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lunes, 11 de abril de 2011

Estilo Broadway

Por Mariana Fernández Camacho

Invitada por el Instituto Arte Danza, la consagrada actriz de teatro musical Nikki Snelson visitó por primera vez nuestro país para compartir las coreografías y experiencias de Broadway

 

Todo empezó en Facebook. Las alumnas del Instituto Arte Danza recrearon el musical Legalmente Rubia y quisieron que llegara a Broadway. Por eso contactaron a Nikki Snelson y, entre chat y chat, creció una amistad y las ganas de conocer Argentina. Antes de sus clases, la reconocida actriz de teatro musical recibió a Balletin Dance.

 

¿Cuál fue el objetivo de la visita?

Suelo viajar mucho por Estados Unidos. También estuve en Londres y en Singapur. Y cuando surgió la idea de venir a Latinoamérica, pensé: “Tengo que estar ahí”. Mi objetivo es enseñar lo que sé, sobre todo el repertorio de las obras en las que estuve, como A Chorus Line, Legally Blonde y Sweet Charity. Y además, aprender cómo es acá la actividad con respecto al teatro, porque entiendo que hay mucho teatro musical pero seguramente muy diferente a la escena en Nueva York o en Londres.

 

¿Qué le dejan los intercambios con estudiantes y con otros colegas?

Aprendo mucho de la pasión y del ímpetu de quienes están empezando y estudiando. Generalmente, como pasa en muchas profesiones, después de un tiempo se vuelve un trabajo de oficina: estás en el teatro siete días a la semana, en muchas funciones… y conocer gente que está comenzando reaviva el fuego de esa pasión que siento por lo que hago. Además, me encanta compartir; aprendo más de los chicos que los chicos de mí. Encima, llego a la Argentina después de las vacaciones de verano, justo cuando la gente está con muchas pilas y energía. Compartir eso va a ser genial.

 

¿Cuál es su formación?

Soy de Saint Louis, Missouri, pero estudié en Boston. Crecí bailando en lo que en Estados Unidos llamamos danza competitiva, que son competiciones de danza muy populares, y cuando terminé el secundario entré a la universidad de Nueva York. Pero luego pensé que la ciudad iba a ser demasiado para una chica tan joven, entonces me fui manejando con mi mamá hasta Boston donde entré al conservatorio. Fue algo fantástico. El conservatorio de arte de Boston es una escuela pequeña, para doscientos alumnos. Eso me encantó. A partir de ahí, empecé a empaparme en el teatro musical y me gustó muchísimo. Tuve suerte pero también trabajé mucho. Hoy vuelvo seguido a dar clases en el conservatorio.

 

¿Cómo y por qué se acercó a la comedia musical?

Creo que lo que más me influyó fueron los musicales de películas norteamericanas. Cuando tenía nueve años tuve una infección muy fuerte en los riñones y necesité quedarme mucho tiempo en la cama. Entonces, mi mamá me traía películas de musicales y ahí me “picó el bicho” del teatro musical. Igual, me hubiera encantado ser bailarina clásica, pero no tuve esos dotes: ni mi plié ni mis pies eran los mejores, mi tendón de Aquiles es muy corto. De todas maneras a medida que fui creciendo descubrí que felizmente tenía una voz y un brillo para el teatro.

 

Actriz, cantante, bailarina y coreógrafa ¿alguno de estos roles en particular le trajo más satisfacciones?

Es muy difícil de contestar. Fui bailarina toda mi vida y estar arriba del escenario siendo bailarina, actriz y cantante alimentó mi ego. Pero los bailarines tenemos una vida útil corta, y mis tobillos y mis rodillas ya no eran los mismos. Entonces, empecé a encontrar placer como actriz y cantante. Poder enseñar también alimenta mi alma y hoy voy por ese camino.

 

Ha participado en varios programas de televisión y en cine ¿qué diferencias encuentra entre el escenario y la pantalla?

Estar en el teatro te ofrece un feedback inmediato, todo está sucediendo en ese momento y eso es impagable. Además, cuando haces películas o programas de televisión tenés que esperar mucho tiempo y a veces los rodajes se estiran. En la película Across the Universe, por ejemplo, éramos veinticinco bailarines, ensayamos durante muchos meses y luego vas, filmás y terminó. Pero, por otro lado, la plata es fenomenal. Gané mucho dinero y eso ayuda. Es decir, tiene su lado bueno: pagan muy bien. En el teatro no es lo mismo. Una persona que está en el ensamble en Broadway, por ejemplo, gana 16 mil dólares a la semana, y en Nueva York el costo de vida es loco. Yo he pagado hasta tres mil dólares de alquiler solamente, sin contar impuestos y demás gastos. Por eso estar en el ensamble en Broadway se hace difícil.

 

¿Qué experiencia disfrutó más?

El teatro es lo que más me ha dado, sobre todo Tick, Tick, Boom, que es una enorme obra de teatro musical del mismo autor de Rent. Artísticamente, esa fue la pieza que más me dio, la más grande. Pero no puedo dejar de lado Legally Blonde, porque fue muy divertida de hacer y marcó un antes y un después en mi carrera. Igualmente, enseñar a los chicos es algo que me está dando mucho. Hoy trato de encontrar puntos de quiebre, todos los días y en todas las cosas que hago.

 

Para muchos artistas, Broadway es la meca ¿qué significa para usted haber actuado en Broadway?

Cuando llegás es algo increíble. Te pellizcas para darte cuenta que sí estás ahí, que tu sueño se volvió realidad. Pero también sucede que después de muchos años de hacer lo mismo, te pesa y se vuelve un trabajo rutinario. Entonces, aunque es difícil, yo creo que siempre es importante recordar que hay gente que quisiera estar en tu lugar. Recodar que tenés mucha suerte, que no le pasa a todo el mundo y que es maravilloso.

 

Y teniendo en cuenta que llegó a la meta de muchos de sus colegas ¿cuál es su máxima aspiración?

Me estoy mudando a California y me gustaría hacer un papel grande. Hace poco hice de Velma Kelly en Chicago en un teatro regional, y me encantaría hacer un rol así en Broadway. Saliendo del rubro musical, me atraería armar un unipersonal: escribir, cantar y actuarlo… y en eso estoy.

 

Tiene previsto hacer simulacros de audición tipo Broadway en los workshop que ofrecerá en Buenos Aires ¿qué recomendaciones puede dar?

Hay muchas cosas que uno se olvida o da por sentado al momento de audicionar: cómo está armado el currículum (si está en orden y cómo está estructurado), cómo presentarse en el escenario, cómo vestirse, cómo tratar a la gente que está tomando la audición. Hay un montón de tips a tener en cuenta. Por ejemplo: si un actor se presenta a la segunda instancia de una audición, conviene que esté vestido de la misma manera para que puedan reconocerlo. O recordar que no hay que mirar a los ojos a quienes toman las audiciones, porque es algo muy intimidante.

En las clases se entregarán unas tarjetas y se plantea un simulacro de audición. La idea es enseñar una coreografía muy corta y además que cada uno cante sus 16 compases de canción.  Eventualmente, elijo a la persona que se quedaría con el puesto.

 

¿Qué expectativas le generan los encuentros en Argentina?

Tengo algo de información del país porque dos tías vinieron a la Argentina hace poco. Pero lo que me ha sorprendido es que toda la gente que conocí tiene una pasión muy particular y estoy ansiosa de ver eso. Quiero vivenciar ese tipo de característica que tienen los argentinos.


 
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