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lunes, 10 de octubre de 2011


 

Ese Estado de Gracia

Por Agustina Llumá

 

El mes pasado, Héctor Zaraspe estuvo nuevamente en Buenos Aires y Balletin Dance aprovechó una vez más para subirse a la enaltecida visión que de la danza tienen aquellos maestros que como él consideran su dedicación como acto de Fe

 

Un mediodía gris de Buenos Aires, en un confortable hotel céntrico, un almuerzo liviano permitió que la conversación con Héctor Zaraspe se extendiera varias horas. El recuerdo del pasado siempre presente, para saltar al mundo del hoy, que en la docencia significa mirar al futuro.

 

Tucumano de origen, Zaraspe llegó al Teatro Colón gracias a una gestión de Eva Duarte de Perón. Epocas en las que tomaba clases con el genial Otto Werberg a quien le pagaba con huevos y gallinas y que siempre conservará en su corazón. Vale la pena recordar una vez más esa historia que cambiaría su vida para siempre.

 

Vendía cigarrillos y caramelos en el aeropuerto de Morón, donde se había hecho amigo de Elisa de Arrieta, quien le señaló que la hermana de Evita estaba en el aeropuerto “Vos que querés tanto a Evita, está aquí su hermana” me dijo -recordó Zaraspe para Balletin Dance-. “Fui a hablarle: ‘soy bailarín, no tengo medios para ser grande porque no puedo estudiar en Buenos Aires y al maestro Werberg que yo pago con…’ ahí se rieron, y ‘si Evita supiera, si pudiera hablar con ella’. A las dos semanas tenía ya la entrevista en la calle Austria con Eva Perón. Me dieron trabajo en la sucursal del correo 54 de la zona norte, y la entrada al Colón... en una audición para ingresar al cuerpo de baile. Claro, ellos hacían combinaciones difíciles, ‘yo quiero estudiar, es que no puedo hacer eso, no tengo la técnica’. La señora Mastrazzi dijo ‘vos ya estás adentro’ y así nació el curso acelerado para varones. Yo tenía 17 años. Fue una cosa muy hermosa cómo estas mujeres en la calle Austria me dieron el trabajo y la entrada al Teatro. Siempre digo: después de Dios, mi madre y Eva Perón, es a quienes tengo que agradecer, y a mis maestros”.

 

Una larga lista de maestros se suceden en sus recuerdos, muchos de los cuales siguen aún hoy comunicados, imposible mencionarlos a todos en estas páginas, sin embargo de cada uno Zaraspe toma sus puntos fuertes: “Esmée Bulnes fue la más exigente, la más humana fue Gema Castillo y el ejemplo de maestro para mi es Otto Werberg, él te daba todo, su bondad, su exigencia y su amistad. La señora Maragarita Wallman, cuando le dije que quería ser coreógrafo me respondió ‘baila con tu cuerpo, tu voz y tus ideas’”.

 

Y ya en aquellos años de gloria, los bailarines que devinieron amigos, compañeros, requieren otra larga lista de afectivos recuerdos que simplemente por una cuestión de extensión en este artículo no se publican.

 

Otro de los temas recurrentes, que no pueden evitarse al conversar con Héctor Zaraspe, es cuando dictó clases a Rudolf Nureyev. “Realmente yo era jovencito. La primera clase privada que le di fue con Violette Verdi, la clase era para ella y pidió permiso para tomarla con él. Eso fue en el ‘65. En abril del ‘75 Baryshnikov tomó la primera clase conmigo y también fue con Violette Verdi. Son ellos, los alumnos, los que me han hecho ser un maestro tan exigente quizás, porque cuando tenés profesionales que realmente aman la danza, son ellos los que se exigen a sí mismos, son más demand. Puedo ver ese amor a luchar por lo -casi- imposible, porque nadie ha nacido para caminar con los pies abiertos, para estar girando diez piruetas en un pie, todo eso se ha hecho en base a una técnica. Nureyev odiaba la mediocridad por ejemplo, y todo lo que se hacía era limpieza, limpieza y limpieza”.

