decirle aquellas cosas que me cuestan más o no. Es muy lindo trabajar así porque uno puede ofrecerse entero sin miedo.

IU. Con la hostilidad sale lo peor de uno. Si en el arte hay resistencia se trabaja a desgano y de este modo uno no entrega lo que tiene. No se llega a ningún lugar interesante. Desde la negativa el arte no funciona, si uno se cierra y se oscurece por dentro no sirve. Al contrario, el bailarín tiene que estar abierto a que se produzcan cosas.

 

¿Hace cuánto que se conocen?

EF. Van a ser 6 años. El primer clásico que bailamos fue Copellia, después hicimos de todo: Giselle, Quijote, Paquita, Corsario, Cascanueces en la versión de Petipa, Carmen, entre otros.

IU. Nosotros vivimos de gira. Podríamos decir que somos como un “Gran Hermano” porque cuando estamos en La Plata también nos juntamos mucho. Cuando te da gusto trabajar con la gente, como es mi caso, es lindo compartir momentos.

EF. Es bueno poder reírse con la gente con la que uno trabaja. El fin de todo es estar bien. Yo desde chica soñé con hacer esto, cuando el deseo es tan grande y se está satisfecho artísticamente el agradecimiento es lo primero que sale a la luz.

 

La creación

Como director y coreógrafo, Urlezaga elige destacar el elenco en sus obras y toma de referente a Nureyev. “Por eso admiro a Rudolf Nureyev. Si bien no me encuadro estilísticamente dentro de sus movimientos, él ha reivindicado al cuerpo de baile. Después de Petipa, quien fue quizás el mejor creador que hubo en danza clásica, Nureyev aparece para darle a la danza un giro de 180 grados con respecto a lo que se venía mostrando. Él tomó de referente a Petipa pero no se quedó solamente con eso, cien años después avanzó hacia un nuevo paradigma, desde ya que con otro tipo de cuerpo y otra plasticidad. Siempre me pareció atractivo que la obra la haga la compañía. Obviamente que la frutilla del postre son los protagonistas, pero la estrella en sí es la compañía”.

 

¿Qué desafíos personales le genera estar presente desde tan diversos espacios?

IU. En esta tarea lo principal es hacer con el menor recurso posible lo máximo que uno pueda. Lucho a la par con mis colaboradores para sacar los proyectos adelante pero ayuda saber que obtenemos buenos resultados. En mi caso soy de estar las 24 horas del día con una producción que vale la pena. Como bailarín y coreógrafo vivo en una simbiosis continua, trato de organizar bien el tiempo; el trabajo en el estudio es continuo, casi sin descanso. También Lilian Giovine, la directora artística, me ayuda en todo junto a los asistentes.

 

¿Cuánta gente participa en el espectáculo?

IU. Son más de cien personas, entre bailarines, orquesta y técnicos. Parece mentira que uno pueda hacer algo así de manera privada. Yo soy un producto de la gente, no hay una estructura que me avale detrás. Siempre destaco que todo lo que nosotros hemos hecho con los años es gracias al público, sin su compromiso económico y también afectivo el Ballet Concierto nunca hubiera existido.

 

¿Cómo transitó este año para ambos?

IU. La primera parte del año viajamos mucho, estuvimos en Italia, España y otras ciudades europeas. En Buenos Aires bailamos Carmina Burana en el Teatro Cervantes. Y ya a fin de año nos concentramos en el montaje de El Cascanueces que estaremos haciendo en Córdoba, Posadas, La Plata y Buenos Aires.

 

¿Cómo ven a la danza en Argentina? ¿Han ido a ver algún espectáculo?

IU. Este año vi muy poco. Ambos fuimos a la Gala Aniversario que me pareció maravillosa. Creo que Buenos Aires asistió a una función de ballet en serio, con artistas que cortan el halo de la respiración en escena. El fin es ese: uno trabaja para que la gente se vaya a la casa conmovida con lo que vio.

 

¿Qué proyectos tiene el Ballet Concierto para 2012?

IU. El año que viene seguro haré algo nuevo. Para soñar sueño con algo grande, sin embargo después hay que concretarlo y lamentablemente dependo del presupuesto. Esta compañía no tiene subsidios, por lo tanto no puedo planificar un año de temporada para mayor tranquilidad de los bailarines. No tengo esa estructura, trabajo por programas apelando al respaldo que me da lo que sé. Me gustaría hacer algo grande y nuevo en Buenos Aires en diciembre de 2012, particularmente prefiero estrenar a fin de año, siempre reservo esas fechas. Pero por lo pronto la compañía va a viajar por primera vez a Israel, a Emiratos Árabes y también a Canadá.


Para agendar

El Cascanueces, con la actuación de Iñaki Urlezaga, Eliana Figueroa, el Ballet Concierto y la dirección musical de Carlos Calleja con la Orquesta Académica de Buenos Aires, se estrenará en el Teatro Libertador de la ciudad de Córdoba los días 11, 12 y 13 de noviembre. Luego se presentará en el Teatro Argentino de La Plata en el marco del aniversario de la ciudad, el 17 de noviembre. Posteriormente se realizarán tres funciones en la ciudad de Posadas, Misiones, los días 25, 26 y 27 de noviembre en el Centro del Conocimiento (una de las funciones será en el anfiteatro al aire libre), para luego finalizar en Buenos Aires, en el Teatro Opera Citi, los días 2, 3 y 4 de diciembre.


 
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