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domingo, 10 de julio de 2011

Internacionales | Reino Unido 

Royal Ballet: Herencia Natural

Por Fátima Nollén desde Londres 

 

Con el anuncio de que en 2012 Kevin O’Hare remplazará a Monica Mason al frente de la dirección del Royal Ballet de Londres, finalizaron las especulaciones tejidas alrededor de este tema durante los últimos meses. Cómo la primera compañía británica planea realizar esta transición

 

A los pocos meses de que Monica Mason anunciara que su décima temporada en el Royal Ballet -la octogésima del elenco- sería su última, pues se retirará al finalizarla en julio de 2012-, la Royal Opera House (ROH) a través de su presidente Simon Robey, anunció el 14 de junio que Kevin O’Hare -actual director administrativo del ballet-, será el nuevo director de la compañía.

 

El Heredero

El director electo, que comenzará sus funciones de aquí a un año, fue alumno de la escuela del Royal Ballet. Primer bailarín del Birmingham Royal Ballet, su repertorio abarca desde los clásicos a Twyla Tharp, pasando por casi todos los coreógrafos del siglo XX. Al retirarse de las tablas en el año 2000 se unió a la Compañía Royal Shakespeare para entrenarse específicamente en Gerenciamiento de Compañías (Company Management), desde 2001 trabajó como Manager del Birmingham Royal Ballet y desde 2004 en similar puesto en el Royal Ballet, donde llegó hace dos años a ser Director Administrativo. La crítica Judith Mackrell escribió en su blog que esta última designación denota que “es un hombre muy competente y muy popular con la compañía” y que llega al puesto “sin ego artístico”.

Kevin O’Hare dijo que “es un gran honor para él” y reconoció que “bajo el inspirado liderazgo de Monica Mason el Royal Ballet ha tenido diez grandes años”. A su vez afirmó que planea reunir a los “artistas más talentosos del siglo XXI para colaborar en un mismo escenario: bailarines, coreógrafos, diseñadores y músicos de nivel internacional”.

Su objetivo será “utilizar todas las plataformas tradicionales y las nuevas disponibles para atraer al público a nuestro repertorio clásico, y a la herencia única del Royal Ballet” por un lado, y por otro, “continuar revigorizando al público con trabajos innovadores y talentos nuevos”.

O’Hare reconfirmó que los coreógrafos Wayne MacGregor y Christopher Wheeldon, que trabajaron muy de cerca con Mason, aceptaron formar parte del equipo artístico principal, junto a Jeanetta Laurence que será la Directora Asociada.

 

Las autoridades de la ROH sostuvieron que las razones para su designación, luego de entrevistas con varios candidatos fueron, entre otras, su profundo conocimiento del ballet y de lo que se necesita para nutrir a los bailarines en todos los niveles de la compañía, su amplio conocimiento del repertorio de la casa, además de su increíble visión artística y capacidades para ser líder y productor.

 

Una vez más, como con Monica Mason en 2002, tras la polémica dirección del australiano Ross Stretton, el Royal Ballet elige a alguien de su casa, capaz de hacer una transición de bailarín a una posición gerencial. Una especie de heredero natural. La crítica de danza del diario The Independent, Zoe Anderson, señaló a Balletin Dance que la designación de O’Hare sugiere continuidad ya que creció en el Royal Ballet y mantendrá muchas de las pautas marcadas por su antecesora.

 

Mason: Medio siglo en el Royal

La temporada 2011-2012 (septiembre a julio próximos), la última planificada por la sudafricana Monica Mason será la número ochenta para el principal conjunto británico. En cincuenta y cuatro años de carrera en el Royal, Mason pasó de estudiante de la escuela a bailarina, y continuó a principal, asistente de ensayos, repetidora, asistente de dirección y directora.

Sin dudas, Mason conoce cada rincón del repertorio del Royal Ballet y a cada bailarín del elenco como a sí misma. Ha alimentado talentos como la argentina Marianela Núñez o los británicos Lauren Cuthbertson y Edward Watson. Supo que estaba frente a una oportunidad única de atraer a un público joven y diferente al reconocer el talento y éxito de las obras de Wayne MacGregor (que no proviene del ballet clásico), invitándolo como coreógrafo residente en 2006 tras la comisión del ballet Chroma. Llevar a la compañía por primera vez a Cuba fue otro de sus logros el año pasado.

Su repertorio como bailarina abundó en clásicos como Odette-Odile, Aurora, Giselle, Hada Lila, o Bayadere. Fue musa de MacMillan quien creó para ella cuando tenía 20 años y todavía integraba el cuerpo de baile el rol de La Elegida en su versión de La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky, entre otros papeles de sus cuantiosos ballets. Interpretó además roles de coreógrafos como Frederick Ashton y George Balanchine.

El editor de la revista Dancing Times expresó a esta revista que Mason “ayudó a estabilizar la compañía luego de un período difícil en manos de Ross Stretton, durante el cual se reportaron muchos casos infelices. Monica le hizo mucho bien a la compañía, fue un par de manos seguras e inspiradas y devolvió al conjunto a su repertorio natural trayendo muchos trabajos nuevos también”. La Reina Elizabeth II le otorgó la Orden del Imperio Británico (OBE) en 2002 y desde 2008 ostenta el título de Dame Commander (Dama Comandante) el más alto honor ofrecido por la Reina, por sus servicios a la danza.

