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jueves, 10 de diciembre de 2009


Mendoza

 

Vida 2.0 al ritmo vertiginoso de la salsa

Por Carlos Bevilacqua desde Mendoza

Además de revelar una impactante movida en torno al género caribeño, el Congreso Internacional de Salsa y la Semana Salsera, celebrados en Mendoza el mes pasado, nos recuerdan el poder transformador de la danza.

   

Hay una vida común, una vida que parece la más normal y lógica, hasta que uno descubre las bondades del baile, ya no como espectador, sino como protagonista. A partir de entonces, uno empieza a experimentar otro tipo de vida, más sana y más estimulante, algo así como una versión 2.0 de la vida. La descripta es una realidad que muchos de los lectores conocerán de primera mano y que se percibe a flor de piel en eventos como el 8º Congreso Internacional de Salsa y la Semana Salsera que lo acompañó, celebrados en la ciudad de Mendoza del 1º al 8 de noviembre. Esa energía positiva que genera la danza se respiró en los talleres, shows, competencias y bailes sociales del encuentro, concretado gracias a la esmerada organización de la bailarina Silvana Cascardo al frente de una decena de colaboradores.

 

La Semana Salsera arrancó el domingo 1º con un show de baile, música en vivo y clase masiva en la plaza principal de Godoy Cruz, una de las tres unidades en que está dividido el Gran Mendoza. Los dos días siguientes se proyectaron dos películas relacionadas con el mundo de la salsa: El Cantante (sobre la vida de Héctor Lavoe) y Los Reyes del Mambo (con Antonio Banderas), ambas en el microcine Eisenchlas de la municipalidad de Mendoza.

 

El miércoles por la noche, la temperatura de los cuerpos empezó a subir con la llegada de la salsa, por primera vez, a la Plaza Independencia, la principal de la capital mendocina. Allí, con el fondo de las aguas de una fuente, las copas de añosos árboles, un enorme escudo de Mendoza hecho con tubos de neón y, detrás de todo, los Andes recortados entre los últimos resplandores del sol, fue que empezó a sonar Kimbara, una banda de trece músicos (en su mayoría peruanos residentes en Mendoza) que cultiva las formas salseras más reconocibles y bailables con una notable solvencia. El público, compuesto por unas seiscientas personas, pudo apreciar luego seis coreografías a cargo de profesionales y además participar, bailando en parejas, los más conocedores y siguiendo las instrucciones de una clase masiva, casi todos.

 

La jornada del jueves tuvo dos etapas. Por un lado, otras seis exhibiciones de baile y la participación masiva del público en una sesión de "aerobics coreográfico" impartida por el carismático bailarín Marcelino Yamuri. Las actividades, acompañadas por una pantalla gigante en la que se proyectaron demostraciones de bailarines profesionales, se llevaron a cabo desde las 21 en el Paseo de la Alameda, una amplia explanada arbolada paralela a la Avenida San Martín, eje de la ciudad. Por otro lado, desde la medianoche el Centro Cultural Tajamar fue sede de una noche enteramente dedicada a la bachata, género musical cadencioso, de letras románticas y más lento que la salsa propiamente dicha, pero que forma parte del espectro de géneros afines (son, merengue, chachachá, rumba y mambo, entre otros). Como danza, la bachata es particularmente sensual: los miembros de la pareja suelen tener un fuerte contacto físico desde las rodillas hasta las caras (ya sea de frente o uno detrás del otro), con un deslizamiento suave hacia los costados y movimientos de caderas. Luego de las actuaciones de los más destacados participantes del concurso Bachateros en pista 2009, se realizó otro que arrojó como ganadores a Gimena Yuste-Hernán Zeidán y a Adrián Pérez-Romina Funes. Antes y después, la mayoría de los concurrentes se dejaron llevar por el inquietante vaivén al que invita la bachata.

 

El viernes fue el primer día de talleres. Desde las 16, Silvio González dio uno sobre Mambo en dos (denominado así por un uso diferente de los ocho tiempos musicales para el paso básico), los chilenos Esteban Betancur y Karina Fernández dictaron otro sobre Casino (coreografía circular propia del estilo cubano), los también trasandinos Patrick Arellano y Amaru Pavisich se explayaron sobre el jive (uno de los ritmos latinos del ballroom) y el chachachá; como cierre, Adrián Visciglia y María Valencia transmitieron algunas nociones básicas de salsatón (fusión de salsa y reggaetón). Por la noche, la música de los DJs Mago y Leo Spina animó un concurrido baile social en el que se hicieron altos para apreciar atractivos números coreográficos, como la performance del grupo cordobés Comadreja, la fusión con tango de los mendocinos Nelson Lara y Mariángeles Serdió y la ronda de casino de la compañía chilena Ritmo Cubano. Todo ocurrió de nuevo en uno de los salones de Tajamar, un lugar agradable y bien equipado, pero que resultó chico para el público convocado.

