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lunes, 11 de octubre de 2010

Entrevista exclusiva a Alicia Alonso

Nueve Décadas

Por Agustina Llumá y Martín Goyburu

 

2010: Año Alicia Alonso proclamado por el Ministerio de Cultura de la República de Cuba, vigésima segunda edición del Festival Internacional de Ballet de La Habana (del 28 de octubre al 7 de noviembre) y cumpleaños número 90 (21 de diciembre) de la etoile

 

En entrevista exclusiva con Balletin Dance, Alicia Alonso, una de las más importantes bailarinas de la historia repasa algunos aspectos fundamentales de su trayectoria.

 

Con motivo de su cumpleaños número 90, la gran bailarina cubana ha recibido cantidad de importantes reconocimientos en todo el planeta este año, además se deduce que el festejo en diciembre de este año en La Habana será encantador. Es que a Alicia Alonso siempre le ha gustado celebrar sus cumpleaños. “Armo tremendo escándalo -señaló hace un tiempo en entrevista a Luis Báez-. Me encanta que me celebren los cumpleaños porque estoy viva”.

 

Para los extranjeros, habrá posibilidad de adentrarse en este especial mundo del ballet cubano, del 28 de octubre al 7 de noviembre cuando se realice el Festival Internacional de Ballet de La Habana, cita imperdible bianual para artistas y espectadores. Con cantidad de invitados extranjeros y eventos alusivos, una de las mayores expectativas se centra en las actuaciones del American Ballet Theatre y de un grupo de figuras del New York City Ballet (antiguo Ballet Caravan), por haber sido las compañías en las que Alicia Alonso se consolidó a la categoría de estrella mundial.

 

Hija de Antonio Martínez Arredondo y Ernestina del Hoyo Lugo, su nombre de nacimiento es Alicia Ernestina de la Caridad del Cobre. Fue en Estados Unidos donde se acostumbra a nombrar a las mujeres por el apellido de casadas donde saltó a la fama como Alicia Alonso. “Además, Martínez del Hoyo es muy largo, no es comercial, no es musical” explicó la propia bailarina a Báez.

 

Si algo no puede dudarse es la obstinación y perseverancia de Alicia Alonso, quien desde muy temprano, ha escuchado consejos de profesionales de todo tipo, indicando que no debía ni podría bailar, sin embargo, fuera de toda predicción, su carrera sobre el escenario ha sido una de las más largas, completas y exitosas. Y como ella misma explicó, no todo ha sido color de rosa.

 

A los 12 años, comenzó a dictar clases de ballet a tres niñas ricas de la capital isleña y desde entonces su vida transcurrió por y para el mundo del ballet. Bailarina, maestra y coreógrafa, continúa al frente del Ballet Nacional de Cuba con el cual ha realizado increíbles acciones de difusión, preservación y creación, tareas que hoy se enmarcan bajo el nombre de gestión cultural.

 

Su voluntad es sin dudas, su mayor virtud. Su optimismo está siempre marcado por el realismo. Su más importante crítica es su conciencia. La disciplina la mantuvo a la cabeza de este emprendimiento nacional, una mujer que dedica las 24 hs del día al BNC, sin tomarse vacaciones, aprovechando cada minuto y cada experiencia para trasladarla a la danza.

 

“Yo no soy bailarina para ser alguien. Bailo porque me gusta. Lo que yo hago no es para ser alguien. Es una necesidad para vivir. Tengo necesidad de existir. Lo que nunca quisiera que se dijera es que no soy útil. Me gusta mucho la vida y para mí la vida es bailar. Bailo, luego existo”, señaló en aquella oportunidad.

 

Balletin Dance. ¿Cómo logró que el pueblo cubano tenga tal pasión por el ballet?

Alicia Alonso. El baile es una expresión instintiva de los cubanos, forma parte de nuestra idiosincrasia nacional. Esto se encuentra en nuestro folklore, en los bailes populares. El trabajo que hemos hecho, fue llevar ese impulso natural a una disciplina técnica y estilística, dentro de un lenguaje teatral. Luego tratar de que el arte del ballet llegara a todos los sectores sociales. Con la Revolución pudimos hacerlo a gran escala, y además, desarrollamos durante años un trabajo de captación de nuevos públicos, con charlas demostrativas en centros de trabajo, escuelas, y hasta en unidades militares. Los resultados están a la vista. Se ha logrado el gusto popular por el ballet, que puede usted constatar en cualquier sector del país.

