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jueves, 11 de noviembre de 2010

15 años de Tendencias

Por Román Ghilotti

 

Se celebró en la ciudad de Mendoza el XV Festival de Danza de Nuevas Tendencias organizado por la Cía. El Árbol Danza Teatro, C.I.U.Mza. y CoCoA Mendoza

 

Entre el 1 y el 3 de octubre, Vilma Rúpolo, Alejandra Tillar, Alejandra Peralta y Noelia Torres llevaron adelante la realización del evento que reunió obras de danza en espacios públicos, en sala, video danza, la presentación de un libro, dos mesas de encuentro y debate y un seminario.

 

En diversos puntos callejeros de la ciudad, como también en parques y paseos, las compañías Malakadura, Otro Ojo, El Árbol, CuerpoCon Texto, el C.I.U.Mza. (colectivodeintervencionesurbanasenmendoza) y algunos artistas independientes realizaron diversas performances caracterizadas por juegos de índole teatral, dancística y circense. Algunas como breves acting que ponían el acento en una mirada distinta sobre el paisaje urbano y las conductas y hábitos que en él se practican, desde un simple detenerse a tomar sol a críticas con humor. También se incluyeron factores de sorpresa, como el desmayo de numerosos participantes inesperadamente en la peatonal, o el simple hecho de que algo se iniciaba repentinamente y también de sopetón terminaba. En otros casos, con mayor elaboración estilística, y con anuncios, momentos más decididamente de circo, con malabares y trabajos aéreos con sogas y telas, o bien tránsitos críticos puestos en danza expresiva, como el caso de Por las Ramas (Malakadura), que presentó a sus performers ataviadas de basura, por cierto plástica y vistosa, emergiendo de acequias e invadiendo un árbol.

 

En sala, los espectáculos fueron mostrados en el Teatro Independencia.

 

El sábado 2 fue el turno de obras de Buenos Aires: Domingo de Eleonora Comelli y La Idea Fija de Pablo Rotemberg.

 

En Domingo Comelli dio paso a un cruce ficcional entre una perspectiva de índole testimonial y otra de corte esteticista. En la pieza, una mujer mayor (María Teresa Vlk, abuela de Comelli), daba inicio con su presencia, mientras el público entraba en la sala, a una temporalidad instalada en el recuerdo. Creación de un ámbito de memoria, y con recursos que reproducen zonas de cotidianeidades virtualmente presentes y pasadas (un rincón de una cocina, una heladera, un sillón, un perchero, una radio), la mujer cantó unas estrofas de un bolero y de allí en más se dio paso a la irrupción de personajes y transformaciones como surgidas de un álbum fotográfico. Los otros intérpretes (Débora Longobardi, Matías Etcheverry y Matías Barbero) desplegaron secuencias de diversas técnicas, acciones teatralizadas, reasumiendo fragmentos de historias que venían a cuento en algunos parlamentos. Una impecable ejecución en cada tramo de la pieza construyó un continuo de recuerdos encadenados hasta el final en que los cuatro se funden en una última imagen en quietud, fotográfica.

 

Rotemberg se dedicó a revisar lo que “la idea fija” más popular trae a mientes: genitalidad inmediata. Con una impronta rítmica rápida y marcada en la mayor parte de sus cuadros, La Idea Fija expuso dinámicas de cuerpos exacerbándose en busca de satisfacciones eróticas de coito o masturbatorias. Una muy buena respuesta kinética en los intérpretes (Alfonso Barón, Rosaura García, Vanina García, Juan González, Mariano Kodner y Diego Mauriño), conjugada con un vestuario que combinaba la desnudez con atavíos al borde de lo sadomasoquista y otros con toques ingenuos (Gabriela A. Fernández), dieron lugar a que se expusieran actos, secuencias y gesticulaciones que recreaban iniciativas en principio discretas, pasibles de ser vividas por cualquiera, y que se llevaban, en su misma mecánica repetitiva, a exageraciones que mezclaban humor y desesperación. Sólo hacia el final una nota relativa a modos más cercanos a la ternura dio un contraste al continuo agitarse de deseos obsesivos y de cuerpos ciegos a lo que no sea perseguir su satisfacción genital.

