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martes, 18 de enero de 2011

Un Dúo Talentoso

Por Agustina Llumá

Fotos de Alicia Sanguinetti

 

Los argentinos Luciana Croatto y Francisco Lorenzo se encontraron en España. Juntos presentan un dúo contemporáneo en galas y festivales. Así llegaron al Festival Internacional de La Habana donde se realizó esta entrevista

  

En Cuba la pareja de argentinos mostró Nostalgia, una de las primeras creaciones coreográficas de Francisco Lorenzo, que explota las potencialidades de ambos. Jóvenes y talentosos bailarines que partieron hace años de nuestra Argentina, para trabajar con los máximos exponentes de la danza en Europa.

En este dúo reservado, sobre música del Chango Spasiuk, ninguno hace alarde de sus condiciones físicas innatas para bailar, no hay acrobacia explícita, no hay efectos sobre-explotados. Se trata de una melancólica danza, de tenue luminosidad, sobre los recuerdos de aquello que ya no está.

 

Cuando Francisco Lorenzo se fue de Argentina, asumía papeles protagónicos en el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín. “Fui primero a Francia, a buscar un poco de estudio, entre Lyon y París” recuerda junto a quien escribe. De allí más workshops y audiciones en Barcelona donde trabajó con el catalán Ramón Oller durante una temporada. “Entre medio de todo eso me llamaron de Madrid para audicionar, y ya son ocho años los que llevo como bailarín principal invitado (ese es mi contrato) en la Compañía Nacional de Danza de España”.

 

¿Qué buscaba cuando fue a Europa?

No tenía muy claro lo que estaba buscando pero sabía lo que no quería: seguir en Buenos Aires haciendo lo mismo y trabajando en el San Martín, porque ya no representaba un desafío para mi. Estaba muy contento con el trabajo ahí, pero no había unas miras muy progresistas, como yo digo.

 

En la CND

La suerte de estar en esta compañía en España es justamente que manejamos un repertorio súper variado, allí pude trabajar con Wim Vandekeybus que era un tipo con el que soñaba trabajar, con Willy Forsythe y con Mats [Ek], en creaciones. Pero además con [Jirí] Kylián en persona que ya fue un súmmum. Y las posibilidades que me dio Nacho [Duato] de hacer y de descubrir cosas, como los talleres coreográficos, investigar, salir de la compañía como bailarín invitado para actuar en festivales y galas. Eso que en Buenos Aires es impensable porque está todo muy centralizado y que en Europa es más fácil, las distancias son más cortas y los permisos son más fáciles de conseguir.

 

Los coreógrafos

De los más grandes, de estos nombres, la crème de la crème digamos… no sé exactamente qué edad tiene Mats, pero tengo un recuerdo muy claro de estar en el estudio trabajando con él, y de sorprenderme por la intensidad del trabajo, que habiendo hecho tantas coreografías y pasado por tantas compañías, me sorprendió mucho las ganas de seguir descubriendo -parecía un niño- de seguir creando, de seguir coreografiando. Con Kilyán fueron obras hechas, en las que él me ubicaba buscando que me pareciera -más o menos- al bailarín que había utilizado en la creación. Fue una experiencia diferente.

 

Primeras coreografías

Hace dos años y medio comencé a coreografiar en los talleres coreográficos. Sin contratos, sin cobrar, simplemente con la oportunidad de tener un teatro, técnicos pagos, dinero para una pequeñísima producción y bailarines de la compañía, compañeros, a quienes yo les proponía el proyecto y les interesaba. De a poco hubo gente que vio el trabajo y un representante me llamó desde Berlín -con el que trabajo ahora-, así comenzaron las propuestas para bailar en galas.

 

Identidad

Quiero llegar al punto de hacer que en la coreografía se vea algo que solamente yo pueda hacer. Aunque es evidente que están todas las influencias de la gente con la que trabajé, porque es inevitable y además es una manera de aprender, intento que las coreografías sean un mensaje muy propio, muy mío. Incluso en la música que utilizo, voy a las raíces latinoamericanas que en Europa no se ve demasiado y creo que me va a dar una identidad.

 

¿Nostalgia por Argentina?

A veces. Los amigos. El trabajo: cómo me gustaría que las cosas fueran ahí bien diferentes a como son en realidad, por esas razones me fui. Respeto mucho como son, sólo que yo no encuentro mi espacio, mi lugar para desarrollarme.