 

De sus encuentros con Fidel Castro, guarda la Alonso gratos recuerdos. La primera oportunidad luego del triunfo de la Revolución cuando “conversamos de ballet, de lo que podía hacerse, de cómo debía desarrollarse. Me dijo que teníamos todo el respaldo del gobierno revolucionario”, recordó junto a Báez. Y al poco tiempo realizaban su primera gira por América Latina como embajada cultural, que en particular en la Argentina absorbió cantidad de bailarines para los inicios del Ballet Nacional de Cuba, oficializado en 1960.

 

Durante quince años tuvo Alicia Alonso, prohibida la entrada a los Estados Unidos, desde 1960, a pesar del éxito que había allí consolidado como bailarina. Era la más cotizada en ese momento, como señaló la propia bailarina. “No solo era dinero, sino también publicidad, prestigio desde el punto de vista artístico. Todo el aparato publicitario estaba a mi servicio como figura artística de primerísima calidad”. Fueron varias las oportunidades en que el país del norte la presionó por cuestiones referidas a la Revolución encabezada por Fidel Castro. “Me plantearon que me daban la visa si me quedaba a vivir en los Estados Unidos, con la advertencia de que si regresaba a Cuba, no me volverían a dar visa de entrada. Mi respuesta fue un tajante no”.

 

BD. ¿Cuáles fueron los momentos más difíciles en su carrera? ¿Y los más gratificantes?

AA. Mis problemas visuales, que comienzan muy tempranamente en mi carrera, y con pronósticos terribles. Cuando los médicos intentaron que no bailara más, lo cual nunca acepté. Los momentos gratificantes han sido muchos, por suerte. Me sería difícil enumerarlos, y mucho más, establecer categorías entre ellos. Constatar que logramos establecer una de las grandes compañías de ballet a escala mundial, y que nuestro pueblo ama al ballet y a sus artistas, es sin dudas algo que nos hace felices.

 

En efecto las complicaciones que Alicia Alonso tuvo que enfrentar desde temprano referidas a su visión fueron un punto neurálgico en su actividad. Ambos ojos sufrieron desprendimiento de retina y múltiples operaciones, que terminaron por costarle la vista. En 1941, tuvo que hacer reposo absoluto luego de una de sus operaciones. A pesar de los pronósticos, ella aseguró que al año estaría bailando nuevamente, y así fue. De más está explicar lo que significa para una bailarina tener que permanecer inmóvil durante tanto tiempo. Finalmente cuando pudo volver a levantarse tuvo que aprender a caminar desde cero.

 

Alicia Alonso bailó sin ver durante muchos años. Como la pérdida de visión se produjo lentamente fue supliéndolo con ejercicios y una especial forma de bailar, adaptándose. En escena utilizaba diferentes métodos para guiarse, como luces más fuertes o de distintos colores ubicadas estratégicamente. El público no se dio cuenta de su ceguera, aunque bailaba de forma diferente, como ella misma explicó en la misma entrevista citada anteriormente: “Mis movimientos eran redondos, un poquito más lentos. Convertí en algo positivo todo eso. El baile cogió cierta fragilidad de cámara lenta, sin ser cámara lenta”.

 

BD. ¿Por qué cree usted que los bailarines del BNC abandonan la compañía? ¿el bailarín es un ser nómade?

AA. En todas las agrupaciones dancísticas del mundo hay bailarines que dejan la compañía, por diversos motivos. Es curioso, que cuando se trata del Ballet Nacional de Cuba, esto causa en algunos medios un efecto especial, y se especula con un sinnúmero de posibles razones. En primer lugar, el número de bailarines que dejan nuestra compañía es mínimo, insignificante en relación con los que se quedan en ella. En cierta forma, la preocupación por los que no se van nos halaga, pues quiere decir que sienten que el Ballet Nacional de Cuba es algo importante, que merece una fidelidad, una entrega. Las motivaciones de los que se van son muy diversas: cuestiones personales, fantasías sobre realizaciones individuales de manera personal dentro de un sistema internacional de estrellas, ambiciones económicas desmedidas, equivocación sobre el verdadero alcance de sus cualidades artísticas individuales, etc. En realidad los formamos desde pequeños, les ofrecemos una compañía con un amplio repertorio con la que actúan en los grandes teatros del mundo. Y a veces algunos prefieren ir a vender en otra parte lo que aquí se les dio con generosidad y amor. Pero la mayoría es fiel a la compañía, a su historia y su continuidad.

