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sábado, 10 de julio de 2010

Provincias / Buenos Aires

 

Reinicio Sureño

Por Agustina Llumá desde Bahía Blanca

 

El Ballet del Sur enfrenta en 2010 una tarea de recomposición de la mano de Violeta Janeiro

 

Luego de algunas gestiones no del todo acertadas, el Ballet del Sur emprende este año una tarea de recomposición. Es que la institución hermana del Ballet del Teatro Argentino de La Plata, pues depende del mismo Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, ha quedado un tanto relegada por motivos cuantiosos.

 

Es cierto que la nueva estructura creada con los Organismos Artísticos del Sur (que nuclea ballet, orquesta y coro) bajo la coordinación de Sandra Reñones, busca una reorganización que facilite la tarea. Sin embargo en la práctica esto no ha sido del todo así. Lógicamente será necesario un tiempo para que el nuevo organigrama engrase sus engranajes.

 

Mientras tanto el Ballet del Sur ha sufrido a lo largo de su historia varios inconvenientes. Por un lado no tiene sede fija. Estos organismos trabajan y se presentan al público en el pintoresco y cuidado Teatro Municipal de Bahía Blanca que justamente no es provincial. La convivencia en todos estos años, no podría resultar mejor, pero eso no deja de significar que habitan una sede prestada.

 

Por otro lado, la distancia que los separa de sus padres y hermanos, se hace presente en cada una de las acciones que el Ballet intenta desarrollar. Las nuevas disposiciones en referencia a cada puesta en particular lejos de simplificar la labor, la ha complicado. Será cuestión de seguir  esmerándose para que todos los eslabones de la cadena logren ensamblarse armónicamente.

 

Y por último, la cuestión de las secciones técnicas. Lógicamente no es similar el procedimiento de iluminación, sonido ni escenografía para el montaje de un ballet que para la presentación de un concierto. Al unirse los cuerpos en OAS los técnicos han perdido su especialización (tal vez sea posible ofrecer jornadas de perfeccionamiento a cargo de sus pares platenses), para que el ballet pueda completarse.

 

Otro tema común a diferentes compañías estatales, consiste en la negativa de las orquestas de acompañar las funciones de ballet. En general los reclamos de los músicos son variopintos, la incomodidad de los fosos, o bien porque no están acondicionados, o simplemente porque menosprecian la tarea cuando se realiza bajo el escenario. Nada se compara a una función interpretada por ballet y orquesta en vivo. Y la existencia de OAS hace pensar que la orquesta y el ballet deben convivir para ofrecer un espectáculo integral. El público estará agradecido, y los artistas también.

  

Así este año, a modo de coordinadora artística Violeta Janeiro regresa al Sur. Su misión puntual fue configurar una temporada 2010, tomando en cuenta las nuevas estructuras, con mudanza de las áreas administrativas, prensa y comunicación, y relaciones públicas, a un ámbito alejado del teatro, el prácticamente nulo presupuesto, y el desánimo de los bailarines causado entre otros motivos por una sensación de aislamiento.

 

Es que verdaderamente, ni un sólo funcionario de la capital provincial se ha acercado a ver de qué se trata el trabajo sureño. Aunque Reñones sea su nexo, nunca es igual recibir un informe escrito que ver con los propios ojos el arduo trabajo que implica cada puesta en escena y la profesionalidad con la que se trabaja.

 

Otro de los problemas ocurridos en estos últimos años ha sido, la desidia con la que los integrantes del elenco han trabajado. Con o sin razones y/o culpables, esto sí o sí los llevó -sobre todo a los integrantes masculinos-, a descuidar su entrenamiento.

  

Por todo esto, la terea por delante que deberá enfrentar la dirección será la de recomenzar, volver a poner en funcionamiento a un elenco que estaba dormido, a pesar de que muchos de sus integrantes hubiesen continuado con sus funciones. Esto significa reencontrarse con el montaje de las coreografías, la preparación de estrenos, las funciones frente al público, la prueba de vestuario, las clases, los ensayos.

 

Pero no todas son malas. El Ballet del Sur se rige por las mismas disposiciones que el Ballet Argentino, los sueldos no son malos, y cuentan con la posibilidad de las jubilaciones a los 40 años (y 20 de servicio) con más del 80 por ciento móvil. Por ello el recambio generacional se da frecuentemente.

  

Con buena aceptación de los bailarines, Janeiro presentó una temporada que contempla todas las complicaciones y ventajas del Ballet del Sur. Ella cuenta en su haber con la experiencia de haber dirigido a esta misma compañía con éxito, de conocer el funcionamiento de la administración pública. Y además a esto se suma, su capacidad artística, propia de aquella generación que tanto recibió del arte de la danza en nuestro país. Conocimiento, capacidad y talento.

 

Este año comenzó con un programa mixto integrado por una obra neoclásica, una contemporánea y una clásica, con tres repartos y un asistente local para cada una. Natalia Gamón, Beatriz Piñeiro y Victoria Ansiaume, del mismo elenco, asisten en las coreografías y puestas de estas creaciones.

 

La presentación de abril se repitió el mes pasado, pues el público local estaba ávido de ballet, y así lo hizo notar, con el teatro lleno en su capacidad y eufóricos aplausos.

 

La función a la que asistió esta cronista en junio, se integró con Opus 64 de Ricardo Alfonso, un coreógrafo santafesino que ya tiene sus antecedentes con el Ballet del Sur, El Carnaval de los Animales del talentoso Oscar Araiz y la magnífica Carmen de Alberto Alonso.

 

La primera de base clásica, pensada exactamente para una compañía clásica, mostró claramente que los bailarines deben trabajar mucho más para recobrar las líneas que el ballet académico requiere. La segunda propuesta descubrió a un elenco de alta expresividad, la obra apta para público infantil, es mucho más profunda de lo que parece a simple y primera vista. Excelente fue la actuación del presentador Milo Ducó. Por último en Carmen, al elenco le faltó la composición de cada personaje, con algunos desaciertos también a nivel rítmico, y la falta de continuidad argumental.

 

 

Las necesidades están planteadas, las carencias identificadas, y la disposición por parte de todo el equipo que conforma al Ballet del Sur mira hacia la resolución de las dificultades. El trabajo que demandará la puesta a punto no asusta, sino que alienta, y con ese estímulo los bailarines, maestros y directivos vienen preparando desde abril los nuevos proyectos: La Fille Mal Gardée en julio y el siguiente programa Araiz en agosto.

 

Con coreografía de Ricardo Alfonso, el Ballet del Sur estrena este mes La Fille Mal Gardée, en versión integral, sobre música de Ferdinand Hérold. Una de las más antiguas historias coreográficas, que se estrenó en el Teatro de Bordeaux el 1º de julio de 1789 con libreto y coreografía de Jean Dauberval, y causó revuelo popular por lo atrevido de su guión. Desde entonces, se realizaron cantidad de variantes, coreográficas y musicales, con el correr de los años.

 

La versión de Ricardo Alfonso fue estrenada por la Escuela Nacional de Danza de Montevideo (Uruguay) en el Auditorio del SODRE en 2001, protagonizada por la entonces alumna María Riccetto (Lise), Javier Pérez (Colas) y Serguei Grigorovich (Simone).

 


 
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