 

Actualidad

Hombre incansable, Héctor Zaraspe pareciera dormir sumergido en formol (nació en 1930), junto a la mística de su trabajo el maestro se muestra siempre entusiasta, actualizado, curioso y al verlo podría asegurarse que los años no pasan para él. Desde que dejó la enseñanza académica en la Juilliard School de Nueva York (donde permaneció por más de tres décadas desde 1970), no ha parado de transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. Dicta clases particulares, integra jurados internacionales y colabora con la confección de programas de estudio en diversas ciudades del mundo.

 

“Cuando me jubilé en Juilliard empecé a viajar a Europa principalmente, me invitaron a Alicante para dar clase en el Conservatorio de Música y Danza y al año siguiente a Valencia para que revisara el programa de enseñanza y el método que usaban, lo que ha sido para mi un honor muy grande. Empecé a viajar y a dar charlas a jóvenes bailarines, luego allá mismo en Estados Unidos al Concurso Internacional de Ballet de New Jersey. Este fue el segundo año que me invitan como presidente del jurado en Barcelona, donde convoqué a Julio Bocca y a Lola Greco, personalidades, para que el jurado tenga seriedad y peso. A parte hago couch en forma privada a bailarines y a los cantantes de ópera”.

 

“Tango Pasión me llamó en 2009 para hacer un nuevo programa para París. El empresario que tuvo durante 18 años vendió la compañía a empresarios portugueses, y cambió todo. Es que después de tanto tiempo hay que hacer otra cosa”.

 

“Por otro lado, en Nueva York otro argentino, ex alumno, Gabriel Chajnik, creó hace un año y medio el grupo TranscenDanceGroup, del que soy asesor artístico. Ahora ya hay un auspicio, está protegida por el intendente, el Sr. Bloomberg. Y estoy muy contento con este trabajo, son doce chicos jóvenes que se seleccionaron por audición”.

 

“Voy a la escuela [Juilliard] solamente cuando ellos me llaman. Allí continúa entregándose el Premio Zaraspe cada año, desde hace catorce, se muestra un grupo de ocho piezas de coreografía y hay un jurado que indica cuál es la premiada Nº 1, que recibe el Zaraspe. Estoy muy orgulloso. Estas cosas obligan a superarte, para merecer todos estos halagos y a la edad que uno tiene, tiene que seguir trabajando, al menos hacer couch, escribir, dar conferencias, charlas, de manera que el alumno pueda seguir recibiendo todo lo que puedo transmitir. No pretendo que todo sea como en el año ‘50, no. A mi cuando me empiezan a hablar de cosas pasadas me paso al hoy. Por ejemplo, en el ballet, no es solamente una conexión física como lo es ver futbol, que es una pasión y se siente; sino que hay que soltar la parte espiritual. Poder ser un instrumento, el cuerpo es un instrumento movible, este cuerpo se mueve bailando. Lo más importante: ser uno música, ser uno pintura, ser uno una poesía, y tener el fuego en el cuerpo. Tener este fuego sagrado”.

 

¿Ese fuego se desarrolla o es innato?

“Todos tenemos un fueguito, y algunos tienen una llamarada. Hay gente que tiene un 30 o 40 por ciento de intensidad, pero cree que tiene 100, entonces tratan de brillar pero no alumbran nada. El que tiene ya más de cien voltios, sale al escenario y enseguida lo notás. La magia de la danza. Es un embrujo maravilloso. También hay quienes salen quemados -continúa Zaraspe al borde de la risa-. El tema es que hay que entrar a este fuego y salir iluminado, tienes que hipnotizar al público, tienes que hacer que tu cuerpo hable”.

 

En Argentina

Una de las cosas que Zaraspe mantuvo a lo largo de su carrera fueron las visitas a nuestro país y a su Tucumán natal. En cualquiera de sus viajes, él reconoce a los talentos que llegan a su vida y rápidamente consigue que los jóvenes obtengan becas de estudio para formarse en las áreas adecuadas.

