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Ediciones 2007 - Abril 2007
martes, 10 de abril de 2007


El Jardín de la Danza

Por Diego Llumá desde Tucumán
Fotos: Santiago Rusiñol

Balletin Dance visitó la provincia de Tucumán, en el norte argentino, para asistir al estreno de Abrazada al Suelo, obra de Gustavo Lesgart interpretada por el Grupo de Danza Contemporánea oficial. Aprovechando la ocasión (23/24 de marzo pasado) este cronista se entrevistó también con el secretario de Cultura de la provincia, Mauricio Guzmán, con la directora del Ballet Oficial (clásico), Mercedes de Chazal y con la titular del conjunto contemporáneo, Patricia Sabbag

Tucumán presenta un horizonte cultural particular, de raíces profundas. La ciudad capital disfruta de una impronta universitaria inalterada desde 1913, año de la fundación de la universidad Nacional de la provincia (UNT). Desde entonces esta institución atrae a jóvenes estudiantes de las provincias vecinas, imprimiéndole al casco urbano un aire jovial y fresco.

La UNT creó en 1948 el Instituto Superior de Artes, pilar de la tradición académica de músicos, bailarines y artistas plásticos que llega hasta nuestros días. Así lo destacó Mauricio Guzmán, el secretario de Cultura de la provincia desde hace tres años. “El año ‘48 marcó un hito en la cultura tucumana”.

Al llegar a la gestión pública en 2003, Guzmán, pianista de formación, logró convencer al gobernador José Alperovich de la necesidad de tratar a la Cultura como cuestión de Estado, y así incrementar sustancialmente el presupuesto del área. En poco tiempo consiguió dar solución a obstáculos que venían de larga data. Su primer logro fue nombrar una directora para el grupo contemporáneo que estaba acéfalo (ver entrevista a Patricia Sabbag en este informe), convocar a concursos para remozar los elencos, y concretar una obra importante de apuntalamiento edilicio de las dos salas provinciales, con la incorporación de estratégicos sistemas de aire acondicionado (ver recuadro aparte), restauración de camarines, entre otros.

“Adherimos a los parámetros de política cultural del presidente Néstor Kirchner: un concepto de cultura muy abarcativo, sumamente participativo, uno de cuyos ejes principales es la inclusión social, la formación de públicos, la formación democrática y solidaria. Todos los artistas tenemos una responsabilidad en eso” aseguró Guzmán en diálogo con este cronista.

“Cultura no es solamente el espectáculo, sino la posibilidad de generar trabajo e inclusión social a partir de la tarea cultural” definió Guzmán.

No obstante, el funcionario coincidió en que las más nobles declamaciones suelen colisionar con la realidad cruda de los números. “En gestiones pasadas no había habido apoyos de los gobernadores como los que estamos teniendo nosotros. Contamos con un presupuesto que nunca antes había tenido el área. El gobernador entendió que Cultura no podía ser la Cenicienta de la administración pública”, aseguró en tono de campaña. No obstante, los artistas, las obras realizadas y el auge record de públicos parece confirmar la lectura del secretario.

“Somos la única provincia del país con dos teatros oficiales (el San Martín y la Sala Orestes Caviglia) en los que se desempeñan tantos elencos artísticos estables: Ballet, Grupo de Danza Contemporánea, Elenco de Teatro, Coro de Niños, Coro Estable, Orquesta Estable, Banda Sinfónica y por crearse el Ballet Folklórico Estable, cuya ley de creación ya fue aprobada”, expuso.

Guzmán se propone “devolver el carácter de excelencia a los elencos fijos, para que vuelvan a convocar al público. Estaban un poco desprestigiados y no tenían la cantidad de integrantes necesarios”.

Como ejemplo señala que el Ballet Estable tenía 60 cargos cuando se creó y en la actualidad quedan apenas unos 20. En breve lanzarán una convocatoria a concursos para cubrir nuevas vacantes en los dos elencos coreográficos.

“Por sobre todo quiero que cumplan una función social importante. Que la actividad no se circunscriba a los teatros San Martín, Orestes Caviglia o a la zona céntrica. Hemos vuelto a realizar giras (en pocos meses los ballets estables visitaron Mar del Plata, Chaco, Jujuy, Santiago del Estero)”, explicó Guzmán. Pero la apuesta es mayor aún. Las autoridades culturales de Tucumán buscan “regionalizarse”, cooperando con las provincias vecinas.

