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miércoles, 10 de junio de 2009

Cabaret de New York

Por Agustina Llumá

 

Caravan es el nombre de un cabaret en Nueva York, que cobra vida en forma de comedia musical en el Teatro El Nacional, a pura danza, jazz, tap y swing

 

Poco antes del estreno del nuevo musical producido por Diego Romay, Balletin Dance unió a tres de sus protagonistas, Sandra Guida, Ivanna Rossi y Nicolás Armengol, para realizar una sesión fotográfica junto al coreógrafo Gustavo Wons. Los bailarines y cantantes no comparten ningún cuadro en la obra, pues las dos mujeres se disputan al muchacho en diferentes escenas.

 

Wons, residente en Nueva York desde hace años, fue el encargado de concebir la coreografía de este musical, en su segunda experiencia con la productora de Romay. Previamente “había co-coreografiado Victor-Victoria”, recordó en diálogo con esta cronista. “Esta oportunidad es un desafío muy grande, porque el espectáculo es pura coreografía”.

 

Caravan transcurre en Nueva York en los años ’40. “Narra la historia de seis personajes que van pasando por diferentes situaciones, algunas amorosas. El ámbito es un cabaret que se llama ‘Caravan’. Tenemos a Bella (Sandra Guida),la mujer fatal del cabaret, su dueña, junto a su marido Frank (Rodolfo Valss), que es un gangster. (Nicolás Armengol) Billy, una persona del interior que llega a la ciudad en busca de un futuro mejor. Después está Lucy (Ivanna Rossi), una chica que trabaja como mesera en el cabaret, con esperanzas también de pasar a una vida mejor. El Inspector que va entrelazando todas las escenas, tratando de resolver los encuentros y desencuentros que suceden (Rubén Robert). Y el Mendigo amigo de Billy deambula entre las escenas (Gustavo Monje)”.

 

“No es una comedia musical tradicional donde hay texto y además cuadros musicales, es absolutamente contada a través de la danza y las canciones. Entonces está totalmente coreografiada, desde el principio hasta el final, es como un ballet”, compuesta de tap, swing y jazz”.

 

La epoca

Para situarlo en los años ’40, Wons trabajó el estilo de la época. “Generalmente los personajes femeninos son prostitutas que trabajan en el cabaret, entonces busqué ese lenguaje para las mujeres. Los hombres mayormente son gangsters, entonces usé esa cosa oscura y masculina. Me basé en aquellas imágenes para trabajar la coreografía”.

 

“Las canciones son standards de jazz, canciones conocidas de jazz, que se eligieron de acuerdo a lo que pensábamos que iba mejor para la obra y para contar cada situación. Las letras no están traducidas de las originales, sino que están adaptadas a nuestra historia. El ochenta por ciento de las canciones, son conocidas” por el gran público.

 

Bailarines

Además de los protagonistas, el musical cuenta con un cuerpo de baile de veinte bailarines seleccionados en audiciones abiertas: “están permanentemente en el escenario, bailan todo el tiempo, no habría historia si no fuera por ellos”. En ese cuerpo actúan también reconocidos bailarines de la comedia musical argentina, como Rodrigo Cristófaro (quien además colaboró en el montaje de las coreografías de tap).

 

Wons quedó sorprendido del alto nivel de los postulantes que se presentaron en las audiciones. “Los jóvenes están cada día mejor preparados para intervenir en comedias musicales. Me sorprendí. Hay una generación nueva, que yo me perdí porque me fui a vivir a Estados Unidos. Una camada nueva de bailarines jóvenes que están muy preparados y muy entrenados. Me consta que las escuelas están en auge total, que hay muchas y que realmente los programas de comedia musical son muy buenos”.

 

El trabajo que tuvo que hacer Wons con ellos fue enseñar el estilo que pretendía.

 

El estilo personal

Mis coreografías tienen influencias de cantidad de estilos que admiro, como Fosse, y de las diferentes clases de jazz que he tomado en Nueva York y a lo largo de toda mi carrera. Es muy teatral y no es un estilo virtuosista. Pongo mucho énfasis en contar la historia, antes que en mostrar artificios, con pasos lindos o deslumbrantes. Eso lo fui aprendiendo a lo largo de mi carrera como coreógrafo, sobre todo en mi última experiencia que fue Eva [el musical basado en la vida de Evita Perón, que fue interpretado por Nacha Guevara], en el cual justamente el desafío de la coreografía era narrar la historia, que casi ni se vea que están bailando”.