 

El sábado fue el día de programación más nutrida. A partir del mediodía, el confortable y amplio auditorio Angel Bustelo albergó otra serie de talleres salseros que fueron desde una aproximación a ciertas danzas afro y a su tributaria la rumba (a cargo del rosarino Gustavo Pinat) hasta el panorama para principiantes y avanzados del estilo Los Angeles (visualmente más llamativo que el tradicional cubano, pero en opinión de muchos menos sabroso y menos auténtico) que dieron Adrián Visciglia y Silvana Cascardo. En esa intensa tarde, hubo también espacios para trucos aplicados a la salsa (revelados por los chilenos Emilio y Zagala), la aplicación de fundamentos de la danza clásica en el estilo Los Angeles (sugerida por Silvana Cascardo y Noelia Sarmiento), un ingenioso ejercicio de composición coreográfica diseñado por Silvio González (el director de la compañía 2x4 Mambo) y hasta para el estilo caleño y el boogaloo a través del taller dado por los colombianos Uver Marroquín y Sandra Ríos, quienes ya habían seducido al público la noche anterior con una exhibición llena de gracia y técnica siguiendo una música de ritmo frenético.

 

Por la noche, los salseros de ley convergieron con curiosos en una Noche de Gala celebrada también en el salón principal del Bustelo. Como arranque, se sucedieron sobre el escenario dos decenas de coreografías de parejas y grupos que dieron una idea de la vitalidad de la salsa en la región y en otras partes del planeta. Una de las compañías que más brilló fue 2x4 Mambo, responsable de una especie de desfile de modas bailado con el evidente oficio de cinco profesionales brillantes. A continuación, se disputó la eliminatoria Mendoza del Salsa Open, un torneo que tiene instancias similares en una veintena de ciudades argentinas, una final nacional que en 2010 se hará en Río Cuarto y una final mundial que todos los años se hace en Puerto Rico, algo así como la meca de la salsa. Resultaron elegidos Leticia Beltrán y Gabriel Salgado. El jurado, compuesto por Silvio González, Rodrigo Perazzolo y Gustavo Pinat los premió entre un total de cuatro parejas considerando ritmo, creatividad, técnica, coreografía, presencia visual y escénica e interacción dentro de la pareja. Las pistas seleccionadas por DJs especializados sirvieron de aperitivo para el plato principal en cuanto a lo musical: otra vez el ritmo irresistible de Kimbara.

 

Para el domingo los organizadores dispusieron un cierre con clase masiva, exhibiciones de profesionales y baile social en la plaza principal de Las Heras, el distrito septentrional del gran Mendoza.

 

El cine y los espectáculos al aire libre fueron actividades gratuitas, en tanto los talleres y bailes sociales se ofrecieron a tarifas muy accesibles, con atractivos paquetes promocionales.

 

En diálogo con Balletin Dance, Silvana Cascardo trazó el siguiente balance del Congreso: "Estoy muy contenta y orgullosa con todo lo que vamos logrando. Me gratifica mucho ver a la gente disfrutar en los talleres y en los bailes sociales, dándole a Mendoza un evento de nivel internacional. Trabajamos todo el año para esta semana". Y por los resultados obtenidos, no es aventurado afirmar que trabajan bien.

 

Elencos sabrosos

Además de los mencionados, entre el 4 y el 7 de noviembre animaron las reuniones del Congreso Abel y Estela, Julieta Pérez, Gabriel y Martín Salgado, Gabriel y Maru (Chile), Emilio y Zagala (ella, de Chile), Misael y Carmen, Gustavo López Godoy y María Valencia, Matías y Gisela, Emanuel y Chino y los grupos Kuba, Habana Salsa, Scrash Salsa Ballet, Compañía de Romina Olivares, Mambo Cubano, Sabroso Salsa y Clave Rumbera (Chile). En total, en los ocho días de la Semana Salsera exhibieron sus destrezas más de cien bailarines.

  

Sol, buen vino ¡y salsa!

El clima, soleado, seco y casi sin viento, dio un marco ideal para disfrutar de las calles arboladas de Mendoza en los ratos libres que dejó el Congreso, cuyo público estuvo compuesto en su gran mayoría por jóvenes. Como ocurre en tantas otras instancias de la danza, hubo en general más mujeres que varones, pero nunca en una proporción que complicara el trabajo docente o la formación de parejas durante los bailes. El nivel técnico promedio de los concurrentes fue llamativamente alto, lo cual suma un atractivo más a la tierra del sol, los vinos finos, las acequias y el viento zonda.


 
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