La gran transformación que se espera en el área es la conformación de un ente autárquico de cultura que reemplace a la actual Secretaría, dependiente del ministerio de Educación. “En breve tendremos mayor capacidad para tomar decisiones administrativas y financieras. A las partidas presupuestarias actuales podremos sumarles recursos propios generados en nuestras salas, subsidios, donaciones y convenios de intercambio con el exterior” enfatizó.

Esto permitirá incrementar sueldos para atraer a artistas de otras regiones. Parte del proyecto incluye la creación de un instituto de formación en contacto directo con el Teatro. “Vamos a crear un símil del ISA del Teatro Colón, pero que permita una formación ágil y atractiva”, aseguró.

Un Ballet que Pide Más

El elenco clásico de la provincia de Tucumán está reponiéndose lentamente de un largo periodo de ostracismo que le costó buena parte de sus miembros. En la actualidad la mayoría de sus 20 integrantes son contratados, algunos de larga data, y es probable que la situación se mantenga así en el futuro. Sin embargo, su régimen de trabajo fue homologado en algunos aspectos al de empleado de derecho pleno. “El actual secretario de Cultura es un artista que ha peleado mucho por los derechos de nuestros bailarines. El se inició tocando el piano en nuestras clases y ensayos. Por eso desde que llegó a la gestión le reconoció las vacaciones pagas y aguinaldo a todos los contratados. Los contratos se renuevan automáticamente a fin de año”, explicó la directora de la compañía, Mercedes de Chazal. La artista, bailarina de larga trayectoria, asegura que en breve podrá hacer un llamado a concurso para sumar nuevos cargos. Aunque la oferta salarial puede no resultar tentadora para un profesional consagrado, la directora apuesta a atraer sangre joven que ayude a renovar la energía del elenco. Como en el caso de la compañía contemporánea, la convocatoria a concursos saldrá el día mismo que se cree el Ente Autárquico de Cultura.

“El Teatro tuvo una época de brillantez y un decaimiento luego. Ahora estamos tratando de reflotarlo”, indicó de Chazal a La Revista Argentina de Danza, durante la entrevista realizada en las instalaciones del Teatro San Martín. En el escenario, se desarrollaba la clase para un puñado de intérpretes mientras que operarios apuraban el paso para terminar con los arreglos de infraestructura previos a la reapertura de la sala a fines de abril. La temporada se iniciará con La Verbena de la Paloma, una zarzuela en la que intervendrán todos los cuerpos estables.

“Yo estoy en el Teatro desde 1974. Siempre tuvimos camarines deplorables, ahora por primera vez vamos a tener un lugar digno donde cambiarnos y ducharnos. Las escaleras eran obsoletas, el tapete de linóleo estaba arruinado. Además hemos padecido toda la vida de frío y de calor. Ahora esas pesadumbres quedaron atrás (ver recuadro “aire acondicionado”)”, destacó la directora.

La siguiente novedad es la renovación casi total de los miembros del elenco y la ampliación de su número. “Voy a tener que armar una programación nueva, ajustada al nuevo elenco que se pretende”, dijo, aunque no adelantó fecha.

Esta incertidumbre burocrática complica algo el cronograma de trabajo. Sin embargo, en abril llega la directora y coreógrafa Lidia Segni para hacer el montaje de La Bayadera y Paquita. “Falta gente, Lidia trabajará con los bailarines que están, mas alumnas de la escuela y yo haré el montaje definitivo una vez que se incorporen las nuevas figuras”, indicó.

Los nuevos intérpretes ya no provienen solamente de la Escuela de Música y Danza. Se los recluta también de estudios privados, lo cual obliga luego a un período de homogenización y amoldamiento a la escuela clásica académica, aseguró la maestra. “No salen todos con la misma base. Hay pocos bailarines clásicos en la ciudad y menos aún varones. Los estudios no forman alumnos clásicos puros. Hay que empezar de cero, un trabajo que lleva tiempo”, señaló.

El Ballet tiene clase y ensayos de 10 a 14 hs cada día. La directora sigue bailando “al final” de las funciones durante este período de transición. “La danza es el alimento de mi alma. Dirigir un ballet es empujar algo muy pesado, por eso trato de seguir bailando, para compensar tanta labor burocrática. Además los bailarines de por sí, no somos fáciles…”, dijo con una sonrisa cómplice.