 

El domingo 3 la propuesta ubicó a las obras locales.

 

El Ballet Contemporáneo de la ciudad de Mendoza abrió la velada con Lo Que el Amor Revela, con dirección de Valentina Fusari y coreografía de Lucía Fusari. Encuentros, reuniones, abandonos y separaciones, en un espacio ocupado por bailarines y sillones, y con música de Beethoven, expusieron un prolijo trabajo coreográfico, en lenguaje contemporáneo, para la primera obra de este nuevo grupo de la ciudad, integrado por María Ignacia Conalbi, Nadya Fernández, Priscila Resca, Paula Peiretti, Ximena Da Costa, Matías Figueroa, Dante Quevedo y Alfredo Tejada.

 

Luego se vio Urbanas, por el Colectivo Rojo Libre, con dirección de Alejandra Tillar. La obra, tematizando la vida urbana, con sus exigencias de productividad y sus urgencias en diversos órdenes, hizo una suerte de fresco plural en el que las intérpretes (Alejandra Zícaro, Alicia Motta, Carla Ventimiglia, Carolina Correa, Carolina Mocayar, Cristina Moreno, Fabiana Paisani, Mariana Chirino y Romina Farías) atravesaban una jornada completa. Con sutileza y potencia en su manejo expresivo, sintetizaron aquellos aspectos que desembocan en la pérdida silenciosa provocada por los ajetreos cotidianos.

 

Un fragmento de Condición Vegetal, creación colectiva de Otro Ojo, puso en juego formas dentro del teatro danza con una dramaturgia de lo involuntario, por ello asociable en parte a lo vegetal, de sesgo entre naif y comic, muy bien resuelta por Santiago Centeno y Soledad Soria.

 

Y cerró la Cía. El Árbol, con dirección de Vilma Rúpolo, con dos trabajos: La Flor y el Sillón un fragmento de Aria, interpretado por Priscila Resca, Francisco Molina y Mario Quevedo, que signó un contundente cuadro en términos de ejecución: notables fueron tanto los manejos corporales técnicos como las imágenes que perfilaron entre lo teatral y el baile. Y por último Tras los Cristales de Alegres Ventanales, una obra a modo de festejo por el nuevo espacio de la agrupación: La Casa del Árbol. En un continuo de fiesta y divertimento, con infaltables juegos de borrachos, de seducciones y humoradas, con reminiscencias de una poética popular y urbana, a los intérpretes anteriores se sumaron Marcela Nadal, Carolina Gutiérrez, Laura Morales Rúpolo, Fabiana Paisani, Romina Farías, Verónica Scerra, Hugo Marsala, Cristian Yago Lucero, Francisco Álvarez, Maximiliano Cortés y Mario Ruarte.

 

Nuevas Tendencias había comenzado en la plaza San Martín, en la Carpa Feria del Libro, el viernes 1 con la presentación del libro Artes Cruzadas -  Festival de Danza de Nuevas Tendencias 15 años, recordatorio de toda la vida transcurrida del festival. En esa oportunidad Tamia Guayasamín presentó su obra Danzadensa (ver Diez Cruces en este mismo número) y una síntesis del Festival de Videodanza de Ecuador (ediciones 2009 y 2010). También se vieron ese viernes dos videos danza más: Corazón Siempre Resiste de Guadalupe Guerrero (Córdoba) y Verónica de Alberto Ábrego (Mendoza).

 

Otras actividades fueron dos mesas debate, por las mañanas del sábado y el domingo, donde se dieron cita coreógrafos, organizadoras, periodistas y público para charlar sobre lo visto, y un seminario: Análisis del movimiento Laban dictado por Matías Etcheverry (Buenos Aires).


 
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