Monica Mason respondió en exclusiva algunas preguntas a Balletin Dance.

¿Cómo fue su experiencia como directora Artística del Royal Ballet?

Fue un tremendo honor que me lo pidieran. Fue entonces y sigue siendo hoy un gran desafío.

 

¿Qué tipo de compañía deja atrás?

Siento que estoy dejando una compañía muy fuerte para el nuevo director.

 

Usted ha custodiado las tradiciones del Royal, pero también fue audaz al nombrar a MacGregor como coreógrafo residente y al comisionar trabajos nuevos como Alicia en el País de las Maravillas y el anunciado Titian 2012 ¿Qué la inspiró a tomar esos riesgos?

Quería designar un coreógrafo residente porque siento que era y que es vital tener una fuerza creativa fuerte dentro de la compañía. El Titian 2012 será una aventura tanto respecto a la creación como a inspiración.

 

¿Qué es lo más importante para un bailarín en el escenario?

El bailarín debe dejar al público convencido de su energía, pasión, musicalidad, brillo, confianza y compromiso total con su actuación.

 

El retiro de Mason será marcado con una exposición dedicada a su carrera artística en las salas públicas de la Royal Opera House de Covent Garden de febrero a julio de 2012.

 

La Octogésima Temporada

La nueva temporada es sin dudas una selección del gusto personal de Mason para mostrar el talento del ballet e incluirá cinco estrenos mundiales. Uno del coreógrafo residente Wayne McGregor, otro del joven y exitoso Liam Scarlett y lo que será el trío de cierre de la temporada: Metamorphosis: Titian 2012. Estas tres piezas serán creadas en colaboración con la Galería Nacional como parte del año Olímpico en Londres. Los coreógrafos McGregor y Kim Brandstrup, Christopher Wheeldon y Alastair Marriot y el trío Scarlett-Will Tucket- Jonathan Watkins estarán a cargo de crear tres trabajos basados en las pinturas de Tiziano Diana y Acteón, La Muerte de Acteón y Diana y Calixto inspiradas en poemas del romano Ovidio, que se expondrán juntas en aquella Galería al lado de pinturas de artistas modernos en ellas inspiradas. Las tres coreografías se mostrarán en un mismo programa como una celebración de la creatividad británica y una audaz puesta de despedida, que puede leerse como parte del legado de la directora saliente.

También habrá ocho ballets completos en esta temporada: Joyas: Esmeraldas, Rubíes y Diamantes de Balanchine, La Bella Durmiente, Manon de MacMillan (uno de los ballets pivotes del Royal en noviembre), El Cascanueces en Navidad, Romeo y Julieta (otro clásico de MacMillan a partir de enero 2012) y el recientemente estrenado Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas de Wheeldon que tendrá once funciones comenzando en marzo.

No podía faltar un favorito del público desde 1960 como La Fille Mal Gardée de Frederick Ashton en abril y otro MacMillan: El Principe de las Pagodas ausente del escenario en los últimos 17 años.

Por otra parte, uno de los seis programas mixtos que recorrerán éxitos recientes, de siempre y propuestas nuevas, incluirá el regreso del famoso Les Noces de Bronislava Nijinska.

El ciclo paralelo RO2 tendrá una programación innovadora y diversa y se llevará a cabo en las otras salas de la Royal Opera House siendo en esencia de estilos más contemporáneos.

(Ver detalles de fechas de funciones en su website www.roh.org.uk)

 

Finanzas en tiempos de crisis

Pero esta temporada ofreció otros desafíos para el Royal Ballet, compañía fundada en 1931 por Ninette de Valois, ya que por primera vez actuó en una arena popular en Londres, la O2, donde presentó cuatro funciones de Romeo y Julieta en junio con Tamara Rojo, Carlos Acosta, Alina Cojocaru y Johan Kobborg. El objetivo fue permitir el acceso a sus espectáculos a un público diferente de una forma nueva (lo mismo que las proyecciones de sus espectáculos en cines selectos del mundo) pero con un claro objetivo comercial. Según indicó Tony Hall, Jefe Ejecutivo del elenco, es una forma de hacer frente al difícil clima de financiamiento que las artes están atravesando en Gran Bretaña.

La institución Arts Council of London (Consejo de las Artes de Londres) se vio obligada a hacer este año recortes en sus subsidios a todas las compañías de danza y a retirar -en algunos casos completamente- ese apoyo financiero.

Para la Royal Opera House, con sus dos compañías de Opera y Ballet, la Orquesta, el Edificio, Colecciones, Exposiciones y Archivos, el recorte alcanzará el 15 % a lo largo de tres años, explicó a Balletin Dance Elizabeth Bell, jefa de Comunicaciones Corporativas.

