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jueves, 11 de noviembre de 2010

Impronta Española

Por Mariana Fernández Camacho

En el marco del segundo Festival Nacional de Danza Española, la prestigiosa profesora Mariló Uguet visitó la Argentina para dictar una conferencia y clases magistrales a los participantes del evento

Del 24 al 26 de septiembre se realizó la segunda edición del Festival Nacional de Danza Española en el Centro Cultural Borges. Organizado por la profesora y coreógrafa Sibila Miatello y su Ballet Al-Ándalus, artistas y escuelas de todo el país se reunieron para difundir el patrimonio cultural de la danza española en sus cuatro variantes: flamenco, escuela bolera, folklore y danza estilizada. Así, durante tres días la ciudad de Buenos Aires fue sede de espectáculos de alto nivel artístico, con los mejores cantaores, guitarristas y bailaores argentinos.

Una de las atracciones del Festival fue la presencia de la española Mariló Uguet, jefa del Departamento de Danza Española del Real Conservatorio de Danza de Madrid y discípula de la gran maestra Mariemma. Invitada por segundo año consecutivo, Mariló acercó su experiencia en la formación de alumnos y dictó clases magistrales de las diferentes técnicas y estilos de la danza española. Entretanto, dialogó con Balletin Dance:

¿Cuál es el objetivo de los Festivales?

Engrandecer la danza española. Y estos intercambios me parecen espectaculares. He notado un gran cambio en comparación con la experiencia del año pasado. Se nota que las maestras de las provincias han estado comunicándose entre ellas y ya no se sienten solas. Me encanta que el festival no sea una competición, sino un punto de encuentro. Ha venido mucha gente entusiasmada y me llevo una sensación muy gratificante.

 

¿Cómo califica el nivel de nuestro país?

Con las clases que Sibila dicta en el interior, está subiendo el nivel de la danza. Además, se conocen los del norte, con los del sur y los del centro y eso es una riqueza, porque se intercambian conocimientos. Sibila hace un esfuerzo enorme. Aquí he visto una actividad constante y las niñas dejan la piel en todas las clases. Pero si contaran con apoyo podrían hacer una escuela con más horarios, se podrían tomar más clases de danza clásica, también sería fundamental empezar con niños. Pero eso es dificilísimo de mantener sin ayuda, y creo que vale la pena.

El legado de la gran Mariemma

En alguna entrevista declaró que a Mariemma le debe su particular manera de ver la danza. ¿Cuál es esa mirada?

La danza puede ser una profesión o una búsqueda de algo que no es material. Y al mismo tiempo una necesidad. Es muy espiritual. Yo siempre he sentido la danza como algo espiritual, algo muy elevado. Lo que Mariemma me ha enseñado es que los pasos pueden cambiarse, pero tienes que buscar hablar con la música, transmitir tus emociones a través de la música. Es una vivencia. Cuando bailas así, te importa el público, pero no, porque es como si estuvieras en contacto con la naturaleza, con Dios o con algo trascendental. Es como un vicio que no puedes dejar.

 

¿Qué legado le dejó Mariemma a la danza?

Fue una trabajadora incesante, que vivía por y para la danza, defendiendo el mundo de la danza. Le daba igual luchar con los políticos, si tenía que “leerles la cartilla”, lo hacía. A nivel de los estudios de danza, hay un antes y un después de Mariemma. Antiguamente los bailarines se instruían en la escuela bolera, o en folklore o en flamenco, pero no había un mismo sitio donde los alumnos pudieran formarse como bailarines completos. En 1969, Mariemma consiguió que en el conservatorio tuvieran las cuatro formas.

 

Mariló se emociona cuando habla de Mariemma, porque fue su amiga del alma, su gran maestra: “Era una persona muy musical y muy creativa, y compartíamos la misma sensación musical de las cosas. Aprendí mucho con ella. Por ejemplo, me sorprendía con algo nuevo todos los días y yo creo que la posibilidad de sorprender indica una capacidad de inteligencia muy grande”.

 

Las cuatro formas básicas  

Existen dudas sobre las diferentes escuelas de danza española.

Hay tres formas: el folklore, que tiene raíz popular; la escuela bolera, que tiene un código; y el flamenco, que es el que todo el mundo conoce. De esas tres formas surge una cuarta: la danza estilizada, que comienza con Antonia Mercé e incluye varias cosas para hacer un lenguaje nuevo y diferente. Por ejemplo, la Farruca del Molinero es una farruca, un baile flamenco, pero se ha hecho una estilización de esa música popular con un lenguaje universal. Esto también ocurre en el tango: tienes al tango normal y también tienes a Piazzolla.

 

Pero a pesar de las diferencias, ¿se puede decir que los bailes comparten una misma raíz?

Sí, claro, el carácter español está impreso en todo. Eso les digo a las niñas en las clases, que no se fijen en los pasos porque yo voy a estar muy poco tiempo y cualquier persona tiene obligación de saber los pasos. Lo importante es la forma y el carácter que le doy. Yo no sé explicar cuál es el carácter español, no es tan fácil, lo tengo dentro de mí: son los acentos, los cambios de dinámica, poder sorprender. Estar siempre muy elegante y muy sobrio, y en un momento determinado recortar el movimiento y entrar por otro lado. Como somos nosotros. La impronta española está en todo.


 
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