 

“Trabajo mucho también los aspectos técnicos, imprescindibles para poder concentrarse en la historia que se quiere transmitir. Para ser un buen bailarín uno tiene que haber pasado por todas las técnicas, sobre todo por la clásica. Admiro la técnica y creo que es la base para toda disciplina, no sólo para la danza. Mis coreografías son técnicas”.

 

Protagonistas

El montaje de las coreografías para los roles de los bailarines protagónicos, fue personalizado. “A Sandra [Guida] la conozco desde hace mucho tiempo. Trabajamos juntos en Chicago. Entonces sé qué maneja mejor y qué necesitaba este personaje, algo que a Sandra le sale de taquito: la sensualidad, el misterio. No me costó trabajar con Sandra. Con Nico [Armengol], a quien también conozco mucho, fue un trabajo distinto porque necesitábamos mostrar que él es un recién llegado a la ciudad. Y había que mostrar el cambio, primero como alguien que no pertenece a ese lugar, que es el de afuera, hasta que a lo largo de la obra se va integrando y pasa a ser uno mas y por tanto, baila como los demás. El de Ivanna es un personaje diferente, como la persona naïf, una persona soñadora que se mueve de manera distinta a las otras chicas que en su mayor parte son prostitutas. Ivanna es lo opuesto. Gustavo Monje, el Mendigo, tampoco me costó mucho, él es un actor maravilloso, lo que le falta como bailarín lo completa como actor. Trabajar con él es muy fácil, propone mucho y está muy bien incorporado a la obra”.

 

En síntesis

Este musical, dejará a todos los amantes del jazz conformes, pues hay un poco de todo. “Tenemos desde gangsters con sombrero misterioso, hasta el número brillante de tap con bastón y galera. Sensualidad en las mujeres. Todo lo que se te pueda ocurrir en lo que hace a los diferentes climas de comedias musicales que existen”.

 

Gustavo Wons

A lo largo de los últimos tres años Wons, ha estado yendo y viniendo de Nueva York a Buenos Aires. “Sin embargo yo vivo allá, en Estados Unidos”. A su tierra natal regresa por proyectos laborales puntuales. En esos casos se queda el tiempo que resultara necesario. “Por ahora no me planteo regresar a vivir a la Argentina. Después veremos”.

 

Siendo muy joven Gustavo Wons llegó a Nueva York, merced a una beca de estudios. “Después me quedé y empecé a trabajar como bailarín, y ahora estoy empezando a foguearme como coreógrafo. Es complicado, hay mucha competencia”.

 

Wons se alejó del país en búsqueda de una formación integral en comedia musical, “Necesitaba un desafío más, estaba trabajando en Buenos Aires como bailarín, tenía un lugar, estaba feliz con ese lugar, pero necesitaba algo más, inclusive a nivel académico. Quería pasar una experiencia de formación académica de escuela donde tuviera todo, y eso estaba allá en Estados Unidos. Sin embargo, ahora eso existe en el país, afortunadamente para las generaciones de jóvenes bailarines. Tuve mi experiencia de estudio en una escuela donde tenía clases de canto, de baile, de actuación, y me quedé porque también quise probar la experiencia laboral”.

 

Sus primeras coreografías en el Norte, fueron para los impactantes musicales de Disney. “Coreografías para shows que ellos tienen en los cruceros y en los parques de diversiones”. Previamente había experimentado en los buques de la línea Caribbean, los mismos que dos veces al año se acercan hasta Buenos Aires para contratar artistas.

 

Mirada de cerca

“Me da mucho placer ver en Buenos Aires la pasión por el teatro. La gente quiere seguir haciendo teatro, la gente sigue llenando el teatro, consume teatro. Se estimula el desarrollo de los productos locales, los productores apuestan al equipo creativo nacional.

 

Otra cosa que me da mucho placer es hacer comedias escritas en la Argentina. Mis últimos dos trabajos fueron Eva y ahora Caravan: dos obras absolutamente nuestras, gestadas, escritas y elaboradas en el país, y las dos son maravillosas”.


 
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