 

BD. En cada Festival los extranjeros podemos observar a nuevos intérpretes, siempre perfectamente preparados. ¿Cómo trabaja la escuela cubana de ballet hoy?

AA. El trabajo de la Escuela no cesa, y la incorporación de nuevos alumnos suele ser masiva. Eso es notable en los varones, sobre todo si lo comparamos con lo que sucede en otros países.

 

Tenemos muchos buenos maestros, la mayoría de los cuales proceden de las filas de la misma compañía. Algunos empiezan su trabajo docente, aún antes de dejar de bailar. Además, la Escuela Nacional de Ballet incluye la carrera profesoral, y también ofrecemos cursos especiales de metodología de la escuela cubana de ballet.

 

BD. Si hoy (2010) tuviera que elegir una compañía que no sea el BNC para sumarse a sus filas ¿cuál sería y por qué?

AA. Nunca se me ha ocurrido plantearme esa alternativa. Existen buenas compañías en distintos lugares, y cada una con su personalidad y su interés. Por otra parte estoy en el que es, sin lugar a dudas, mi lugar. Para formar buenos bailarines es importante un gran trabajo de captación, para que no se pierdan talentos. Una selección rigurosa, y que los profesores de los primeros años sean de una calidad óptima. Hay que educar a los bailarines no sólo en la pura técnica (que es importantísima), sino en su concepto, su estética. De nada sirve una brillante mecánica técnica si no se usa artísticamente para expresar estilos, personajes, sensibilidad artística, y esta conciencia hay que crearla desde el comienzo.

 

BD. ¿Cuáles son y fueron sus amigos del alma?

AA. He sido y soy muy dichosa en ese sentido, tuve y tengo grandes amigos. Tengo una alta valoración de la amistad. Es una de las expresiones más puras y elevadas del amor.

 

BD. ¿Cómo es Alicia Alonso como amiga? ¿Cómo es como directora?

AA. Como amiga, infiera usted como soy de mi respuesta anterior. Como directora, no me corresponde a mí opinar. De todas formas, le advierto que no es fácil, ni mucho menos, complacer a todos. Hay que actuar con honestidad, y de acuerdo con principios correctos, y no preocuparse mucho del que dirán.

 

BD. ¿Quién podrá sucederla con eficacia en esta ardua tarea de dirigir el BNC? ¿O tal vez sea necesario un equipo de varias personas para realizar sus funciones?

AA. Si está usted pensando en mi posible retiro, sepa que pienso vivir no menos de 200 años y trabajar hasta los 199. A mi alrededor hay muchas personas de gran capacidad que me ayudan a dirigir. Lo importante en esta tarea es el estar dispuesto a dar la vida entera, nuestras horas privilegiadas, al arte y a la compañía.

 

BD. ¿Qué lugar ocupa la Argentina en su corazón? ¿Guarda alguna amistad especial, con quiénes?

AA. No es un secreto que para mí el público argentino ha sido algo muy especial. He recibido de él en todas las épocas, expresiones de admiración y respeto que nunca puedo olvidar. Tuve una ovación de más de cuarenta minutos en el Teatro Colón hace muchos años, que están entre mis records personales. Allí tuve y tengo grandes amigos, y no sólo en el campo de la danza. De los que ya no están, recuerdo entre otros a María Ruanova, Victoria García, Victorica, a Fernando Emery, a Annemarie Heinrich. Y aún presentes, a tantas figuras del Teatro Colón que trabajaron conmigo, y otros bailarines que integraron las filas del Ballet Nacional de Cuba.

 

BD. Consejo para las nuevas generaciones de bailarines

AA.¿Un consejo para las nuevas generaciones de bailarines?. Que amen la danza. Si no se trabaja este arte con amor, se siente que lo que la danza exige de nosotros es demasiado. Si se ama, nos trae la mayor felicidad a que podamos aspirar.

 

 

El traspaso de la experiencia es para Alicia Alonso fundamental. A los jóvenes, es necesario hablarles (radio, televisión y prensa impresa) de cómo enfrentarse a la vida, cómo prepararse para el futuro. No para un futuro distante sino para el día a día, para el mañana. Insistirles en la importancia del trabajo diario. Cada día es importante, no se puede volver atrás, siempre hay que ir hacia adelante. La responsabilidad de formarlos es nuestra. Ellos tienen facilidades que nosotros no tuvimos.


 
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