 

Encuentro con Luciana Croatto

Aunque se habían cruzado en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, la diferencia de edades hizo que él no recordara cuando Luciana Croatto a los 12 años se “colaba” en las clases de Alejandro Totto. Sin embargo para ella “esa cara no se confunde”, aseguró en recuerdos pasados.

Luego de que unos amigos bailarines los presentaran en el Viejo Continente, Lorenzo se enteró que Croatto estaba trabajando en Zaragoza. “Entonces venía a Madrid de una manera bastante periódica a tomar clases con la compañía y surgió la posibilidad de hacer algo muy argentino hace dos años, con música del Chango Spasiuk que es lo que en realidad estrenamos ahora en La Habana”, aseguró el bailarín.

 

Futuro próximo

Firmé el mismo contrato con el Ministerio, otra vez, pero el director no es el mismo. Nacho Duato dejó la compañía, se fue a San Petersburgo a dirigir el Mijailovsky. El hecho de no tener esa presión, de un director como él tan cerca y con creaciones, me da la posibilidad de salir más afuera. Este año tengo algunos desafíos, me propusieron -por primera vez- hacer una pieza de treinta minutos para una compañía española y tengo algunas invitaciones de galas, como invitado en festivales y en compañías. A fines de noviembre Bulgaria y con Luciana vamos a Berlín con Malakov and Friends a presentar un dúo nuevo.

 

Treinta minutos

Estoy trabajando con Pablo Allende, un músico argentino radicado en Madrid y con Tomás Muñoz, un escenógrafo de ópera, para el vestuario me va a ayudar Luciana, vamos a hacerlo juntos. Tengo unas cuantas palabras encadenadas, estados de ánimo, del alma, que todo el mundo ha pasado por eso. Serán cinco y todavía es una idea muy fresca. Furia, soledad, euforia, humor, traición, esperanza, no estarán ni el dolor ni el amor, no va a haber nada cursi. Espero llegar a la emoción de la gente con el ritmo y llegar al corazón con el feeling de la obra.

 

¿Qué futuro ve para la CND sin Nacho Duato?

Es bastante incierto. Este año por lo pronto está programado igual porque todas las giras y todas las actuaciones están vendidas con un año de antelación y mantenemos el repertorio de Nacho Duato, durante un año. Hubo un concurso y en diciembre nombran al nuevo director [al cierre de esta edición se había confirmado al español etoile de la Opera de París, José Carlos Martínez como nuevo director], ahí veremos. Por los nombres que se barajan no creo que me interese demasiado. Pero este año me comprometí con Hervé Palito, ex asistente de Nacho y coordinador de la compañía, y con la compañía a cumplir con todas las actuaciones del año, y lo voy a cumplir.

 

Utopía para el futuro lejano

Vamos a fantasear: un teatro. La dirección de una compañía. De hecho estoy empezando a armar un proyecto con un empresario, estamos desarrollándolo sin nada claro, podría dirigir él y yo ser un coreógrafo residente.

 

Consejo para quienes se inician en la danza

Que no bajen los brazos, que hagan el esfuerzo que vale la pena, es una carrera muy bonita. Que lean. Aparte de estirar los pies, que intenten cultivarse. Me gustaría que lo tomen en serio. Instruirse, informarse en cultura general, del mundo. Es algo que a mi me llena, me hace seguir adelante, saber que hay tantas cosas por descubrir, por conocer.

   

Luciana Croatto por su parte, realizó una carrera diferente. Oriunda de Santa Fe llegó siendo niña a la capital argentina para estudiar en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, tenía diez años y viajó sin su familia. “A los 14 me fui a seguir estudiando a Bordeaux [Francia], luego empecé a trabajar con Maurice Béjart en la compañía como bailarina profesional, con el estilo de Maurice muy Maurice -dice en perfecto francés-: un poco teatral, un poco neoclásico, un poco moderno. De ahí fui a Zaragoza a una compañía que se llama La Mov, de corte neoclásico y contemporáneo, donde invitan a varios coreógrafos jóvenes, así como Pancho [Francisco Lorenzo]. Me interesó mucho este camino de poder compartir las nuevas ideas de las generaciones que fueron tocadas justamente por Kylián, Mats Ek, Forsythe y todos ellos. Ahora si bien sigo trabajando en La Mov y coopero prácticamente con todas las piezas que hay, me encuentro freelance, lo que me permite asistir a galas y otras cosas que van saliendo. También trabajo con teatro, que me gusta mucho, he tenido la suerte de poder trabajar como consejera gestual de actores profesionales de teatro en España.

