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viernes, 10 de diciembre de 2010
Alfredo Gurquel y Juana Lederer

Un Método de Vida

 

Por Laura Lifschitz En diálogo con Balletin Dance, Alfredo Gurquel y Juana Lederer relatan parte de su historia para llegar a un presente lleno de proyectos, con la publicación de libros, las clases en su estudio y un grupo de danza clásica autosustentado Ellos son impulsores de un método de enseñanza de la danza clásica al que arribaron luego de décadas de investigación y cuyo puntapié es el conocimiento anatómico. Alfredo Gurquel y Juana Lederer tuvieron una excelente formación en el Teatro Colón para luego, como muchos de sus contemporáneos, emprender viaje por el mundo.

 

Entre otros lugares, cursaron estudios en la Escuela de Danzas de Río de Janeiro de Brasil, la Asociación de Maestros de Francia y el Instituto de Estudios Pedagógicos de Danza y Movimiento de Françoise Dominique.

 

Siguieron bailando por muchos años, en diferentes grupos y compañías europeas. Lederer fue la última en retirarse de escena. Aunque en verdad jamás lo hicieron, pues siempre acompañaron su labor como docentes y pedagogos con la formación de grupos.

 

Uno de los aportes más valiosos para los bailarines argentinos es la investigación que Gurquel comenzó tras su paso por Francia, sobre los principios de la biomecánica. En este sentido, fue pionero al dar a conocer un sistema para la enseñanza del ballet que no había tenido lugar jamás en la Argentina. Y empecinado como pocos, con Lederer como su musa inspiradora y su conejillo de indias, continúa hoy perfeccionando su método.

 

En diálogo con Balletin Dance, cuentan cómo fue el camino que los lanzó a esta metodología, que no deja de deparar mejoras y que dio sus frutos con la publicación de dos libros de cabecera para cualquier estudiante o docente del método: Elongación x Elongación y Tratado de la Danza Clásica. Además, la amena charla tuvo también oportunidad de repasar los proyectos de cara al 2011 con su compañía, el Grupo Gurquel-Lederer.  El puntapié inicial que despertó la curiosidad de Gurquel por la biomecánica parece salido de un cuento: por lo exótico y porque, además, detrás de esa anécdota hay una historia de amor. Los maestros habían llegado a tomar una de las últimas clases que diera Boris Kniaseff, creador del método “barre à terre” y quedaron maravillados. Pero fue en una particular gira por África, sin demasiadas funciones ni oportunidad de salir del hotel -porque en esa época había ciertas restricciones para que las mujeres deambularan por el territorio- donde el maestro empezó a estudiar el movimiento en el cuerpo de su mujer. A partir de ahí no detuvo su investigación para dar cuenta de la elongación como punto de partida para toda actividad física. ¿Cómo era entrenarse en Argentina cuando usted se recibió en 1946?Alfredo Gurquel: A lo bestia. Cuando se decía que teníamos que sentir los movimientos, en realidad se referían a contraer la musculatura, y así uno se lastima. Hay que pensar primero cómo hacerlo y con qué hacerlo. Entonces cambia todo. Una pierna no se levanta sin pensar en cómo sostenerla: tiene que haber una energía. Nosotros en la Argentina y en Sudamérica en general, bailamos hacia abajo. Por ejemplo, los bailarines hacen fuerza para saltar, para quedarse en el aire y para bajar. De esa forma no hay salto. ¿Esto es tradición en la enseñanza de la danza?AG: No. Lo que sucede es que muchos maestros se proponen hacer lindos pasos en las clases, pero se necesita saber enseñar. Se aprendió así y seguimos dando lo que aprendimos hace 50 años. En el resto del mundo han cambiado, se han estirado, han conseguido mejores posiciones, mayor elegancia, mayor virtuosismo técnico. Los cuerpos han cambiado y no fue porque hicieran más fuerza. El método Gurquel propone analizar el movimiento en la danza clásica, lo que excluye la posibilidad de aprendizaje por repetición o por mera imitación de una forma. Está claro que un cuerpo elongado es imprescindible para el bailarín clásico, pero esta elongación debe estar sometida a un puntilloso conocimiento sobre el movimiento, y el modo de generarlo. ¿Cómo lo recibieron los bailarines cuando trajeron el método a Argentina?AG: Hubo unas reticencias terribles.Juana Lederer: Veníamos de paso y Otto Werberg le dio la oportunidad al maestro de dictar clases en su estudio, hasta que volviéramos a Europa. Ya habíamos experimentado el sistema con mucho éxito, aunque él continúa investigando hasta ahora. Durante esos meses, como un milagro, se llenó la clase. Cuando volvimos definitivamente a Argentina ya nos dedicamos exclusivamente a la enseñanza. Sin embargo todavía hoy hay mucha resistencia. Se trata de un sistema de enseñanza sin agresión: uno nunca sabe lo que puede descubrir de un cuerpo. Eso es muy importante en la docencia. ¿Qué es lo más importante a tener en cuenta para aplicar su método?AG: El maestro tiene que saber anatomía, biomecánica, porque está trabajando con un cuerpo humano. No es cuestión de elongar porque sí, o sólo a través de forzar la musculatura (que podría ocasionar caídas, torceduras, esguinces). Entre otras cosas, la elongación tiene su duración, hay que llegar hasta un punto determinado para que no se transforme en una contracción, por ejemplo si uno lo hiciera más cantidad de veces o más tiempo del necesario el cuerpo podría lastimarse. LibrosAG: Vengo escribiendo desde hace mucho, para plasmar la idea del método que apunta a no hacer por hacer, sino saber con qué y cómo se hace. Cuando uno comprende esta manera de moverse, se adquiere otra forma en la danza. Y sigo escribiendo. Ahora tengo menos tiempo por el grupo de ballet, pero en el verano espero avanzar en una serie de proyectos nuevos. ¿Con qué dificultades se enfrentan al llevar adelante un grupo independiente de danza clásica?JL: Es muy difícil producir un elenco de ballet clásico. El grupo Gurquel-Lederer es poco convencional porque no hacemos muchas obras de repertorio, sino que intentamos atraer a un público que tenga variedad de gustos. Es muy complejo, por el tema económico, los bailarines que lo integran tienen cubiertas las clases y el vestuario, pero todavía trabajan sin cobrar un sueldo. Este año hicimos muchas funciones en el Teatro Empire, dos presentaciones por mes, con obras de diferentes coreógrafos. Estamos haciendo una nueva convocatoria para sumar bailarines este mes. Tenemos confirmada la temporada 2011. Queremos seguir adelante.

AG: Es una maravilla, trabajamos mucho, pero los bailarines también se divierten y están contentos. Todos se quedan, porque quieren estar. Estamos llenos de sorpresas, con gente que tiene muchas ganas de bailar. Aunque todo esto nos cuesta mucho, porque solventar las funciones es un gasto grande, es una gran satisfacción.

 ¿Qué expectativas tienen para el futuro?

JL: Me encantaría que existieran muchos lugares que pudieran dictar el método Gurquel, con su supervisión, como garantía de que su técnica se ofrece responsablemente. Todos los días el maestro tiene algo para enseñarme. Y quisiera que aunque no estemos acá el día de mañana, hayamos dejado algo para el futuro.


 
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