En 2006 el elenco tucumano trabajó una obra de homenaje a Mozart, creada a propósito por Raúl Candal, actual director del Ballet del Teatro Colón. “A Raúl lo conozco desde hace mucho tiempo, bailé con él en varias ocasiones y es un amigo”, destacó de Chazal. Otro invitado reciente fue Rodolfo Lastra, director del Ballet del Sur, de Bahía Blanca quien montó allá su Variaciones en Ragtime.

“Tengo un presupuesto que me permite traer maestros de Buenos Aires y hacer un mínimo de dos funciones mensuales”, expresó conforme.

Tucumana Very British

Patricia Sabbag vivió seis años en Londres –durante los cuales estudió en la London Contemporary Dance School- antes de regresar, no muy convencida, a su provincia natal en 2004. Al poco tiempo heredaba la dirección del grupo contemporáneo que había sido creado durante su estadía en el exterior. Entonces decidió lanzarse sin prejuicios a dotarlo de una nueva identidad absolutamente contemporánea y con sello fuertemente europeo. La compañía abandonó el estilo de danza-teatro que traía de la cuna, se despojó de actores puros y progresivamente renovó su plantel con bailarinas de formación académica. Además se propuso traer coreógrafos que estuvieran en la misma sintonía. El resultado, en término artísticos, de espectáculo y de repercusión de público, fue notable.

“Recién nos estamos formando. Cuando esté bien firme se pasará a llamar Ballet Contemporáneo de Tucumán” aseguró.

En menos de dos años Sabbag obtuvo de las autoridades que al elenco se agregara un maestro de clásico, se comprara un tapete nuevo y los dotaran de un presupuesto importante para realizar producciones (ver crónica de las funciones en esta edición).

“Hicimos audiciones en octubre y en mayo espero estar convocando nuevamente para cubrir varones. Hay pocos varones en Tucumán…”, anunció. El Ballet está integrado por 10 bailarines, no todos tucumanos. Hay también jujeños y santiagueños.

Los integrantes del elenco tienen clases de ballet clásico dos veces por semana y de contemporáneo tres. Sabbag quiere iniciar talleres y seminarios para la formación de los elementos que ingresarán en la compañía. El proyecto presentado por la coreógrafa contó con el beneplácito del secretario de Cultura, pero ahora deberá esperar definiciones de la administración.

Mientras tanto la directora seguirá llevando maestros, tres por año, para que trabajen con la compañía y, de ser posible, que monten sus obras con ellos. La siguiente visitante porteña será Roxana Grinstein, que llegará en junio para trabajar con el grupo.

“Mi proyecto es llevar la danza a todo Tucumán, sacándolo de este teatro o trayendo audiencias que están lejos de la ciudad”, declaró. Demanda no le falta: las funciones del grupo son siempre a sala llena en la Orestes Caviglia y llegaron a cubrir casi la totalidad de las 800 del San Martín en 2006, en una función con la orquesta y una partitura inédita de un compositor tucumano residente en Nueva York.

Abrazada al Suelo

El estreno de la obra de Gustavo Lesgart, argentino radicado en España desde hace casi una década, el mes pasado coronó los esfuerzos de Patricia Sabbag por avanzar en la construcción de un elenco contemporáneo de excelencia, influido por las corrientes más actuales de la danza, sobre todo europeas.

La noche abrió con Vuelta de Página, obra de la propia directora estrenada en septiembre de 2006, y que tuvo muy buena acogida por parte del público en Tucumán y en Mar del Plata este verano.

La pieza destaca por su estupenda realización multimedia, con proyecciones audiovisuales sobre dos planos y una cámara que por momentos toma a los bailarines en acción para devolverlos sobre una pantalla colocada sobre el fondo de la escena. El mérito es de la cineasta Bárbara Tarcic, directora de un programa de televisión local.

En las pantallas: sangre circulando, cuerpos radiografiados en movimientos, imágenes térmicas, tomografías, que hacen referencia explícita al “adentro”, el interior de la persona. Afuera, la música disco, drum&base, y las chicas interpretando las secuencias de conjunto. Corte a un bolero, una balada romántica, y de vuelta al frenesí.

