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jueves, 11 de marzo de 2010

Cultura Animista

Por Alicia Muñoz 

 

Radicado en Francia, el argentino Miguel Angel Ganiko visitó la Argentina este verano, para dictar cursos en escuelas públicas y estudios privados 

 

La estancia en nuestro país del especialista en danza butoh, Miguel Angel Ganiko, resultó prolífica, “dicté talleres que se originaron espontáneamente, organizados algunos por la Escuela de Danzas Jorge Donn y el Centro Polivalente de Arte de Luis Guillón y otros en estudios privados” señaló el artista a Balletin Dance. “Las experiencias con las escuelas me produjo mucho placer, porque el trabajo de interioridad que lograron esos adolescentes, cuya preparación (folklore, danza clásica, etc) está totalmente alejada del sentido del butoh, sobrepasó mis expectativas”. En todos los casos “se logró transitar por experiencias intensas, que generan el movimiento desde otra dimensión”.

 

Ganiko, conocido como Magy, se inició en la danza butoh al conocer a Kazuo Ohno en el Teatro General San Martín de Buenos Aires. Recuerda que entonces, él dijo “que hacer Butoh, significaba danzar el propio universo, esto me llevó a viajar a Japón, donde durante siete años estudié y bailé”.  Poco tiempo después, el bailarín comenzó a trabajar sus propias obras, como solista, presentando sus espectáculos en el sur de Japón. Ya en 1997, “con el auspicio de la Fundación Japón y del distrito metropolitano de Tokio, realizamos un proyecto entre Japón y Argentina, presentando el espectáculo de video danza Reflejos en el Agua”.

 

Es posible que su compenetración con el espíritu de la danza butoh surja por ser hijo de japoneses. “Tal vez en algo sí, porque mis padres vienen de la cultura okinawense (Sur del Japón), que es una cultura animista. La danza butoh trabaja mucho en ese sentido, en el que cada elemento tiene un espíritu. Inclusive cuando era niño yo pensaba que los objetos tenían espíritu, es más, estaba convencido que venía de otro planeta y me sentía como materia cósmica. Creo que el terreno estaba abonado para que yo llegara a esta danza.

 

Utaki, su último proyecto, surgió cuando fue invitado a Okinawa para la inauguración del Museo Contemporáneo. “Allí conocí a un grupo de personas que me hablaron sobre los lugares sagrados, que son recintos que la naturaleza ha formado, que tanto podría ser un árbol como un conjunto de piedras que generan una energía especial. Mi encuentro con el videasta Fred Périé fue fundamental, porque ambos queríamos que el video se integrara a la danza de una manera imperceptible para el público, y lo logramos porque éste tenía una sensación de algo distinto pero no podía establecer su origen.

 

Para aclarar la obra, baste citar lo que ha señalado la prensa de Utaki “…Magy Ganiko se convierte en apóstol sobre las trazas de lo sagrado. Y agrega a su exploración danzada, imágenes de video en un espacio de experimentación para realizar una alquimia entre los cruzamientos de estilos y de lenguajes artísticos: él mezcla danza contemporánea, danza japonesa butoh, teatro, expresionismo barroco, kitsch y video. Una combinación que corresponde a su mestizaje de culturas”.

 

“…Acercándose al público, evolucionando cerca de ellos o sobre la escena, él ha ofrecido su intimidad en una coreografía sorprendente, mezclando minimalismo y barroco latino … una bella alianza.” 

 

Como docente ¿Cuál es el objetivo que se plantea con los alumnos?

“Lo fundamental es que el alumno realice una experiencia más allá de la técnica. Intento evitar enseñar butoh. Trato de sacarlos de esa convención de que vienen a aprender una técnica, para que puedan llevarse una experiencia.

 

No me posiciono como maestro porque entiendo que el maestro está en cada uno de nosotros. Me coloco en el lugar de un guía para llevarlos por su selva interior, agudizando la mirada. Después de sumergirse en este mundo, se les hace difícil a los alumnos poder crear desde un lugar más convencional”. A su regreso a Francia, Ganiko continuará con la preparación del espectáculo Mu, que literalmente significa vacío, y Dance Box una obra para presentar en un Festival junto a un trío de música y poesía.

 

“En julio participaré en el Festival de Butoh en París y planeo volver a mitad de año a Argentina, para generar un proyecto en Buenos Aires y en el interior del país. Estoy estableciendo los vínculos para un intercambio entre la Universidad de Lille 3 y el Instituto Universitario de Arte (IUNA).  


 
 
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