 

¿Qué es una consejera gestual?

Es la forma de actuar sin palabras. Cuando uno tiene un personaje, o un sentimiento, o lo que sea, todo nace en el pensamiento, luego tiene el sentimiento como es normal, y se refleja primero en el cuerpo para que salga la palabra, o la voz y el tono. Del tono no me ocupo porque no es mi trabajo. Tiene mucho que ver también la danza teatro. Estoy interesada por la danza teatro contemporánea y todo lo nuevo, sin dejar de hacer clase de ballet todos los días y sin dejar de admirar a Paloma Herrera, Tamara Rojo y Alicia Alonso.

 

Con Béjart

Maurice, para mi representó, además de mi coreógrafo, mi primer coreógrafo y mi guía espiritual en el arte en general, también fue como mi abuelo. Me enseñó muchísimas cosas porque no sólo era un gran intelectual y un sabio, era una persona muy pero muy generosa y humilde. Me enseñó que en el trabajo se tiene que trabajar en equipo, que de solistas y de estrellas no se hace ninguna gran pieza ni ninguna gran obra de arte. Es un equipo desde el técnico hasta el bailarín, o el coreógrafo, cada uno tiene que estar en su sitio y todos colaborar entre todos y dar lo mejor de uno. Y quererse. Y después de bailar ir a comer juntos y hablar de otras cosas que pasan en el mundo y no vivir en un frasco de danza, maravilloso por supuesto, pero que tiene que ser nutrido con la realidad.

 

En Argentina el hecho de ser free lance a tu edad provoca un poco de miedo.

Pienso que hay algunas pautas empresariales del éxito -el bailarín es su propia empresa- y una de las más importantes es aprender a tomar riesgos, después si sale bien, si sale mal... Se puede. Soy una persona que me ha ido muy muy muy bien, he tenido muchísima suerte y estoy muy agradecida. También la vida misma me ha dado algunas pruebas muy duras, en donde he tenido que volver a empezar, de cero. Se decir que es una de las cosas más importantes que me pasaron, empezar de cero otra vez y saber tomar el fracaso de una manera inteligentemente emocional. Digamos que no existen los fracasos, todo está en la cabeza y hay que saber seguir adelante.

 

Usted siempre tomó riesgos.

¿Yo? Sí. Pero riesgos pensados, no me tiro por ahí porque sí. No.

Hay personas que viven un poco pensando en ser alguien, o creen parecer alguien que quieren ser y nos olvidamos de lo más importante que es encontrarnos a nosotros mismos. Saber estar y disfrutar de cada momento, que es lo más difícil que uno aprende en la vida y es lo único que nos queda, realmente, es lo que nosotros hemos disfrutado y vivido. Claro que es para compartir, sino no tiene gracia.

 

Planes a futuro

En este momento estoy teniendo bastantes posibilidades muy distintas, estoy en un momento de decisión. Siempre queremos hacerlo todo pero en realidad no se puede, tiene que ser una cosa, tiene que ser el todo y construir el resto alrededor de esa cosa. Entonces, sea la posibilidad danza-teatro, contemporáneo, o bailarina de coreógrafo, o seguir free lance, o meterme en una compañía fija: en todas pierdes y ganas. También es lo que se ve por el camino. Y siempre agradecida.

 

Consejo

¿Algún consejo? Que no se olviden que el arte son los colores del alma del mundo. Y que un arte por sí solo no es nada si nos olvidamos que somos seres humanos, que respiramos, que estamos hechos de sangre, de huesos, de alma, de espíritu también por supuesto. Que no dejen de creer en algo y que sin esfuerzo no se llega a ningún sitio.

 

¿Cuál es su creencia?

Suena un poco… creo en mi. Por eso soy de las personas que cuando me encuentro a alguien como Francisco Lorenzo -un gran bailarín y un gran futuro coreógrafo- también creo en él. Creo en la gente que tengo alrededor, la cuido y trato de darle lo mejor de mí. Y bueno, a veces se comen alguna cosa mala mía, pero eso hace parte a la familia ¿no?.


 
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