La coreografía, montada sobre un collage musical techno, con breaks de boleros antiguos, de Bebo y Cigala, no cae en concesiones técnicas. Este elenco nuevo, incorporado en octubre, tuvo que aprender al mismo tiempo las marcaciones y el estilo. Los bailarines son mujeres, con el protagónico a cargo del actor-bailarín Hugo Velardez, quien tras burlar sus nervios iniciales, se acomodó en el rol y convenció al público. Algunos efectos de humor, fueron bien ajustados y arrancaron justas carcajadas a la audiencia. Velardez –quien es también autor de un ingenioso monólogo que interpreta en la pieza- juega al espejo con su propia proyección; travestido, recita un texto muy bien doblado por la voz de Tarcic. Declama. Se presenta como Victoria Abril e instala los sentidos del universo cinematográfico de Pedro Almodóvar; de hombres que son mujeres. Pero -quiebra con humor- su madre “es la Pachamama”. En la pantalla, él en polleras se maquilla los labios y baila contra un espejo.

El público que desbordaba la sala (literalmente, con gente de pie y sentada en las escaleras) promediaba los 25 años de edad, un dato que no pasó inadvertido al director de Música y Danza de quien dependen varios elencos estables (coros, orquesta sinfónica, banda, ballet estable, grupo contemporáneo), Ricardo Steinsleger. El funcionario (que es a la vez músico, como su jefe Guzmán) remarcó el remozamiento generacional de la audiencia y el auge de asistencia de público joven a todas las manifestaciones culturales, oficiales e independientes de Tucumán.

Tras la pausa, el esperado estreno de Lesgard. Enamorado de la tierra, de la gravedad, de las caídas, que marcan su estilo, el coreógrafo le compuso un homenaje al “suelo”. El grupo de 10 intérpretes, algunos más que en la obra precedente, trabajó tres semanas intensivas para aprender, nuevamente, obra y estilo. Podría decirse que lo lograron. La pieza fluyó a través del esfuerzo que reclama la integración de los movimientos release y contact, que propone Lesgard.

Un varón –a préstamo del Ballet clásico- se agrega al veterano Velardez. El lenguaje de dinámicas aceleradas, acrobáticas, y de equilibrios delicados que propone Lesgard, parece encantar a los bailarines tucumanos, por el desafío que implica. En sólo tres semanas de ensayos, el creador los introdujo en el mundo físico de vanguardias que comparte con Sabbag. Y ellos respondieron adecuadamente.

El Grupo Contemporáneo de Tucumán, a pesar de lo novel, no es un elenco de barrio. Es un cuerpo profesional que se inicia. Está muy bien posicionado para desarrollo de una identidad propia, conjugación de los anhelos de su directora y de las cualidades propias de ese material. A escasos meses de la renovación del elenco con sangre nueva, queda claro cuál es el norte estético que se propone Sabbag. Ahora será cuestión de ir puliéndolo y afianzándolo institucionalmente.

Aire Acondicionado

Los tucumanos están orgullosos del novísimo sistema de aire acondicionado del Teatro San Martín, sede de los principales cuerpos estables de la provincia, incluidas las compañías de ballet clásica y contemporánea. Lo que para cualquier porteño es un elemento más de confort, en una ciudad con un verano de calor intenso (hasta 50 grados), resulta de un valor estratégico para el diseño de una política cultural.

Aunque parezca extraño, a pesar de los rigores extremos del verano y del invierno tucumanos, las salas teatrales oficiales no contaban hasta ahora con sistemas de aire acondicionado. “En invierno teníamos que esquivar las estufas del escenario para evitar que se nos prendieran fuego los tutús, mientras en la platea el público estaba con los abrigos puestos”, recordó la directora del Ballet Estable Mercedes de Chazal, quien desarrolló toda su carrera de intérprete en esa sala.

Peor aún era el verano, que obligaba a clausurar la sala desde noviembre hasta marzo. “Ganamos una temporada más” celebró el director del área de Danza y Música, Ricardo Steinsleger. En efecto, el calor intenso disuadía a la gente a ir al teatro al tiempo que dificultaba la concentración de los artistas, músicos o bailarines, para quienes el ejercicio profesional en un virtual “horno” implicaba un sacrificio inmenso.

Desde este año, aquellos padeceres quedarán en la historia, porque finalmente se concretó la adquisición de un moderno sistema de aire acondicionado automatizado, traído desde Japón.

Otro sistema, menos complejo que el anterior, se instaló en la sala Orestes Caviglia (de 300 butacas), que de esta forma erradicó problemas de humedad y calor que la hacían sumamente desagradable para audiencia y artistas.

 
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