 

“El año pasado Marilyn Mónaco, organizó un seminario en Mar del Plata al que fui junto a Daniel Chajnik, para hacer ballet y contemporáneo. Hubo muchos detalles que nos hicieron sentir que estamos también admirando a los que se fueron, arrojamos unas flores al mar para aquellos que han dado tanto a la danza, con música. Ahí estaba Tomás de Marco e inmediatamente dije ‘este niño tiene talento’. El ya fue a Nueva York donde está becado, ahora a Barcelona, Madrid, Cadiz y donde va yendo, todos quieren darle becas, becas, becas. Es un futuro grande, si Dios quiere, en un estilo nuevo para mi. Es una mezcla de todos los procesos que tiene: empezó con danzas vascas cuando tenía 13 años en el Centro Navarro de Mar del Plata, fueron a España, volvieron, empezó a estudiar tango y después ballet. Tiene una presencia, un movimiento, ya le ofreció Igal Perry en Nueva York una beca completa de un año, también en el Mac (Manhattan Art Center) una nueva institución, en Barcelona, en Madrid. Tengo otros dos alumnos becados actualmente en Nueva York, Edna Rígola de Barcelona de 15 años, llena de talento, y Ana Clara Iribarren otra niña argentina, buenísima, creo que va a entrar al Ballet Juvenil de Manhattan. Y cuatro alumnos privados que son, Jesica, Doria, Mac de Valencia que puse en Ballet Theatre y Tomás”.

 

¿Qué es lo que usted ve, cuando dice esta persona tiene talento?

“Es una cuestión de energía, o viene de arriba. Ver el espíritu, llegar hasta el alumno. Y la experiencia. En 2009 fui a Ushuaia invitado por Estela Erman, donde vi a Selena, una niñita de 10 años, la puse con Rina Balver y ahora va a entrar al Colón el año próximo. Solo mirándola vestida de ballet en la clase dije ‘el cuerpo de esa niñita tiene mucho talento, cuídenla’. He sabido orientar a actores, músicos y bailarines. Dios me ha dado esa …”

 

¿Cuál es la importancia del arte y la cultura para la gente?

“Es una necesidad que tiene el ser humano. Sin el arte no puede vivir. Es la forma de comunicarse con lo que a veces se desconoce, pero se siente. El arte y la religión tienen una misión muy importante en el mundo, en la vida. Mientras que la ciencia descubre, orienta, analiza, calcula, mide, la religión hace al hombre más bueno, busca la Fe, lo forma espiritualmente. El arte -asegura Zaraspe pronunciándolo con énfasis- es el que verdaderamente puede salvar al mundo”.

 

Las clases de hoy

Si hoy tuviera que dar clases de ballet, lo haría en la piscina, con el agua hasta el pecho, y para los niños comenzaría con tap, porque relaja y coloca a las piernas de la forma como lo exige la técnica del ballet.

 

Docencia

“Lo mejor de mi vida es poder dar a los jóvenes toda la experiencia de todo lo que ha sido mi vida, mi trabajo y mi arte. Poder volcarlo en ellos, dejándolos ser ellos, no queriendo que sean como yo fui. No, mi vida no es la suya, vivo en otro mundo, y el mundo es de ellos hoy en día”.

 

La danza

“Todos los días hay que mortificar al cuerpo para estar en gracia de dios. Así como un sacerdote tiene que dar todos los días la misa, un bailarín tiene que estar todos los días en la clase, ensayar y después salir a enfrentarse al público. El que baila tiene que mostrar que está como fuera de este mundo. Ese estado de gracia lo da la clase y los ensayos, se purifica el cuerpo, para que se sublime. Cuando el cuerpo está sublimado ya se puede bailar, se puede hacer arte, el espíritu va a entrar en el mundo del arte”.