La funcionaria dijo que al tiempo de la crisis financiera global de 2008, la compañía tomó la decisión de considerar por encima de todo el compromiso con la excelencia de lo que sale a escena. Por ello se ha mantenido la calidad y cantidad de la programación que se consolida con varios años de anticipación. Los recortes no tendrán impacto sobre lo que verá el público, sino que se reflejarán en otros ámbitos como imprenta y marketing. Bell agregó que desde hace once años la Royal Opera House tiene cuentas equilibradas y usa un modelo de financiamiento que combina subsidios estatales (por cada libra que el estado pone, la casa genera más de 2), auspicios corporativos, donaciones filantrópicas, ingresos de taquilla y cada vez más facturación comercial devenida de la compra en 2007 de una productora de DVDs, y de la creación en 2009 de ROH Enterprises que es el paraguas para todas sus actividades comerciales incluidos el catering, la tienda y las proyecciones de cine. El sistema de donaciones individuales en rangos de amigos, donantes y patrones ha sido increíble a pesar de la crisis -reafirmó Bell-, por lo cual la calidad artística del Royal Ballet no está comprometida.

 

Algo de lo visto esta temporada

La mayor expectativa de este ciclo fue creada por el estreno mundial de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. Un ballet completo en dos actos coreografiado por Christopher Wheeldon, basado en el cuento tradicional de Lewis Carroll, sobre partitura original y especialmente compuesta por Joby Talbot, con diseños de Bob Crowley.

Sólo seis funciones se ofrecieron a sala llena con aprobación del público y comentarios diversos de la crítica que fueron desde “no es un ballet sino un show”, “espectacular coreografía y diseño pero historia cansadora”, a “es un entretenimiento familiar espectacular llevado a cabo con gran teatralidad” y “es difícil bailar una historia creada para un juego de palabras”…

Pero todos reconocieron que era la primera vez en dieciséis años que se estrenaba una obra de esta envergadura, una audaz apuesta artística. El tiempo dirá si deviene en clásico.

 

El último programa mixto resultó de gran coherencia con Scénes de Ballet de Ashton. Una propuesta de perfección coreográfica geométrica en el uso del espacio escénico, sin argumento, pero con claras alusiones a una época de glamour. La americana Sarah Lamb resultó impecable y precisa en la función del 28 de mayo, junto a un elegante y longilíneo Valeri Hristov. El cuerpo de baile se ajustó gradualmente a la perfección requerida en movimientos de cabezas y consiguió la cohesión deseada hacia el final. Tal vez esta pieza con música de Igor Stravinsky resulte un poco anticuada pero sin dudas es estéticamente llamativa y bella.

La ovación de la noche se la llevaron Marianela Nuñez y Rupert Pennefather en los roles líder de Voluntaries de Glen Tetley sobre música de Poulenc. Con un estilo bien años 70 la pieza creada para el Ballet de Stuttgart a pedido de John Cranko es ya un clásico. El dolor causado por la muerte de Cranko al poco tiempo se refleja en los movimientos creados por Tetley. Nuñez se desenvolvió con una fluidez mágica y expresiva actuación apoyada sólidamente por el excelente bailarín inglés. Un trabajo sublime de la pareja. El conjunto fue brillante y parejo. Los aplausos no cesaron fácilmente.

Y el cierre, nuevamente Stravinsky y su Consagración de la Primavera esta vez en versión de MacMillan, con multitudinario conjunto de cuarenta y seis bailarines en escena consiguió llevar al público a una especie de apoteosis. MacMillan eligió en 1962 movimientos más bien primitivos y feos pero que requieren gran preparación física y ritmo perfecto para causar un efecto subyugante como el muy aplaudido de esta función. Tal vez, subconcientemente MacMillan se inspiró en los movimientos de los celebrantes del ballet Hijo Pródigo de Balanchine (1929 revisado en 1950 para el New York City Ballet), con sus piernas en constante segunda posición en plié, caminatas golpeando el suelo y manos de dedos abiertos. Todos se mueven como en trance para ver bailar al elegido (Edward Watson, de saltos maravillosos) hasta la muerte. Aquí la directora eligió un hombre y no una mujer para el rol principal, con éxito.

La temporada terminó con una gira internacional a Taiwan este mes.

 

Nueva Era

Una nueva era está ya en marcha para el Royal Ballet. No es difícil pensar que en este año de espera O’Hare estará visualizando próximas temporadas. Y muchos críticos desean y esperan que estreche la relación entre la Escuela del Royal Ballet y la Compañía, muy cuestionada últimamente.

El mundo rápido y exigente que vivimos, requiere inmediatez y conocimiento para responder a las demandas de un público que cada vez más condiciona lo que se ofrece en los escenarios. Siempre ávidos de sensaciones nuevas los más jóvenes, y siempre queriendo preservar lo mejor de las tradiciones que mantienen a una compañía en permanencia los más experimentados.

Pero el Royal Ballet con su cambio de dirección sin escándalos ni peleas, sino con reflexión exhaustiva y sabiduría gerencial se está asegurando, una vez más, la trascendencia de los líderes. Resta saber si el desempeño de su nuevo director hará honor a la expectativa generada. Deseamos que sí. 


 
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