 

Consejo para un estudiante de danza

“Tiene que tener mucha vocación y amar la danza, de otra manera no tiene las armas para poder sacrificarse. La danza es una carrera muy corta, no promete nada y exige mucho.  Es muy fugaz. No todos los bailarines son buenos maestros ni coreógrafos. Quienes se dedican a enseñar, ojalá que se preparen bien. Esta carrera a veces es muy aburrida, muy ingrata, es una entrega total del individuo a favor del otro, sin exigirle al alumno que sean como ellos creen, no. Hay que buscar que salga de ellos su propia personalidad. A veces escucho ‘cuando yo estudiaba…’ no, no cuente historias, a él no le interesa, hágale encontrarse a sí mismo”.

 

Próximos pasos

Vuelvo a Nueva York, done tengo los alumnos que me están esperando porque la temporada está empezando, es en otoño cuando empiezan las clases. Después tengo la Competición Nacional de Ballet de New Jersey, el 8 de octubre hay una función en la que va a bailar este niño [Tomás de Marco] con la compañía Trascendental Dance Group. Después regreso a Tucumán para el montaje de un nuevo espacio de tango, que vamos a hacer un homenaje a Virginia Luque. A fin de año hay que volver a Nueva York.

 

Lo que se viene

Para finalizar la charla el maestro Zaraspe confirmó que hay varios proyectos de realizar un documental sobre su vida, pero sin embargo lo más concreto es el libro autobiográfico que está a punto de terminar y que se editará en inglés y en español. “Dejar un libro donde puedo expresar todo lo que ha sido mi vida. Están terminando de pasar todas las hojas, por capítulos. Termina con Todos fueron mis hijos, es decir mis alumnos, siempre fue para mi una responsabilidad tan grande, un afecto tan grande y una entrega tan grande, que el alumno lo siente, espiritualmente. En el libro hablo de Balanchine, Margot Fonteyn, Marta Graham que enseñaba en Juilliard, Antony Tudor enseñaba en Juilliard, José Limón enseñaba en Juilliard, todo eso para mi es una historia maravillosa. Y algunas anécdotas de clases y ensayos, con Baryshnikov, Sol Hurok, Merle Park. Otro capítulo se llama Amor a pedazos, porque a los alumnos hay que darle amor a todos. El valor del credo, creer en la danza. Si no hay vocación, si no hay fe, si no hay amor, no estudies danza. La danza no te está llamando.

 


Héctor Zaraspe

Zaraspe estuvo radicado en España durante once años, hasta que en 1964 realizó su primera gira a Estados Unidos con el Ballet de Antonio “El Bailarín”. Fue couch de Rudolf  Nureyev, Margot Fonteyn y Carla Fracci para la película I am a Dancer, y tuvo a su cargo coreografías para los films John Paul Jones (con Bette Davis y Robert Stack), Spartacus (con Kirk Douglas) y 55 Días en Peking (con Charlton Heston y Ava Gardner).

 

Como maestro fue invitado habitual en las más prestigiosas compañías de ballet, entre las que se mencionan Les Grandes Ballets Canadiens, National Ballet de Holanda, Congreso Internacional de Ballet en Colonia (Alemania) y en Cape Town (Sudafrica) y en la Opera del Metropolitan de New York. También ha dictado cursos en el Teatro Colón de Buenos Aires, la Opera de Hamburgo, el Ballet Internacional de Caracas, el Ballet Theater Français y el Gran Teatro de Ginevra. Ha presidido el jurado de cantidad de competencias internacionales y dictado seminarios en Argentina, Brasil y Venezuela, entre otros países.

 

A lo largo de su carrera ha recibido importantes distinciones, incluidos tres premios de la Comisión Fulbright, una subvención de la Unesco para crear junto a Margot Fonteyn la primera compañía de ballet en Colombia y el premio Konex de Argentina.

 

En 1993 creó la Fundación Zaraspe con sede en Tucumán, para compartir su visión de un mundo unificado en la generosidad y el amor.

 


Si sos un artista ¡qué bendito privilegio!


 
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